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La leyenda de la espada de Bolívar que acabó entre los juguetes del hijo de Pablo Escobar
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Motivo de disputa en Colombia

La leyenda de la espada de Bolívar que acabó entre los juguetes del hijo de Pablo Escobar

El primogénito del narcotraficante colombiano asegura en su autobiografía que su padre le obsequió con la reliquia del libertador y la tuvieron durante cinco años: "A esa edad, prefería las motos"

Foto: El hijo de Pablo Escobar posa con la presunta espada de Bolívar. La foto figura en su autobiografía 'Pablo Escobar. Mi padre'.
El hijo de Pablo Escobar posa con la presunta espada de Bolívar. La foto figura en su autobiografía 'Pablo Escobar. Mi padre'.
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“Con la espada de Bolívar ocurrió lo único que podía pasar con un adolescente que recibe un regalo como ese: que la espada terminó olvidada por ahí, en alguna finca o apartamento”. Quien relata esta historia es Juan Pablo Escobar, el hijo del narcotraficante colombiano más sanguinario de la historia. Alienta esta teoría en su autobiografía, titulada ‘ Pablo Escobar, mi padre’, publicada por la editorial Península en 2015. Según dice, la reliquia del libertador de América llegó a sus manos poco antes de su noveno cumpleaños porque a su padre se la había entregado un guerrillero del M-19 en 1986. Añade que, cinco años después, se la tuvieron que devolver a esta organización debido a que había llegado a un acuerdo con el Gobierno de Bogotá para deponer las armas. Los gerrilleros del M-19 no avalan esta versión sobre la espada, fuente de mitos y leyendas.

Este objeto de gran valor histórico y sentimental para buena parte del continente americano ha sido motivo de polémica esta semana. Durante su acto de posesión celebrado este domingo, el nuevo presidente colombiano, el izquierdista Gustavo Petro, pidió que le trajeran la espada. El rey de España, Felipe VI, estaba invitado al acto y permaneció sentado al paso del arma, lo que ha provocado las críticas del partido del Gobierno Unidas Podemos y de formaciones independentistas. El PSOE, primera fuerza del Ejecutivo, no otorga ninguna relevancia al gesto del monarca. Tampoco ha merecido especial interés en los medios de comunicación locales. Lo que sí ha generado un cruce de acusaciones en Colombia ha sido precisamente la versión de que la espada estuvo durante años en manos del clan Escobar.

Podemos pide explicaciones por el gesto del Rey en Colombia

El detonante fue el tuit de una senadora del partido Centro Democrático, fundado en 2013 por el expresidente conservador Álvaro Uribe, opositor a Gustavo Petro. En su comentario, la dirigente 'uribista' difundía la foto del hijo de Escobar con la presunta reliquia: "Esta es la espada de Bolívar, la luce el hijo de Pablo Escobar, a quien se la había dado el M-19". Le contestaron miles de comentarios en las redes sociales. Muchos de ellos acusan a la oposición de difundir un bulo para debilitar a Petro, quien militó en el M-19 en su juventud. Otros aseguran que hay diferencias entre la espada que se mostró en el acto de posesión y la que tenía el hijo de Escobar. También hay 'memes' que se mofan de la senadora conservadora. Publican todo tipo de personajes con espadas, incluso la reina Isabel de Inglaterra cortando una tarta.

"Una total y absoluta falacia"

El Confidencial ha hablado por vía telefónica con el dirigente del M-19 que entregó la espada al Gobierno colombiano en 1991, la que se exhibió el domingo. Su nombre es Antonio Navarro Wolf y tras abandonar las armas inició una carrera política que le llevó a ser ministro del Gobierno y precandidato a la presidencia por la formación de izquierdas Polo Democrático Alternativo. Navarro Wolf se muestra rotundo cuando se le pregunta por la relación entre la espada y los Escobar: "¡De eso ni hablemos. Es una total y absoluta falacia!".

placeholder Cadetes llegan con la espada de Bolívar en una urna a la ceremonia de investidura de Gustavo Petro. (EFE/Carlos Ortega)
Cadetes llegan con la espada de Bolívar en una urna a la ceremonia de investidura de Gustavo Petro. (EFE/Carlos Ortega)

El hijo de Pablo Escobar sitúa su relato en la primera semana de enero de 1986, en la mítica hacienda Nápoles que Pablo Escobar convirtió en su cuartel general, desde donde dirigía el tráfico de droga hasta Estados Unidos a través de todo el continente. En ese lugar estrafalario, el narcotraficante llegó a tener un zoo particular con toda clase de especies animales. “Yo —relata el libro— pasaba por un costado lateral de la piscina de la casa principal cuando me llamó mi padre, que estaba sentado detrás de una jaula donde se veían algunas aves exóticas. Me acerqué y me llamó la atención que tenía una espada entre los muslos.

