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El domingo que refleja el estado de las tres derechas españolas
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El domingo que refleja el estado de las tres derechas españolas

El reparto de posiciones dentro de la derecha nacional queda retratado este fin de semana: cada una de ellas ha elegido una opción diferente que simboliza perfectamente su ideario y sus estrategias

Foto: Santiago Abascal. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
Santiago Abascal. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
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El reparto de posiciones dentro de la derecha queda visualmente reflejado en los actos previstos para este domingo. El Partido Popular estará en el centro de la ciudad protestando contra la deriva del gobierno. En Vistalegre, situado en el popular barrio de Carabanchel, ahora gentrificado por tramos, Milei clausurará el Madrid Economic Forum, donde se reunirá la derecha libertaria española. Abascal estará en Francia para asistir al día siguiente a un encuentro organizado por Patriots for Europe, su grupo europeo, con el objetivo de asentar piezas en ese movimiento internacional cada vez más exitoso en el continente. El PP estará en una manifestación, los libertarios en un congreso de entradas caras y Vox tejiendo redes que asienten su posición, dentro y fuera de España.

El propósito del PP es, lógicamente, encabezar el descontento con Pedro Sánchez. Perciben “un gobierno a la huida, un gobierno forajido”, como afirmó el viernes Tellado, y tratan de aprovechar el momento. El lema de la manifestación, ‘Democracia o mafia’, subraya el nivel elevado de confrontación, también para cerrar la puerta a Vox en ese terreno. Génova entiende que el gobierno está muy desgastado por los escándalos y por su posición subordinada con los socios de la coalición de investidura. Esa debilidad le pasará factura y el PP estará ahí para cobrarla. La calle es el lugar idóneo para que el malestar se visualice.

La derecha libertaria y sus contradicciones

Por más que se insista en su carácter de evento empresarial ligado a las criptomonedas, muchos de los temas que se abordarán en el Madrid Economic Forum, como el wokismo, la reforma de Europa, la hispanidad, la realidad criminal en la UE, la crisis de los medios de comunicación o la diferencia entre Madrid y otras comunidades autónomas tienen mucho más que ver con posturas políticas que con asuntos puramente económicos. Sus participantes con más nombre (Marcos de Quinto, Esperanza Aguirre, Albert Rivera, Iván Espinosa de los Monteros, Ramón Tamames, Iker Jiménez, Miguel Anxo Bastos, Martín Varsavsky o Daniel Lacalle) han estado dentro de la política o cerca de ella, y cuentan con un programa ideológico claro.

Si la pregunta es qué está mal en España, la respuesta del PP es Sánchez; la de la derecha libertaria es el Estado en sí mismo

En Vistalegre se reunirá ese grupo liberal-libertario que se distancia tanto de un PP al que perciben como débil y poco decidido y de un Vox que rechazan por demasiado trumpista. Cuenta con un núcleo de seguidores fieles y su influencia no es menor, especialmente entre sectores urbanos. Son votantes en disputa, ya que tanto Feijóo como Abascal intentarán atraerlos. Ayuso es vista en este ámbito con mucha simpatía.

Lo más llamativo de este sector liberal-libertario es el tipo de respuesta que está dando a los tiempos. Si la pregunta es qué está mal en España, la respuesta del PP es Sánchez; la de la derecha libertaria es el Estado. Su continua interferencia en el mercado provoca las disfunciones más preocupantes: desincentiva la iniciativa privada, extrae rentas de los emprendedores, roba a los trabajadores con los impuestos, endeuda a los jóvenes con las elevadas pensiones de los mayores, impide el crecimiento, oprime a la economía. Estas fórmulas son conocidas porque han sido utilizadas repetidamente durante la época global, solo que este sector piensa que no se desarrollaron lo suficiente. Desde su perspectiva, hace falta mucho más ímpetu a la hora de poner en marcha ese programa, y Milei es la figura política que mejor los representa.

Elon Musk era el principal valedor de esta visión libertaria dentro del gobierno Trump y ya está fuera de su administración

Este programa es especialmente apreciado por unas clases medias altas desgastadas, las de los países que no ocupan un lugar central en el contexto internacional. El proceso de desclasamiento, así como sus diferencias cada vez más acentuadas con las verdaderas élites, generan un resentimiento que vuelcan sobre la acción estatal.

El programa libertario puede ser visto con simpatía en EEUU, pero solo respecto de terceros países: nunca lo aplicaría en su territorio. Musk era el valedor de esta visión dentro del gobierno estadounidense, y ya está fuera. Su oposición al Big Beautiful Bill de Trump no está siendo nada disimulada. EEUU tiene que mantener su hegemonía y un programa que debilite las capacidades estatales no es una buena idea para ese objetivo. Por eso, Trump pretende sufragar lo que deje de ingresar con la bajada de impuestos mediante los aranceles. Esa es la parte que la derecha libertaria no ha entendido: en un mundo de lucha entre potencias, se pueden utilizar diversos instrumentos para impulsar la economía, como la desregulación, pero no aquellos que resten fuerza a los grandes Estados. Solo los que son pequeños pueden llevar a cabo ese programa, en general para beneficio de los inversores extranjeros.

