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El PSOE cierra el paso a Yolanda Díaz y apunta a Feijóo: "Somos el partido central"
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Con la vista puesta en los comicios de 2023

El PSOE cierra el paso a Yolanda Díaz y apunta a Feijóo: "Somos el partido central"

El auge de las políticas socialdemócratas en el seno de la UE ha validado las tesis de Sánchez, desplazando el eje a la izquierda y ahogando el espacio de crecimiento de Sumar, que aún debe encajar a las diferentes fuerzas

Foto: Yolanda Díaz y Pedro Sánchez. (EFE/Juanjo Martín)
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez. (EFE/Juanjo Martín)
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"Después de muchos esfuerzos, hemos conseguido un acuerdo en fiscalidad que nos hace un país más justo y solidario. En una crisis como la actual es fundamental exigirle un esfuerzo a quienes más tienen". En el mismo momento en el que la ministra María Jesús Montero explicaba públicamente las bases de la reforma fiscal, Yolanda Díaz utilizaba Twitter para transmitir que ha jugado un papel importante en esa reforma y que su partido es parte fundamental en las decisiones del Gobierno.

El discurso que tejía Díaz y el momento en que lo hacía subrayaban hasta qué punto su equipo es consciente del giro electoral que se ha producido en el PSOE y de lo que le puede complicar el recorrido a su espacio político. El PSOE habría olvidado esa intención, a menudo expresamente formulada, de buscar el centro y recoger el voto de Ciudadanos, y estaría apostando por ampliar su base de votantes a partir de la expansión por la izquierda. Sumar se encontraría, por tanto, con la dificultad añadida de que los socialistas tratarían de capitalizar la acción del Gobierno, relegando por completo a la vicepresidenta. Como señalan fuentes de la coalición gubernamental, "la Moncloa está en elecciones y no va a abandonar el lado izquierdo en su discurso".

El partido de la centralidad

Sin embargo, desde el PSOE lo ven de otra manera, y quizá su versión tenga más que ver con la realidad. No porque sea incierta la expansión por la izquierda, sino porque su intención es otra, más ambiciosa. Como afirman fuentes de la formación, "somos el partido de la centralidad", el que define el espacio en el tablero político. Su afirmación se apoya en varios pilares. En primer lugar, un elemento social: dado que la mayoría de la gente está demandando alivio, quien más claramente se haga eco de esas peticiones ocupará un lugar principal en la escena política. E, insisten, ese es el PSOE: "La principal preocupación de los españoles es su trabajo, la inflación, el nivel de vida. Y somos nosotros los que hemos puesto en marcha los ERTE, los que hemos reducido el IVA, los que hemos aportado los 20 céntimos en la gasolina, los que hemos dado ayudas y los que vamos a poner en marcha una reforma fiscal que ayude a la mayoría de los españoles. No se trata de ser un partido de centro, sino de ocupar el lugar central en la política".

"Estamos en un momento europeo distinto, en el que muchos gobiernos, también conservadores, han apostado por medidas socialdemócratas"

En segundo lugar, el partido quiere aprovechar el auge que las políticas socialistas tienen hoy en Occidente: "Estamos en un momento europeo distinto, en el que muchos gobiernos, también conservadores, han apostado por medidas socialdemócratas que son efectivas para ayudar a las poblaciones en una época económica y socialmente complicada". Ese giro sistémico situaría al PSOE en un contexto favorable que debería tener repercusión electoral.

Por último, si el ánimo europeo es diferente y vira hacia su lado, el PSOE puede representar plenamente el papel de partido europeísta ligado a Bruselas mucho mejor que el PP: elementos de su programa, como la energía verde, la transformación digital o la igualdad de género, le vinculan especialmente a la agenda estándar de la UE, y la imagen internacional que Pedro Sánchez se ha fraguado es otra baza que jugar en ese sentido.

Foto: La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, presenta los equipos de trabajo de Sumar. (EFE/J.J. Guillén)

La suma de todas estas posiciones, el europeísmo, la transformación verde, las ayudas dictadas desde el Gobierno y el aliento socialdemócrata coyuntural, daría forma a esa centralidad que el PSOE aspira a representar electoralmente.

