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La nueva yihad digital que capta jóvenes en España: hacer bombas, pegar a mujeres y matar "maricones"
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Diez años después del califato

La nueva yihad digital que capta jóvenes en España: hacer bombas, pegar a mujeres y matar "maricones"

Abundan los foros radicales que incluyen menores donde animan a atentar como en las Ramblas y normalizan la violencia machista y la homofobia: "Ojalá me pagaran por tirar maricones sin paracaídas"

Foto: Un joven detenido en plena noche en una operación antiterrorista. (Interior)
Un joven detenido en plena noche en una operación antiterrorista. (Interior)
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"Es normal que un marido agreda a su esposa”. Esta frase la escribió Hamid A. en un chat privado de WhatsApp a una joven a la que había captado previamente en un canal yihadista de Telegram. Hamid empezó consumiendo propaganda terrorista cuando todavía era menor de edad y pasó a convertirse en un referente al que llamaban “califa”. “Me gusta ser tu incubadora de pequeños yihadis”, “ojalá me pagaran por tirar maricones sin paracaídas, aunque lo haría gratis” escribió otra joven llamada Priscila M. Son comentarios detectados en foros yihadistas de España donde participan jóvenes y se animan entre ellos a cometer atentados.

Casi diez años después del auge del Estado Islámico, que desplegó una sofisticada red de propaganda en todo el mundo, las redes sociales siguen siendo un campo fértil para el adoctrinamiento entre una nueva generación. El califato autoproclamado entre Siria e Irak fue desmantelado, pero sus integrantes siguen presentes en muchas partes del mundo. También Al Qaeda y múltiples marcas en el Sahel africano. Abundan los foros radicales en Internet participados por jóvenes en los que se reivindican sus acciones: “Bataclán fue algo inolvidable”, “cuantas ganas de poner una bomba en inmolarme”, “Ellos bombardean, nos dan derecho a hacer lo mismo”...

Los canales analizados por las fuerzas de seguridad tienen nombres como “Islam en español” o “Lobo Basado chat”, “Noticias del Estado Islámico”... pueden llegar a varios miles de participantes, principalmente en Telegram. En ocasiones no es ni siquiera necesario hacer una acción especial, basta el buscador de la aplicación.

Se mezcla el contenido religioso con propaganda terrorista e imágenes extremas, como acredita alguno de sus comentarios: “Desde que has empezado a ver con tu marido cabezas volando, te has insensibilizado”. También sirven de aproximación entre jóvenes que empiezan relaciones sentimentales en la red y que pasan a comunicarse de una forma más privada con el yihadismo como hilo conductor.

Foto: caza-yihadista-policias-infiltrados-coran-gais

Hamid A., como el resto de protagonistas de esta información, fueron detectados por las fuerzas de seguridad en 2023 y se encuentran procesados y a la espera de juicio en la Audiencia Nacional. Alguno cayó por hablar demasiado sin saber que al otro lado había un agente infiltrado. Son expertos antiterroristas que operan en estos foros con autorización judicial.

Los participantes en los foros donde intervenía Hamid A. le pedían asesoramiento religioso. Tenía conocimiento en informática que usaba para blindar sus dispositivos en los que almacenaba gran cantidad de material audiovisual para adoctrinar. La Comisaría General de Información de la Policía Nacional destaca en él su “claro liderazgo”. Otros dos de los investigados le pidieron que fuera su wali en la boda. Se trata de la figura masculina que tiene que dar el visto bueno al enlace por parte de la novia. Según la investigación, Hamid A. fue quien les puso en contacto en las redes dentro de uno de los grupos a los que adoctrinaba.

El propio Hamid A. sedujo a una chica llamada Fati a la que le convenció de que la violencia machista era algo normal, que tener una cuenta de empresa en las redes sociales era pecado y que tenían que marcharse a vivir a un lugar donde se realizase la yihad. “Si vuelves a escuchar música, decepcionas a tu marido”, le comentó en abril de 2023. La joven comenzó a escuchar nasheeds, que son versos coránicos cantados. “No los compartas ni enseñes”, le instó el "califa”. También escuchaban discursos de líderes salafistas o de Al Qaeda como Faris Al Zahrani y Khalid al Rashid.

