Sánchez confirma que se planteó dimitir, pero defiende ser un "político limpio": "No voy a tirar la toalla"
Anuncia un plan anticorrupción con una "agencia de integridad" y un sistema de exclusión y listas negras para que las empresas condenadas por corrupción no puedan seguir contratando con la Administración
Sánchez comparece en el Congreso para dar explicaciones por el caso Cerdán. (Europa Press/Eduardo Parra)
Pedro Sánchez pensó en dimitir después de que el demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil revelara la presunta corrupción de su secretario de Organización y hombre de confianza, Santos Cerdán. Uno más que caía implicado en la trama de contratos amañados y comisiones del Ministerio de Transportes, que ya había atrapado a José Luis Ábalos.
Lo ha revelado esta mañana en el Congreso, en la comparecencia más difícil desde que llegó al Gobierno, en la que busca recuperar la confianza de sus socios parlamentarios. Ha tratado de hacerlo con unas tímidas explicaciones sobre su relación con Cerdán y la confirmación de que valoró su dimisión, algo que ya había sugerido en una rueda de prensa en Ferraz y que este miércoles ha ratificado.
Era, ha dicho, la "solución más sencilla para mí y para mi familia". Pero, añadió, "tras escuchar a mucha gente, tirar la toalla no es nunca una opción". "No voy a tirar la toalla y vamos a continuar". Lo hará, explicó, por tres razones. Porque, afirmó, "soy un político limpio", que "desconocía" las corruptelas de Ábalos y Cerdán. Porque "aspiro a recuperar la confianza" de sus socios parlamentarios, para quien, reconoció, tampoco "están siendo días fáciles"- Y porque el proyecto político que representa " va más allá de mi persona y no está culminado".
Sánchez comenzó su intervención con un recuerdo al sindicalista gallego, Suso Díaz, que falleció ayer y era el padre de la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, presente en el hemiciclo y que rompió en ese momento a llorar. Arropado por el PSOE, que le brindó un largo aplauso en sus primeros minutos en la tribuna, la sesión comenzó con una importante carga emocional.
El presidente del Gobierno, una persona habitualmente muy fría, señaló que acudía a la Cámara a rendir cuentas, asumir su responsabilidad y a proponer medidas. Aseguró que tiene una "honda sensación de decepción conmigo mismo y con aquellos en los que nunca debí confiar". Pero, prosiguió, la "traición de unos pocos no puede manchar al resto".
Recordó que conoció a Cerdán en 2014, cuando ya desempeñaba tareas de Organización en Navarra, y que en 2017, en su candidatura a las primarias, fue "una de las personas que me apoyó y aupó para ganarlas". En 2021, tras la salida de Ábalos del Ministerio y de la secretaría de Organización, propuso a Cerdán para este puesto. "Ese fue mi error, confiar en él, en ellos".
Defendió estar "convencido" de que Santos era una persona "humilde", comprometida con la causa socialista. Aún así, cuando en noviembre de 2024 surgieron las primeras informaciones de que podía estar implicado en el inicialmente caso Koldo, lo convocó y él "lo desmintió todo". "Le creí, creía conocer su vida sencilla en Madrid, en su pueblo de Navarra". "Resulta evidente que me equivoqué".
Todavía tuvieron que pasar siete meses y el zarpazo del informe de la UCO para que el presidente se enterara de las andanzas de su número tres. "Fue un duro golpe para mí"." Los mecanismos internos no funcionaron correctamente". Aunque, defendió, "el culpable es quien comete los delitos. Le corresponde a la justicia. Como persona que les nombró tengo responsabilidad y la asumo" .
Pero para Sánchez asumir esa responsabilidad es plantear iniciativas para que no vuelva a suceder. Y a eso dedicó el resto de su discurso, con la presentación de un Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción de 15 medidas, con algunas de las propuestas de sus aliados parlamentarios.
Entre ellas, la puesta en marcha de una Agencia de Integridad Pública independiente, que asumirá las funciones clave en la prevención, supervisión y persecución de prácticas corruptas, y la aplicación de Inteligencia Artificial en la Plataforma de Contratación del Sector Público para automatizar y optimizar la identificación de patrones anómalos o indicios de fraude.
Además, se establecerán controles patrimoniales aleatorios y anuales para los altos cargos, más transparencia en las donaciones y financiación privada de los partidos políticos, reduciendo el umbral de publicación de donaciones a 2.500 euros y el plazo de publicación a un mes desde su recepción. También habrá un endurecimiento de las penas por delitos contra la Administración Pública en el Código Penal y duplicación de los plazos de prescripción, junto al aumento de las multas a las empresas corruptoras, calculándolas no sobre los beneficios obtenidos, sino sobre sus ingresos anuales. Y un sistema de exclusión y listas negras para impedir que las empresas condenadas por corrupción puedan seguir contratando con la Administración.
Otra vez la corrupción del PP
En la réplica, el jefe del Ejecutivo, como acostumbra a hacer, cargó las tintas contra el PP. Respondió a algunas de las andanadas de José María Aznar, a quien acusó "de presidir el Gobierno más corrupto de la historia". Repasó los casos que han afectado a los populares y, sin tener en cuenta su absoluta proximidad a Ábalos y Cerdán, le afeó a Alberto Núñez Feijóo ser "el único que ha mantenido una relación estrecha con un delincuente condenado", en referencia a Marcial Dorado.
Aunque reiteró que es consciente de que "la gente está enfadada con nosotros y personalmente conmigo", apuntó que "en el PP no se ha movido una silla por 218 fallecidos en la dana". Manifestó que no tiene "ningún miedo" a las elecciones pero que se convocarán "cuando toca" e insistió en que se planteó renunciar, tras una dura alocución del PNV, que puso sobre la mesa esta alternativa si no ofrece más explicaciones. Sobre la mención también de los nacionalistas vascos de la vía de una cuestión de confianza, indicó que los grupos cuentan con la posibilidad de una moción de censura.
Pedro Sánchez pensó en dimitir después de que el demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil revelara la presunta corrupción de su secretario de Organización y hombre de confianza, Santos Cerdán. Uno más que caía implicado en la trama de contratos amañados y comisiones del Ministerio de Transportes, que ya había atrapado a José Luis Ábalos.