Bárcenas ha pasado en prisión un 20% de su condena: delitos 'gratis', ayuda de su hijo y un informe psicológico
Condenado a casi 30 años por el Tribunal Supremo, los jueces dejaron en 12 años el tiempo máximo que debía pasar en la cárcel. En 2020 consideró su pena "desproporcionada"
Luis Bárcenas, tras su salida de prisión en 2015. (EFE/Kiko Huesca)
Los psicólogos de la cárcel de Soto del Real recibieron en 2020 el encargo de analizar la mente de Luis Bárcenas. En ese momento, el extesorero del PP estaba considerado como uno de los máximos exponentes de la corrupción de la historia reciente de España. El resultado que arrojó su informe es que reconocía su culpabilidad, pero no estaba conforme con los años que le esperaban en prisión. "Asume la responsabilidad delictiva, aunque no la cuantía de la condena que considera desproporcionada", plasmaron los especialistas once años después del estallido del caso Gürtel. Hace unos días, le confirmaron que difícilmente volverá a una celda. Ha pasado encarcelado apenas un 20 % del total de los casi 30 años que le impusieron los tribunales.
La Audiencia Nacional otorgó hace días la libertad condicional para Luis Bárcenas. Es el último paso que le quedaba para terminar de afianzar el régimen de semilibertad fuera de la cárcel del que venía disfrutando desde 2022. Fue condenado por la Época I del caso Gürtel y por pagar con dinero negro las obras en la sede del partido. Sin embargo, tan solo ha pasado seis años de la pena en un centro penitenciario.
El Tribunal Supremo confirmó e hizo firme en 2020 la condena contra Bárcenas por las actividades que desarrolló la trama Gürtel entre 1999 y 2005 al calor del Partido Popular. El alto tribunal le impuso 29 años y un mes de prisión. Ese fallo ya rebajó en casi cuatro años la pena de 33 años y cuatro meses que le había impuesto previamente la Audiencia Nacional en 2018. Aquella primera sentencia fue la que propició la moción de censura contra el presidente del Gobierno Mariano Rajoy y la llegada al poder del socialista Pedro Sánchez.
La segunda pena contra Bárcenas también la confirmó el Supremo hace apenas unas semanas, el pasado 15 de noviembre. Los jueces de la Sala de lo Penal de este tribunal ratificaron la condena contra Bárcenas por gestionar una contabilidad B del partido, pero la dejaron en ocho meses. La Audiencia Nacional le había impuesto dos años y el alto tribunal justificó la rebaja un año y cuatro meses en las dilaciones indebidas del proceso por la lentitud de la justicia. En cualquier caso, este segundo castigo no le iba a sumar a Bárcenas ni un solo día más en prisión. La segunda condena le salió gratis al exdirigente popular.
El motivo es el límite máximo de estancia en la cárcel que le fijaron los jueces en virtud de la regla del triple de la mayor. La explicación está en el Código Penal: para condenas con múltiples delitos como la primera de Bárcenas, el máximo de estancia en prisión se calcula multiplicando por tres la pena del delito más grave. En su caso, el más grave era el de blanqueo de capitales por el que la Audiencia Nacional le impuso seis años de prisión. Eso hubiese elevado su estancia en la cárcel hasta los 18 años. Pero el Tribunal Supremo le rebajó la condena por blanqueo a cuatro años al excluir la falta por falsedad documental. De ese modo, la triple de la mayor se quedó 12 años. Esto sería determinante a la hora de calcular los plazos de sus beneficios penitenciarios.
Con una condena ya firme, Bárcenas entró en una nueva fase. Ya pudo ser clasificado en uno de los tres grados penitenciarios que establece el reglamento. Quedó encuadrado en el segundo grado, el más común en España. Eso le dio derecho a empezar a contar los días para pedir permisos de salida ordinarios, un total de 36 al año. Es un derecho que le asiste a cualquier preso cuando ha cumplido una cuarta parte de su condena. Cuando Bárcenas recibió su primera sentencia firme en el Supremo, ya tenía cumplida la cuarta parte de los doce años por el tiempo que acumuló antes en prisión preventiva.
Prisión provisional
Los seis años que Bárcenas ha pasado entre rejas se dividen de la siguiente manera. El extesorero del PP pasó dos periodos en prisión provisional desde julio de 2013 a enero de 2015 y desde la primavera de 2018 hasta el fallo definitivo del Tribunal Supremo, en octubre de 2020. Ya con condena firme, siguió desde ese momento hasta que el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska le concedió la excarcelación a finales de 2022. Fue por medio de la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite flexibilizar la estancia en prisión.
