En busca de Lubna y su hijo, últimos españoles en los campos para familias de yihadistas en Siria
La familia supo en octubre que estaba en la tienda número 40 de Al Roj y pidió ayuda a Exteriores para repatriarla, pero desde entonces la información que llega es escasa
Una de las dudas que deja la caída del régimen de Bashar al Assad en Siria es qué va a pasar con los campos de refugiados en los que permanecen desde hace años los familiares de los combatientes islamistas muertos durante la guerra y la caída del Estado Islámico. En uno de ellos, se encuentra todavía una española nacida en Ceuta y su hijo. Ella, viuda de terrorista, se llama Lubna Mohamed Miludi y tiene ahora 31 años, según su DNI español. El menor que va con ella se llama Abderrahman. Su familia pide ayuda a Exteriores para localizarla y repatriarla, pero la información de la que disponen es escasa. El último dato que tienen es que estaba en el campo de Al Roj.
Su historia es la de las mujeres que decidieron dejar atrás su vida para marcharse al califato instaurado a mediados de la década pasada por el Estado Islámico, considerado el mayor grupo terrorista de la historia. Entre Siria e Irak, fundaron un Estado bajo las leyes de la sharia. Para las fuerzas de seguridad es complejo determinar cuántas se fueron convencidas de los postulados yihadistas y cuántas se marcharon con sus hijos simplemente siguiendo a sus maridos, sin compartir con ellos los ideales radicales. Miles de ellas, procedentes de casi todos los países de Europa, acabaron como refugiadas tras la muerte de sus maridos.
Un reportaje de la periodista de El País Natalia Sancha, publicado en 2019, daba cuenta del hallazgo de al menos cuatro españolas refugiadas en Siria. Eran Yolanda Martínez, Luna Fernández, Lubna Mohamed Miludi y Lubna Fares. De la última se desconoce su paradero, mientras que las dos primeras fueron repatriadas a España en enero de 2023. Llegaron con 13 menores a su cargo de entre tres y 15 años de edad. Cuatro de ellos son hijos de otras madres que se quedaron huérfanos o sus progenitores están en paradero desconocido.
Halil y Hasma son los padres de Lubna Mohamed Miludi. Hace semanas pidieron ayuda al Ministerio de Asuntos Exteriores para traer de vuelta a su hija. Fue después de celebrar como una buena noticia que Lubna hubiese sido trasladada con su hijo al campo de refugiados del Al Roj. Contactó con ellos el pasado octubre, días después de su cumpleaños. Antes estaba en el campo de Al Hol, mucho más grande e inaccesible.
Ambos centros están ubicados en el noreste de Siria. Los kurdos los concibieron como centros de desradicalización, pero los expertos antiterroristas ponen en duda su eficacia. La masificación hace casi imposible controlar que no sirvan en realidad para retroalimentarse en los postulados yihadistas.
Al Hol está bajo custodia de las Unidades de Protección Popular (YPG), pertenecientes a las milicias kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Según un informe del Real Instituto Elcano, este campo llegó a albergar a 60.000 familiares de yihadistas de alrededor de 60 países. Fuentes conocedoras del lugar cuentan a El Confidencial que, para entrevistarse con algún prisionero, era necesario facilitar el nombre a las autoridades y la búsqueda podía durar horas o resultar directamente infructuosa.
Por eso, el traslado de la ceutí Lubna a Al Roj ofreció un motivo de esperanza a sus familiares. Este periódico ha tenido acceso al correo remitido al Ministerio de Exteriores el pasado 3 de octubre. Se aportaban datos personales de Lubna y de su hijo. También, datos concretos como que se encuentra alojada en la tienda número 40 del campo y que allí ha adoptado el nombre de Lubna Mohamed Hammu. Desde entonces no han tenido ningún dato que les lleve a pensar que ha salido del campo, aunque la información llega con cuentagotas.
La familia trasladó al departamento que dirige José Manuel Albares la disposición de la española a ser repatriada. Exteriores contestó al día siguiente para comunicar que en ese momento, a principios de octubre, no estaban previstas próximas evacuaciones, pero que tendrían en cuenta los datos en caso de cambios. Eso fue antes de que el país cambiara de manos tras casi 50 años de dictadura baazista de la familia Assad y tras 13 años de una cruenta guerra que fracturó el país. Consultado Exteriores estos días sobre el caso concreto de esta viuda de yihadista, eluden hacer comentarios.
Las dos españolas que sí fueron repatriadas, Luna Fernández y Yolanda Martínez, llevaban años en el campo de Al Roj, controlado por las milicias kurdas que ejercieron de muro de contención contra el yihadismo durante la guerra siria y después contra el Estado Islámico. Fueron necesarias farragosas negociaciones para que volvieran. El regreso de estas mujeres y sus hijos supone un alto riesgo de seguridad. Los expertos en la lucha antiterrorista advierten de que son perfiles muchas veces que han experimentado un proceso de radicalización.
En el caso de los menores, crecen en entornos hostiles que condicionan su personalidad. Fuentes conocedoras de la situación de los niños que llegaron a comienzos de 2023 aseguran a este periódico que su evolución es positiva. Ellas dos ingresaron en prisión a su llegada a España acusadas de un delito de integración en organización terrorista. Hace tres meses lograron la libertad provisional a la espera de juicio. Su abogado trabaja ya en lograr algún tipo de acuerdo con las acusaciones para evitar que ingresen de nuevo en la cárcel o al menos se enfrenten a una condena corta.
Una de las dudas que deja la caída del régimen de Bashar al Assad en Siria es qué va a pasar con los campos de refugiados en los que permanecen desde hace años los familiares de los combatientes islamistas muertos durante la guerra y la caída del Estado Islámico. En uno de ellos, se encuentra todavía una española nacida en Ceuta y su hijo. Ella, viuda de terrorista, se llama Lubna Mohamed Miludi y tiene ahora 31 años, según su DNI español. El menor que va con ella se llama Abderrahman. Su familia pide ayuda a Exteriores para localizarla y repatriarla, pero la información de la que disponen es escasa. El último dato que tienen es que estaba en el campo de Al Roj.