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¿Sabotaje en el AVE? Una sentencia revela un 'modus operandi' clásico en los ladrones de cable
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29 GOLPES ENTRE VALENCIA Y BARCELONA

¿Sabotaje en el AVE? Una sentencia revela un 'modus operandi' clásico en los ladrones de cable

Acceso a vías con cizallas, manipulación de sistemas de alarma y vigilancia y cortes de cable de cobre que sale en furgonetas. Una banda usó ese sistema para dar 29 golpes en 2022 entre Valencia y Barcelona

Foto: Un hombre duerme en un banco en la estación de Almudena Grandes tras los retrasos del AVE. (Europa Press/Fernando Sánchez)
Un hombre duerme en un banco en la estación de Almudena Grandes tras los retrasos del AVE. (Europa Press/Fernando Sánchez)
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Noche del 22 de mayo de 2002. Martín, Bartolomé, Calixto y Florentino acceden a las vías y a una subestación del ferrocarril convencional que une Tarragona con Barcelona. En pocos minutos manipulan los sistemas de telemando, desconectan la electrificación y comienzan a seccionar cable de cobre por tramos. En una velada se hacen con 840 metros de cable de cobre de 153 milímetros cuadrados. Los sacan de la plataforma de ferrocarril en un par de furgonetas. Es uno de sus mejores golpes. En la chatarrería de confianza, donde nadie pregunta, se paga a más de 6 euros el kilo. Todo en B. El botín de esa noche puede superar los 9.000 euros. El relato de los hechos y las cifras económicas figuran en una sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia de septiembre de 2023 que condenó a los cuatro acusados, cuyos nombres son ficticios porque vienen anonimizados en el fallo, a penas de entre dos y cuatro años y medio de cárcel por los delitos de robo con fuerza e integración en grupo criminal.

El modus operandi relatado en los hechos probados de aquel juicio es muy parecido al que hasta ahora ha trascendido del incidente que dejó varados a miles de pasajeros del AVE Sevilla-Madrid el pasado domingo. En el caso de la banda condenada en 2023, alguno de estos robos fueron menos exitosos que el relatado en el arranque de esta crónica y similares en volumen de cable sustraído (150 metros) al que paralizó los trenes en una jornada tan sensible como la del regreso a casa tras un puente festivo de cuatro días. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha insistido en la posibilidad de un "grave sabotaje" al operador Adif. En una entrevista en Onda Cero, apuntaba a un "acto deliberado". "Esperamos a ver si tiene un interés económico, que es mínimo, o tiene un interés de otro tipo", especulaba, en posible referencia a una acción de desestabilización en una infraestructura crítica como la alta velocidad.

La investigación, sin embargo, apunta más hacia una acción de delincuencia común. Es la hipótesis principal que maneja la Guardia Civil, que no es ajena a un fenómeno más habitual de lo que parece: el del robo de cable de cobre en líneas de ferrocarril. En 2024 las Fuerzas de Seguridad registraron un total de 4.433 robos de cableado de cobre y materiales conductores, según los datos recogidos por Europa Press del Sistema Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior.

El modus operandi está en las propias fotografías que mostró Puente a través de su cuenta de X en la noche del domingo. Una valla metálica seccionada con una cizalla para acceder a las vías, cortes estratégicos para inutilizar los sistemas eléctricos y dejar sin tensión la vía para poder cercenar el cable en tramos y facilitar su transporte. Según Renfe, se produjo una sustracción de cable en cuatro puntos diferentes al paso de la línea de alta velocidad por la provincia de Toledo. Los autores inutilizaron los sistemas de vigilancia para evitar ser descubiertos en una acción "bastante coordinada" de alguien que "sabía a lo que iba", en palabras del ministro.

Foto: interior-abandona-pueblos-ave

La sucesión de hechos es casi calcada a la que figura en el caso de la banda desarticulada en 2022 y enjuiciada en Valencia. La sentencia atribuye al grupo de delincuentes un total de 29 golpes perpetrados en las líneas de ferrocarril que unen Valencia, Castellón y Tarragona, aunque también actuaron en Barcelona o Lleida. En cifras totales y según la tasación pericial practicada en la instrucción judicial, el impacto económico por el material hurtado, 8.736 metros de cable en total, fue de 253.347,80 euros. Esa cuantía, junto a los 108.500 euros en los que se ha valorado la mano de obra de reposición del material sustraído, elevó la suma total de los años causados en 363.300 euros. "Estas actuaciones afectaron al sistema de seguridad en las vías, y, por tanto, a la circulación de trenes. Los penados deberán hacer frente ahora a la responsabilidad civil derivada de esos daños de forma conjunta y solidaria", recoge la sentencia.

Así arrancaban: "Para acceder a la zona de la línea ferroviaria, cerrada a banda y banda con un vallado metálico de 2 metros de altura y poder también extraer después el cable, cortan la valla de seguridad que protege el perímetro del trazado de las vías y así la abren toda ella o en su parte inferior, según les conviene, empleando para ello una cizalla".

En el método que ejecutaban para cortar el cable, primero habían de dejarlo sin tensión eléctrica

"En el método que ejecutaban para poder cortar y llevarse el cable, primero habían de dejarlo sin tensión eléctrica (3.000 W) y hacer ineficaz el sistema de alarma de cortocircuitos del Telemando de Energía o Telemando de Subestaciones y ello requiere importantes competencias o conocimientos técnicos que evidencian tener al menos tres de los acusados", reza la sentencia de la Audiencia de Valencia. "Consiguen evitar que el telemando pueda dar la corriente e impiden que se active la alarma de cortocircuito al cortar el cable, alarma que de otro modo se produciría y permitiría descubrirlos", se explica, en una forma de actuar que también empleaban en las subestaciones.

"Los trabajos de desconexión los hacían, incluso de manera simultánea, en la catenaria de la vía y en la correspondiente subestación del sistema de electrificación, manipulando los seccionadores; interruptores de los dos extremos correspondientes del tramo de cable que iban a cortar y sustraer: el de la catenaria o punta de feeder y el de la salida del cable de la subestación, de modo que quedaran abiertos y no transmitieran corriente y así, podían a continuación, cortar el cable en las cimas de los postes y una vez en el suelo, seccionarlo y extraerlo de las vías, cargarlo y llevárselo transportándolo rápidamente en vehículos, para venderlo de inmediato en diferentes chatarrerías, incluso próximas al lugar de los hechos, a precio de desguace", detalla el apartado de hechos probados. Un trabajo profesional que llegaron a ejecutar hasta en casi una treintena de ocasiones en apenas seis meses, hasta que fueron identificados y detenidos por las fuerzas del orden.

Noche del 22 de mayo de 2002. Martín, Bartolomé, Calixto y Florentino acceden a las vías y a una subestación del ferrocarril convencional que une Tarragona con Barcelona. En pocos minutos manipulan los sistemas de telemando, desconectan la electrificación y comienzan a seccionar cable de cobre por tramos. En una velada se hacen con 840 metros de cable de cobre de 153 milímetros cuadrados. Los sacan de la plataforma de ferrocarril en un par de furgonetas. Es uno de sus mejores golpes. En la chatarrería de confianza, donde nadie pregunta, se paga a más de 6 euros el kilo. Todo en B. El botín de esa noche puede superar los 9.000 euros. El relato de los hechos y las cifras económicas figuran en una sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia de septiembre de 2023 que condenó a los cuatro acusados, cuyos nombres son ficticios porque vienen anonimizados en el fallo, a penas de entre dos y cuatro años y medio de cárcel por los delitos de robo con fuerza e integración en grupo criminal.

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