Yolanda Díaz congela la reorganización de Sumar en el Congreso pese a la presión de IU y el rearme de Podemos
Las consecuencias de la DANA y la inestabilidad de la mayoría de la investidura hacen encallar los intentos por revisar la situación de la izquierda tras la crisis provocada por las denuncias contra Íñigo Errejón
Díaz, entre Montero y Bolaños. (EP/Fernando Sánchez)
La reorganización de Sumar y la configuración de la coalición que encabeza Yolanda Díaz en el Congreso han quedado congeladas en el tramo final del año. La crisis provocada por la salida de Íñigo Errejón tras las denuncias por agresión sexual ha quedado muy lejos después del terremoto político que se produjo tras la DANA de Valencia. Y lo que parecía una revolución en el espacio de la izquierda se ha quedado en un cajón, mientras la vicepresidenta segunda del Gobierno pone todo el foco en su labor como ministra de Trabajo. Fuentes del espacio político afirman que la posibilidad de que la coalición magenta cambie de nombre en la Cámara, en un intento por separar el proyecto político de la gallega de la alianza de izquierdas, se aleja sine die.
La marcha de Errejón elevó las presiones de los distintos socios para reclamar a Díaz un cambio de rumbo en la gestión de la coalición. Lo cierto es que el proceso comenzó antes, en el primer semestre de 2024, después de los sonoros batacazos que la formación sufrió en Galicia, País Vasco y, sobre todo, en las elecciones europeas. La idea de Yolanda Díaz de convertir a Sumar en el paraguas de la izquierda confederal quedó desechada después de que IU descartase participar en la conformación orgánica de Sumar, una decisión que ya habían tomado Compromís o Más Madrid. Y a todo ello hay que añadir el divorcio con Podemos a finales de 2023, después de acusar a la cúpula de Díaz de no darles margen de maniobra para hacer política en el Congreso.
La crisis provocada por el fundador de Podemos y Más País aceleró los cambios que reclamaban los distintos socios, como ocurrió con la elección de su sucesora como portavoz en el Congreso. La designación de Verónica Martínez fue en gran medida consensuada y en IU destacaron sus buenas relaciones con la diputada gallega. La federación de izquierdas es quien más ha presionado por la necesidad de estos cambios en la gestión diaria de Sumar y aspira a contar con un adjunto, ya que ahora mismo su principal representante, Enrique Santiago, es portavoz sustituto.
El secretario general del PCE, que fue uno de los hombres de confianza de Díaz y protagonista en la conformación de Sumar, se convirtió a finales de noviembre en portavoz de la coalición en la comisión de Secretos Oficiales. Esta era una de las reclamaciones de la formación que encabeza Antonio Maíllo, que también aspiraba a cambiar el nombre de Sumar en el Congreso. "No queremos que se confunda el nombre del grupo parlamentario con el de Movimiento Sumar", expresan fuentes de IU, que incluso hablan de "usurpación" por el hecho de que el partido de Yolanda Díaz "se arroga la representatividad de Sumar". Pero el cambio de denominación también buscaba dejar atrás la marca "deteriorada" por la crisis de reputación tras el caso Errejón.
Fuentes del espacio cuentan que la posibilidad del renombramiento ha quedado congelada por la entente que forma Sumar con los Comunes, la formación más afín a Yolanda Díaz de las que siguen bajo el paraguas de la coalición magenta. El nexo entre la vicepresidenta y la formación catalana no tiene la fuerza de antaño, como demostró su ausencia en la asamblea que dejó atrás la etapa de Ada Colau al frente del partido, celebrada a mediados de noviembre. Pero la relación con IU o con Más Madrid es mucho más fría, sobre todo después de la crisis que provocó la dimisión de Errejón.