Foto: mente-siete-menores-yihadistas-espanoles-estado-islamico-tiene-razon

Hamid A. presumía de “amar la muerte tanto como ellos aman la vida”. Se refería a los 'enemigos' del Islam. No solo no le importaba que le metieran en prisión, sino que lo consideraba una recompensa y advertía a sus seguidores que de “los islamistas en las cárceles salen sabiendo hacer bombas”. En otro grupo que este joven administraba bajo el nombre de “Conocimiento del Islam”, se jactó del atentado de Algeciras acaecido en enero de 2023. Un yihadista entró en una iglesia y mató a un sacristán.

Ángel G. y Priscila M.

Las dos personas a las que unió como pareja en uno de sus foros son Ángel G. y Priscila M. Él estaba plenamente radicalizado cuando fue detenido. Hablaba del Estado Islámico en primera persona del plural. Se grabó y compartió por Telegram un video con la cara tapada y blandiendo un cuchillo. Fingía acento árabe para clamar por la recuperación de Al Andalus. “Tenemos que derramar la sangre”, decía.

Ángel (su apellido es típicamente español) manifestaba sus ganas de coger un arma e ir a la batalla. Llegó a pedir ayuda a Priscila para que le preguntase a un tercero cómo llegar a Achin (Afganistán). Su deseo era unirse a una de las facciones más activas del Estado Islámico del Gran Jorasán. Ante de eso, había compartido sus planes de ir a alguna zona de combate: “Le he dicho a mi madre que en unos años yo no pienso quedarme aquí viviendo y que me voy a Siria”.

En sus conversaciones, Ángel y Priscila hablaban de cometer un atentado, compartían sus búsquedas de armas en Internet y planificaban el mejor modo de hacerlo: “Cortar cuellos es una manera llamativa por las formas, pero puedes matar menos que de otras formas”. Lo que terminó de costar el arresto a Ángel fueron estas palabras que compartió con un contacto sin saber que era un agente encubierto: “Si no podemos emigrar, siempre nos queda actuar aquí. Lo malo es que hay que hacer las cosas siempre bien, planificarlo bien. Si se hace hay que hacerlo de manera que se acuerden y no quedar como un loco que cogió un machete y se cargó a dos”.

"Cuántas ganas de poner una bomba e inmolarme ahí con toda la gente que había"

El grado de radicalismo de Priscila no era muy diferente del de su pareja. En una conversación barajaron hacerse con un camión y cargarlo de explosivos. Ella propuso unos bidones de gasolina y prenderle fuego a un local con gente dentro. “Cuántas ganas de poner una bomba e inmolarme ahí con toda la gente que había”, comentó ella en otro momento tras bajarse de un tren lleno de gente. “Parecía un tren de la India. Por cada vagón caben 242 personas, por seis vagones, aprox unas 1.450 personas”, añadió. Ángel contestó emocionado por los planes terroristas de su pareja: “Mi amor planificando atentados”.

A ella le incautaron tras su arresto un manual sobre confección de explosivos en casa y anotaciones sobre cómo fabricar TATP, más conocido como ‘Madre de Satán’, uno de los componentes más empleado por los yihadistas. También encontraron en su teléfono móvil un grupo de WhatsApp con 96 integrantes llamado “Musulmanas en la victoria de Alá”. La foto de perfil de Priscila era un grupo de mujeres con burka portando kaláshnikov. En este chat comentó sobre el conflicto en Oriente Próximo: “Lo único que ayuda a Palestina es hacer 'dua' y que musulmanes hombres en buen estado de salud hagan yihad por la causa de Alá”.

Por todos estos hechos, el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional que dirige Santiago Pedraz les ha procesado por los delitos de integración en organización terrorista, autoadoctrinamiento, adoctrinamiento y enaltecimiento del terrorismo. Se enfrentan a elevadas penas de prisión.

"Es normal que un marido agreda a su esposa”. Esta frase la escribió Hamid A. en un chat privado de WhatsApp a una joven a la que había captado previamente en un canal yihadista de Telegram. Hamid empezó consumiendo propaganda terrorista cuando todavía era menor de edad y pasó a convertirse en un referente al que llamaban “califa”. “Me gusta ser tu incubadora de pequeños yihadis”, “ojalá me pagaran por tirar maricones sin paracaídas, aunque lo haría gratis” escribió otra joven llamada Priscila M. Son comentarios detectados en foros yihadistas de España donde participan jóvenes y se animan entre ellos a cometer atentados.

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