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La reconversión de Calviño: de tecnócrata a ministra 'killer' frente a la oposición
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Arquitecta económica del Gobierno

La reconversión de Calviño: de tecnócrata a ministra 'killer' frente a la oposición

La vicepresidenta económica ha dado un paso al frente tras pedir Sánchez más perfil político a su equipo. "Le gusta tener siempre la razón", dicen los que trabajan con ella, que auguran más peso para ella en la Moncloa

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), junto a la ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE/J.J. Guillén)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), junto a la ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE/J.J. Guillén)
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Y Nadia Calviño obró el milagro. La vicepresidenta primera logró ayer un hito casi histórico en la coalición PSOE-Podemos. Su intervención en la sesión de control levantó de sus escaños no solo a la bancada azul —Pedro Sánchez incluido—, sino a los diputados morados, que, pese al malestar por la negociación de los presupuestos, jalearon la contundencia de la responsable económica para dar la réplica a Iván Espinosa de los Monteros. “Cómo puede ser que no conozca a ningún español real. Tiene que revisar a sus amigos”, espetaba Calviño al parlamentario de Vox, que minutos antes había afirmado no conocer a ningún ciudadano que hubiera prosperado con las medidas de este Gobierno.

La número dos de Sánchez consagró ayer su viaje de tecnócrata a política. Pocos hubieran sido capaces de aventurar cuando llegó a la Moncloa que una alta funcionaria de la Comisión Europea sería capaz de mutar en azote de la oposición. Calviño siempre ha sido prudente en el fondo y las formas en sus comparecencias públicas. En privado, los que han trabajado con ella en la Moncloa sostienen que “le gusta tener la razón y no soporta que no se la den”. Por eso ha tenido sus más y sus menos con el presidente en estos años. Ahora su relación es “muy buena”, destaca un diputado que conoce a ambos desde hace años: “Sánchez, como Felipe González, es de los que confían al cien por cien en su ministra de Economía”.

Ganarse esta fe no era tarea fácil. Los choques con el ministro José Luis Escrivá han sido sonados y con Yolanda Díaz tampoco lo ha tenido fácil. “Demasiadas gallinas en un mismo corral”, bromean en el partido, donde existe la convicción de que Calviño tomará más poder en el Gobierno cuando Sánchez lleve a cabo su remodelación de Gobierno, que ha ido posponiendo en función de las candidaturas a las municipales y autonómicas. Su aliada es la titular de Hacienda, María Jesús Montero, ambas han hecho un tándem al que Sánchez confía su reelección, consciente de que la economía será determinante.

El jarro de agua fría que ayer echó el Banco de España sobre los presupuestos al rebajar la previsión de crecimiento para el próximo año se daba por descontado. En la Moncloa fían toda su estrategia a tener el respaldo de Bruselas, como ha ocurrido hasta ahora con sus medidas. El tope al gas, el impuesto a las eléctricas o los bancos son la base sobre la que se ha construido el relato de que Sánchez es un 'referente' para los Veintisiete. Aquí el papel que desempeña Calviño es fundamental.

Foto: Encuentro de la vicepresidenta Nadia Calviño (en el centro del grupo de la izquierda) con banqueros el pasado 22 de julio. (EFE/Fernando Villar)

La vicepresidenta mantiene una excelente relación con los que fueron sus compañeros en su etapa como directora general del Presupuesto de la Unión Europea. Su equipo acompaña ahora al vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, que gestiona los fondos y la financiación. Calviño se maneja con experiencia en la diplomacia europea y maneja los resortes para ir moldeando las demandas de Bruselas. La subida con respecto al IPC de las pensiones será una dura batalla con Bruselas que Sánchez dejará en manos de su valedora.

Su agenda fue la justificación para entrar en un Consejo de Ministros donde Pablo Iglesias nunca la quiso. Demasiado de 'derechas' para el exvicepresidente, con el que tuvo discrepancias desde el inicio de la legislatura. Perfiles opuestos. No solo desde Podemos se le colocó la etiqueta, sino también en las filas socialistas, donde se la percibía cercana a los postulados económicos conservadores y ajena a la política del día a día. Uno de esos ministros que, como dicen los que blanden el carné del partido, “van por libre” y solo se preocupan de su supervivencia.

Foto: Nadia Calviño, vicepresidenta económica. (EFE/Moya)

Calviño ha dejado de pertenecer a este grupo. Tras el varapalo de las urnas en Andalucía, el presidente pidió a sus ministros dar un paso al frente. “Bajar al barro” para defender las medidas que no lograban calar en los ciudadanos. Desde la salida de Carmen Calvo y José Luis Ábalos, estaban huérfanos de 'killer'. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero aconsejó en uno de sus encuentros a Sánchez buscar a su Pepe Blanco, a su Rubalcaba. La sorpresa ha sido que un perfil como Calviño diera el paso al frente.

La vicepresidenta se maneja con soltura en el escaño, pese a que por la coyuntura económica y la orden de Alberto Núñez Feijóo a su grupo en el Congreso es el blanco de la mayoría de las preguntas de la oposición. Atrás quedaron aquellas sesiones de control en las que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, era el protagonista. La contienda electoral va de economía y Calviño, además de saberse los datos, ha aprendido a defenderlos políticamente. Ayer se atrevió hasta con el veterano diputado del PP Carlos Rojas, al que afeó con un “no he escuchado la pregunta” que dedicase su tiempo a una disertación.

Las mujeres han salido al rescate de Sánchez. María Jesús Montero se ha lamentado en más de una ocasión de su “soledad” para defender el argumentario del Gobierno. Ahora cuenta con una aliada. La titular de Educación, Pilar Alegría, y la portavoz, Isabel Rodríguez, son los otros altavoces del sanchismo. Como reconocen en el PSOE, “por desgracia”, otros ministros prefieren el “anonimato”. O como ocurre en el caso de la titular de Justicia, Pilar Llop, no llegan al ciudadano.

Y Nadia Calviño obró el milagro. La vicepresidenta primera logró ayer un hito casi histórico en la coalición PSOE-Podemos. Su intervención en la sesión de control levantó de sus escaños no solo a la bancada azul —Pedro Sánchez incluido—, sino a los diputados morados, que, pese al malestar por la negociación de los presupuestos, jalearon la contundencia de la responsable económica para dar la réplica a Iván Espinosa de los Monteros. “Cómo puede ser que no conozca a ningún español real. Tiene que revisar a sus amigos”, espetaba Calviño al parlamentario de Vox, que minutos antes había afirmado no conocer a ningún ciudadano que hubiera prosperado con las medidas de este Gobierno.

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