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El difícil horizonte de Sánchez: reactivar la legislatura y apagar el fuego en los territorios
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En el PSOE andaluz están expectantes

El difícil horizonte de Sánchez: reactivar la legislatura y apagar el fuego en los territorios

En las federaciones socialistas esperan que solucione con celeridad los problemas que arrastran a pesar del complejo escenario en el Congreso. Las consecuencias del cupo catalán añaden aún más incertidumbre

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el balance del curso político en Moncloa. (EFE/Mariscal)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el balance del curso político en Moncloa. (EFE/Mariscal)
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"Cuando quiera Marta Rovira". Así respondía hace unas semanas una fuente del PSOE andaluz después de ser preguntado por cuándo podría decidirse el futuro de la mayor federación socialista. Era su forma de referirse al bloqueo del tablero político provocado por la situación de Cataluña y la investidura de Salvador Illa. El exministro de Sanidad es ya presidente de la Generalitat, el primero socialista en 14 años, y muchas voces piensan que, una vez cruzado el río catalán, es el momento de que Pedro Sánchez empiece a mirar a otros territorios magullados por la pérdida de poder territorial en los últimos años.

Esa labor orgánica será la principal tarea del presidente del Gobierno cuando vuelva del descanso en Lanzarote, junto con el reto de reactivar la legislatura en Madrid, atenazada por las dudas de Junts y la fragilidad de la mayoría que lo invistió en el pasado noviembre. Las consecuencias por el cupo catalán, agitadas tras las palabras de María Jesús Montero, añaden incertidumbre al escenario.

Con el fantasma del adelanto electoral en Cataluña espantado, el horizonte aparece despejado para Sánchez, que ha dicho una y otra vez que tiene intención de acabar la legislatura, allá por 2027. Pero es realmente complicado. El primer paso para conseguir ese objetivo lo tiene que dar la ministra de Hacienda y vicepresidenta primera. Ella es la encargada de elaborar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2025 y blindar el mandato de su jefe de filas. La andaluza tenía listo el proyecto de 2024, que decayó antes de llegar al Congreso precisamente por el adelanto catalán del 12 de mayo.

El PSOE renunció entonces a armar una mayoría suficiente para aprobar unas cuentas por la dificultad de convencer a sus socios en medio de una competición a cara de perro. Pero la situación no ha mejorado mucho. Si bien es cierto que la relación con ERC se ha afianzado tras el acuerdo para investir a Illa, esa alianza aleja a Junts de la posibilidad de apoyar unas cuentas socialistas en Madrid. El propio Jordi Turull dijo que en septiembre los neoconvergentes tendrán que revisar su entente con el PSOE, firmada en Bruselas por el exilio de Carles Puigdemont, aunque es cierto que el secretario general de Junts evitó hablar de ruptura. Incluso ERC ha lanzado una advertencia a Sánchez: si no hay concierto catalán, no habrá cuentas.

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Aunque no haya divorcio total con Junts, en el PSOE son conscientes de que el apoyo de los independentistas no es constante y que es habitual que utilicen sus 7 votos para propinar derrotas al Gobierno en función del momento político. Para ilustrar esta realidad sólo hay que recordar una anécdota del día de la investidura de Illa y la segunda fuga de Puigdemont reflejada en una crónica de El País. "Ya lo hacemos", respondió la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, cuando una señora le espetó que, después de la llegada del socialista al Palau de la Generalitat, los diputados de Junts deben rechazar cualquier propuesta que llegue desde Moncloa.

A fecha de 23 de julio, el Ejecutivo de Pedro Sánchez sumaba 32 derrotas parlamentarias en menos de un año de legislatura. Algunas tan sonadas como el primer intento de aprobar la ley de amnistía o la reforma de la ley de extranjería para intentar atajar la crisis provocada por la llegada de migrantes a Canarias. El acuerdo con ERC va camino de poner más piedras en el camino a los socialistas. Más allá de los ataques de celos que pueda tener Junts, gran parte de los socios del PSOE han rechazado la propuesta porque "pone en riesgo la redistribución entre comunidades autónomas". La frase es de Carlos Martín Urriza, portavoz económico de Sumar, y su posicionamiento entronca con otros realizados desde IU, Compromìs o la Chunta Aragonesista.

