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Una nueva investigación acusa a Marlaska de mentir con Melilla: hubo muertos en España
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Hubo decenas de muertos

Una nueva investigación acusa a Marlaska de mentir con Melilla: hubo muertos en España

Un consorcio internacional de periodistas, Lighthouse Reports, se suma a la BBC e indaga en los hechos con una reconstrucción 3D de lo sucedido y testimonios de guardias civiles que desmienten al ministro

Foto: Una nueva investigación acusa a Marlaska de mentir con Melilla: hubo muertos en España.
Una nueva investigación acusa a Marlaska de mentir con Melilla: hubo muertos en España.

La avalancha de personas en la valla de Melilla cayó sobre territorio español. En esa montaña humana hubo muertos que las autoridades marroquíes arrastraron después a su país. Estas son las dos ideas sobre las que pivota una nueva investigación periodística internacional que acusa de mentir al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la tragedia del 24 de junio en la que fallecieron decenas de migrantes. La cifra mínima reconocida habla de 23 muertos, pero las organizaciones en defensa de los derechos humanos elevan el dato hasta muchas personas más. Cinco meses después, ni siquiera hay una cifra definitiva.

El consorcio de Lighthouse Reports con varios medios internacionales se suma así al trabajo que hace semanas realizó la BBC y que reactivó las exigencias de explicaciones al Gobierno. Este segundo documental aporta una novedosa reconstrucción en 3D del puesto fronterizo, vídeos que muestran la crudeza de lo sucedido y testimonios que desmienten las explicaciones del Ejecutivo. Incluye las palabras de guardias civiles que confiesan que el lugar que Grande-Marlaska llamó “tierra de nadie” es competencia española. Smir, un superviviente sudanés de 26 años, afirma ante la cámara que compañeros suyos “murieron en el lado español”.

“No hubo ningún muerto en territorio español”, ha insistido Grande-Marlaska todo este tiempo. Elogió la colaboración marroquí en esta actuación. También lo hizo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, incluso horas después de lo sucedido, cuando ya se sabía que había muertos en la frontera. El líder del Ejecutivo llegó a calificar el resultado del operativo como “bien resuelto”. En ese momento, España y Marruecos acababan de dejar atrás la crisis diplomática y habían sellado un nuevo marco de relaciones con el control de los flujos migratorios como uno de los puntos centrales.

Lighthouse Reports es una organización dedicada a investigaciones especiales que trabaja con los principales medios de comunicación europeos. Ha ganado múltiples premios y lleva trabajando en Melilla desde antes de que se produjera la masacre de junio. Para este documental, los periodistas han seguido el rastro de 40 testigos y supervivientes, y han realizado entrevistas confidenciales a uniformados de la Guardia Civil y representantes del Gobierno que no habían hablado antes. El documental al que ha tenido acceso El Confidencial lleva por título Desastre en la frontera: desvelando la verdad sobre las muertes en Melilla. Son 16 minutos y 26 segundos que suponen la mejor reconstrucción hasta la fecha de lo acaecido.

placeholder El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. (EFE)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. (EFE)

Arranca con la llegada de más de un millar de personas, en su mayoría sudaneses, desde el monte Gurugú hasta el puesto de Barrio Chino que separa ambos países. La zona exacta y la territorialidad en la que se desarrollaron los hechos, en plena frontera de la Unión Europea, han centrado el debate político desde que se produjo la tragedia. También tiene relevancia desde el punto de vista penal porque la Fiscalía española mantiene unas diligencias abiertas. Determinar el punto exacto donde sucedieron los hechos tendrá relevancia para depurar responsabilidades judicialmente. A finales de diciembre, el Ministerio Público tendrá que decidir si prorroga sus pesquisas, las eleva a un juzgado o las archiva.