La importancia europea para la política nacional

El tercer lugar de interés de este fin de semana para la derecha es Francia. El domingo Abascal estará allí, estará en París, porque el lunes está invitado a la Fête de la Victoire, un evento organizado por Patriots para celebrar el primer aniversario de la victoria de Jordan Bardella en las pasadas elecciones europeas La fiesta tendrá lugar en Mormant-sur-Vernisson (Loiret) y en ella participarán dirigentes europeos como Viktor Orbán, Matteo Salvini o Geert Wilders, además de Abascal.

O se está en un lado o en el otro. O se está con los socialdemócratas o contra ellos. Y lo que vale para España, vale para Europa

No es extraño que, en ese reparto de piezas, Abascal apueste por la conexión europea. El momento internacional es importante para la política nacional, aunque el PP esté lejos de entender esa conexión. Muchas cosas dependen de lo que suceda en la UE, y en Vox son conscientes. Abascal se rodeará de los suyos para señalar a los populares como el partido que un viernes se sienta a negociar con el PSOE y el domingo sale a la calle para protestar contra Sánchez. O se está en un lado o en el otro. Y lo que vale para España, vale para Europa.

El objetivo de las derechas europeas es promover una unión de naciones soberanas, con una articulación institucional de la UE muy diferente de la actual, así como acabar con las actuales políticas de inmigración, las exigencias burocráticas y las políticas verdes y la agenda 2030 que impone Bruselas. Aspiran a un margen de acción mucho mayor de los Estados frente a la Unión. Y, para ello, deben comenzar por cambiar el actual equilibrio de fuerzas. El Partido Popular Europeo se ha apoyado en los socialdemócratas y liberales para gobernar la Unión. Las derechas populistas y extremas pretenden romper esa asociación, de forma que la nueva alianza esté formada por el PPE y por las nuevas derechas. Los socialdemócratas, verdes, liberales y demás no son bienvenidos, ni en España ni en Europa.

Las democracias europeas son cada vez son más ingobernables, ya que dependen de complicadas alianzas entre partidos de corte muy distinto

Los recientes comicios polacos son ilustrativos al respecto. En Vox fue celebrada la elección de Karol Nawrocki como presidente del país en la medida en que tanto ECR, el grupo de Meloni, como Patriots apoyaron al candidato nacionalista. Las derechas estuvieron unidas frente a Trzaskowski, el político liberal pro UE que era defendido por Von der Leyen, Merz o Sánchez.

Además de ese eje, las elecciones polacas subrayaron otra de las constantes de nuestra época. Tusk se encontrará, con Nawrocki de presidente, con muchas piedras en sus zapatos para imponer su plan de gobierno, y antes ya tenía unas cuantas. Y esto es ya muy habitual: las derechas pueden llegar o no al gobierno, pero cuando eso no ocurre, conservan una influencia notable, ya sea a la hora de cambiar las políticas existentes, ya a la hora de perturbar a los ejecutivos. Las democracias europeas son cada vez son más ingobernables, ya que dependen de un buen número de complicadas alianzas entre partidos de corte muy distinto, y Francia o España son buenos ejemplos.

No habrá renuncia ideológica

El segundo elemento internacional que cabe tener en cuenta de esta misma semana es la ruptura del gobierno holandés por la salida del partido más votado, el de Geert Wilders. La explicación radica en las políticas sobre asilo e inmigración que querían implantar y que no eran apoyadas por el resto de la coalición. Habrá nuevas elecciones generales en Países Bajos y entonces se constatará hasta qué punto este movimiento conviene o perjudica en las urnas al PPV, el partido de Wilders. Pero, de momento, han transmitido a sus electores el mensaje de que tienen un programa que quieren aplicar y que no renunciarán a él aunque conlleve abandonar el poder. Con Vox ocurrió algo similar en sus gobiernos con el PP en diversas comunidades autónomas: rompieron porque los populares no aceptaron sus propuestas en temas clave para los de Abascal, como la inmigración. Hay voluntad de aplicar un programa ideológico, y no cesarán en él. Esto, sin duda, es un aviso para el PP de que una alianza con Vox en un futuro gobierno nacional exigirá concesiones seguras. La aprobación de los presupuestos de Murcia y Baleares y el apoyo en Valencia lo han conseguido los populares gracias a haber acordado las medidas sobre la inmigración, el pacto verde y la lengua. Vox no va a renunciar a ello.

Este fin de semana refleja el estado de las tres derechas españolas. Feijóo estará en la calle para combatir a Sánchez, la derecha libertaria en un acto con entradas ‘Diamond’ a 7.500 euros, y Abascal en Francia tratando de mover Europa hacia otro lugar, y a España con ella.

El reparto de posiciones dentro de la derecha queda visualmente reflejado en los actos previstos para este domingo. El Partido Popular estará en el centro de la ciudad protestando contra la deriva del gobierno. En Vistalegre, situado en el popular barrio de Carabanchel, ahora gentrificado por tramos, Milei clausurará el Madrid Economic Forum, donde se reunirá la derecha libertaria española. Abascal estará en Francia para asistir al día siguiente a un encuentro organizado por Patriots for Europe, su grupo europeo, con el objetivo de asentar piezas en ese movimiento internacional cada vez más exitoso en el continente. El PP estará en una manifestación, los libertarios en un congreso de entradas caras y Vox tejiendo redes que asienten su posición, dentro y fuera de España.

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