El PSOE exige a Sánchez "cambios profundos" tras la cárcel de Cerdán para "sacar al enfermo de la UCI"
Los socialistas intentan digerir la entrada de su exnúmero tres en prisión a la espera de conocer la revolución que esperan en el Comité Federal del 5 de julio que sirva para darle una nueva oportunidad
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la cumbre de la ONU en Sevilla. (Reuters/Claudia Greco)
Si el PSOE pensaba que había tenido uno de sus peores días con la revelación de los presuntos amaños y mordidas de Santos Cerdán, su entrada en la cárcel superó la línea de lo asumible para un partido que llegó a la Moncloa con la bandera de la honestidad. Los socialistas se estaban preparando para la posibilidad de que los dos ex secretarios de Organización de la etapa de Pedro Sánchez pudieran acabar en prisión, una vez que esta instrucción acabe y se celebre el juicio, pero no se esperaba que Cerdán, el hombre que hasta hace menos de un mes ocupaba la sala de máquinas del partido, durmiese en la noche del lunes al martes en Soto del Real.
Esta decisión descompuso al PSOE hasta provocar una taquicardia colectiva, un impacto brutal. "Estamos en shock, no somos capaces de reaccionar", resumen cargos del partido. Este estado de ansiedad incrementa la presión sobre el presidente en la reunión del sábado del Comité Federal. La demanda interna de un cambio en la dirección, para borrar toda la herencia de Cerdán y que tome las riendas de Ferraz alguien con autoridad, que gestione un equipo con criterio político, escaló el lunes.
Todos los ojos están puestos en la respuesta que Sánchez va a ofrecer. "Espero que vaya más allá del mero maquillaje". "Tendrá que producirse una revolución porque la situación no se sostiene". "Una reforma grande de la ejecutiva y más adelante una remodelación del Gobierno", señalan distintas fuentes del PSOE. La convocatoria del órgano más relevante del PSOE entre congresos estaba llamada a ser un punto de inflexión, pero la prisión preventiva Cerdán incrementa la exigencia sobre Sánchez para que tome decisiones que saquen "al enfermo de la UCI", expresa otra fuente que habla de "cambios de arriba a abajo y decisiones ejemplarizantes".
"No puede ser sólo un cambio de caras", expresa una dirigente socialista, que habla de una limpieza profunda de todo aquello relacionado con Santos Cerdán y su equipo, pero también de la necesidad de hacer reformas de calado en la cultura del partido. Esta fuente alude a una práctica muy común en el PSOE de Pedro Sánchez, que tiende a crear figuras muy poderosas, como lo era el político navarro. "Hay que garantizar que esto no vuelva a pasar", sentencia.
"Santos ha engañado a mucha gente, por eso lo refrendó [Sánchez]" expresaban fuentes de Moncloa en el mismo lugar en el que Cerdán fue reelegido secretario de Organización del PSOE durante el congreso federal que se celebró en Sevilla hace justo siete meses. Esa es la tesis que abrazan los principales dirigentes y cuadros del partido, aunque el runrún sobre la responsabilidad política de Sánchez en su decisión no desaparece. El presidente del Gobierno fue cuestionado al respecto y eludió la pregunta en la comparecencia que sirvió para abrir la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo que se desarrolla también estos días en la capital andaluza y ha sido, en parte, monopolizada por este nuevo hito en el caso Cerdán.
Más allá de reclamar responsabilidades al secretario general por confirmar a Cerdán como número tres en diciembre del año pasado, cuando ya había información de que podría estar implicado en la trama del Ministerio de Transportes, hay una preocupación sobre cómo hacer frente a esta durísima crisis para, de algún modo, contener el daño electoral que, admiten, genera la corrupción y las novias de José Luis Ábalos "Yo confío en que sabrá salir de esta. Espero que ponga una mujer al frente de Organización", apuntan fuentes socialistas.
En el PSOE creen que "hay que ganar tiempo" y "minimizar los daños" porque ya ha cundido el convencimiento de que Sánchez no tiene intención de convocar un congreso extraordinario ni dar un paso atrás. "Si un equipo [de fútbol] se quiere relanzar, mejor hacerlo en Primera que en Segunda", expresa un dirigente provincial del PSOE en una metáfora futbolística. Esta fuente defiende que la salida del Ejecutivo supondría "12 o 16 años de gobiernos de las derechas", por lo que convocar elecciones supondría "un traspaso de poderes" a una alianza de PP y Vox.
"No puede haber personas que acumulen tanto poder", expresan fuentes socialistas sobre Cerdán
"Tenemos que aguantar el chaparrón hasta el Comité Federal", zanja un miembro de la dirección andaluza del PSOE, que admite que el único escenario que se contempla en el partido es ese. Esta misma fuente afirma que existe el convencimiento de que no hay financiación ilegal vinculada a la trama de Santos Cerdán y, personalmente, se inclina a pensar que "el cénit" del caso lo están viviendo en estos momentos y que el estallido podrá quedar controlado.
Las distintas fuentes consultadas por ese medio hacen pensar que no ha cundido demasiado el llamamiento de las voces críticas que encabezan Emiliano García-Page, Susana Díaz o Felipe González, que hablan de la necesidad de un adelanto electoral o un congreso extraordinario. "No estamos en condiciones de buscar un nuevo liderazgo, porque Sánchez no se quiere ir, ni tampoco de reforzar al partido con un cónclave", indica el dirigente provincial, que defiende que la crisis no ha escalado más por el buen momento económico que vive el país, al contrario que en otras crisis orgánicas.
"Hay que sacar al enfermo de la UCI y si empeora, tomar otras decisiones", añade esta fuente, que sí reconoce que los dirigentes locales están apostando ya por alejarse de la marca PSOE para buscar "perfil institucional". Desde que estalló el caso Cerdán, muchas de las personas que tradicionalmente han respaldado a Sánchez ven ahora muy complicado que pueda resistir y creen que lo mejor sería adelantar las elecciones generales al próximo otoño o como tarde al primer trimestre de 2026. La postura de la Moncloa es que el verano diluirá el escándalo y que a partir de septiembre los juicios pendientes de la corrupción del PP desgastarán también a Feijóo.
A pesar de la marejada interna, esta apuesta por seguir adelante cuenta también con apoyos en el partido. "Cuando me acuerdo de la foto de Felipe abrazando a Barrionuevo y a Vera en la puerta de la prisión", rememora un veterano. "Y de cómo nos ordenaron ir con autobuses a hacer paellas a la entrada de la cárcel". "Y oye", subraya, "aguantó".
Si el PSOE pensaba que había tenido uno de sus peores días con la revelación de los presuntos amaños y mordidas de Santos Cerdán, su entrada en la cárcel superó la línea de lo asumible para un partido que llegó a la Moncloa con la bandera de la honestidad. Los socialistas se estaban preparando para la posibilidad de que los dos ex secretarios de Organización de la etapa de Pedro Sánchez pudieran acabar en prisión, una vez que esta instrucción acabe y se celebre el juicio, pero no se esperaba que Cerdán, el hombre que hasta hace menos de un mes ocupaba la sala de máquinas del partido, durmiese en la noche del lunes al martes en Soto del Real.