La familia vive en Buitrago de Lozoya. Él trabaja en Plaza de Castilla, así que coge todos los días el automóvil para bajar a Madrid. Ella tiene una tienda en Alcobendas, por lo que también dispone de su propio vehículo. Aún conservan un utilitario de hace 20 años que sigue aguantando y que aguarda en el garaje a que su hijo cumpla la mayoría de edad, porque le vendrá bien para ir a la universidad. Como han comprado una pequeña parcela, también disponen de una furgoneta para trabajar en el huerto.
Tres españoles, cuatro vehículos. Este podría ser el perfil caricaturesco de una de esas familias que están provocando que se dispare tanto el número como la antigüedad de los coches, un proceso imparable desde los años de la crisis. Hoy, según los datos de la DGT, el 43% de los automóviles tienen más de 15 años. El porcentaje era de apenas un 18,2% en 2005, durante el boom inmobiliario. Desde la crisis económica, primero, y el covid, después, la edad media de los automóviles no ha dejado de aumentar.
Este envejecimiento se ha producido de mano del crecimiento del parque inmobiliario: hay más coches, pero no porque haya más matriculaciones (hay menos), sino porque se acumulan más. En 2000, circulaban alrededor de 17 millones de automóviles en España. Hoy son 25 millones, un ritmo de crecimiento más elevado que el de la población. Lo más sorprendente es la variación de un 281,8% en los coches que tienen más de 15 años. En otras palabras, muchos de los turismos que aún circulan por nuestras carreteras se compraron durante la época del boom y ahí se han quedado.
En la mayor parte de municipios españoles ya hay más automóviles que niños, pero esto no es nada excepcional. Lo llamativo es que hay algunos en los que ya hay más coches matriculados que personas. Algunos de ellos son casos excepcionales como el de Colmenar del Arroyo, La Serratella o Patones, entre otros, donde particulares y sobre todo empresas empadronan sus vehículos para ahorrar en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.
Pero hay unos cuantos municipios de la España rural interior (desde Collado Mediano en Madrid a Relleu en Alicante, desde Talamanca en Cataluña hasta Carazo en Burgos) donde hay más coches que vecinos sin que haya una razón fiscal que lo explique. Tan solo hay tres pueblos en toda España con más niños (menores de 15) que automóviles: Torrenueva Costa en Granada, La Guijarrosa en Córdoba y Guadiana del Caudillo en Badajoz. Municipios lo suficientemente pequeños (solo el primero supera los 3.000 habitantes, y por poco) como para que se trate de una excepcionalidad estadística.
No es tan sencillo como imaginar las calles de estos municipios llenas de coches, porque la mayor parte de ellos apenas se utilizan. La distancia recorrida cada año por los automóviles de más de 15 años de antigüedad puede llegar a ser alrededor de la mitad que uno recién adquirido. Todos esos coches suelen recorrer muy pocos kilómetros, pero las familias no se deshacen de ellos por si en algún momento son necesarios. El envejecimiento de la población también es un factor fundamental. La edad media del comprador de coches en España es de 37 años: es mucho menos probable que un jubilado decida adquirir un coche nuevo que un padre de familia.
Al mismo tiempo, el número de nuevas matriculaciones ha disminuido a lo largo de los últimos años. 2005 sigue siendo el año récord en la historia de España, una bonanza que continuó hasta 2008 y la crisis económica. Aunque poco a poco las nuevas matriculaciones se fueron recuperando sin llegar a aquellos niveles precrisis, la pandemia supuso un nuevo revés para la industria automovilística que, debido al aumento de los precios influido por la guerra de Ucrania, apenas ha conseguido superar el millón de matriculaciones anuales, que en otros tiempos llegó a ser casi un 75% mayor.
La explicación principal de esta situación es para María Eugenia López Lambas, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid e investigadora de Transyt (Centro de Investigación del Transporte), económica. Para el sector automovilístico, nunca llegamos a salir de la crisis. El precio medio de los vehículos nuevos sigue aumentando, por ejemplo, un 8,2% de 2022 a 2023, lo que provocó que se dirigiese la vista al mercado de ocasión. “Cuando llegó el covid, cuando mucha gente se quiso mover en transporte privado para no desplazarse en transporte público y recurrió a un vehículo de segunda mano”, explica.
Mejor guardárselo que renovar
Liliana Marsán, responsable del Observatorio Cetelem, recuerda que para un 38% de españoles, el plazo ideal para renovar un automóvil es de ocho años. El 34% lo haría entre cinco y siete años. Por lo tanto, hay una gran mayoría de conductores que aguantan más tiempo del que desearían para cambiar de coche. El precio sigue siendo el factor fundamental para un 71% de compradores a la hora de adquirir un coche.
