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Sánchez mitiga los cambios y mantiene la confianza en Cerdán pese al huracán Aldama
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Sánchez mitiga los cambios y mantiene la confianza en Cerdán pese al huracán Aldama

El presidente y su número tres han diseñado juntos la nueva dirección y estuvieron permanentemente en contacto el jueves durante la declaración a petición propia del empresario

Foto: Santos Cerdán, de espaldas, esta semana en el Congreso. (EP/Eduardo Parra)
Santos Cerdán, de espaldas, esta semana en el Congreso. (EP/Eduardo Parra)
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Cambios, sí, pero limitados. La expectativa de que Pedro Sánchez abra una nueva etapa en el congreso del PSOE de este fin de semana en Sevilla va perdiendo fuelle. Ni la marcha de Teresa Ribera a Europa para convertirse en vicepresidenta de Transición Justa, Limpia y Competitiva da paso en estos momentos a una remodelación del Gobierno, ni la reestructuración de la dirección socialista será tan amplia como se esperaba.

La Moncloa dio a conocer el viernes que la actual secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, sustituirá a Ribera como vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, lo que inidica que Sánchez no realizará más movimientos en estos momentos. Él advirtió hace semanas que su "idea" era limitarse a este recambio pero en el PSOE había prendido la sensación de que aprovecharía para mover más piezas y dar nuevo oxígeno al Ejecutivo. Los gestos de Sánchez no van en esa dirección. Y lo mismo sucede con el partido.

La confluencia de varios asuntos abrió circunstancialmente un debate interno sobre la continuidad del secretario de Organización, Santos Cerdán. Al malestar de varios secretarios generales con el acuerdo para una financiación singular de Cataluña, que la cúpula socialista trató de acallar, se unió la rebelión de Luis Tudanca en Castilla y León y la imputación de exnúmero tres del PSOE, José Luis Ábalos. Todo esto produjo una conmoción que alejaba el diseño inicial de un congreso tranquilo y que podía obligar al líder socialista a tomar decisiones más drásticas, según el análisis que se hacía en el partido.

El propio presidente avaló esa tesis al confirmar, en una conversación informal con periodistas en la recepción en el Palacio Real del 12 de octubre, que aprovecharía el cónclave para una renovación discursiva y de equipos. Sus palabras se interpretaron dentro del PSOE como una señal de que habría cambios relevantes. En Ferraz se leyó igual y durante semanas cundió la inquietud sobre el futuro de Cerdán.

Foto: aldama-entregara-fiscalia-documentos-respaldar-acusaciones

En aquel entonces, Sánchez todavía no se había pronunciado internamente sobre qué pensaba hacer y ni siquiera el responsable de Organización tenía la confirmación de que iba a seguir. Pero en los últimos días el jefe del Ejecutivo y secretario general del PSOE se ha volcado en el diseño de la nueva dirección y, según ratifican fuentes del partido, lo ha hecho mano a mano con Santos Cerdán, lo que indica que mantiene toda la confianza en él. Las mismas fuentes señalan que la nueva ejecutiva está prácticamente hecha, a falta de algún último nombre, y apuntan que no hay tantas novedades.

Con este esquema, Sánchez encara el congreso de Sevilla y la convulsión que ha supuesto la declaración este jueves de Víctor de Aldama no parece modificar sus planes. Su testimonio, a petición propia ante el juez, fue contado prácticamente en directo por los medios de comunicación.

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Su relato de que el presidente del Gobierno quería conocerle y por eso acudió a un mitin del PSOE, donde él le agradeció "lo que estaba haciendo", en referencia a su papel como conseguidor, provocó una reacción inmediata del propio Sánchez. Enseguida llamó a Santos Cerdán para, según fuentes conocedoras, decirle algo similar a: "¿Pero qué está diciendo este tío?". Cuando poco después el empresario contó también que entregó un sobre con 15.000 euros de dinero negro al secretario de Organización del PSOE, en concepto de gratificación, el teléfono sonó en sentido contrario y fue él quien replicó al jefe del Ejecutivo: "Pues mira lo que está diciendo ahora de mí".

Esta complicidad revela el nulo efecto que la declaración de Aldama puede tener en los planes del jefe del Ejecutivo, de cara al congreso socialista. Tanto Sánchez como su número tres han negado las acusaciones y el partido, en representación de todos los aludidos, ha presentado una querella. Él ya ha dicho que puede demostrarlo todo, pero desde el Gobierno se sostiene que "no va a aportar ninguna prueba" porque simplemente "no hay nada". La Moncloa afirma que "este señor no ha tenido nunca una relación con el presidente".

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A diferencia de lo que ocurrió con Ábalos, en el PSOE no se detecta un temor que vaya más allá del golpe político que ha producido la testifical de Aldama. Tampoco se observa en los socios parlamentarios del Ejecutivo. Pero es innegable que después de lograr sacar adelante la reforma fiscal, en otra negociación agónica, y desbrozar el camino para aprobar la senda de déficit y los presupuestos en los próximos meses, el Ejecutivo pierde el control de la situación con esta investigación judicial. Una dificultad que se añade a la herida abierta que supone el caso Begoña.

Dentro del partido se ha impuesto el relato de que se está tratando de sacar a Sánchez a las bravas de la presidencia del Gobierno. Y aunque con el paso de los meses ha ganado terreno que su esposa se comportó de manera "imprudente" en su actividad profesional, es mayoritaria la impresión de que existe una operación a gran escala contra él.

"Dentro del partido se ha impuesto el relato de que se está tratando de sacar a Sánchez a las bravas de la presidencia del Gobierno"

Esta lectura excluye todo lo relacionado con Ábalos y su asesor de cabecera, Koldo García, que gozó de un enorme poder hasta su destitución en julio de 2021, y cuya vinculación con Aldama, comisionista del caso de las mascarillas, supone un enorme elemento de erosión del Gobierno, a pesar de haberle pedido el acta cuando estalló el caso. Primero, por el papel central que ocupó en los primeros años y, segundo, porque su figura siempre estuvo rodeada de una leyenda negra sobre su trayectoria política en Valencia.

En este punto nadie hace autocrítica. La realidad, a falta de que Aldama pueda avalar la información que ha proporcionado, es que un empresario de este pelaje, que intercambiaba favores por dinero, se le coló al Gobierno y hacía y deshacía en el Ministerio de Transportes con el responsable de Organización del PSOE.

En este contexto, los socialistas celebran en pocos días su congreso. La ambigüedad de la ponencia política en temas nucleares como el concierto fiscal para Cataluña y la continuidad de Santos Cerdán apuntan a un congreso de trámite. Y, aun así, una parte del PSOE todavía espera de Sánchez un golpe de efecto.

Cambios, sí, pero limitados. La expectativa de que Pedro Sánchez abra una nueva etapa en el congreso del PSOE de este fin de semana en Sevilla va perdiendo fuelle. Ni la marcha de Teresa Ribera a Europa para convertirse en vicepresidenta de Transición Justa, Limpia y Competitiva da paso en estos momentos a una remodelación del Gobierno, ni la reestructuración de la dirección socialista será tan amplia como se esperaba.

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