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Feijóo forja un 'Gobierno en la sombra' con Pons como gurú y Tellado de fontanero
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Cuatro meses del nuevo PP

Feijóo forja un 'Gobierno en la sombra' con Pons como gurú y Tellado de fontanero

La estrategia pasa por aprovechar el desgaste de Sánchez para llegar a Moncloa sin arriesgar. Recibe propuestas e ideas de veteranos del partido y perfiles independientes

Foto: Esteban González Pons y Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Miguel Osés)
Esteban González Pons y Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Miguel Osés)
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Se cumplen cuatro meses desde que Alberto Núñez Feijóo tomó el control de Génova. En el PP, la sensación es de túnel del tiempo. "Es cómo si hubiéramos pasado de Rajoy a Feijóo. La etapa Casado no existe", afirma un dirigente popular, que reconoce que en la crisis de febrero pensó que las siglas no remontaban. Ahora la percepción es la opuesta. Hay euforia ante los sondeos y el "partido está pacificado", coinciden los barones consultados, que contraponen la anterior etapa de "ordeno y mando" con la confianza que les da la nueva dirección. "Nadie te llama para hacerte las listas. Existe debate, no imposiciones", declara un dirigente territorial que acudirá a las urnas en mayo y que asume que la única opción es ganar, porque "Feijóo te da manos libres, pero no quiere perdedores".

Detrás de su talante moderado, hay un líder exigente. Los que llevan años con él así lo reconocen. Su círculo de confianza en Génova es el mismo que tenía en Galicia. "Envía el último mensaje a las 12 de la noche para comentar los periódicos y a primera hora ya está organizando el trabajo", relata un estrecho colaborador. Feijóo ha galleguizado el PP. Su modelo de gestión es el mismo que tenía en la Xunta. Le gusta tratar a fondo los temas y consultar a expertos antes de formular una propuesta. Habla con Mariano Rajoy a menudo, pero también con independientes que aportan enfoques e ideas para elaborar papeles que luego moldean los fontaneros. Se reúne con líderes de diferentes esferas de la sociedad para tomar el pulso y elaborar su futuro programa.

Los papeles los hacen en Génova. El grupo en el Congreso está desaprovechado

Tradicionalmente, este trabajo se hacía con el grupo parlamentario, pero en estos momentos, según reconocen varios diputados, "se les consulta poco". El gallego se fía solo de los suyos y en el Congreso no le queda más remedio que esperar a las próximas elecciones para colocar a diputados de confianza. Feijóo designará los cabezas de lista de las 50 provincias y su intención es que haya perfiles potentes en economía, como trasladó en una reciente reunión. Mientras tanto, ha hecho del Senado el epicentro de su actividad en Madrid. Por su despacho pasan presidentes autonómicos, cargos medios y su hombre fuerte en el organigrama del PP, el también senador Miguel Tellado.

El vicesecretario de Organización es el encargado de lidiar con el día a día. Ha visitado cada autonomía, revisado las candidaturas para municipales y autonómicas y apaciguado los ánimos para que los congresos regionales sean balsas de aceite. Nadie se mueve sin el visto bueno de Tellado. Como en su día ocurría con Rajoy y Fernando Martínez Maíllo, existe hilo directo con Feijóo. "Es habitual verlos despachar en el Senado. Se entienden con una mirada", recalca un senador que celebra que la Cámara Alta tenga ahora más protagonismo.

En el nuevo curso, también desembarcará en el Senado el dos del PP, Elías Bendodo. El salto desde Andalucía será "complicado", advierte un veterano, que vaticina que habrá "tensiones" hasta que encuentre su hueco. Por primera vez en Génova hay una secretaria general, Cuca Gamarra, un vicesecretario, Bendodo, y un vicesecretario de Organización, Tellado. Esta duplicidad surge de la necesidad que en su día tuvo Feijóo de repartir cuotas de poder. El líder del PP quería a Tellado a su lado, pero tenía que agradecer los servicios prestados a la federación andaluza y, por otro lado, dar una imagen de continuidad promocionando a alguien que, como Gamarra, venía de la etapa Casado.

placeholder Tellado, Gamarra y Bendodo, junto al presidente de Galicia.
Tellado, Gamarra y Bendodo, junto al presidente de Galicia.