Guardia Civil: "Un país lo separa una línea, una persona ocupa más que una línea"

A las 8.18 horas del 24 de junio, un nutrido grupo de migrantes evitó el cerco de las autoridades marroquíes y treparon por una verja para acceder por la fuerza al puesto fronterizo. De forma accidentada dieron a parar a un patio interior después de que cediera la valla exterior de la instalación por el peso de cientos de personas encaramadas al vallado. Las imágenes muestran que una bandera de Marruecos ondea en uno de los extremos del recinto al que accedieron unas 700 personas. Sin embargo, el catastro español ya incluye esa zona como territorio español. Interior sostiene que es un área de gestión marroquí.

Todas las fuentes consultadas por El Confidencial admiten que, de facto, ahí actúan los marroquíes. Es el fruto de una política de hechos consumados mantenida en el tiempo, pero aclaran que ningún tratado internacional les ha cedido ese terreno de unos cientos de metros de perímetro. La gestión de las autoridades magrebíes aquel día ha sido objeto de polémica desde el inicio. Renunciaron a impedir que la multitud de migrantes llegase desde los montes hasta el puesto y, una vez estaban dentro, les arrojaron decenas de gases lacrimógenos que convirtieron el lugar en una “ratonera”.

Foto: Paso fronterizo del Barrio Chino durante el día de la tragedia, el 25 de junio. (EFE/Stringer)

Lo que afecta de lleno a Marlaska sucedió minutos después en un recinto más pequeño al que se accede atravesando unas altas puertas mitad metal y mitad alambrada que ese día estaban cerradas. Es la zona que el ministro definió en el Congreso de los Diputados como “tierra de nadie” para sacudirse la responsabilidad de lo sucedido. Interior ha matizado después que es un área de actuación conjunta entre España y Marruecos. Aquí es donde las versiones discrepan. Los testimonios de los guardias civiles que han colaborado con los periodistas internacionales aseguran que es un lugar de actuación de las fuerzas de seguridad españolas. El agente José María Uroz Moreno aclara en el documental que a un lado de las puertas actúan ellos y al otro, Marruecos.

Movidos por su ansia de alcanzar territorio europeo, los migrantes empezaron a usar herramientas para derribar esas puertas. Todo se aceleró cuando vieron que los primeros efectivos marroquíes accedían al recinto desde su territorio. Eso provocó que la multitud se agolpara en el mismo punto hasta que las puertas cedieron y se formó la montonera de personas. En ese momento, eran las 8.42. La hora coincide con la registrada en las imágenes captadas por la Guardia Civil a las que tuvieron acceso la semana pasada los diputados de la Comisión de Interior del Congreso.

"Es probable que aquí hubiera algún muerto"

“Esto separa Marruecos de España —declara otro agente de la Guardia Civil— y aquí hay gente atrapada, es probable que aquí hubiera algún muerto”. “Es probable, sí (...), cuando un país lo separa una línea, una persona ocupa más que una línea”, refrenda un segundo uniformado.

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El testimonio de uno de los testigos entrevistados por Lighthouse Reports permite identificar un muerto en el lado español, un migrante llamado Anwar, vestido con un polo de franjas horizontales. En uno de los vídeos se aprecia a un agente marroquí que le toma el pulso y se le escucha afirmar dos veces que está muerto. “Las imágenes revelan que podrían ser muchos más. La muerte también fue confirmada por la familia de Anwar”, añaden los autores del documental.

Cuando se inició el asalto, había 75 agentes de la Guardia Civil desplegados. Acabaron siendo 130 tras la llegada de refuerzos. Antes de producirse la trágica avalancha apenas había una quincena de agentes del Instituto Armado en ese espacio menor que va desde las altas puertas metalizadas hasta un pequeño tejado con unos tornos entre medias. Se retiraron del lugar una vez que dos efectivos resultaron heridos por la acción de los migrantes. Los agentes españoles se retiraron y se concentraron en un punto exterior, ya en terreno inequívocamente español, donde trataron de contener a otro grupo de varios cientos de subsaharianos que habían logrado acceder.

