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El verano de los que no tienen vacaciones: "Ir a la piscina ya es un pico"
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Un 32,7% no puede irse una semana

El verano de los que no tienen vacaciones: "Ir a la piscina ya es un pico"

Ya sea por falta de dinero, de tiempo o de responsabilidades, uno de cada tres españoles no puede disfrutar ni de una semana de vacaciones al año

Foto: Una mujer descansa ante las altas temperaturas. (EFE/Luis Millán)
Una mujer descansa ante las altas temperaturas. (EFE/Luis Millán)

Este verano es el segundo que Miguel Gallardo y su familia no pisarán la playa. Tano él, trabajador de hostelería, como su mujer, de sanidad, están en paro y tienen cuatro hijos de 1, 8, 12 y 15 años, con los que hacen malabares para no pasarse tres meses metidos en casa. "Con nuestros ingresos es inviable irnos a la playa, a veces vamos a la piscina, pero entre el autobús y las entradas para seis personas, es un pico", explica al teléfono.

Su única actividad para romper un poco la rutina es salir a pasear por Sevilla, si el calor no lo impide. "Hacemos cosas que no requieran dinero, si tenemos que hacer algún recado, vamos lejos para dar más paseo. El resto del tiempo estamos en casa, los mayores lo entienden porque saben cómo está la cosa y ellos han podido ir al campamento del ayuntamiento", añade este sevillano, que asegura que incluso en pandemia pudieron permitirse alguna escapada estival. "Cuando abrieron las restricciones pudimos irnos un fin de semana a Chipiona, pero ahora con lo que ha subido todo es inviable, si nos vamos no tendríamos para comer el resto del mes".

Foto: Los herederos daneses, de vacaciones en Dinamarca. (Instagram/@detdanskekongehus)

Aunque España sea considerada internacionalmente como un codiciado destino vacacional, lo cierto es que no todos los españoles pueden disfrutar de unos días de asueto en el país. Según datos de 2021, sobre carencia material de la encuesta de Condiciones de vida del Instituto Nacional de Estadística, el 32,7% de la población no puede permitirse ni una semana de vacaciones.

La cifra, aunque alta, es la más baja desde que se tienen datos. En 2004, representaban el 45% de la población, máxima que solo se superó con la crisis: en 2012, hasta un 46,6% de los españoles no podía permitirse ni una semana de desconexión fuera de casa. La crisis cambió además algunas tendencias. Si antes eran los mayores de 65 los que más problemas tenían para irse de vacaciones (un 53% en 2004), en 2021 son los españoles entre 16 y 29 años (37,5%) los que menos pueden permitírselo, una posición que se mantiene casi sin interrupción desde 2008.

"Cuando hablamos de vacaciones parece que es algo universal, que todo el mundo tiene acceso a ellas y hasta nos extraña que los americanos, que son muchos, a veces hagan una semana o como mucho 10 días. Y eso sin hablar de Asia o África", explica Francesc Núñez, director del máster universitario de Humanidades: Arte, Literatura y Cultura Contemporáneas de la Universitat Oberta de Catalunya.

En comparación con otros países europeos, España está peor que algunos países de nuestro entorno. En 2020, en España un 34,4% de los españoles no podía permitirse una semana de vacaciones, frente al 22% de los franceses o alemanes, y similar a italianos y portugueses (36% y 38%). Los que más difícil lo tienen son los de Montenegro (71%) y Turquía (59%), como puede verse en el mapa.

En una sociedad donde cada paso queda reflejado en las redes sociales, especialmente si son momentos felices enmarcados en paisajes distintos a lo cotidiano, ese tercio de la población que se queda en casa puede sentirse todavía más frustrado. "Ahora que el encuentro ya no es físico, sino también en redes sociales, donde vemos lo que hace nuestro amigo o vecina, es lógico que quienes no se puedan ir de vacaciones sean más conscientes de esta carencia. Antes no podías irte, pero no te enterabas, no sentías tanta frustración que hace 40 años porque no tenía ese impacto", explica Ana Isabel Fernández Ilustre, directora de comunicación del Colegio Profesional de Sociología de la Comunidad de Madrid.

"Antes no podías irte, pero no te enterabas, no tenías tanta frustración"

Dentro de España también hay grandes diferencias. Los andaluces, extremeños, murcianos y canarios son los que menos capacidad tienen para irse unos días de casa, entre el 43% y el 45%, mientras que en el País Vasco y Madrid, con mayor renta per cápita, solo representan el 17% y el 21% respectivamente. Isabel tiene 32 y es de Úbeda, Jaén. Este año también se quedará sin vacaciones porque "no hay días ni dinero". "Mi pareja dejó el trabajo tras la pandemia porque estaba muy quemado, así que este año empezamos un proyecto: un bar con exposiciones, música y catas de vino y aceite".

