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El certamen mundial de belleza canina, por dentro: "Aquí la finalidad es mejorar la raza"
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'HOBBY' PARA UNOS, TRABAJO PARA OTROS

El certamen mundial de belleza canina, por dentro: "Aquí la finalidad es mejorar la raza"

Miles de canes buscan en el World Dog Show de Madrid ser los mejores en su categoría. Sus dueños compiten para demostrar que ha valido la pena invertir miles de euros en sus perros

Foto: El cachorro husky más bonito del mundo, con su criadora. (G. M.)
El cachorro husky más bonito del mundo, con su criadora. (G. M.)

El bebé de husky más bonito del mundo se llama Rhinidae de Luna Siberiana (Magic) y solo su champú cuesta 70 euros. Su dueña, Ani Ruiz, se dedica profesionalmente a la cría de perros, por lo que sería impensable no haber participado en el World Dog Show que se ha celebrado hace unos días en Madrid. En tres pabellones de la Feria de Madrid, miles de canes se contonean en los rings de moqueta azul. Muchos nervios, algún que otro ladrido y demasiadas recompensas con forma de golosina para los participantes es todo lo que se puede atisbar en una primera ojeada. Detrás de esta impresión, todo un mundo en el que también hay espacio para los enfados, las críticas a la imparcialidad de los jueces e, incluso, las acusaciones de tongo.

Ruiz, la dueña del husky, ha venido desde Salamanca. Lleva participando en este tipo de concursos desde que tenía 10 años, es decir, un cuarto de siglo. “Para mí, este es el mejor día de mi vida. Preparar a la perra no es fácil porque utiliza secador, muchos tratamientos, laca… Así que si pierdes te cabreas, es normal”, describe la salmantina. Dice que su inscripción les ha costado algo más de 100 euros, aunque cuanto más mayor el concursante, más elevado es el precio: “Yo imagino que eso de la categoría es por los títulos que puedes ganar, que te avalan el ADN para la descendencia, y así lo puedes vender después”, agrega Ruiz. Su pareja, que está junto a ella sentada en las omnipresentes sillas de playa que inundan los pabellones caninos, resume la razón de ser de estos certámenes: “Aquí la finalidad es mejorar la raza”.

"Para mí, este es el mejor día de mi vida"

Lucas Pastor ha venido desde Benicàssim, Castellón, por mero 'hobby'. Acompañado por varias personas y tres perros Rhodesian Ridgeback, este enfermero se ha acercado a Madrid para dar a conocer la raza, esgrime. “Concursan África y Makena, madre e hija, pero también hemos traído a la abuela porque les calma. Nosotros criamos, pero muy tranquilamente, en 12 años hemos tenido solo cuatro camadas”, explica. En su caso, los tres días de inscripción en que concursarán las perras les han costado en torno a 500 euros. “Hay gente a la que le va la vida en esto y que se da a conocer aquí, que para ellos es publicidad. En realidad, criar no es juntar un macho con una hembra, sino estudiar su origen y la calidad de los posibles cruces”, determina este castellonense.

Makena ha quedado segunda, aunque según su dueño lo podía haber hecho mejor. “Esto no es objetivo, porque dependes de un juez que toma su decisión con base en un estándar y unas directrices, pero con cierto margen, así que es complicado que te tengas que creer su decisión si no te gusta”, agrega Pastor. De hecho, es la Federación Canina Internacional (FCI) quien establece ese estándar. “Todo el mundo sabe de qué pie cojea cada juez, además de que muchos de ellos también son criadores, así que potenciará aquellos perros que sean similares a los suyos. A veces vienes sabiendo que no vas a ganar porque conoces al juez”, completa el enfermero.

placeholder Un perro se relame mientras su dueña lo acicala. (G. M.)
Un perro se relame mientras su dueña lo acicala. (G. M.)

Dichos jueces internacionales juzgan a los perros en tan solo dos minutos. Paradójicamente, buscan el estándar para cada raza. José Vidal tiene 21 años de experiencia como juez: “Nos fijamos en la armonía general del perro, su estructura y movimiento. Cada raza tiene un estándar diferente, que nosotros nos estudiamos e interpretamos. Buscamos el perro que más se asemeje a ese estándar en todos los sentidos: cómo tienen que ser la cabeza, los ojos, la mordida y su morfología, entre otros aspectos”.

"Todo el mundo sabe de qué pie cojea cada juez"

Parece que llegar a ser juez canino no es fácil. Vidal, para ello, tuvo que acumular una gran experiencia en el mundillo, después convertirse en presentador, más tarde en criador y, después, en ayudante en las exposiciones. Una vez adquirido este bagaje perruno, se presentó a los exámenes de la federación y se convirtió en juez.