Cabe otra posibilidad, que es que aunque el principal automóvil de la familia se renueve cada pocos años, cada vez más automóviles secundarios acumulen polvo en sus garajes. El mapa de los lugares donde se concentran los coches más antiguos da una buena pista. Se trata de zonas rurales donde la población está más envejecida pero depende del automóvil para realizar cualquier clase de gestión. La España vaciada de personas está medio llena de coches.
“El uso del coche está asociado a la demografía”, recuerda López Lambas. “La gente tiene hijos y se va a vivir más lejos: es normal que a medida que te alejas de la ciudad, aumente el número de coches”. Existe una corona de pueblos con acceso a las grandes ciudades, como la sierra de Madrid o los municipios que rodean la A6, donde la ratio puede llegar a cuatro coches por familia: “Hay muchas familias que tienen cuatro coches, o dos coches y dos motos, que solo cogen un par de días al año”. La crisis de vivienda también influye en esta acumulación de automóviles. A medida que la población es expulsada de las ciudades, se recurre con más frecuencia al transporte privado.
Hoy es menos probable que alguien se deshaga de su coche que hace unos años. “Intuitivamente, mucha gente prefiere tener dos coches por si uno le falla: para qué lo voy a vender si me van a dar dos duros por él”, explica la investigadora, que recuerda que es común que, por ejemplo, una familia se quede con su viejo vehículo para dárselo a su hijo. “Son decisiones racionales, bueno, relativamente racionales, porque siempre se realizan desde el punto de vista de la familia”.
Para López Lambas, no somos conscientes del coste que supone un automóvil, tanto a nivel privado como social. “Si internalizásemos los costes del automóvil, otro gallo cantaría”, recuerda. Gran parte de las externalizaciones causadas por el transporte privado, como la contaminación o la construcción de carreteras, no son asumidas por la economía familiar. Además, somos muy malos a la hora de calcular cuánto nos cuesta de verdad mantener un coche en el garaje. “A no ser que recorramos mucho, no sale a cuenta, perono nos damos cuenta”, explica. “A menudo te sale más barato coger un taxi cuando lo necesites”.
Hace años, los conductores sentían que los programas de renovación de automóviles les salían más rentables. Para Marsán, existe poco conocimiento sobre los planes que incentivan a renovar el automóvil, como el plan Moves, que ayuda a la compra de turismos con etiqueta ECO o CERO. Según los cálculos del Observatorio, solo un 47% de los conductores consultados lo conocen, pero un 34% de los que no lo hacen se plantearían adquirir un nuevo vehículo tras conocer el plan.
Un español, un automóvil
Si superponemos el mapa de la España envejecida y el de los automóviles de más de quince años, casi coinciden por completo. Más complejo es el mapa de los turismos por habitante, ya que por ejemplo, destacan grandes partes de la Galicia interior y del interior de Almería y Granada. También gran parte de Castilla y La Mancha, sobre todo regiones como Burgos o Guadalajara. Sin embargo, Andalucía concentra menos automóviles. Probablemente, haya una razón histórica para ello: como explicaba Daniel Oto-Peralías en sus investigaciones, el tamaño de los municipios del sur es mucho más grande por su configuración durante la Reconquista, por lo que es lógico que la ratio sea menor.
¿Está cambiando el rol del automóvil en la sociedad española, ha pasado de ser un signo de prestigio durante la época de bonanza a una herramienta utilitaria? Es difícil saberlo, pero el salto al vehículo eléctrico está siendo complicado y divisivo, y las dudas respecto a la aplicación de medidas como las zonas de bajas emisiones han provocado que muchos potenciales compradores posterguen su decisión. Como explica Marsán, un 36% de conductores no estaría dispuesto a hacer un desembolso adicional por un vehículo eléctrico. Un 29% estaría dispuesto a gastar entre un 10% y un 30% más.
Cada día nos acercamos más a la ratio de un español, un automóvil, con todos los problemas que esto conlleva. En la Comunidad de Madrid, la ocupación media de coches es alrededor de un 1,3. Es decir, menos de una persona y media por automóvil. “Si miras la circulación por la carretera de La Coruña es uno, uno, uno, uno”, concluye López Lambas. Quizá un vehículo lleno sería más eficiente que un autobús vacío, pero el modelo actual es mucho menos eficiente. Además, con un parque de coches cada vez más envejecido, como el propio país.
La familia vive en Buitrago de Lozoya. Él trabaja en Plaza de Castilla, así que coge todos los días el automóvil para bajar a Madrid. Ella tiene una tienda en Alcobendas, por lo que también dispone de su propio vehículo. Aún conservan un utilitario de hace 20 años que sigue aguantando y que aguarda en el garaje a que su hijo cumpla la mayoría de edad, porque le vendrá bien para ir a la universidad. Como han comprado una pequeña parcela, también disponen de una furgoneta para trabajar en el huerto.