La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha hallado los mensajes que acreditan que la trama del caso Koldo compró un chalet en Cádiz al entonces ministro José Luis Ábalos como contraprestación por las adjudicaciones para la compra de material sanitaria para la pandemia. El que fuera hombre fuerte del PSOE supervisó las gestiones hasta el punto de dar indicaciones sobre los muebles que había.
El informe de la UCO le dedica cerca de cuarenta folios solo a analizar la operación de compra de la casa de La Alcaidesa, “seleccionada por Ábalos y adquirida por Aldama a través de terceros”. Esta operación tuvo lugar “inmediatamente después de las adjudicaciones públicas investigadas” en el marco de la pandemia para la compra de material sanitario. La vivienda está ubicada en La Línea de la Concepción (Cádiz).
De Aldama calculó que la empresa de la trama para la que trabajaba como comisionista, Soluciones de Gestión, obtendría 60 millones de euros por los contratos adjudicados por administraciones socialistas: Adif y Puertos del Estado, ambos del Ministerio de Transportes que dirigía Ábalos, el Ministerio del Interior y los gobiernos de Canarias y Baleares. En el mismo documento en el que hizo estas cuentas, los investigadores han detectado dos anotaciones que vinculan directamente con la operación de compra de la casa de La Alcaidesa.
En la primera anotación figura la cantidad de dos millones junto a la palabra “GRAN”. La UCO cree que con ese nombre se refiere a Koldo porque en múltiples ocasiones le llamaba “Grandullón”. Justo al lado aparece la cantidad de 500.000 euros junto a las palabras “CASA” y “GOBLINS”. La Guardia Civil vincula esa cantidad con una persona que estaría a punto de recibir una contraprestación, es decir, la casa de La Alcaidesa.
El informe destaca que Ábalos, tras haber gestionado de “manera personal” el primero de los contratos a la empresa de la trama, comenzó a enviar a Koldo anuncios de inmuebles, como reveló este periódico. Estos anuncios tenían un precio dentro de ese rango de medio millón de euros. “Cabe señalar –destaca la UCO– que el primero de esos correos se produce tres días después de la adjudicación del contrato por parte de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior a la empresa Soluciones de Gestión”.
Los investigadores recogen los mensajes de WhatsApp que Koldo le mandó a Ábalos sobre la operación de compra. El 27 de diciembre de 2020 le escribió para que revisara dos inmuebles porque eran “los mejores por situación y por tamaño”. Sobre una de ellas, el asesor se permitía algunos consejos: “Pero es muy grande y con todo lo que hay por hay (sic) y te van a mandar, puede quedar a tu gusto”.
La casa de La Alcaidesa se publicitaba en el portal del Idealista a un precio de 599.000 euros. Koldo acudió en persona a ver varios inmuebles y le hacía comentarios al ministro como “techos superaltos”. Una vez elegido el definitivo, ejerció de correa entre Ábalos y Aldama. Para la compra en concreto de La Alcaidesa, el comisionista Aldama se valió de terceras personas a las que el informe identifica como los ciudadanos venezolanos Rafael Alfredo Chirino y Diana Katherine Cortés, Katy. Esta última es la que fue a hacer la visita a la casa y mandó 19 fotos de la vivienda que mandó a Aldama y este se las hizo llegar a su vez a Koldo García. Se hacían pasar por los compradores ficticios de la vivienda.
"Con muebles o sin muebles"
Hay más evidencias sobre el proceso de compra y la participación de los investigados. En los mensajes intervenidos, Aldama le pregunta a Koldo García si el jefe querría la casa "con o sin muebles". Los vendedores estarían dispuestos a bajar el precio en ese caso. Acto seguido, el conseguidor procedió a consultarle a Koldo y este a su jefe. “Que te dejen el piano”, zanjó Ábalos. "La decisión relativa a los muebles recayó así en Ábalos, a quien Koldo pide confirmación permanente de las acciones a tomar respecto al inmueble", dice el informe.
La formalización de la compra se efectuó en dos etapas. En la primera, Aldama recurrió a un grupo de venezolanos liderados por Chirino, un venezolano dedicado a la compraventa de oro y diamantes y al sector del petróleo. En un punto de su análisis, la Guardia Civil vincula a esta persona con el entorno de la vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez.
El grupo de venezolanos, señalizó la casa e hizo las primeras gestiones. A partir de ese momento y por motivos desconocidos, Aldama tuvo que arrancar una segunda etapa para cerrar la compra y recurrir a otro de sus núcleos de influencia, el grupo de empresarios del sector de los hidrocarburos recientemente detenidos por liderar un fraude masivo. Este mismo jueves, la Audiencia Nacional ha enviado a prisión tanto a Aldama como a Claudio Rivas, el cabecilla de la trama paralela del fuel.
Rivas abonó en concepto de arras 52.000 euros a través de una de sus sociedades y se dispuso a buscar una hipoteca para abonarla. Empleó otra de las sociedades que controlaba para abonar el precio total. La conclusión de la Guardia Civil es que la adquisición fue una contraprestación para que se concediera a su empresa Villafuel la condición de operadora. Esos meses del verano de 2021, Ábalos y su familia veranearon allí. La historia acabó en pelea. Las aspiraciones de Rivas no se cumplieron y acabó reclamando que el exministro se marchara de la propiedad. Remitió un burofax exigiendo el desahucio.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha hallado los mensajes que acreditan que la trama del caso Koldo compró un chalet en Cádiz al entonces ministro José Luis Ábalos como contraprestación por las adjudicaciones para la compra de material sanitaria para la pandemia. El que fuera hombre fuerte del PSOE supervisó las gestiones hasta el punto de dar indicaciones sobre los muebles que había.