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"El actor importante es China, no Rusia"
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ENTREVISTA CON JAVIER SOLANA

"El actor importante es China, no Rusia"

Javier Solana, exsecretario general de la OTAN, analiza el convulso momento internacional y el papel que jugarán la Unión Europea y la Alianza Atlántica en este cambio de época

Foto: Javier Solana posa para la entrevista en su despacho del Museo del Prado. (O.C.)
Javier Solana posa para la entrevista en su despacho del Museo del Prado. (O.C.)
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La cumbre de la OTAN, que se celebrará en Madrid los días 29 y 30 de junio, marcará un camino claro y definido respecto de cómo afrontar los desafíos de una época muy compleja, con intereses diversos y cruzados, con la guerra de Ucrania como asunto urgente y la pujanza china como elemento importante. Francisco Javier Solana de Madariaga (Madrid, 14 de julio de 1942) es uno de los españoles que mejor puede analizar el momento internacional y el papel de la Alianza en él, dada su trayectoria profesional. Fue ministro en todos los gabinetes de Felipe González, secretario general de la OTAN (1995-1999), y alto representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea (1999-2009). Actualmente ejerce como presidente del Real Patronato del Museo del Prado y presidente de ESADEgeo.

PREGUNTA. La anterior Cumbre que se celebró en Madrid, en 1997, supuso la ampliación de la Alianza hacia el este de Europa, y usted tuvo una participación muy relevante en ella. En esta también se van a tomar decisiones muy relevantes, al menos en principio, dados los cambios que ha provocado la guerra de Ucrania.

RESPUESTA. El contenido ya veremos cuál es, pero esta cumbre tendrá la importancia que tuvo la anterior. En aquel momento lo que se hizo fue abrir la OTAN a países que habían sido del Pacto de Varsovia. Y fue también muy importante porque se gestionaron dos temas muy difíciles, las relaciones entre la OTAN y Rusia, y las relaciones entre la OTAN e Ucrania. Se crearon unas instituciones para que la relación entre la OTAN y Rusia pudiera tener un lugar, gracias a un conjunto de reuniones en las que todos estábamos juntos. De modo que se hicieron tres cosas, la apertura de la OTAN, la relación especial entre la OTAN y Rusia y la relación de Rusia con Ucrania que, si se ponen juntas, no fueron menores. Y algunas de las cosas que se están viviendo hoy ocurren porque no se acabó de hacer bien lo que se acordó en Madrid en 1997.

P. De todos los cambios geopolíticos, económicos y políticos que está provocando la invasión rusa, ¿cuál le parece más significativo?

R. El cambio más relevante es que un país que forma parte de Naciones Unidas, y que forma parte del consejo de seguridad de Naciones Unidas, rompe la ley internacional y decide cambiar las fronteras de otro país sin tener ninguna competencia para hacerlo. Es una violación de la ley internacional hecha por un miembro de Naciones Unidas. Es lo más importante que ha pasado en los últimos años y si me pregunta si pensé que podría pasar le diré que no: hasta muy entrado el mes de febrero pensé que no ocurriría. Pero sucedió y está teniendo consecuencias importantes en muchos campos: en la geopolítica, en la geoeconomía, en temas energéticos, en muchos ámbitos de la vida colectiva global.

P. En lo que respecta a Europa, vamos a vivir momentos complicados, especialmente en lo económico.

R. Habrá consecuencias económicas sin duda, pero la parte importante de la crisis económica en la que estamos estos días implicados tiene poco que ver con la guerra. Algunos datos de la economía venían de antes, y la guerra no ha puesto en dificultad otras partes de la economía. Lo que sí es verdad es que para Europa tiene importancia la desconexión energética con Rusia. La conexión energética viene de la 'ostpolitik', casi de los tiempos de Willy Brandt, y creo que fue una buena decisión: nunca faltó gas a Alemania en los años de la guerra fría. Sin embargo, la posición de Putin en este momento es inaceptable, y eso es lo que cambia las cosas de una manera muy profunda, porque la consecuencia será que se va a desconectar energéticamente de Rusia. Y eso va a ser es difícil, no es una cosa sencilla, el gas viene por un 'pipeline', y ese tubo no puede buscarse en otro sitio. Pero el petróleo sí puede encontrarse en otros sitios. Hoy, Alemania, como les ha pasado a otros países europeos, ha disminuido ya su dependencia de Rusia.

