Sánchez quiere "desconcentrar" la gestión de Ferraz tras haber dado todo el poder a Cerdán
Estudia propuestas para que las decisiones en el partido sean menos verticales y más colegiadas pero aún "no hay nada decidido". La idea de este nuevo modelo de gestión podría ir más allá de la secretaría de Organización
El exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Cambios en el funcionamiento de Ferraz para que el PSOE no dependa de la voluntad de una única persona. Pedro Sánchez está valorando distintas propuestas para corregir su empeño personal de entregar el control del partido a Santos Cerdán, entre ellas, según apuntan fuentes socialistas, "desconcentrar" las áreas de poder más relevantes. Por supuesto, la secretaría de Organización pero también otras carteras del partido. TVE anticipó ayer que habrá medidas de "cogobernanza".
El presidente continúa en Sevilla en la cumbre de la ONU y hasta el viernes no se volcará en el diseño final de los cambios que prometió tras la expulsión de Cerdán. La absoluta confianza que depositó en él hasta el mismo día de la publicación del informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que le señalaba como el responsable de presuntas adjudicaciones irregulares y cobro de comisiones en el Ministerio de Transportes, en convivencia con José Luis Ábalos y Koldo García, suponen un lastre en su credibilidad.
En el seno del partido esperaban que optara por una sustitución exprés pero el presidente ha querido tomarse su tiempo para abordar esta remodelación hasta el comité federal de este sábado. Mientras, ha tapado el hueco en la secretaría de Organización con un equipo de transición formado por la secretaria general del grupo parlamentario socialista en el Congreso, Montse Mínguez; la presidenta del partido, Cristina Narbona, la gerente del PSOE, Ana María Fuentes, y el secretario de Acción Democrática y Transparencia, Borja Cabezón. A este grupo se sumó después el presidente de la Fundación Avanza, Manuel Escudero, con la misión de "impulsar la regeneración democrática” del PSOE, tras el brutal impacto interno del caso Cerdán, incrementado esta semana con su entrada en prisión.
Fuentes del partido consideran que esta fórmula "coral" podría consolidarse para que la gestión de Ferraz sea menos vertical y más asamblearia, aunque en el PSOE sostienen oficialmente que "no hay nada decidido". La realidad es que Cerdán era el jefe en Ferraz, sin ningún tipo de contrapeso ya que la vicesecretaria general, María Jesús Montero, no tiene funciones reales en el partido por la dificultad de compaginar este puesto con el resto de sus cargos: vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda y secretaria general del PSOE andaluz y candidata a la Junta en las elecciones del próximo año.
No siempre fue así. Cuando el secretario de Organización era Ábalos, al menos la número dos, Adriana Lastra, ejercía el mando. Pero fue esa situación, el choque con el exministro y sobre todo con Cerdán, que era el ayudante de Ábalos en Ferraz, lo que hizo que Lastra, embarazada de su primer hijo, presentara su dimisión. Desde ese momento, Santos acumuló todo el poder, una circunstancia que ha quedado patente estas semanas, con el partido sumido en una suerte de desgobierno y una importante baja anímica de los trabajadores de la sede socialista, tras ver a su antiguo jefe en la cárcel de Soto del Real.
Decidido a aguantar, al menos hasta que pase el verano, avance la investigación del Tribunal Supremo y se compruebe toda su dimensión, Sánchez se enfrenta este sábado al primer movimiento de respuesta para intentar reparar su crédito personal y el intenso daño que quien fuera su hombre de confianza ha hecho a los socialistas, al Gobierno de coalición y a toda la izquierda. A los cambios en la dirección del PSOE se sumará una segunda reacción con medidas contra la corrupción, que anunciará en su comparecencia del miércoles en el Congreso.
Pero el propio Escudero, en una de las últimas notas editoriales de la Fundación Avanza, ha advertido que "la solución no puede ser ni gatopardista (cambiar todo para que todo siga igual) ni mucho menoscosmética: la situación no se resolverá con medidas superficiales". Su planteamiento es "que se reafirme sin ningún género de dudas que el PSOE es un partido limpio de corrupción", se "renueve la confianza entre los socialistas y el resto de socios parlamentarios" y que se dé un "impulso decisivo a la erradicación de las prácticas de los corruptos y de los corruptores (las empresas que pagan comisiones), que continúan siendo un mal endémico y estructural en España".
En esta reacción en dos fases, el presidente pretende contar primero con el respaldo del PSOE en el comité federal y después de sus aliados en el Congreso que, aunque le criticarán en ese pleno extraordinario, ni exigirán elecciones ni su dimisión. A la convicción de que mantendrá su apoyo y de que ni PNV ni Junts se enrolarán con el PP y Vox en una moción de censura, ha fiado Sánchez la supervivencia de la legislatura, dure lo que dure.
Cambios en el funcionamiento de Ferraz para que el PSOE no dependa de la voluntad de una única persona. Pedro Sánchez está valorando distintas propuestas para corregir su empeño personal de entregar el control del partido a Santos Cerdán, entre ellas, según apuntan fuentes socialistas, "desconcentrar" las áreas de poder más relevantes. Por supuesto, la secretaría de Organización pero también otras carteras del partido. TVE anticipó ayer que habrá medidas de "cogobernanza".