El Gobierno esperará a los congresos de Junts y ERC para presentar los presupuestos
La demora supone que podrían no estar aprobados hasta el primer trimestre de 2025 lo que conlleva una segunda prórroga automática de los PGE de 2023. Sánchez da tiempo a Puigdemont y quiere saber quién mandará en ERC
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con Lula, Scholz y Trudeau, en Nueva York. (EFE/Pool/Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa)
En situaciones de normalidad, el Gobierno aprueba los presupuestos a finales de este mes y los envía al Congreso para que dé tiempo a aprobarlos antes de acabar el año. Pero en España hace unas semanas ni siquiera estaba claro que el Ejecutivo pudiera sacar adelante las cuentas de 2025. Ahora se ha abierto una rendija porque tras meses de incomunicación con Junts, de quien dependen todas las votaciones del Ejecutivo, la interlocución es de nuevo fluida y la formación de Carles Puigdemont da a entender que quiere abrir la negociación presupuestaria.
La Moncloa nunca se ha pillado los dedos con las fechas. Mucha voluntad, sí, de presentar los próximos PGE en tiempo y forma pero sin comprometerse a nada. Su propósito era apurar el diálogo con Puigdemont y en caso de ver que no existía ninguna opción, cumplir con la palabra de aprobar las cuentas y mandarlas posteriormente a morir a la Cámara. Pero este diseño ha saltado por los aires en las últimas horas. Después de que el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, se reuniera con el expresidente de la Generalitat el viernes en Suiza, el Consejo de Ministros aprobó este martes retirar su propuesta de objetivos de déficit, la antesala de los presupuestos, para sentarse con Junts y negociarla.
El mensaje que transmitían los socialistas tras esta primera concesión, junto a otras que están sobre la mesa, es que las conversaciones se iniciaban "sin plazos". Pero el presidente del Gobierno ha traducido este miércoles ese espacio temporal, en una comparecencia desde Nueva York para asistir a la asamblea general de la ONU. El Ejecutivo esperará a presentar los presupuestos a que pasen los congresos de Junts y ERC, cuyos votos son igualmente necesarios.
Pedro Sánchez lo justificó en que "no hacemos política sobre el vacío". "Nosotros evidentemente tendremos que esperar no al congreso sino a los congresos de los socios parlamentarios que tenemos", reconoció, en referencia también a los republicanos. La Moncloa opta así por no interferir en estos procesos. En el caso de Junts parece claro que nadie disputará el trono a Puigdemont en el cónclave que celebran la última semana de octubre pero hay más dudas de qué sucederá en Esquerra, donde se ha presentado una lista alternativa a Oriol Junqueras.
El congreso de ERC está previsto para el 30 de noviembre lo que significará un retraso considerable en la presentación y aprobación de los presupuestos. Con ese margen el 1 de enero se prorrogarán automáticamente otra vez los de 2023 y la tramitación de los nuevos se prolongará durante el primer trimestre del año.
Esta demora no tiene que afectar igual a la senda de estabilidad, que el Ejecutivo si podría remitir al Congreso en cuanto llegue a un acuerdo con Junts. Pero pactar las cuentas de 2025 es algo mucho más complejo y el Gobierno opta por minimizar las sorpresas y, sobre todo en el caso de ERC, negociar con quien sea oficialmente el jefe de filas. Los republicanos ya han encajado mal que la Moncloa haya accedido a las peticiones de Junts y retire la senda de déficit porque entienden que cada paso atrás facilita su voracidad. Eso hace que el resto de socios no quieran quedarse atrás y eleven el precio de su apoyo.
Quedan meses por delante de intensa negociación, pero Sánchez subrayó que "el plan del Gobierno de España es aprobar los Presupuestos Fenerales del Estado, y eso es lo que vamos a tratar de hacer con todos los grupos parlamentarios, salvo Vox". Pero, admitió, "paso a paso". Primero, dijo, "vamos a por la senda de estabilidad".
Aunque nunca han cesado de insistir en que era factible contar con el apoyo de Junts, el ánimo en la Moncloa respecto a la aprobación de las cuentas de 2025 es muy distinto en las últimas horas. La sensación es que empiezan a entender la táctica de Puigdemont, de sentenciar constantemente al Gobierno y después mantener el apoyo. "También dijo que nos tumbaría si no era presidente de la Generalitat", recuerdan.
Con importantes tropiezos en forma de votaciones perdidas, la mayoría parlamentaria sigue a trancas y barrancas. La teoría de la Moncloa era que no pasaba nada si no aprobaban los presupuestos. Sánchez iba a continuar de todas formas. Si logran sacarlos adelante, el siguiente capítulo será la trama contraria, con ellos la legislatura estará más que asegurada.
En situaciones de normalidad, el Gobierno aprueba los presupuestos a finales de este mes y los envía al Congreso para que dé tiempo a aprobarlos antes de acabar el año. Pero en España hace unas semanas ni siquiera estaba claro que el Ejecutivo pudiera sacar adelante las cuentas de 2025. Ahora se ha abierto una rendija porque tras meses de incomunicación con Junts, de quien dependen todas las votaciones del Ejecutivo, la interlocución es de nuevo fluida y la formación de Carles Puigdemont da a entender que quiere abrir la negociación presupuestaria.