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Melina: "El anuncio para ser gestante decía que era una oportunidad para teletrabajar"
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Historia de un vientre de alquiler

Melina: "El anuncio para ser gestante decía que era una oportunidad para teletrabajar"

La Asociación Son Nuestros Hijos calcula que en España viven 10.000 niños que han nacido de vientres de alquiler en otro país. La razón por la cual estos bebés nacen en el exterior es que en España esta práctica está prohibida

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Melina Godossi, de 37 años, fue gestante hace cinco años, cuando vivía en Los Ángeles, en EEUU. Godossi, de origen peruano, acababa de tener mellizos y quería ganar dinero desde casa mientras cuidaba a sus hijos. Un día, buscando en internet, encontró un anuncio que decía: "Buscamos mujer saludable, joven, que haya sido madre y que quiera trabajar desde casa". Apenas leyó el anuncio pensó que era el trabajo perfecto para ella: cumplía con todos los requisitos.

Al llamar, contestó una mujer colombiana dueña de una agencia de gestación. Esta le explicó que buscaban mujeres que estuvieran interesadas en ser gestantes. Godossi lo tuvo claro de inmediato: su respuesta era que no. "No creía que yo pudiera hacer eso, me parecía muy difícil".

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Foto: EC

Pero la dueña de la agencia insistió. Le presentó a la familia argentina que estaba interesada en que ella tuviera a su bebé, le contó su historia, la de una mujer que no podía gestar a sus hijos, y Godossi no pudo evitar empatizar. Aunque al comienzo su marido se opuso rotundamente a que gestara un bebé para otra mujer, finalmente aceptaron.

"Uno de mis mayores miedos era que la madre no llegara al parto desde Argentina", recuerda Godossi. Fue una premonición: en efecto, la madre gestante rompió aguas una semana antes de salir de cuentas y la pareja no alcanzó a llegar. En el hospital donde la atendieron, en San Diego, Los Ángeles, le ofrecieron la posibilidad de quedarse el bebé y de que los trabajadores sociales se hicieran cargo de él para evitarle el mal trago de trabar vínculo con un niño que tendría que entregar en apenas unos días. Pero a Godossi aquello le parecía una crueldad. Incapaz de dejar al bebé recién nacido solo en una guardería, lo cuidó y lo amamantó hasta que lo entregó a sus nuevos padres.

"Considero a ese bebé como parte de mi familia y le guardo cariño como si fuera su abuela", asegura Godossi, que ahora vive en Barcelona. Aunque recuerda la experiencia como algo que la hace sentir orgullosa, confiesa que no lo volvería a hacer.

En España: prohibida la gestación por vientres de alquiler

La Asociación Son Nuestros Hijos calcula que en España viven 10.000 niños que han nacido de vientres de alquiler en otro país. La razón por la cual estos bebés nacen en el exterior es que en España esta práctica está prohibida.

Ahora, en la nueva ley del aborto que se está debatiendo en el Congreso, se propone endurecer aún más las medidas para proteger a las mujeres.

El borrador de la nueva norma habla de los vientres de alquiler como una de las formas de violencia contra la mujer. A través de dos artículos dentro de la ley, se busca prohibir la publicidad de las agencias que ofrecen este tipo de servicios, con sanciones para los medios de comunicación que incluyan sus anuncios.

"Hay que sacar la gestación subrogada del anteproyecto de ley del aborto"

Además, la ley propone que los tribunales españoles tengan potestad para perseguir a las parejas que recurran al extranjero para encontrar a una mujer que alquile su vientre (estas quedan excluidas de esa persecución) si son españoles o residen habitualmente en España.

Por su parte, las familias por gestación subrogada piden al Gobierno que la práctica se regule fuera de la ley del aborto y se escuche a las gestantes. "Hay que sacar la gestación subrogada del anteproyecto de ley del aborto. Como asociación, abogamos por una ley para regular la gestación subrogada en España", ha reclamado el representante de Son Nuestros Hijos, Eduardo Chaperón, este lunes en rueda de prensa en Madrid.

Este es el caso del bebé de Cristina, una madre soltera española que contrató a Mica, una mujer canadiense de 37 años, para que tuviera a su hijo durante la pandemia del coronavirus. Mica ya había sido gestante una vez y ya no quería volver a hacerlo, pero la agencia la convenció de tener el bebé de Cristina porque nadie más quería hacerlo.

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"Estaba feliz con lo que había hecho, pero no era algo que quisiera repetir, porque mis hijos tampoco querían. Además, no quería hacerlo con alguien del extranjero porque si había algún problema iban a estar muy lejos", afirma Mica.

El suyo fue además un embarazo complicado: hicieron falta tres intentos para que quedara embarazada. Después, el embarazo le generó urticaria y la hizo intolerante a una buena cantidad de alimentos. Además, llegó la pandemia y nadie pudo cuidarla. Y por si todo esto fuera poco, el bebé se adelantó y Cristina tuvo muchos problemas para salir de España y recoger al bebé en Canadá.

"Al final, logramos hacer que Cristina llegara al parto y pudiera recoger a su hijo, pero está teniendo muchos problemas para que le den la residencia en España".

Ucrania lleva años siendo considerado la meca de los vientres de alquiler

Ahora mismo, solo en Canadá, EEUU y México se puede hacer el proceso de gestación subrogada a través de sus notarías.

Sin embargo, en muchos países como Ucrania o Georgia, donde van la mayoría de parejas españolas, el bebé tiene que ser adoptado cuando llega a España porque se inscribe como padre al que da la carga genética y como madre a la que ha gestado y lo ha parido. Una vez este llega a España, con un padre español y una madre extranjera, el proceso de adopción es largo y difícil.

Ucrania lleva años siendo considerado la meca de los vientres de alquiler. Con precios que rondan los 45.000 euros por todo el proceso, hasta el estallido de la guerra ha sido la opción más cercana y asequible para familias españolas y europeas.

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Desde las asociaciones Son Nuestros Hijos, Gure Umeen Ametsak (Asociación de Familias de Bizkaia por Gestación Subrogada) y REDLIBRE, Red Latina de Investigadores en Biotecnologías Reproductivas, buscan evitar que este proyecto de ley salga adelante, por lo que han invitado a la ministra de Igualdad, Irene Montero, a escucharlos. Es por esto que han decidido crear el primer congreso internacional de mujeres y gestación subrogada. Este se llevará a cabo el próximo mes de julio de 2023 en Bilbao.

Según los organizadores, el congreso tiene como objetivo recoger los testimonios directos de mujeres como Godossi que hayan tenido experiencias relacionadas con partos subrogados, sean estas positivas o negativas, y elaborar un libro con todas las conclusiones de las mesas de trabajo.

Consuelo Álvarez es profesora de universidad y lleva más de 20 años investigando la gestación asistida: "Lo más importante del congreso es que se escuchen las voces de las mujeres gestantes, que siempre han sido invisibilizadas".

Melina Godossi, de 37 años, fue gestante hace cinco años, cuando vivía en Los Ángeles, en EEUU. Godossi, de origen peruano, acababa de tener mellizos y quería ganar dinero desde casa mientras cuidaba a sus hijos. Un día, buscando en internet, encontró un anuncio que decía: "Buscamos mujer saludable, joven, que haya sido madre y que quiera trabajar desde casa". Apenas leyó el anuncio pensó que era el trabajo perfecto para ella: cumplía con todos los requisitos.

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