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Moncloa ignora los choques con Podemos y fía la estabilidad a Yolanda Díaz y los socios
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Moncloa ignora los choques con Podemos y fía la estabilidad a Yolanda Díaz y los socios

El PSOE intenta rebajar la tensión de una coalición en llamas, con la vicepresidenta segunda de viaje en el extranjero. Los morados ponen al límite la cohesión del Gobierno y los socialistas lo ven como una maniobra de presión a Díaz

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. (EFE/Kiko Huesca)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. (EFE/Kiko Huesca)

Los conflictos en el Gobierno se han ido acumulando durante los últimos días hasta llevar la coalición al límite. El Consejo de Ministros de este martes ha sido elocuente al reflejar la oposición de Unidas Podemos en asuntos clave. Los socios minoritarios criticaron la elección de los dos magistrados del Tribunal Constitucional que corresponden al Ejecutivo, elegidos por el PSOE y comunicados solo unas horas antes. Además, hasta última hora trataron de modificar, sin éxito, el anteproyecto de ley integral contra la trata y la explotación de seres humanos, aprobado en primera vuelta. Desde la parte socialista, intentan minimizar los choques y supeditan la estabilidad del próximo año a Yolanda Díaz y al resto de aliados del arco parlamentario.

Otro de los focos de tensión tiene que ver con la ley de familias, promovida por el Ministerio de Derechos Sociales, que los morados querían ver refrendada —también en primera vuelta— y que no fue incluida en el orden del día. La titular de este departamento y líder de Podemos, Ione Belarra, calificó la decisión de aplazar su aprobación de "incomprensible". Al choque dentro del Gobierno se suma la confrontación que mantienen en el Congreso PSOE y Unidas Podemos, que amenaza con llevar a vía muerta normas estrella del Ejecutivo, como la ley trans o la de vivienda.

En público, el portavoz del PSOE, Patxi López, ha vendido avances en vivienda. Pero en Unidas Podemos niegan la mayor en privado. El lenguaje empleado entre ambos socios, a su vez, es cada vez más afilado. Por si fuera poco, la crisis generada por la ley del solo sí es sí, que ya ha supuesto decenas de rebajas de penas, tampoco ayuda a mantener la calma. Los nervios están a flor de piel, sobre todo en las filas moradas, en las cada vez airean con más claridad que no confían en los socialistas. Y, más allá de las iniciativas mencionadas, hay otras tantas normas —como la ley de bienestar animal, por la que UP también arremete ahora contra el PSOE, o la derogación de parte de la ley mordaza— que suponen un verdadero quebradero de cabeza para las partes.

La estabilidad para el resto de la legislatura que Pedro Sánchez asoció a los presupuestos de 2023 ha quedado en solfa apenas unos días después de su aprobación. El choque interno se ha intensificado con gruesas acusaciones por parte de los morados, que hablan de boicot de los socialistas a sus leyes y lo enmarcan en una estrategia de cálculo electoral. En la Moncloa, en cambio, evitan entrar al cruce de reproches. La estrategia pasa por ignorar el choque para no magnificar el ruido. Y de forma similar operaba el grupo que dirige López en el Congreso, intentando restar importancia a estas batallas.

Foto: La portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez (c), junto a la ministra de Justicia, Pilar Llop (i), y la ministra de Igualdad, Irene Montero (d). (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

En privado, fuentes oficiales de la Moncloa minimizan el choque, argumentando que se trataría de un capítulo más de una relación con altibajos y que lo importante es sacar adelante las leyes. Subrayan que siempre han acabado por llegar a un acuerdo con sus socios, a pesar de las tiranteces constantes a lo largo de la legislatura. Sin embargo, el contexto previo al ciclo electoral, a seis meses de las elecciones autonómicas y municipales y a un año de las generales, y la particular guerra dentro de Unidas Podemos entre los morados y Yolanda Díaz hacen que esta crisis no sea igual a las anteriores.

Otras fuentes socialistas del Gobierno sí reconocen que el pulso interno de las ministras de Podemos con Yolanda Díaz está enturbiando las negociaciones internas. Los últimos pactos con la vicepresidenta segunda han sido puestos en cuestión posteriormente por la pata morada de Unidas Podemos. Sucedió con el acuerdo de presupuestos y se manifestó abiertamente con el fallido consenso para la renovación del CGPJ, con críticas a la impulsora de Sumar por aceptar el veto a Victoria Rosell. Y hasta con el silencio inicial de la vicepresidenta segunda ante la crisis de la ley del solo sí es sí. Unas maniobras por luchas internas de poder que, según reconoce un ministro socialista, pueden derivar en desestabilización.

Foto: Acto de Podemos en Madrid.