El rechazo de varias de las fuerzas integradas en la coalición magenta añade dificultad a la hora de aprobar cualquier reforma de la ley orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca), pero las reservas al pacto de PSC y ERC también han cundido entre las filas socialistas. Aunque un escenario con una rebelión dentro del grupo socialista es muy aventurado, hay muchas dudas dentro de territorios como Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha o Asturias. Los presidentes castellano-manchego y asturiano, Adrián Barbón y Emiliano García-Page, han mostrado su rechazo explícito a cualquier privilegio fiscal en Cataluña que no tenga un reflejo en sus territorios.

El amago de rebelión dentro del PSOE, todavía lejano, suma dudas al futuro de las crisis orgánicas que se atisban en varias federaciones, sobre todo después de la derrota de los socialistas en las autonómicas de mayo de 2023. Aquellas elecciones provocaron un agujero de poder institucional en el partido que todavía están digiriendo en los territorios y que ha alimentado la inestabilidad orgánica en lugares como Andalucía o Aragón. Y en algunos lugares, como ocurre en la comunidad más poblada del país, son varias las voces que reclaman a Ferraz que dirija su atención hacia allí para afrontar un rearme que haga posible la vuelta al poder. O, al menos, llegar a las elecciones autonómicas con posibilidades.

"Ahora Andalucía", publicó Mario Jiménez en su cuenta de Twitter después de la investidura de Salvador Illa. El parlamentario onubense fue el portavoz de la gestora que dirigió al PSOE en el interregno entre los dos mandatos de Pedro Sánchez. Fiel a Susana Díaz en los inicios, se colocó del lado de la renovación que facilitó el cambio de la expresidenta andaluza a Juan Espadas. Y ahora hay varias voces las que reclaman un revolcón en la mayor federación del PSOE para que vuelva a ser un pilar para el partido, una condición que ahora ostenta precisamente el PSC.

En el mensaje de Jiménez se destila un cierto alivio, una esperanza en que Sánchez deje de mirar a Cataluña para solucionar los problemas en el resto de territorios. Para que eso ocurra, primero deberá convocar un Congreso Federal que, inicialmente, se preveía en otoño en el caso de que Illa fuera president. Existe la posibilidad de que el cónclave se retrase, lo que provocaría un efecto dominó en la convocatoria de los congresos regionales, provinciales y locales. En cualquier caso, llegue cuando llegue el momento, se da por hecho que en Andalucía habrá una candidatura distinta a la de Espadas. Fuentes de Ferraz sugieren que la cúpula del partido mantendrá un perfil bajo, como ocurrió en Extremadura hace unos meses. Pero hay facciones dentro del PSOE andaluz que esperan a que Sánchez vuelva a ejercer su poder para armar una mayoría alternativa a la actual.

Junto con Andalucía, Aragón se presenta como otra plaza complicada. A diferencia de Guillermo Fernández Vara y Ximo Puig, que dieron un paso atrás para la renovación en Extremadura y Valencia, Javier Lambán no ha facilitado una transición en su territorio. Muchos ven a Pilar Alegría, ministra de Educación y portavoz, como la opción de Sánchez, en una fórmula similar a la de Diana Morant en la Comunidad Valenciana. Y la duda es lo que ocurrirá con Juan Lobato en Madrid. Pedro Sánchez, después de las elecciones europeas, reconoció su preocupación por la situación del partido en Madrid y en Andalucía, pero sin aludir directamente a sus barones regionales. Después del verano llegará el momento para decidir hasta dónde quiere llegar.

"Cuando quiera Marta Rovira". Así respondía hace unas semanas una fuente del PSOE andaluz después de ser preguntado por cuándo podría decidirse el futuro de la mayor federación socialista. Era su forma de referirse al bloqueo del tablero político provocado por la situación de Cataluña y la investidura de Salvador Illa. El exministro de Sanidad es ya presidente de la Generalitat, el primero socialista en 14 años, y muchas voces piensan que, una vez cruzado el río catalán, es el momento de que Pedro Sánchez empiece a mirar a otros territorios magullados por la pérdida de poder territorial en los últimos años.

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