A Margarita Robles se le disparan los frentes en Defensa: "No nos lo terminamos de creer"
La ministra de Defensa está en su momento más difícil, con múltiples frentes abiertos en un ambiente de creciente presión interna y externa
Si ya son tiempos difíciles para ser ministro de Defensa en Europa, el cargo en España implica sus propios desafíos adicionales. Por eso, hoy es complicado ser Margarita Robles. A punto de cumplir siete años en el 109 del Paseo de la Castellana (y a uno de arrebatarle el récord con la cartera militar a Narcís Serra), la ministra está en su momento más difícil, con múltiples frentes abiertos en un ambiente de creciente presión interna y externa.
El último fuego cruzado en el que se ve Robles es el (potencial) embargo de armas a Israel. La medida, impulsada por Sumar y el Grupo Mixto, fue respaldada esta semana por los socialistas y otros partidos en el Congreso (salvo PP y Vox). De salir adelante la proposición de ley (todavía pendiente de las reservas de Junts), se vetaría la compraventa de armas y material policial con aquellos países, sin mencionar ninguno en concreto, acusados de genocidio o delitos de lesa humanidad. Una posibilidad que podría poner en aprietos varias capacidades de las Fuerzas Armadas y ciertos proyectos de modernización en los que trabaja la industria nacional de defensa.
La realidad es que el Estado judío no compra ningún sistema de defensa crítico a España. De hecho, mucho del material que se le vende es doble uso que no necesariamente tiene carácter letal; o piezas y componentes específicos que proveedores españoles suministran a la industria israelí. Sin embargo, todas estas exportaciones caen bajo la categoría de elementos militares y, por tanto, podrían verse afectadas. Por el contrario, las Fuerzas Armadas españolas -especialmente el Ejército de Tierra- sí son usuarios de varias armas y tecnologías israelíes.
Como muestra, un par de botones. El blindaje antiminas, la radio táctica y el armamento principal (el misil Spike) del vehículo 8x8 Dragón, programa estrella del Ejército, son de origen israelí. El Spike, diseñado por la empresa Rafael, es la columna vertebral de la defensa contracarro en España y también fue el elegido para armar a los helicópteros Tigre en un futuro. También el futuro sistema de lanzacohetes de alta movilidad (Silam) fue adjudicado a un consorcio (EM&E, Rheinmetall Expal Munitions y GMV) que toma el diseño israelí PULS para integrarlo y producirlo en nuestro país.
La solución, dicen fuentes de la industria, será el uso mediante licencias o la compra indirecta del material israelí. "No se necesita hacer negocio directamente con un país para comprar su tecnología. Es un poco más complicado, pero es cuestión de buscar los socios adecuados", asegura una fuente vinculada a un proyecto con componentes israelíes que podrían verse afectados por el embargo. "Desde antes de esto (la votación del martes en el Congreso) ya veníamos viendo cómo triangular ciertas cosas. Nadie quiere que haya polémica", agrega.
En el Ministerio son conscientes de que "hecha la ley, hecha la trampa", y asumen (o confían) que el escollo legal podría ser sorteado por la industria y los militares sin dificultad. "Si no entra directamente aquí, ya entrará por otra vía, por otro país. El debate es, en efecto, simbólico. El mensaje es apoyar a Palestina y condenar a Israel, llevarlo a la Corte Penal Internacional. Hay que distinguir lo político, donde hay tolerancia cero, de un tema puntual y técnico", aseguró una fuente de Defensa.
Queda por ver cómo se tomarían los socios de coalición aprobar una norma que va a ser circunvalada por las empresas con la anuencia tácita del gobierno, que sabe no hay reemplazo para ciertos elementos o que su sustitución acarrearía problemas y retrasos significativos en ciertas áreas de la defensa nacional. El polémico contrato de compra de balas israelíes para la Guardia Civil generó, en palabras de Antonio Maíllo, líder de IU, la mayor crisis del Ejecutivo desde que arrancó la legislatura en noviembre de 2023. La adjudicación acabó anulada, pese a las objeciones de la Abogacía del Estado.
La cumbre del 3 y pico
No es el único entuerto que tiene entre manos la ministra. A finales de junio, se celebra en La Haya la cumbre anual de la OTAN, la primera con Donald Trump sentado en el Despacho Oval y con Estados Unidos inmerso en un repliegue estratégico de velocidad y alcances desconocidos. El objetivo principal de la cumbre es claro para todos los aliados. Fijar un umbral mínimo de inversión miliatar que apacigüe al presidente republicano, quien ha exigido llegar a un 5% del PIB.
La propuesta que más peso está ganando en las semanas previas a la cumbre es la de fijar un gasto directo en defensa del 3,5% y sumar un 1,5% adicional con partidas de seguridad e infraestructuras que actualmente no computan en la cuenta aliada, con un horizonte temporal de cinco a siete años (no está acordado todavía).
"No hay industria que saque el 3,5%, no hay quien lo absorba (en Europa). A nuestras industrias les cuesta sacar mucho nuestros programas. Esto (el 5%) se hace con la finalidad de contentar a Trump. Al poner (el objetivo) a siete años vista, damos visión de futuro a las industrias", apuntan desde Defensa, donde no se cierran al aumento del gasto, pero piden un calendario asequible a las empresas.
Públicamente, España ya ha mostrado su rechazo a estos nuevos cálculos y pide negociar qué es considerado gasto en defensa, como aseguró Robles tras una reunión con sus homólogos europeos y el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, esta semana en Bruselas.