Esos trabajos de la Guardia Civil concluyeron con 470 devoluciones en caliente o rechazos en frontera. Un estudio del Defensor del Pueblo considera que se hicieron sin respetar la legalidad. El informe de la institución que dirige el socialista Ángel Gabilondo asegura que hubo guardias civiles que lanzaron piedras a la zona en la que estaban los sudaneses. En esas devoluciones participaron gendarmes marroquíes, que pisaron suelo español para llevarse a los migrantes en cuestión de minutos, entre ellos un menor de edad. El ministro Grande-Marlaska ha reconocido esta colaboración como algo puntual.

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Las autoridades marroquíes también aprovecharon la inhibición de los agentes españoles en el lugar de la avalancha para acceder a la zona que para el ministerio es “tierra de nadie”. Varios cuerpos policiales de Marruecos trabajaron para retirar los cuerpos, muchos de ellos inertes como muestran los vídeos captados por los propios uniformados magrebíes.

Ausencia de imágenes

Los detalles de lo sucedido en ese punto concreto se limitan a los vídeos no oficiales que han circulado durante estos meses en redes sociales, medios de comunicación o cuentas de asociaciones de derechos humanos. Apenas hay grabaciones oficiales de ese punto realizadas por la Guardia Civil. La mayoría son del helicóptero y un dron del Instituto Armado. Fuentes parlamentarias que han podido analizar las grabaciones advierten que solo es buena la calidad de imagen del dron. No es el caso de la grabación del helicóptero, que, además, en el momento de la avalancha se retiró para dar apoyo visual al grueso de los guardias civiles que procedieron a las devoluciones.

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Las cámaras fijas tampoco permiten esclarecer con detalle lo que pasó en torno a la montonera. Lo advirtieron los diputados la semana pasada en el Congreso. Según dijeron, Interior puso a su disposición las grabaciones de tres cámaras estáticas, la 29, 36 y la 39. Una estaba enfocada al monte, la otra a unas casas y la tercera captó imágenes del lugar, pero desde una posición muy lejana, irrelevante. La Fiscalía se puso en contacto hace semanas con el ministerio para pedir la integridad de las grabaciones. La Comandancia de Melilla explicó que los cortes que se aprecian en el material grabado se deben a que el helicóptero y el dron tuvieron que parar varias veces para repostar.

A petición de la Guardia Civil, fuerzas marroquíes entraron en España y comenzaron a arrastrar cuerpos vivos e inertes desde el interior del paso fronterizo, tanto del lado español como marroquí. Amontonaron los cuerpos en una explanada exterior situada junto a la entrada marroquí del paso fronterizo. Allí permanecieron los migrantes retenidos, maniatados, golpeados y puestos boca abajo. No recibieron asistencia médica, a pesar de haber personas graves y visiblemente heridas. Había varias ambulancias que no actuaron. Así permanecieron entre tres y cinco horas. Una ambulancia aparcada en territorio español tampoco actuó.

Datos oficiales acreditan que España da asilo a un 90% de sudaneses como los que murieron en la valla de Melilla. La cifra supera con creces la media, pero la realidad los obliga a arriesgar su vida saltando puestos fronterizos o cruzando el Mediterráneo para poder solicitar la protección. A lo largo del año 2021, España dio la protección subsidiaria al 91,75% de sudaneses que lo pidieron. Es el cuarto país con mejor índice, solo por detrás de Libia (100%), Afganistán (99,73%) y República Centroafricana (96,15%). El derecho a la protección subsidiaria es el dispensado para las personas en las que, sin reunir los requisitos para ser reconocidas como refugiadas, se dan motivos fundados para creer que, si regresasen a su país de origen, se enfrentarían a un riesgo real de sufrir algún daño grave, como la muerte o la tortura.

La avalancha de personas en la valla de Melilla cayó sobre territorio español. En esa montaña humana hubo muertos que las autoridades marroquíes arrastraron después a su país. Estas son las dos ideas sobre las que pivota una nueva investigación periodística internacional que acusa de mentir al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la tragedia del 24 de junio en la que fallecieron decenas de migrantes. La cifra mínima reconocida habla de 23 muertos, pero las organizaciones en defensa de los derechos humanos elevan el dato hasta muchas personas más. Cinco meses después, ni siquiera hay una cifra definitiva.

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