Sánchez dice adiós... a la sesión de control (hasta septiembre): "Manzanas traigo"
Se está cerrando el curso más triste e inoperante del parlamentarismo en democracia, con un presidente encerrado en la táctica del avestruz y un PP al que le quedan pocos escalones que subir en las acusaciones al Gobierno
El presidente del Gobierno abandona el hemiciclo tras responder a tres preguntas de la oposición. (EFE/Fernando Sánchez).
Queridos niños, el presidente Sánchez lo ha vuelto a hacer. En agosto se propuso superar el curso político despreciando al Parlamento, y lo ha conseguido. El año escolar que para los mayores comenzó con el “gobernaré con o sin el concurso de Legislativo” acaba con el presidente del Gobierno respondiendo con un agotador “manzanas traigo” en su última sesión de control al Gobierno en el Congreso antes del verano.
Sí, queridos niños, en una democracia normal los diputados preguntan y los ministros y el presidente responden; se llama control al Gobierno, o rendición de cuentas, y es una de las funciones claves del Parlamento, que es el segundo poder del Estado. Pero eso aquí ya no pasa, y por eso vosotros, queridos niños, no entendéis qué diferencia hay entre el hemiciclo y la televisión.
No es un problema exclusivo de España: hay un movimiento mundial que lidera Donald Trump que se basa en un poder expansivo del poder Ejecutivo y un ataque desde este a lo que se llaman los contrapoderes, ya sean el Parlamento (como hoy), los jueces (que han hecho un paro esta mañana frente a tanto ataque del Gobierno) o la prensa (a la que Sánchez no atiende desde hace 45 días). Porque sí, queridos niños, aunque a veces parecen lo contrario, en esto Sánchez y Trump se parecen mucho.
De modo que esta mañana, queridos niños, el líder de la oposición, que es Alberto Núñez Feijóo, ha repasado el top five de escándalos de las últimas 48 horas, que van del registro de la UCO en casa de Ábalos, al fraude de ley en Badajoz con el aforamiento de Gallardo, al fiscal general procesado, a la Comisión Europea diciendo que la amnistía es una “autoamnistía”, al TSJ de Madrid obligando a investigarle por su posible participación en un conflicto de intereses en el rescate de intereses y a ministros atacando “en tropel” a la Justicia y a los medios. “Es usted un peligro para la democracia”, ha subrayado antes de formularle dos preguntas concretas sobre Álvaro García Ortiz y por el Santos Cerdánde todas las salsas.
El presidente Netflix
¿Y qué ha dicho el presidente ante dos preguntas concretas formuladas por el líder de la oposición? ¿Qué ha respondido el presidente? Ay, queridos niños, no seáis ingenuos. El presidente no responde, ni al Parlamento, ni a los periodistas, a los que lleva 45 días sin atender a pesar de que él fue quién acorraló con razón a Mariano Rajoy cuando hacía algo parecido. Lo que sí hizo ayer fue ir a un acto organizado por Netflix, en curiosa metáfora entre realidad y ficción. A ellos sí los atiende, a los periodistas no. ¿Dónde están los que se llevaban las manos a la cabeza cuando era Rajoy el que no comparecía? ¿Todos los que nos quejábamos entonces nos quejamos también hoy? Apetecible ejercicio para una tesis doctoral.
Puestos a no responder, Sánchez tampoco respondió al juez Peinado a finales de julio cuando fue a verle al palacio de la Moncloa para preguntarle por los negocios privados de su esposa. Coherente y legítimo, pero esclarecedor, como los silencios ante las preguntas directas sobre el fiscal general y el fontanero jefe de Ferraz. Porque sí, queridos niños, nunca antes en la democracia española la cónyuge de un presidente se ha metido en tantos jardines, ni populares ni socialistas. Ninguna. Pero Sánchez no responde y da orden de resistencia total y de montar un búnker.
Se está cerrando el curso más triste e inoperante del parlamentarismo en Democracia, con un presidente encerrado en la táctica del avestruz y un PP al que le quedan pocos escalones que subir en las acusaciones al Gobierno. Así que no, el presidente no ha respondido a nada. Tras un repaso a los indicadores económicos positivos (que los hay), se ha limitado a recitar los tópicos del sanchismo más soberbio: que si la foto de hace dos décadas con Marcial Dorado, que si Feijóo no reconoce el resultado de las generales y está “enfurruñado” por no ser presidente, que si la corrupción de la señora Ayuso, que si Mazón. Usted pregunte lo que quiera que yo responderé lo que me dé la gana. Y así, queridos niños, es como se desprestigia el Parlamento y se erosiona la democracia. Manzanas traigo. Enhorabuena, y en lo que a sesiones de control se refiere, hasta el curso que viene.
Queridos niños, el presidente Sánchez lo ha vuelto a hacer. En agosto se propuso superar el curso político despreciando al Parlamento, y lo ha conseguido. El año escolar que para los mayores comenzó con el “gobernaré con o sin el concurso de Legislativo” acaba con el presidente del Gobierno respondiendo con un agotador “manzanas traigo” en su última sesión de control al Gobierno en el Congreso antes del verano.