La propuesta para excarcelar al extesorero salió adelante por mayoría, pero no por unanimidad de los miembros de la Junta de Tratamiento de la cárcel de Soto del Real. Para hacerla efectiva, necesitaba el visto bueno de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, que la aprobó. La consecuencia es que ya no tuvo que volver a un centro penitenciario, sino que siguió cumpliendo su condena en un Centro de Inserción Social (CIS).
La nueva vida de Luis Bárcenas fuera de prisión consistió en trabajar llevando las finanzas de su hijo Guillermo, el conocido vocalista del grupo musical Taburete. También tenía que completar un curso de rehabilitación específico para condenados por delitos de corrupción. Fuentes penitenciaria informan a este periódico de que Bárcenas se llevó una sorpresa mayúscula cuando descubrió que una de las charlas del curso las impartía una condenada en Gürtel, que había sido colaboradora del cabecilla de la trama, Francisco Correa.
Bárcenas también tenía que hacer voluntariado de caridad en la Asociación San Vicente de Paúl de Madrid. Podía salir todos los días, pero tenía la obligación de volver por las noches a pernoctar en el CIS, excepto los fines de semana. Así estuvo desde finales de 2022 hasta que en marzo de este año le concedieron el tercer grado penitenciario que le permitía dormir en su casa. Llevaba saliendo con permisos ordinarios otorgados por la Audiencia Nacional desde marzo de 2021. Haber realizado estas salidas sin incidentes fue clave para que, tres años después, se le otorgase el tercer grado.
En el mismo auto en el que el juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional le otorgó hace unos días la libertad condicional, destacó su evolución en prisión. Entre las más relevantes, garantizó que el extesorero ya había devuelto 4,5 millones que le exigían los tribunales en concepto de la responsabilidad civil derivada de sus delitos. Este había sido un punto de conflicto entre Bárcenas y la Fiscalía. Durante un tiempo, el ministerio público se opuso a sus salidas de permiso porque entendía que no estaba devolviendo el dinero "adecuadamente" y sus cuentas no coincidían con las del condenado. Años después, la Fiscalía anticorrupción dejó de oponerse a sus beneficios penitenciarios.
En el mismo año 2020, en el que Bárcenas recibió su primera condena firme de casi 30 años de cárcel, escribió un texto de arrepentimiento. "Por no haber cumplido con el artículo 31.1 de nuestra constitución, en el sentido de contribuir al sostenimiento de los Gastos Públicos de acuerdo con mi capacidad económica", dijo.
"Dicho arrepentimiento es real y que en ese sentido me he expresado en alguna declaración pública, pues es evidente, que la defraudación fiscal y la ocultación de fondos a la Hacienda Pública es un acto de clara insolidaridad con respecto a los conciudadanos que cumplen puntualmente con sus obligaciones fiscales", concluyó.
Bárcenas, el hombre al que el presidente del Gobierno Mariano Rajoy le pidió que fuera fuerte en prisión —"Luis, sé fuerte"— durante los años en los que las investigaciones acorralaban al partido, terminó declarando contra sus excompañeros. Su mujer, Rosalía Iglesias, también fue condenada a 13 años por el caso Gürtel e ingresó en prisión en 2020, pero también goza de una situación de semilibertad desde julio de 2023 a la que accedió tras firmar un texto en el que pidió "perdón a la sociedad" y declaró su "profundo arrepentimiento".
Bárcenas ha obtenido la libertad condicional 45 meses antes de terminar de cumplir íntegramente los 12 años que le fijó la Audiencia Nacional. Expiraban el 19 de septiembre de 2028. El que fuera protagonista de portadas de periódicos y apertura de informativos durante años atisban el final del periplo judicial entre la indiferencia general de la atención mediática. Esa sobreexposición también ha tenido su repercusión en la decisión de otorgarle la condicional. El juez entiende que se ha cumplido el "efecto intimidatorio de la pena" por la "condena social sufrida al ser un caso tan mediático".
Ahora las crónicas judiciales y políticas miran a los tribunales y encuentran otros protagonistas de la corrupción. Víctor de Aldama, José Luis Ábalos, Koldo García… inician un camino que otros, como Bárcenas, recorrieron antes.
Los psicólogos de la cárcel de Soto del Real recibieron en 2020 el encargo de analizar la mente de Luis Bárcenas. En ese momento, el extesorero del PP estaba considerado como uno de los máximos exponentes de la corrupción de la historia reciente de España. El resultado que arrojó su informe es que reconocía su culpabilidad, pero no estaba conforme con los años que le esperaban en prisión. "Asume la responsabilidad delictiva, aunque no la cuantía de la condena que considera desproporcionada", plasmaron los especialistas once años después del estallido del caso Gürtel. Hace unos días, le confirmaron que difícilmente volverá a una celda. Ha pasado encarcelado apenas un 20 % del total de los casi 30 años que le impusieron los tribunales.