Fania ayer quedó primera y hoy segunda. Su dueña, Kseenia Goryunova está bastante “nerviosa y curiosa”, dice. Pese a que participa en estos certámenes desde que tenía 13 años, un largo parón ha hecho que sea este 2022 cuando retome su andadura canina. Viene de Barcelona, junto a su pareja, tras ver un anuncio del World Dog Show en internet por casualidad. Él es la primera vez que está en un evento de este tipo: “Vinimos para ver cómo era la historia esta, pero vamos, que es un montaje, está pirateado todo, como en el fútbol”, critica.

placeholder Kseenia Goryunova posa junto a su perro tras concursar. (G. M.)
Kseenia Goryunova posa junto a su perro tras concursar. (G. M.)

Los perros menean sus rabos, otros descansan o sufren en minúsculas jaulas de metal, pero la mayoría son cuidados por mujeres. Ellas son las que sobresalen en el momento de acicalar al protagonista de esta fiesta concursal. Así lo certifica la respuesta de un hombre preguntado por el puesto en el que ha quedado su perro: “Es mi mujer la que lleva todo esto, vuelve en un rato si quieres y hablas con ella”, dijo.

Aitziber Fernández, por su parte, pasea junto a dos grandes terranovas que cualquiera sin demasiada idea de estándares de belleza caninos diría que son preciosos. Ella regenta una peluquería para perros en León, y los canes son de un cliente y amigo. Los dos han tenido premio: uno al mejor de su raza, otro al mejor cachorro de la serie monográfica del Club de Amigos del Terranova. Para hablar del tiempo que le ha llevado preparar a estos dos grandes mejores amigos del hombre, Fernández se lleva antes las manos a la cabeza: “En total, entre los dos, unas 18 horas”.

placeholder Los dos terranovas de Aitxiber Fernández. (G. M.)
Los dos terranovas de Aitxiber Fernández. (G. M.)

Ese tiempo también incluye la preparación para el 'show' de Medina del Campo: “Les llevamos allí para que se fogueen, que prueben el ring, cómo responden cuando les toque el juez… Por ejemplo, al final no hemos traído un macho porque se ponía muy nervioso con los altavoces”, ilustra Fernández. Bien sabe ella que el mantenimiento de una raza así no es nada barato: “Tengo un cliente que cada vez que trae sus seis perros a la peluquería son 380 euros de caja, y eso lo hace una vez al mes. Hablamos de miles de euros al año”.

"Tengo un cliente que cada vez que trae sus seis perros a la peluquería son 380 euros de caja, y eso lo hace una vez al mes"

Esta leonesa es de las que piensan que “si ves este certamen como un trabajo, es mejor no acudir”. Sea como fuere, los que acuden lo hacen incluso con un 'handler', es decir, una persona encargada únicamente de cuidar al perro: sacarlo al sol, hacerle el pelo, limpiarlo y pasearlo. “Hay mucha gente que viene con patrocinadores, muy típico en Estados Unidos y Canadá, que les pagan el viaje marcas de piensos y equipamientos para perros”, completa Fernández.

Dolores Galindo asegura ser la introductora del bichón habanero en España hace unos 25 años. Sus perros ya han conseguido la primera posición a mejor hembra y macho, aunque no sean una raza cualquiera: “Esta es la raza nacional de Cuba, introducida allí por los españoles que regalaban estos perros a las grandes fortunas. Con la revolución, los empresarios marcharon a Estados Unidos y la raza estuvo a punto de extinguirse, y sobrevivió gracias a las mujeres que hasta entonces sirvieron a las grandes fortunas y que siguieron cuidando de ellos”, desarrolla esta cartaginense.

placeholder Dolores Galindo, a la izquierda, posa con tres perros más de bichón habanero. (G. M.)
Dolores Galindo, a la izquierda, posa con tres perros más de bichón habanero. (G. M.)

Pícara es la perra de Alicia Pérez. Las dos vienen desde Málaga, donde la dueña también ha criado a los padres y abuelos de Pícara. Mientras le quita los últimos pelos antes de salir al ring, Pérez asegura que esta raza, el caniche gigante, es muy conocida como perro de compañía, perfecta para ello: “No suelta pelo, es inteligente y muy familiar, incluso en Estados Unidos se utiliza como perro de asistencia”. Considera, asimismo, que “en España tenemos muy buenos perros”.

Desde luego, serán los jueces influidos por sus propios intereses los que decidan si son buenos o no, pero lo que sí ha quedado demostrado en este World Dog Show es el alto poder de convocatoria y el elevado coste de este 'hobby' para unos, trabajo para otros.

El bebé de husky más bonito del mundo se llama Rhinidae de Luna Siberiana (Magic) y solo su champú cuesta 70 euros. Su dueña, Ani Ruiz, se dedica profesionalmente a la cría de perros, por lo que sería impensable no haber participado en el World Dog Show que se ha celebrado hace unos días en Madrid. En tres pabellones de la Feria de Madrid, miles de canes se contonean en los rings de moqueta azul. Muchos nervios, algún que otro ladrido y demasiadas recompensas con forma de golosina para los participantes es todo lo que se puede atisbar en una primera ojeada. Detrás de esta impresión, todo un mundo en el que también hay espacio para los enfados, las críticas a la imparcialidad de los jueces e, incluso, las acusaciones de tongo.

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