Armengol se harta del Senado y pide una reforma federal: "Es un dislate que dos Cámaras hagan lo mismo"
La presidenta de la Cámara Baja arremete contra el de la Cámara Alta por hacer "paralelismo" y "oposición" al Gobierno: "Lo que está haciendo [el PP] en esta legislatura no era el espíritu del legislador"
A la presidenta del Congreso, Francina Armengol, le incomoda el Senado, al menos en su actual encaje constitucional y como consecuencias de las políticas que está realizando está legislatura, en la que existe una mayoría absoluta del Partido Popular. Por ello, la tercera autoridad del Estado considera que habría que aprobar una reforma de la Constitución para avanzar hacia un modelo en el que la Cámara que preside Pedro Rollán sea "territorial".
Así lo ha explicado Armengol en Los Desayunos del Ateneo, donde ha arremetido contra el Senado por estar haciendo unas políticas "claramente de paralelismo” para "contraponer" la labor del Congreso de los Diputados con el objetivo de hacer "oposición al Gobierno" y defender los intereses del PP. "Es tiempo perdido", advirtió.
“Es un dislate que haya dos cámaras que se ocupen más o menos de lo mismo", considera en una crítica de fondo al sistema bicameral establecido en la Constitución. Su propuesta es reducir las facultades del Senado para que sean "puramente territoriales", de manera que cuente con la participación de los miembros de los Gobiernos autonómicos para facilitar así la toma de decisión compartida entre el Gobierno central y los autonómicos.
Pero la presidenta del Congreso no se quedó ahí en su propuesta de abordar una reforma constitucional, que en su opinión debe desarrollarse para construir un modelo "federal" del Estado.
Aunque evitó pronunciarse sobre la decisión del Tribunal Supremo de rechazar la última querella contra Juan Carlos I por cinco delitos fiscales contra la Hacienda Pública, la presidenta del Congreso cree que habría que hacer una reforma de la Constitución "más amplia" que incluya, entre otras cosas, el control de las actuaciones del Jefe del Estado, así como la revisión de la inviolabilidad del Rey.
No obstante, Armengol se mostró partidaria de la "lealtad institucional" y explicó que tiene una relación "positiva" con el presidente del Senado, Pedro Rollán. "Yo no digo que sea desleal, yo digo que se está utilizando [el Senado] para contraponer muchas cosas al Congreso".
Sin embargo, en la actualidad hay más de una quincena de leyes aprobadas en el Senado que la presidente del Congreso mantiene en el cajón aprovechando un vacío legal sobre los plazos para llevar a trámite las iniciativas que llegan desde la Cámara Alta.
A la presidenta del Congreso, Francina Armengol, le incomoda el Senado, al menos en su actual encaje constitucional y como consecuencias de las políticas que está realizando está legislatura, en la que existe una mayoría absoluta del Partido Popular. Por ello, la tercera autoridad del Estado considera que habría que aprobar una reforma de la Constitución para avanzar hacia un modelo en el que la Cámara que preside Pedro Rollán sea "territorial".