En el PSOE, apuntan directamente a que esta crisis tendría que ver con el afán de la ministra de Igualdad, Irene Montero, por marcar perfil propio y enfrentar su liderazgo al de Díaz. En Podemos, saben que Montero ha pasado de estar en horas bajas por la polémica de su ley estrella a cohesionar al Gobierno alrededor de su figura por los ataques de Vox, y plantean aprovecharlo. La estrategia de los socialistas es la misma que la del Gobierno: no entrar al choque en público. Calificar el conflicto como simple debate y rechazar darle carta de naturaleza con la convocatoria de la comisión de seguimiento del acuerdo parlamentario. En este posicionamiento, cuentan con el sostén de Díaz, reacia a visibilizar una confrontación permanente, y más proclive a solventar las diferencias con discreción.

El efecto ERC para arrastrar a Podemos

En la Moncloa confían en el papel de Yolanda Díaz como líder del espacio, con el respaldo de los otros dos ministros de la cuota de IU y los comunes (Alberto Garzón y Joan Subirats, respectivamente), para garantizar la estabilidad en la coalición y evitar sustos en votaciones o rupturas precipitadas antes de finalizar la legislatura. Se tiene el convencimiento de que la vicepresidenta segunda comparte la misma hoja de ruta de llevar el mandato a término y hacerlo con la máxima de un Gobierno estable. Sin sobresaltos ni choques que, a la postre, pongan en riesgo la reelección de una coalición progresista tras los próximos comicios generales.

Esta confianza en Yolanda Díaz se extiende también a alguno de los socios parlamentarios. Desde el grupo socialista, incluso se apunta a que ERC podría jugar un papel de desbloqueo en leyes pendientes que acabase arrastrando a los morados. Ponen como ejemplo lo sucedido con la ley sanitaria. Podemos se posicionó en contra, pero el apoyo de los republicanos actuó como efecto dominó e incluso de interlocutor, según aseguran, para hacer variar de posición a los morados. Ahora confían en que esto mismo vuelva a suceder en asuntos como la ley de vivienda. Los republicanos y EH Bildu se estarían moviendo para llegar a un punto de encuentro con los socialistas, lo que obligaría a Podemos a rebajar sus posiciones de máximos si no quiere quedarse aislado mostrando en solitario su rechazo.

Foto: Montero e Iglesias en la Universidad de Otoño de Podemos. (EFE/Mariscal)

El primer problema de fiar todo a Díaz es que no controla el grupo parlamentario, dividido, pero hoy aún en manos de una exigua mayoría de Podemos. El segundo es que, ante los dardos de los morados, Díaz suele ponerse de perfil, sin entrar a corregirles o llamarles la atención en público. Su falta de diálogo con Montero, suplida en parte por su mejor relación con Belarra, dificulta aún más el entendimiento, aunque todas ellas formen parte del mismo espacio político.

Brecha por bienestar animal

En Podemos ya no ocultan su enfado con el PSOE, que apenas dosifican. En la tarde del martes, tras reunirse con sus socios a cuenta de la ley de bienestar animal, hoy "bloqueada", fuentes del grupo confederal criticaron que el grupo socialista "persiste en su apuesta por dejar fuera de la ley de protección animal a los perros de caza, algo que es inasumible para Unidas Podemos y para la mayoría progresista que sostiene al Gobierno".

Estas fuentes censuran que los socialistas quieran excluir a estos animales de la norma, al entender que "supondría dejarlos desprotegidos frente a los maltratadores de animales". Un nuevo frente en el que el entendimiento parece muy difícil.

Foto: Raquel Sánchez, Isabel Rodríguez y Ione Belarra. (EFE/Fernando Alvarado)

Y es que ni siquiera comparten un mismo diagnóstico sobre el estado de las normas en tramitación. Durante la mañana, Patxi López celebró los avances en la ley de vivienda, y aseguró que el principal frente abierto está ahora en el umbral en el que se debería aplicar, dónde distinguir entre pequeños y grandes tenedores.

El problema es que en Podemos niegan que haya cualquier avance y solo reconocen una "reunión constructiva", la semana pasada, en la que sus socios se comprometieron a buscar puntos intermedios para el entendimiento que, de momento, no les han transmitido. Ni el PSOE acepta sus planteamientos sobre la Sareb y la prohibición de los desahucios, ni ellos están dispuestos a tirar la toalla. La coalición ya ha pasado por etapas de gran tensión, pero ninguna de esta magnitud, ni con los tambores electorales sonando tan cercanos.

Los conflictos en el Gobierno se han ido acumulando durante los últimos días hasta llevar la coalición al límite. El Consejo de Ministros de este martes ha sido elocuente al reflejar la oposición de Unidas Podemos en asuntos clave. Los socios minoritarios criticaron la elección de los dos magistrados del Tribunal Constitucional que corresponden al Ejecutivo, elegidos por el PSOE y comunicados solo unas horas antes. Además, hasta última hora trataron de modificar, sin éxito, el anteproyecto de ley integral contra la trata y la explotación de seres humanos, aprobado en primera vuelta. Desde la parte socialista, intentan minimizar los choques y supeditan la estabilidad del próximo año a Yolanda Díaz y al resto de aliados del arco parlamentario.

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