P. Quizá Alemania sea uno de los países más afectados por esa desconexión, tanto en lo que se refiere a la provisión de energía, como por los efectos sobre su economía y especialmente sobre su industria.

R. Alemania está haciendo las cosas muy bien, ha reaccionado estupendamente desde el principio. Estuve en Alemania casi la misma semana de la intervención, y vi cómo se estaban preparando las cosas para que se hiciera inmediatamente lo preciso, si fuera necesario. El Nord Stream 2 fue cortado de raíz, y fue una decisión muy valiente del propio canciller que se ha mantenido. Lo que sí es verdad es que el petróleo es más fácil de sustituir, porque se puede trasladar de un sitio a otro, mientras que el gas es más complicado, porque tienes que convertirlo en líquido para poderlo transportar y después hacerlo gas otra vez para poderlo quemar. Ese mecanismo no lo tiene Alemania, pero España sí, ya que posee siete plantas regasificadoras. Si hubiera habido una conexión ya operativa entre España y Alemania a través de Francia todo sería mucho más fácil. Pero no hay duda de que se puede hacer, se está haciendo y se hará. Y en un tiempo récord. Lo que tiene más interés de esta situación, a mi juicio, es que todas las decisiones que ha tomado la UE, desde la pandemia y en la crisis con Rusia, van en la dirección de mayor integración europea. Vamos a salir de este momento más integrados, más unidos, actuando más coherentemente, lo cual es una parte buena para Europa, dentro de una catástrofe, para Europa.

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Foto: O.C.

P. En ese terreno, España puede jugar un papel importante si el gasoducto Midcat se lleva a término, como usted señala.

R. Lo más importante será la mayor integración europea, porque el tema de la salida de la conexión española con Alemania a través de Francia llevará algo más de tiempo. He hablado esta semana con los portugueses y están en la misma posición que España. Tenemos capacidad para hacerlo y lo que no tenemos todavía es la conexión con esa parte de Europa que hoy requiere ayuda.

P. Esta guerra nos cogió por sorpresa, porque todo indicaba que si Putin se atrevía a dar el paso, Rusia saldría muy dañada de la invasión. Hay algunas tesis que señalan al carácter de Putin como determinante. Usted lo conoce bien, le ha tratado en muchas ocasiones. ¿Hay algo de realidad?

R. No soy psicólogo y no sé muy bien qué relación tiene el carácter de Putin con sus acciones. Le conozco bien, he estado muchas veces con él, y he visto cosas que me han sorprendido y otras que no me han sorprendido porque me parecían lógicas. En este caso, me ha parecido todo ilógico. Pero piense por un momento en que, si nos ponemos en el año 2008, hubo un acontecimiento muy importante en el verano, que fueron las primeras Olimpiadas en Pekín. Se iniciaron el día 4 de agosto, creo. Dos días antes, Putin, que era primer ministro, estaba atacando a Georgia. Mucho antes que Ucrania, Putin atacó Georgia, y fue algo que no se analizó con la profundidad debida. Las Olimpiadas y la propia crisis económica, que llegó justo después del verano, taparon un acto dramático por parte de Putin. No sé si nos equivocamos ahí al no ver las cosas con mayor claridad.

"No está escrito en piedra que Rusia y China tengan que ser aliados siempre"

P. Tras Georgia, en 2014 Rusia invade Crimea. Rusia había dado señales suficientes de que reaccionaba cada vez que se sentía amenazada. Quizá no prestamos la atención debida a esas señales.

R. El tema de Crimea tiene que analizarse de una manera más serena, porque lo que estaba pasando en aquellos días era que la UE estaba negociando con Ucrania un tratado de comercio. Era un tema relativamente menor, pero muy importante para Ucrania y para la UE. Y cuando el presidente Yanukóvich recibió un mensaje de Putin que le decía 'no lo firmes', y Yanukóvich no lo firma, da una lección muy importante Putin: aquí no estamos hablando de seguridad y de defensa, estamos hablando de una relación con la UE y tampoco quiero que eso pase. Eso sí que fue una llamada de atención muy importante, porque las relaciones de Rusia con Ucrania eran tan importantes, y Putin las quería tan importantes, que no quería que Ucrania tuviera relación con la UE desde el punto de vista económico. ¿Por qué? Porque Putin quería generar una unión aduanera entre todos los países de la ex-URSS y Ucrania era el más grande y más importante de todos ellos, y no quería que se fuera, ni tan siquiera con un acuerdo comercial con la UE, de ese ámbito que quería crear.

