Vox se hace fuerte en el fuego cruzado por la corrupción entre PSOE y PP y apretará a Feijóo
Abascal se reivindica frente al bipartidismo tras el incendio por la imputación de Cristóbal Montoro para blindar su ascenso. En Génova admiten ver a Vox "disparado" por su discurso antimigratorio, pero niegan preocupación
El líder de Vox, Santiago Abascal; junto a la portavoz parlamentaria del partido, Pepa Millán. (Europa Press/Eduardo Parra)
En la política, como en muchos ámbitos de la vida, hay decisiones y estrategias que pueden convertirse en un bumerán. Alberto Núñez Feijóo lleva meses fiando toda su estrategia a los escándalos judiciales que asfixian al Gobierno. Pero algo se ha movido en las últimas semanas. El caso Montoro pilló al PP en la cresta de la ola y le obligó a volver a tierra. La realidad en Ferraz y en la Moncloa no ha cambiado, pero el PSOE sí encontró una pequeña válvula de escape. Y mientras los dos grandes partidos se embarcan en el fuego cruzado por la corrupción, otros encuentran el caldo de cultivo perfecto para reivindicarse frente a los 'males' del bipartidismo.
En Génova no se han encendido las alarmas. Creen haber encapsulado el incendio de la imputación del exministro de Hacienda, al menos por ahora. Pero en otros sectores del partido sí existe desde hace días un doble temor: por un lado, preocupa que la situación judicial de Montoro y de su equipo en el Ministerio resucite los fantasmas del pasado y 'manche', de nuevo, la etapa de Mariano Rajoy, cuyo legado invoca Feijóo. Pero lo que ha despertado mayores inquietudes es la tajada que puede sacar de esta circunstancia su competidor directo en la derecha. "La guerra del 'y tú más' con el PSOE sólo les beneficia a ellos", reiteran fuentes populares.
En la dirección del PP admiten que Vox está "disparado" en los sondeos. En los públicos y en los que ellos mismos manejan. Su 'techo' vuelve a situarse por encima de los 50 escaños. En el equipo de Feijóo niegan que sea una circunstancia que les preocupe, porque "el PP también sigue creciendo", sobre todo a costa del PSOE, y el bloque de la derecha podría rozar en estos momentos los 200 escaños. ¿El riesgo? Que el trasvase procedente de la izquierda se frene, como sucedió a las puertas de las elecciones del 23-J que terminaron otorgando la victoria aritmética a Sánchez.
La estrategia de defensa de Feijóo se ha basado en soltar amarras de forma inmediata con Cristóbal Montoro; en pedir "contundencia" con la corrupción, afecte a quien afecte; y en situar las irregularidades que afectan al equipo del exministro como un caso alejado de la actual dirección del partido. Esta semana, el líder popular también salvó una importante bola de partido al promover la dimisión de Noelia Núñez por la polémica de su currículum 'falso', una decisión con la que trató de elevar el listón ético del PP y luchar contra el mantra del "son todos iguales" del que creen que se beneficia Vox.
En el partido de Santiago Abascal se ven fuertes. Creen que el resurgir de la corrupción pasada del PP blinda su tendencia al alza en los sondeos, un ascenso que bebe especialmente de su discurso contra la inmigración. "Por supuesto que les hace daño", ratifican fuentes autorizadas, donde apuntan a que el líder del PP no ha puesto suficiente "distancia" con el pasado corrupto del partido. Más allá de reivindicar a Aznar y Rajoy como pilares de su mandato, Feijóo tampoco dará marcha atrás con el fichaje de Alberto Nadal, que trabajó en el equipo de Montoro entre 2016 y 2018, y que se incorporará a Génova a partir de septiembre para coger las riendas de Economía. Su nombre no aparece en la lista de imputados, aunque en la cúpula popular aseguran que no les temblará el pulso si detectan la más mínima sospecha.
En conversaciones privadas en los pasillos del hemiciclo, algunos diputados populares han recordado a sus homólogos de escaño de Vox que Feijóo no tiene nada que ver con el 'caso Montoro', solicitándoles, de forma extraoficial, que dejen de apretar al líder del PP. Pero Abascal hará caso omiso. "No nos podemos callar, no podemos engañar a la gente", justifican las fuentes consultadas. El líder de Vox no ha atacado de forma personal a Feijóo por esta cuestión, pero no dejará de apretar al PP.
"El Partido Popular miente, como lo hizo Montoro y Rajoy", dijo este jueves durante una entrevista en Telecinco, en referencia a la política migratoria del PP. Los ataques han sido constantes desde que Montoro volvió a la primera fila mediática, y Vox no tardó en equiparar a los populares con los socialistas en términos de corrupción. "Génova y Ferraz son dos caras de una misma moneda, porque votan lo mismo, imponen las mismas políticas y se han corrompido de la misma manera", incidió. Abascal no se quedará sólo en las palabras, y como hizo con el PSOE, también se ha personado como acusación particular en la causa que investiga al exministro.
Feijóo endurece su política migratoria
Visto el fondo y las formas, de poco o nada sirvió la reunión informal que Feijóo y Abascal mantuvieron en el Congreso hace unas semanas. Ambos presumen, en privado, de cordialidad personal, pero chocan en muchas partes de los programas, los discursos y las estrategias. El líder del PP recrimina al partido situado a su derecha que le pongan a él en la diana cuando el objetivo debería ser Sánchez. Y aunque su público objetivo es el votante desencantado del PSOE, tampoco pierde la oportunidad de apelar a los electores de Vox y a entonar discursos que puedan convencer a parte de su electorado.
En este sentido, Feijóo ha endurecido notablemente la política migratoria del PP, consciente de la velocidad de crucero con la que Abascal se mueve en este ámbito. No caerá en alentar los "discursos de odio" que, a su juicio, promueven los ultraconservadores, y tampoco contribuirá a "agitar las calles" contra los irregulares, como sucedió en los episodios de violencia de Torre Pacheco (Murcia). Pero lo cierto es que el líder del PP ya no sólo habla de "deportar" a los irregulares que cometan delitos, sino incluso a revisar el Código Penal para expulsar también a inmigrantes legales que cometan "determinados delitos".
La meta de Feijóo es llegar a los 10 millones de votos la próxima vez que se abran las urnas. Su intención es pactar con Vox sin dejarle hueco en su hipotético Consejo de Ministros. Pero en el PP también saben que cuanto más crezca Vox, más duras serán las prebendas para formar un futuro Gobierno.
Al margen de la baza de la corrupción, que prevén exprimir, los de Abascal se ven especialmente fuertes por el movimiento que provoca el voto contra la inmigración —una "preocupación" transversal que, aseguran, también hace saltar del barco a electores de la izquierda—, las políticas de género y la defensa del campo en el entorno rural. El único 'bache' lo encontraron hace meses con las amenazas arancelarias de Trump, su 'socio' internacional. Pero, parcheado aquel incendio, Vox se dispone a acorazar su ascenso.
En la política, como en muchos ámbitos de la vida, hay decisiones y estrategias que pueden convertirse en un bumerán. Alberto Núñez Feijóo lleva meses fiando toda su estrategia a los escándalos judiciales que asfixian al Gobierno. Pero algo se ha movido en las últimas semanas. El caso Montoro pilló al PP en la cresta de la ola y le obligó a volver a tierra. La realidad en Ferraz y en la Moncloa no ha cambiado, pero el PSOE sí encontró una pequeña válvula de escape. Y mientras los dos grandes partidos se embarcan en el fuego cruzado por la corrupción, otros encuentran el caldo de cultivo perfecto para reivindicarse frente a los 'males' del bipartidismo.