"No se trata simplemente de fijar porcentajes que pueden no responder a la realidad, sino que eso responda, no solamente a las necesidades que tienen nuestras fuerzas armadas, sino también la industria de defensa. Cometeríamos un error si fijáramos un porcentaje y luego las industrias europeas no fueran capaces de abordar (...) ese incremento", dijo la ministra. "Lo importante es fijar bien cuáles son las capacidades [que necesitamos] y, en función de eso, fijar el porcentaje. El proceso no puede ser porcentaje y luego capacidades", añadió,
España ni siquiera llega al 2% comprometido desde 2014 y sigue siendo el socio que menos invierte (proporcionalmente) en capacidades militares de toda la Alianza Atlántica (un 1,4% según cifras oficiales). Hace un mes, el presidente Pedro Sánchez fue el encargado de anunciar una inyección de casi 15.000 millones extra al presupuesto de defensa para cumplir con esa meta mínima de inversión este año. Esto supone el mayor esfuerzo financiero para renovar el poder armado español en democracia. Sin embargo, el documento ha generado escepticismo entre los expertos, que le critican lo mimo que ahora Robles recrimina a la OTAN: que no hay un plan de capacidades, sino una meta de gasto.
"Me sorprende que la ministra se queje de lo mismo que ha hecho el Gobierno aquí. Había que llegar al 2% y se han llenado unas páginas para justificarlo, pero sin una reflexión geopolítica, estrateǵica o militar. Ni siquiera diplomática. Es un documento político y no muy bueno", expresa un militar en la reserva.
Esta semana, Robles y sus colaboradores se reunían con 18 líderes del sector para avanzar en los objetivos. En el sector creen que el plan de defensa es un punto de partida y que se irá corrigiendo sobre la marcha, moviendo partidas y ajustando cálculos. Algunos creen que la Alianza rechazará computar como gasto militar algunos de los epígrafes del plan de defensa. Y pocos creen que se puede llegar a ese 2% este año.
"Cualquiera que conozca con qué medios y procesos trabaja el Ministerio de Defensa sabe que no vamos a poder gastar ese dinero [en lo que queda de 2025]. Ni te cuento llegar a más del 3%. Y sin presupuestos. No lo veo posible", comenta una fuente del sector conocedora de las conversaciones entre Ministerio e industria.
Una defensa sin discurso
El gran problema de fondo, consideran los expertos, es que el Gobierno, por motivos políticos y electorales, está tratando de quitarle hierro al hierro. Mientras en Francia, Emmanuel Macron se ha echado a la espalda la cuestión militar, o en Alemania los grandes partidos llegaron a un pacto de Estado para modificar la constitución y permitir un aumento del gasto, el presidente Sánchez niega siquiera a pronunciar la palabra "rearme".
Tampoco Robles ha tratado de forjar una narrativa o argumentos al respecto, más allá de elogiar a la tropa (que no está muy contenta) o hacer referencia a los compromisos internacionales del país. Ni tampoco ha dejado a los altos mandos militares hacerlo, cuyas apariciones están muy controladas desde el Ministerio. Si cuando fue confirmada en el cargo para la nueva legislatura el sector celebró su labor, ahora se siente el desgaste político y cómo la asunción de un Trump más radical ha roto la cintura geoestratégica de la OTAN y la UE. España se ha quedado sin discurso.
Quizás muestra de ello es la caída de la valoración pública de la ministra, que pasó de tener la mejor nota hace un año (5,06) al tercer puesto (4,63) en este ejercicio, por detrás del ministro de Economía, Carlos Cuerpo (5,1), y el titular de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy (4,88).
La defensa sigue sin dar votos y eso va a hacer todo más complicado. En la encuesta del CIS de marzo sobre Actitudes hacia el Estado del Bienestar, apenas un 40% está de acuerdo con gastar "más (25,7%) o mucho más (14%) en "Fuerzas Armadas y Defensa". La mayoría, un 33,8%, se decantó por "lo mismo que ahora", y un 24% que se destine menos o mucho menos.
La semana pasada, la ministra visitó durante varias horas la Feria Internacional de Defensa de España (Feindef), pero no quiso hacer el discurso de apertura que estaba programado y se limitó a ver los estands de las empresas. Algunos especularon con que podía ser una reacción a la publicación en el diario El Mundo de los mensajes entre Sánchez y el exministro de Fomento, José Luis Ábalos, en los que el presidente la llamaba "pájara" y se mofaba diciendo que debe "acostarse con el uniforme". Fuentes de Feindef explicaron que Robles prefirió dejar el protagonismo a las empresas el día de la inauguración.
"(Estoy) estupendamente. ¿Cómo no me voy a sentir respaldada por el presidente? Hace siete años que formo parte del Gobierno", se limitó a decir con una sonrisa a la prensa acreditada a Feindef.
Efectivamente, los textos son políticamente anécdóticos, ya que la magistrada ha sido uno de los cuatro miembros fijos del Consejo de Ministros desde el primer día de Sánchez en Moncloa (junto con María Jesús Montero, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas). Pero también dejan entrever que
"Robles empezó con mal pie, pero estuvo a la altura cuando llegó la guerra de Ucrania. Me acuerdo que en el anterior Feindef (de 2023) dio un discurso bastante potente para lo que estábamos acostumbrados en el sector", reconocía un empresario durante el evento. "Este año hemos tenido una feria sin rostro, ni autoridad. Para mí está claro que esto de la defensa en España todavía no nos lo creemos".
Si ya son tiempos difíciles para ser ministro de Defensa en Europa, el cargo en España implica sus propios desafíos adicionales. Por eso, hoy es complicado ser Margarita Robles. A punto de cumplir siete años en el 109 del Paseo de la Castellana (y a uno de arrebatarle el récord con la cartera militar a Narcís Serra), la ministra está en su momento más difícil, con múltiples frentes abiertos en un ambiente de creciente presión interna y externa.