Esta última ha encontrado en la portavocía del Congreso su espacio. Se ha crecido en el puesto y superado el debate sobre el estado de la nación. Ella no dará la batalla por controlar el partido. "Se encarga del funcionamiento interno, como pagar las nóminas y poco más", explican fuentes populares. Gamarra es la cara visible en el Congreso y salvo que Feijóo la fuerce a ser candidata por La Rioja, allí seguirá. "Aún no me he atrevido a planteárselo", bromeaba el presidente al ser preguntado.

La pugna interna estará entre Bendodo y Tellado. Su relación es buena y ambos convivirán en la planta cuarta. El carácter del andaluz es muy expansivo. Los que le tratan destacan su "ambición y astucia" a partes iguales. Está llamado a ser el portavoz oficioso del PP tras la salida de Martínez-Almeida. Se desenvuelve bien con los medios de comunicación. "Debe tener cuidado, porque ya metió la pata con lo de la España plurinacional", previene un compañero de filas que ve en la sobreexposición un "arma de doble filo". En Andalucía hay quienes mantienen que Juanma Moreno acabó "saturado" del "exceso de carisma" de su hombre fuerte. En el nuevo Gobierno ha optado por Antonio Sanz, que es la antítesis de Bendodo. Con Feijóo, debe medirse también, porque no le gustan los arribistas.

El verdadero gurú del presidente del PP es Esteban González Pons. "Tiene una cabeza muy bien amueblada", dicen en el partido, donde hay respeto para el eurodiputado. Pons ha mantenido una relación muy estrecha con el gallego durante estos años. Pertenecen ambos a un grupo en el que también está Antonio Monago. El valenciano fue el muñidor de la toma de Génova. En los días de la crisis entre Casado y Ayuso llamó a los presidentes, con y sin poder, para que se colocasen del lado de Feijóo. La estrategia llevaba meses preparada, porque existía el convencimiento de que Casado no lograría gobernar en 2023. Todo se aceleró. "El triángulo de poder es Feijóo-Pons-Tellado", sentencia un pata negra del PP.

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo (EFE/Rodrigo Jiménez)

En clave de proyecto, en septiembre se optará por la continuidad. A Feijóo le ha salido la jugada redonda sin necesidad de arriesgar. En los sondeos internos, tanto de Génova como los que están llevando a cabo en las comunidades autónomas, se sigue al alza cuatro meses después del efecto Feijóo. Génova ve factible una mayoría absoluta porque "solo tenemos que sumar un diputado más por provincia y se puede". En algunas capitales el PP ya está por encima del 40% en intención de voto. El calendario les beneficia porque en las municipales y autonómicas solo pueden ganar poder. En la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia, donde ya gobiernan, se espera una victoria holgada y en el resto de territorios las expectativas son buenas. Pese a que no hay elecciones en el horizonte inmediato, tendrán que centrarse en relanzar el partido en Cataluña y País Vasco, donde la previsión es relevar a Carlos Iturgaiz y Alejandro Fernández.

Ante la crisis económica y energética que se avecina en el otoño, los populares seguirán ofreciendo pactos al PSOE. En el equipo de Feijóo, reconocen que les ha sorprendido la cerrazón de Sánchez. Cuando aterrizaron en Madrid, esperaban que su perfil 'pactista' les granjearía críticas en la derecha política y mediática, pero no ha habido ocasión. El PP vive un momento dulce a la espera de que el desgaste de Sánchez los lleve a Moncloa. El PP ya tiene un 'Gobierno en la sombra' por si hay adelanto electoral: "Estamos preparados para gobernar de forma inmediata". Nadie duda en el partido de que Feijóo será presidente, pero si el destino se tuerce hay un sector mayoritario que apunta a Juanma Moreno frente a Isabel Díaz Ayuso como sucesor.

Se cumplen cuatro meses desde que Alberto Núñez Feijóo tomó el control de Génova. En el PP, la sensación es de túnel del tiempo. "Es cómo si hubiéramos pasado de Rajoy a Feijóo. La etapa Casado no existe", afirma un dirigente popular, que reconoce que en la crisis de febrero pensó que las siglas no remontaban. Ahora la percepción es la opuesta. Hay euforia ante los sondeos y el "partido está pacificado", coinciden los barones consultados, que contraponen la anterior etapa de "ordeno y mando" con la confianza que les da la nueva dirección. "Nadie te llama para hacerte las listas. Existe debate, no imposiciones", declara un dirigente territorial que acudirá a las urnas en mayo y que asume que la única opción es ganar, porque "Feijóo te da manos libres, pero no quiere perdedores".

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