—Gregorý [así le llamaba su padre], venga, le muestro una cosa. Camine, venga, hijo.

—¿A ver, papi, ¿qué es lo que tiene ahí?

—La espada de nuestro libertador Simón Bolívar”.

Siempre según la versión del autor, lo que le dijo Pablo Escobar a su hijo es que era un regalo y le pidió que la pusiera en su habitación. “Cuídela, que esa espada tiene mucha historia. Vaya pues, pero manéjela con cuidado. No se ponga a jugar por ahí con ella”. El niño tenía ocho años, le quedaba un mes para cumplir los nueve. Hizo caso omiso a las indicaciones de su padre, algo al alcance de muy poca gente, y se puso a jugar a cortar maleza de la finca con la espada del Libertador: “La verdad es que la famosa espada del libertador Simón Bolívar resultó pesada, sin filo, y no cortaba los arbustos”.

Foto: La espada de Simón Bolívar durante la investidura de Gustavo Petro como presidente de Colombia. (Reuters/Cesar Carrión)

“Debo reconocer que el regalo de mi padre no me llamó la atención porque a esa edad prefería las motos y otros juguetes; pero, bueno, dibujé la mejor sonrisa que pude y fui a practicar con ella en los rastrojos”, dice. Con el tiempo, ante su falta de interés, la espada se extravió entre las múltiples propiedades y casas del clan Escobar. No fue hasta cinco años después cuando al hijo del narcotraficante le pidieron de vuelta la espada. Lo sitúa en enero de 1991. El grupo guerrillero M-19 (Movimiento 19 de abril) había llegado a un acuerdo con las autoridades colombianas para su desmovilización después de 16 años de violencia y enfrentamientos armados. Precisamente, una de las primeras acciones de este grupo fue el robo de la espada de Bolívar en 1974 y tocaba devolverla.

“Llegaron Otti y Arete de parte de mi padre a pedirme que les devolviera la espada. De entrada me negué y les respondí que lo que se regalaba no se devolvía”, cuenta el hijo de Pablo Escobar. En ese momento tenía apenas 13 años. Casi ni le había prestado atención, pero el adolescente no tenía ninguna intención de deshacerse del presunto arma del libertador de América. Eso y que además no tenía ni idea de dónde la había dejado.

placeholder El hijo de Pablo Escobar posa con la presunta espada de Bolívar. La foto figura en su autobiografía 'Pablo Escobar. Mi padre'.
El hijo de Pablo Escobar posa con la presunta espada de Bolívar. La foto figura en su autobiografía 'Pablo Escobar. Mi padre'.

Según el relato del libro, el propio Pablo Escobar tuvo que intervenir personalmente para instar a su hijo a que buscase el arma y se la entregase a sus colaboradores: “Hijo, devuélvame la espada que tengo que entregársela a unos amigos que me la regalaron. La necesitan para devolverla como gesto de buena voluntad. ¿Dónde la tiene? (...) La necesito urgentemente. Ellos prometieron devolverla y no puedo hacer que queden mal”.

Ser el hijo de Pablo Escobar significa poder dar órdenes a mucha gente a pesar de tener 13 años de edad y contar con un equipo de escoltas a los que encargar buscar la espada por “las fincas, las casas y los apartamentos” en los que había vivido la familia. La reliquia apareció finalmente. “Antes de entregarla pedí que me tomaran algunas fotografías, que resultaron bastante improvisadas. Ofrezco disculpas por la actitud que asumí en ese momento y la falta de respeto hacia un símbolo tan importante de nuestra historia”, admite. La foto que ilustra esta información figura entre las páginas del libro.

"Se fue para Cuba, estuvo más de 12 años"

Juan Pablo Escobar culmina su relato citando la ceremonia celebrada el 31 de enero de 1991 en la que Antonio Navarro Wolf y otros dirigentes del M-19 ya desmovilizados devolvieron la espada. Fue en un acto presidido por el entonces presidente de Colombia, César Gaviria, a quien Pablo Escobar había amenazado de muerte. Al menos en este último punto (la devolución de la espada al Gobierno) coinciden todas las versiones. La historia más asumida es que la espada estuvo escondida al principio en varias casas vinculadas a miembros del M-19, pero años después salió de Colombia rumbo a Cuba para protegerla en caso de una operación policial contra el grupo. "Se fue para Cuba, estuvo más de 12 años, se pidió que nos ayudara", confirma a este periódico Navarro Wolf.

