Génova congela 'sine die' el congreso nacional del PP: "El partido está cohesionado"
El último cónclave ordinario se celebró en 2017, cuando fue reelegido Mariano Rajoy. La dirección nacional aleja el debate orgánico para no desviar el foco de Sánchez: "Sería un error"
Feijóo durante una reunión de los grupos parlamentarios del PP, Congreso, Senado y Parlamento europeo el pasado 24 de julio. (EFE/Daniel González)
Alberto Núñez Feijóo llegó a la presidencia del PP en abril de 2022, gracias a un congreso extraordinario que puso fin al destrozo interno de la crisis de Pablo Casado. Nadie en el partido cuestionó que aquel cónclave se celebrase por la vía rápida, sin debate ideológico para una nueva era. La urgencia por recomponer las piezas internas era máxima. Más de dos años después, no obstante, Génova sigue sin poner fecha a un congreso ordinario que actualice la ponencia política de la formación e impulse el liderazgo de Feijóo. Abrir las tripas de la formación, según diversas fuentes consultadas, no es prioritario con la coyuntura política actual.
El último congreso nacional del PP en el que hubo ponencias y debate interno fue el que reeligió a Mariano Rajoy en febrero de 2017. Han pasado más de siete años. Pablo Casado llegó a lo más alto de la estructura orgánica de los popularesen 2018. Pero el cónclave tuvo carácter extraordinario, igual que el que eligió a Feijóo seis años después. Los estatutos establecen que los congresos ordinarios deben celebrarse cada cuatro años. Pero no hay prisa en la actual cúpula del PP por cumplir ese mandato interno. Y, al menos de momento, tampoco existe presión para que Feijóo lo active. "No es momento de peleas internas", sostiene un barón autonómico.
Hace un año, tras el varapalo de las urnas el 23-J, sí hubo sectores del PP que animaban a convocar una convención nacional para preparar el rearme ideológico del partido, redefinir la relación con Vox —según todos los análisis internos, la gestión de los pactos autonómicos con los de Abascal costó a Feijóo la Moncloa— y afianzar el liderazgo del gallego tras el shock de quedarse a sólo cuatro escaños de lograr la mayoría parlamentaria para gobernar. Se buscaron culpables por los errores durante la campaña, se gestionó cierta autocrítica y se dio paso a un cambio en el tono y en la estrategia para ejercer una oposición dura a Sánchez. Pero todo se fraguó a puerta cerrada.
El líder del PP dio luz verde a cambios importantes en los grupos parlamentarios y en la cúpula de Génova para dar un impulso a la nueva etapa en la oposición tras la constitución del Gobierno de Sánchez. Feijóo amplió la cúpula nacional con cuatro mujeres y situó a su fiel escolta, Miguel Tellado, al frente de la portavocía parlamentaria. La reestructuración incluyó guiños a los barones territoriales para evitar ruido interno, pero siempre ha existido cierto malestar en algunos sectores tanto por la amplitud de la nueva dirección y la consecuente falta de "coordinación" en algunos mensajes; como por la excesiva bunkerización del líderen su núcleo duro.
En más de una ocasión, Feijóo se ha comprometido a actualizar los estatutos programáticos, desactualizados en cuestiones ideológicas como la ley del aborto o la gestación subrogada. Pero, salvo sorpresa, el líder del PP no tiene en mente convocar el congreso hasta 2026, cuando se cumplirían cuatro años de su aterrizaje en Génova. "El partido está cohesionado", sentencian fuentes de la dirección, donde alejan por completo la posibilidad de activar antes el órgano interno.
Lo cierto es que la tormenta del 23-J no amainó tras la investidura de Sánchez. La política nacional está envuelta desde hace años en una frenética vorágine de elecciones, pactos imposibles o leyes que hasta hace unos años parecían impensables, como es el caso de la ley de amnistía, que ha marcado el primer año de legislatura del tercer mandato de Sánchez. En 2024 el país volvió a las urnas con cuatro convocatorias encadenadas: hubo elecciones en Galicia, País Vasco y Cataluña, además de los comicios europeos del 9-J, de gran relevancia por su carácter nacional.
Con la investidura de Salvador Illa superada, se abre ahora un aparente horizonte de barbecho electoral. Aunque Feijóo llamó a los suyos antes de las vacaciones de verano a estar "preparados" ante la posibilidad de que el adelanto electoral llegue en cualquier momento, lo cierto es que, en privado, no hay nadie en el PP que crea que Sánchez pueda disolver las Cortes en el corto plazo. Los principales espadas del partido creen que el presidente del Gobierno "aguantará" porque "ni él ni el independentismo se ha visto en otra".
La coyuntura, no obstante, es extremadamente delicada para el líder socialista. Por eso en Génova insisten en que cualquier cuestión que pueda desviar el foco mediático de Sánchez "es un error". "Ahora hay que concentrar todos nuestros esfuerzos en ese objetivo", reiteran. El presidente del Gobierno se enfrenta ahora a un ingente frente judicial por la investigación abierta contra su mujer y su hermano. Y a nivel parlamentario su situación no es mucho más boyante.
El 'cupo catalán' pactado con ERC amenaza con poner en pie de guerra a todas las autonomías, mientras que Junts amaga con romper relaciones con el PSOE a nivel nacional tras dejar a Puigdemont fuera de las negociaciones de investidura en Cataluña, lo que amenaza la piedra angular de la legislatura y a la que la Moncloa fía su estabilidad: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.
Alberto Núñez Feijóo llegó a la presidencia del PP en abril de 2022, gracias a un congreso extraordinario que puso fin al destrozo interno de la crisis de Pablo Casado. Nadie en el partido cuestionó que aquel cónclave se celebrase por la vía rápida, sin debate ideológico para una nueva era. La urgencia por recomponer las piezas internas era máxima. Más de dos años después, no obstante, Génova sigue sin poner fecha a un congreso ordinario que actualice la ponencia política de la formación e impulse el liderazgo de Feijóo. Abrir las tripas de la formación, según diversas fuentes consultadas, no es prioritario con la coyuntura política actual.