Normalmente, se iban fuera unos días en invierno, cuando ambos libraban, pero este año ni eso. "Hemos ido un día y medio a Roquetas a ver a unos amigos, a la piscina familiar y esta tarde iremos a la sierra", explica. "Apostar por tu tierra tiene sus inconvenientes, entre ellos la falta de oportunidades, así que eso conlleva que si pones en marcha proyectos tienes que hacer muchos sacrificios, entre ellos las vacaciones".

También en Madrid se nota la diferencia de renta norte-sur. Usera, Villaverde y Puente de Vallecas son los distritos con más población sin opciones de vacaciones (más del 30%), mientras que en Chamartín, Retiro y Salamanca, no pasan del 10%.

Además, como señala la socióloga Fernández Ilustre, no irse de vacaciones conlleva otro problema en ciertas partes de España. "Quienes no se van por recursos, suelen sufrir también de pobreza energética. En Madrid y otras zonas de España, además de quedarse en casa, están condenados a sufrir unas temperaturas altísimas. Las vacaciones, que están pensadas para el descanso y el confort, son solo de descanso".

Los menores, los que peor lo pasan

Aunque los hijos de Miguel entienden que este verano tengan que quedarse por segundo año en casa, reconoce que le gustaría poder llevarlos de vacaciones para al menos cambiar la rutina por unos días. "Y que paseen, disfruten y vean algo distinto a lo de siempre", añade.

Los menores son los que más sufren no alcanzar las expectativas que genera el verano. "Cuando un niño de primaria o secundaria vuelve a la escuela en septiembre, lo primero que le preguntan es qué ha hecho durante las vacaciones. Es un tema obligado alrededor del cual se hace un dibujo o una redacción o que sirve para hacer debate el primer día de clase", apunta Natàlia Cantó, socióloga y profesora en la UOC. "Son niños que se pierden experiencias de socialización que otros niños de su clase sí tienen. A la vuelta del verano, el del pupitre de al lado habrá tenido experiencias que el de Vallecas no ha tenido. Y esto afecta al desarrollo personal", añade Fernández Ilustre.

Foto: Consejos para correr por la playa. (Babumon PT para Unsplash)

Aunque la tendencia histórica suele ir a la par, las mujeres achacan más la falta de vacaciones, especialmente desde hace unos años: un 33,7% no puede irse ni una semana frente al 31,7% de los hombres, brecha que se ha agrandado desde 2016. E incluso cuando sí pueden irse fuera, no desconectan igual que ellos: "Siguen ocupándose durante el verano de todas aquellas tareas que están invisibilizadas. No pueden decir a sus hijos que del 1 al 31 de agosto no comerán porque mamá necesita desconectar. Estas cuestiones no nos vienen a la cabeza cuando hablamos del verano, pero son la realidad de mucha gente", señala Cantó. "No son solo los cuidados y no poder irme porque tengo a mi madre en casa, también porque históricamente son las que se han encargado de esas tareas", añade Fernández Ilustre.

Según datos de Eurostat, el 56% de las personas solteras con niños a su cargo no pueden irse de vacaciones, un perfil que es fundamentalmente femenino. También se van menos las mujeres solteras (37%) que los hombres del mismo estado civil (32%).

Aunque aún es imposible saber cuántos españoles se habrán quedado sin vacaciones este año, una estimación ​de la empresa de investigación de mercados Appinio asegura que el 40% de los españoles ha pospuesto sus vacaciones, y un 30% las ha cancelado ante la subida de precios.

Dejando al margen situaciones económicas de gran vulnerabilidad, en los casos en los que no puedan disfrutar de vacaciones, Núñez recomienda buscar lo distinto cerca de casa. "Lo que suele llevar al malestar es anhelar lo que no tenemos, que está muy marcado por las expectativas. Pero a veces es una cuestión de mirada, y uno puede sentirse extranjero en su propia ciudad. Igual no puedes ir a la playa, pero sí hacer cosas en tu ciudad o en los alrededores. Hay gente que se gasta una pasta en venir a Barcelona, y yo, que soy de aquí, no la veo como ellos".

Este verano es el segundo que Miguel Gallardo y su familia no pisarán la playa. Tano él, trabajador de hostelería, como su mujer, de sanidad, están en paro y tienen cuatro hijos de 1, 8, 12 y 15 años, con los que hacen malabares para no pasarse tres meses metidos en casa. "Con nuestros ingresos es inviable irnos a la playa, a veces vamos a la piscina, pero entre el autobús y las entradas para seis personas, es un pico", explica al teléfono.

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