P. Es interesante la acción de Rusia en el tiempo de guerra, porque se ha volcado hacia el nacionalismo, hacia la identidad e intenta desarrollar sus capacidades propias, pero también busca alianzas exteriores. La agenda de Lavrov estos meses ha sido muy intensa. Y hay países, como India o Irán, con los que está estableciendo alianzas. ¿Qué éxito va a tener Rusia en esa tarea?

R. Nuevos aliados no los va a encontrar. El mundo está ya suficientemente dividido, casi todo el mundo sabe con quién está, y los dos países que usted ha mencionado están con Rusia desde hace mucho tiempo. India ha recibido todo su armamento por parte de Rusia, y sigue siendo su suministrador fundamental. E Irán sabemos muy bien dónde se sitúa, y con ellos estamos en el último paso de una negociación que parece que va a fracasar, desgraciadamente. Rusia no va a encontrar grandes novedades. Estas vendrán del lado de China. El actor importante es China, no Rusia, aunque sea importante para nosotros porque está cerca, y porque hay una guerra con muertos. El factor más importante en este momento es China. Las relaciones entre China y el resto del mundo son las más importantes que tenemos en el fondo de toda nuestra vida económica, social, política, internacional.

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Foto: O.C.

P. Con Trump, EEUU adoptó la postura, con mucha determinación, de ir alejándose de China. Antes, con Obama, había dado ya el giro hacia el Pacífico. ¿Ha percibido algún cambio entre la administración de Trump y la de Biden en lo referido a China?

R. No, nada muy fundamental. Lo que une a los americanos frente a la desunión que aparece todos los días en los periódicos es China, el estar en contra de China, y eso funciona igual si eres republicano o demócrata. La forma de hacerlo puede ser distinta, pero que el objetivo fundamental es la relación con China es evidente.

P. Esa visión tiene sus problemas. Kissinger apostó por establecer vínculos sólidos con China para luchar contra la URSS. Ahora parece que vamos en sentido contrario, al tomar una postura que acerca a Rusia y China.

R. El triángulo Rusia/China/EEUU se ha jugado de maneras distintas en muchos momentos. Fíjese en que Nixon abrió las relaciones con China en contra de Rusia, es decir, EEUU y China frente a la URSS. Hoy estamos en una situación completamente distinta, China y Rusia frente a EEUU. Pero ese triángulo ha variado a lo largo del tiempo, ahora estamos en la situación peor para el mundo occidental, porque Rusia y China están frente a EEUU, pero también frente a lo que representa el mundo occidental. Lo que sería importante para nosotros, y ahora hablo como europeo, es que no fuera una tensión tan bipolarizada entre Rusia y China con el resto del mundo occidental. Creo que hay todavía lugares, caminos y formas de hacer las cosas para que esa tensión no sea tan grande como en el día de hoy.

"Europa va a responder a la crisis económica de una manera más integrada que en 2008"

P. En un reciente artículo publicado en Project Syndicate, usted apuntaba la necesidad de promover un alto el fuego. Un editorial del 'New York Times' señalaba la conveniencia de pactar una solución para acabar pronto con la guerra, aun cuando significase una pérdida territorial para Ucrania. Hay países europeos, dadas las consecuencias económicas aparejadas, que están de acuerdo con esa idea. Y hay otras posturas que apuestan por no hacer concesiones a Rusia, incluso si eso prolonga la guerra mucho tiempo. De estas dos visiones, ¿cuál cree que va a ser la que se imponga?

