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El gasto militar descose a los socios del Gobierno y el PP tiene la aguja
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Defensa sube el sueldo a los soldados

El gasto militar descose a los socios del Gobierno y el PP tiene la aguja

La urgencia de la UE de elevar la inversión en defensa y seguridad reabre el debate entre los grupos parlamentarios. La mayoría de investidura exhibe sus fisuras y el PP tiende la mano con condiciones

Foto: La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, en el Congreso. (Europa Press/Alberto Ortega)
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, en el Congreso. (Europa Press/Alberto Ortega)
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Los vientos de urgencia que soplan en la Unión Europea, obligada a movilizar inversiones ambiciosas en defensa y seguridad ante la retirada del escudo protector de Estados Unidos, entraron de lleno por el patio del Congreso este martes. En la resaca de la cumbre de París, no existe una fotografía definida sobre qué decisiones adoptará la UE, ni siquiera cuál es la posición de salida del Gobierno de España, más allá de que mantiene el plan de elevar el gasto militar al 2% del PIB en 2029, comprometido con la OTAN hace más de dos años. Pero los grupos mayoritarios asumen que esta cifra deberá ser revisada al alza, lo que reabre grietas profundas en la mayoría de investidura de Pedro Sánchez.

En el ambiente está también la posible participación de nuestro país en una futura operación de paz en Ucrania. Se trata de un debate prematuro por tratarse de un escenario aún lejano, —"todavía estamos en guerra", según recordó el presidente socialista al término de la reunión informal con otros líderes europeos—, pero que obliga a los grupos políticos a ir posicionándose ante lo que, en el futuro, deberá ser autorizado por el Pleno de la Cámara. Y tanto en lo relativo al incremento del gasto militar como a la movilización de recursos humanos y materiales, el PP tiene un papel protagonista.

De momento, el Ejecutivo de Sánchez tomó ayer la primera decisión y anunció que en los próximos días el Ministerio de Defensa aprobará un decreto para el incremento de las retribuciones de los miembros de las Fuerzas Armadas, lo que supone una inversión extra de 400 millones de euros. Un gesto automático adoptado tras la cumbre de París para elevar cuanto antes el gasto militar y no quedar descolgados del resto de aliados. En este momento, España dedica alrededor del 1,2% en Defensa.

Este nuevo montante presupuestario no solivianta tanto a sus socios de Sumar, ni tampoco a Podemos, al tratarse de masa salarial, aunque en todo caso se trata de un decreto que no necesita el beneplácito de la Cámara. Pero como ya ocurrió en 2022, el gasto militar volverá a marcar el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, aunque la posibilidad de que haya unas nuevas cuentas en 2025 es cada vez más difusa. Entonces, el Gobierno sorteó el rechazo manifiesto de Podemos, su socio en Moncloa, a través de una serie de programas especiales de armamento, que no computan en el techo de gasto.

Foto: defensa-destinara-400m-para-aumentar-las-retribuciones-de-los-militares-este-ano

Ni Podemos, ni Bildu, ni previsiblemente ERC aceptan elevar la inversión en Defensa. Sumar admite ser consciente de que el tablero mundial ha cambiado radicalmente con el regreso de Donald Trump y su acercamiento a Rusia, y que Europa necesita blindar su seguridad, aunque a priori también se muestra reacio a elevar ese gasto porque fomenta el "belicismo" y da alas al discurso de la "extrema derecha".

El portavoz de Podemos en el Congreso, Javier Sánchez Serna, rechazó también de forma tajante cualquier medida que contribuya a "una escalada bélica" y avisó de que en ningún caso contarán con sus votos. ERC, como Sumar, reclamó "más eficiencia" en el gasto militar, aunque se puso de perfil a la espera de que Sánchez informe próximamente en el Congreso de los resultados de la cumbre urgente celebrada el lunes en París. Bildu mantiene también una oposición frontal a cualquier inversión militar.

Foto: rutte-pide-a-los-socios-de-la-otan-mucho-mas-de-un-2-de-gasto-en-defensa

Este panorama sitúa al PP como única vía para sacar adelante posibles votaciones relativas al aumento del gasto militar. Y Feijóo tiende la mano, aunque con condiciones. Desde la dirección del partido piden “honestidad” al Ejecutivo ante el cambio de paradigma internacional y, sobre todo, “información” antes de abrir ningún tipo de interlocución en el futuro. Porque, hasta la fecha, Génova sigue esperando una llamada telefónica de Moncloa ante la creciente tensión internacional.

"Vamos a ser exigentes en cualquier negociación con el Gobierno", aportan fuentes de la cúpula. Pero en el PP también deslizan su respaldo por "sentido de Estado" a cualquier iniciativa orientada a subir la inversión en defensa en España, en línea con la "mentalidad de urgencia" que ha asimilado la Comisión Europea ante el acercamiento de Trump a Putin. Hay que recordar que el PP, ya con Feijóo al frente, apoyó en 2022 la sección de Defensa de los Presupuestos, desmarcándose del voto en contra de grupos como Ciudadanos o Vox.

Este martes, Feijóo mantuvo una reunión con los principales líderes del PPE y con la propia Ursula von der Leyen, ante los que defendió la necesidad de priorizar la "seguridad estratégica" ante los nuevos desafíos internacionales. El primer partido de la oposición evita posicionarse, por el momento, sobre un posible envío de tropas de pacificación a Ucrania, un debate que los grandes líderes comunitarios también han aplazado. Hay que recordar que el PSOE mantiene bloqueda en el Congreso la reforma de la ley de Defensa Nacional que el PP aprobó con la abstención de Sumar, para que la Cámara Baja deba autorizar los envíos de ayuda militar al extranjero.

La medida, no obstante, cuenta con el enérgico rechazo de Vox. "El Ejército debe defender principalmente a España de la inmigración ilegal", afirmó este martes su portavoz, Pepa Millán. El partido de Abascal sí apoya que se invierta "todo lo que haga falta" en seguridad, aunque la posibilidad de que se posicionen junto a Sánchez en el Congreso es una utopía, ni en este ni en ningún otro asunto.

Los vientos de urgencia que soplan en la Unión Europea, obligada a movilizar inversiones ambiciosas en defensa y seguridad ante la retirada del escudo protector de Estados Unidos, entraron de lleno por el patio del Congreso este martes. En la resaca de la cumbre de París, no existe una fotografía definida sobre qué decisiones adoptará la UE, ni siquiera cuál es la posición de salida del Gobierno de España, más allá de que mantiene el plan de elevar el gasto militar al 2% del PIB en 2029, comprometido con la OTAN hace más de dos años. Pero los grupos mayoritarios asumen que esta cifra deberá ser revisada al alza, lo que reabre grietas profundas en la mayoría de investidura de Pedro Sánchez.

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