Foto: El rey Felipe VI al paso de la espada de Bolívar. (EFE/Mauricio Dueñas Castañeda)

Durante el Gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), el M-19 ordenó que la trasladasen a Panamá ante la posibilidad de utilizarla como moneda de cambio en el marco de un acuerdo de paz. Sin embargo, en 1985 Estados Unidos invadió Panamá y el grupo armado colombiano optó por regresar el arma de nuevo a Cuba. Navarro Wolf precisa que estuvo escondida en la embajada de Cuba en Panamá y que se reenvió a la isla por valija diplomática. Tras la renuncia a la violencia y la conversión del M-19 en un movimiento político, le reliquia viajó desde Cuba de nuevo hasta Colombia definitivamente. Otras versiones afirman que nunca se envió de vuelta a Cuba por segunda vez y que siempre permaneció en Panamá.

Este martes, el diario local 'Cambio' se puso en contacto con el hijo de Escobar [que se cambió el nombre por el de Sebastián Marroquín]. Se remitió a las explicaciones que figuran en el libro. Juan Carlos Iragori es un periodista colombiano, autor de un libro titulado 'Mi guerra es la paz', editado en España por Planeta. Consiste en una extensa entrevista con Antonio Navarro Wolf. "A mí, él [Navarro] no me contó lo de Escobar", dice Iragorri en conversación telefónica con El Confidencial. No obstante, tampoco se atreve a desmentirlo tajantemente ya que Navarro Wolf no era dirigente cuando se cometió el robo de la reliquia, por lo que apunta a que otros responsables de la guerrilla puedan tener más información sobre quién guardó el arma.

"Es una teoría que nadie tiene clara. Escobar sí fue amigo del M-19, concretamente de uno de sus líderes, Iván Marino Ospina. Puede ser cierto y puede que no", añade. Para enmarcar la polémica interna que ha surgido en Colombia a cuenta de la espada, Iragorri señala que no es un símbolo patrio, como puede ser la bandera, el himno o el escudo nacional, "pero sí es un símbolo para el M-19" del que formó parte Petro. "Puede ser una de las espadas de Bolívar", deja caer el periodista, que abre la puerta a que puedan existir varias espadas del Libertador.

placeholder Portada del libro en el que se narra la historia de la espada en poder de los Escobar.
Portada del libro en el que se narra la historia de la espada en poder de los Escobar.

Sobre los motivos por los que la espada habría caído en manos de Escobar, su hijo no ofrece detalles en el libro, pero sí confirma que su padre mantuvo estrechas relaciones con el M-19 y con Marino Ospina. A ambos les unía su rechazo al acuerdo de extradición suscrito entre Colombia y Estados Unidos. Desde ese pacto, Washington podía reclamar a Bogotá el traslado de los principales narcotraficantes colombianos para juzgarlos ante las autoridades estadounidenses, lo que 'de facto' suponían largas condenas en cárceles de máxima seguridad.

El hijo de Pablo Escobar relata que su padre llegó a financiar acciones armadas del M-19, como por ejemplo un asalto a la Corte Suprema de Justicia en 1985. El narcotraficante estaba interesado en que se destruyeran los expedientes judiciales que existían contra él y sus colaboradores. A lo largo de su autobiografía, el hijo del mayor narcotraficante de la historia dice que tuvo otros objetos que fueron propiedad del Libertador. Así lo cuenta el protagonista: "En mi noveno cumpleaños, 1986, recibí un regalo único que en medio de mi inmadurez no tuvo mayor significado: un cofre con las cartas de amor originales que Manuelita Sáenz le escribió al libertador Simón Bolivar. También recibí varias medallas del Libertador".

“Con la espada de Bolívar ocurrió lo único que podía pasar con un adolescente que recibe un regalo como ese: que la espada terminó olvidada por ahí, en alguna finca o apartamento”. Quien relata esta historia es Juan Pablo Escobar, el hijo del narcotraficante colombiano más sanguinario de la historia. Alienta esta teoría en su autobiografía, titulada ‘ Pablo Escobar, mi padre’, publicada por la editorial Península en 2015. Según dice, la reliquia del libertador de América llegó a sus manos poco antes de su noveno cumpleaños porque a su padre se la había entregado un guerrillero del M-19 en 1986. Añade que, cinco años después, se la tuvieron que devolver a esta organización debido a que había llegado a un acuerdo con el Gobierno de Bogotá para deponer las armas. Los gerrilleros del M-19 no avalan esta versión sobre la espada, fuente de mitos y leyendas.

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