La gallega sigue enfocada en su labor como ministra, con la reducción de la jornada laboral como proyecto estrella, después de abandonar los cargos orgánicos y dejar Sumar en manos de un grupo en el que destaca el nombre de la secretaria de Organización de la formación, Lara Hernández. El espacio está en una suerte de impasse y afronta el inicio de 2025 con el debate sobre la necesidad de reconfiguración de la izquierda y con IU apostando fuerte por una alianza electoral para las próximas elecciones generales. El principal obstáculo para ese objetivo es reconciliar a Díaz con sus viejos socios de Podemos, que han vuelto a lanzar la figura de Irene Montero como referente y más que probable candidata.
Antonio Maíllo empezará el año con el lanzamiento de un proyecto que tiene como leitmotiv sentar las bases para esa alianza. El coordinador federal de IU se hizo cargo de la formación en mayo, tras ganar en primarias a la ministra Sira Rego y en los primeros días del año pondrá en marcha Convocatoria por la Democracia, un proceso que se retrotrae a la Convocatoria por Andalucía que Julio Anguita impulsó en 1984 en Andalucía y que sentó las bases de lo que es hoy. La federación de izquierdas tiene en Andalucía y Asturias sus dos grandes bastiones y mira al sur como base de lo que creen que debe ocurrir en el resto del país.
El Partido Comunista de Andalucía (PCA) ya propuso a IU la puesta en marcha de un proceso que resulte en una candidatura unitaria en las elecciones autonómicas previstas para mediados de 2026. La base de la que parten es la coalición Por Andalucía, donde están todas las fuerzas de izquierdas, incluso Podemos, a excepción de Adelante Andalucía, el partido de Teresa Rodríguez. Ernesto Alba, secretario general del PCA, lanzó una oferta que ya se ha hecho extensiva al resto de organizaciones y que defiende el final de los "vetos", como los que dejaron a Irene Montero fuera de las listas de Sumar para el 23-J, y también la celebración de primarias para dilucidar listas y candidaturas.
Lara Hernández (Sumar), Toni Valero (IU), Ernesto Alba (PCA) y representantes de Iniciativa del Pueblo Andaluz. (Cedida)
Esta iniciativa ya ha dado sus principales pasos fuera de Andalucía y a finales de diciembre hubo una reunión en el Congreso en la que estuvieron Lara Hernández, Ernesto Alba y Toni Valero, diputado de Sumar y líder de IU en la comunidad. Fuentes conocedoras del encuentro aseguran que la formación de Yolanda Díaz dio luz verde a profundizar en la alianza que existe en Andalucía y que funciona en el Parlamento regional. La escasa fuerza de los magenta en la comunidad más poblada del país facilita esta decisión, por lo que la principal duda está en lo que ocurra con Podemos.
Los morados acaban de renovar sus liderazgos en Andalucía y Raquel Martínez es la nueva secretaria general después de unas primarias muy complicadas. La participación en las elecciones internas se ha quedado en el 15% de los 20.000 inscritos que estaban llamados a participar. Hace solo unos meses, la consulta sobre el papel de Podemos en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado logró movilizar al doble de afiliados, unos 6.000. En Podemos achacan este mal dato a la pugna que ha mantenido la candidata oficialista con la aspirante alternativa, Susana Hornillo. Martínez eludió pronunciarse durante la campaña sobre la política de alianzas, mientras que Hornillo dejó claro su rechazo a coaligarse con IU a pesar de que es portavoz en el Ayuntamiento de Sevilla de una coalición con la federación de izquierdas.
La reorganización de Sumar y la configuración de la coalición que encabeza Yolanda Díaz en el Congreso han quedado congeladas en el tramo final del año. La crisis provocada por la salida de Íñigo Errejón tras las denuncias por agresión sexual ha quedado muy lejos después del terremoto político que se produjo tras la DANA de Valencia. Y lo que parecía una revolución en el espacio de la izquierda se ha quedado en un cajón, mientras la vicepresidenta segunda del Gobierno pone todo el foco en su labor como ministra de Trabajo. Fuentes del espacio político afirman que la posibilidad de que la coalición magenta cambie de nombre en la Cámara, en un intento por separar el proyecto político de la gallega de la alianza de izquierdas, se aleja sine die.