El bloque socialista ve peligrar las 37,5 horas de Yolanda Díaz por el enrocamiento de Junts
Creen que su enmienda a la totalidad va en serio y no es sólo una medida para negociar. La ministra de Trabajo pilotará las conversaciones para que la reforma se apruebe en el Congreso y el PSOE se compromete a ayudar
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, este jueves en el Congreso. (Europa Press/Alejandro Martínez Vélez)
Inquietud en el ala socialista del Gobierno por el futuro de la reducción de la jornada laboral, pese a la confianza de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en que Junts cambiará de posición y retirará la enmienda a la totalidad. En el PSOE no ven este movimiento tan automático. La información que desde hace semanas les llega de los posconvergentes es que no están dispuestos a facilitar la aprobación de las 37,5 horas. Incluso si a cambio se les ofrece suavizar el impacto en la pequeña y mediana empresa.
El rechazo a esta reforma de la patronal catalana Foment del Treball y de otras organizaciones empresariales como Cecot y Pimec han moldeado la postura de Junts en contra de la rebaja de las horas de trabajo e influido en la presentación de una enmienda a la totalidad. Pero Díaz piensa que se trata sólo de un instrumento de presión y que su voluntad real es allanar una negociación.
Los socialistas son mucho menos optimistas y consideran que "no es un paripé de Junts" para que se atiendan sus reclamaciones. Su visión es que la situación de partida es "grave". La enmienda a la totalidad no está acompañada de un texto alternativo lo que facilita que el PP, que no se sumará a las 37,5 horas sin una bendición previa de la CEOE, y Vox, que está en contra, le den su apoyo.
Esta ecuación sería mortal para la reducción de la jornada laboral. Si la enmienda a la totalidad sale adelante, el cambio perece directamente y esta modificación, el gran asunto de la legislatura de Díaz, ni siquiera se tramitaría en la Cámara.
Los socialistas no ven descabellada esta posibilidad y por eso en su día demandaron a la vicepresidenta segunda prolongar los contactos con la patronal antes de cerrar el texto y aprobarlo en el Consejo de Ministros. Pero Díaz decidió no esperar más y acordarlo sólo con los sindicatos para garantizar que entre en vigor este mismo año.
El pacto entre el PSOE y Sumar del actual Gobierno de coalición incluía rebajar la jornada laboral de forma progresiva, 38,5 horas en 2024 y 37,5 en 2025. Como la primera fase ya no se ha cumplido, la ministra quería garantizarse al menos la segunda. El PSOE se resistió y hubo un tira y afloja público entre la titular de Trabajo y el responsable de Economía, Carlos Cuerpo. Una reedición actualizada del duelo de la pasada legislatura entre Yolanda Díaz y Nadia Calviño. Se impuso la tesis de la vicepresidenta segunda. Aunque el bloque socialista sucumbió por orden de Pedro Sánchez, el temor a una enmienda a la totalidad de Junts o del PP (que no acaba de confirmar si la registrará) se mantuvo intacto.
La encargada de las negociaciones es obviamente Díaz, pero la previsión es que el resto de ministros, sobre todo la vicepresidencia primera, María Jesús Montero, y el titular de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ayudarán. Lo más inmediato, conseguir que Junts desista del veto. El PSOE no descarta relajar los tiempos parlamentarios para dar tiempo a que los posconvergentes cambien de opinión y dilatar en lo posible el debate de la enmienda a la totalidad.
Bolaños se reunió este jueves con la patronal Cecot y aunque era una cita que se había convocado hace tiempo, se da por supuesto que se abordó la rebaja de la jornada laboral. Díaz confía en que la interlocución directa que mantiene con Carles Puigdemont le permita convencerle de que no tumben las 37,5 horas.
Inquietud en el ala socialista del Gobierno por el futuro de la reducción de la jornada laboral, pese a la confianza de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en que Junts cambiará de posición y retirará la enmienda a la totalidad. En el PSOE no ven este movimiento tan automático. La información que desde hace semanas les llega de los posconvergentes es que no están dispuestos a facilitar la aprobación de las 37,5 horas. Incluso si a cambio se les ofrece suavizar el impacto en la pequeña y mediana empresa.