Buenas palabras, acciones hostiles

Esa intención situaría a Yolanda Díaz en un espacio más reducido. Desde el PSOE insisten en que la desean la mejor de las suertes, porque "hay gente que nunca votará al partido socialista, y ese ámbito es el que ella debe liderar", que su actitud es mucho más colaborativa que la de Podemos y que lamentan "las dificultades que le pone su propio partido". Sin embargo, al mismo tiempo que hay buenas palabras para Díaz, están restándole recorrido al atribuirse las medidas tomadas. El capital político que ha ganado debe mucho a su papel como ministra de Trabajo y a su función de lado izquierdo en el Ejecutivo, y, si le niegan ese lugar de ahora en adelante, el espacio de Díaz tendrá dificultades para desarrollarse.

"Como el PSOE ve que el pulso social apunta a una frustración enorme, con un otoño muy difícil, tira de repertorio izquierdista"

Con eso cuentan en el otro lado de la coalición gubernamental, que insiste en que "el PSOE está intentando capitalizar las ideas que hemos puesto sobre la mesa" y que, con ese movimiento, trata de ocupar el lado izquierdo del tablero. No obstante, entienden que se trata de una estrategia puramente comunicativa, ya que, "como ven que el pulso social apunta a una frustración enorme, con un otoño muy difícil, tiran de repertorio izquierdista".

Fuentes del equipo de Díaz señalan que "las medidas gubernamentales más de izquierda tienen que ver en buena medida con las políticas del Ministerio de Trabajo. Parece difícil que el PSOE se apropie de los ERTE, la reforma laboral o el decreto de trabajadoras del hogar". Y avisan de que el nuevo rumbo marcado por Sánchez el pasado julio "refuerza nuestras posiciones en diferentes ámbitos, como protección social, fiscalidad o agenda verde; entre la copia y el original, la gente prefiere el original". Desde el espacio de Yolanda Díaz ponen el acento no en lo vivido hasta ahora, sino en lo que vendrá: "Veremos qué acaba pasando en debates centrales como la energía, los precios de la alimentación o la vivienda", terrenos en los que esperan desmontar esa imagen progresista que el Gobierno está intentando atribuirse, ya que "ni un solo español puede creer que el PSOE vaya a subirle los impuestos a los ricos o a las grandes empresas si no fuese porque venimos marcando ese camino desde hace tiempo".

El "partido de los privilegiados"

Sin embargo, reducir la aspiración socialista a la centralidad a una lucha por la izquierda supondría restarle eficacia. Situarse como el partido sistémico, el que vertebra el orden, que es la intención última, supone dos movimientos simultáneos: al mismo tiempo que resta lugar a una Yolanda Díaz, pretende desplazar al rincón al PP de Alberto Núñez Feijóo. Desde esta perspectiva puede entenderse mejor el cambio de marco que la Moncloa ha manejado desde julio: ya no insiste en el peligro que supondría un Gobierno conjunto de los populares y Vox, y prefiere minar a Feijóo y a su capacidad de gestión.

Ubicar al PSOE como partido de la centralidad supone describir a los populares como un partido que no da respuestas a las aspiraciones de la población española, que no genera alivio, que no está conectado con Europa, que no toma en cuenta la renovación energética y verde que España necesita, y que está ligado a políticas de austeridad ineficaces en un momento internacional socialdemócrata. Desde este contexto se entiende mejor el lema que la Moncloa ha elegido para su campaña de otoño, 'El Gobierno de la gente', cuya oposición estaría representada por un PP que es "el partido de los privilegiados", la principal acusación que han lanzado con ocasión de la reforma fiscal. En ese terreno se está jugando también la partida electoral.

"Después de muchos esfuerzos, hemos conseguido un acuerdo en fiscalidad que nos hace un país más justo y solidario. En una crisis como la actual es fundamental exigirle un esfuerzo a quienes más tienen". En el mismo momento en el que la ministra María Jesús Montero explicaba públicamente las bases de la reforma fiscal, Yolanda Díaz utilizaba Twitter para transmitir que ha jugado un papel importante en esa reforma y que su partido es parte fundamental en las decisiones del Gobierno.

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