R. No sé cuál será la ganadora, sé cuál es la mía. La que apoyo es un alto el fuego. No tiene que durar el tiempo fijado. Puede durar un mes o un año, pero nos puede permitir retomar conversaciones entre unos y otros de una manera más cuidadosa, sin necesidad de que sea por Twitter, sino que sea de una forma más delicada, una parte por debajo de la mesa y otras por encima de la mesa. Estas negociaciones son muy difíciles, pero lo más importante ahora es que hubiera un alto el fuego, ya que la gente sigue muriendo en un lado y en otro. No será fácil, pero antes de que se acabe el verano, o de que lleguen las navidades, debería haber un alto el fuego que nos permitiera volver a hablar o a negociar como se negociaba antes. No es fácil, y el paso que ha dado Rusia es muy dramático, pero incluso cuando se da un paso muy dramático se puede seguir negociando algo. Hay que distinguir muy bien por nuestra parte lo que es Rusia de lo que es Putin. Europa forma parte de un conglomerado físico, geográfico, que tiene a Rusia en su seno y esa relación geográfica no se puede romper. Pero sí se puede romper la relación con Putin. Lo que tendríamos que hacer es tratar de ver cómo Putin cambia, o acaba yéndose, para que podamos tener una relación más estrecha. Con Putin va a ser muy difícil que vuelva a haber una relación normalizada entre Rusia y Europa.

P. Es difícil que ahora se produzca un cambio en el gobierno ruso. Y hay quienes apuntan que, si ese relevo se produjera, estaría presente el peligro de que quien viniera tras Putin adoptase una postura más dura, más de 'halcón'.

R. No estoy de acuerdo en eso, no me imagino un cambio de Putin por una persona más 'halcón'. No sé si halcón es el término. Putin es un testarudo, aparte de un halcón. No sé quién le podría sustituir. Pero yo no veo ninguna posibilidad a corto plazo de que haya un cambio de política en Rusia. Putin tiene una edad todavía con posibilidad de durar y tiene una sociedad muy controlada, porque Rusia está controlada por un aparato cuya espina dorsal es la KGB, y que no va dar su brazo a torcer fácilmente. Pero sí es verdad que las relaciones entre Rusia y China pueden tener otro carácter y ser diferentes en el futuro. No está escrito en piedra que Rusia y China tengan que ser aliados siempre. Ya hemos visto que ha habido momentos en la historia en que han estado separadas, con una alianza entre Nixon y Mao Tse Tung.

placeholder Javier Solana con diferentes personalidades políticas en una fotografía de su despacho. (O.C.)
Javier Solana con diferentes personalidades políticas en una fotografía de su despacho. (O.C.)

P. Este año Xi Jinping renovará, previsiblemente, su cargo. La continuidad en China parece clara, y su voluntad estratégica de seguir creciendo no parece que vaya a modificarse a corto plazo.

R. Las cosas son complicadas. En China están pasando varias cosas. En el mes de noviembre tiene que haber un congreso del partido comunista muy importante, porque históricamente en el año 5 del mandato, el líder tenía que nombrar al que sería su sucesor, algo que no se ha hecho. Xi tenía que acabar su mandato en el año 10 y quiere seguir. Pero el comité central del partido comunista, el politburó, tiene algunas disensiones internas sobre cómo hacerlo. No es que Xi vaya a salir, se trata del precio que tiene que pagar para seguir siendo lo que es en este momento, el líder número uno. Vamos a ver cómo se resuelve eso. Y después no es seguro que a Xi Jinping le interese vivir de aquí a noviembre con una situación internacional confusa, sobre todo por una guerra entre EEUU, Europa y Rusia. Vamos a ver qué pasa hasta final de año, que pueden pasar muchas cosas. Yo espero que sean positivas y que, antes de ese momento, se produzca un alto el fuego que permita unas conversaciones entre las grandes potencias y la Unión Europa para ver cómo se puede salir de esta situación sin el drama que estamos viviendo.

P. Un actor importante debería ser la UE. ¿Qué papel cree que debe jugar?

R. El papel que está jugando la UE es muy importante, y la reacción que ha tenido respecto de una guerra en nuestro territorio ha sido muy buena y muy contundente desde el primer momento. Es una reacción perseverante y tenaz que no va a cambiar. Todo lo que está pasando con las decisiones que está tomando la UE es importante porque nos está llevando hacia una mayor integración europea. No vamos a menos, sino a más, y cuanta más integración europea exista, más capaces seremos de enfrentarnos con situaciones como la de ahora.

"No se puede romper con Rusia, pero sí se puede romper con Putin"

P. El eje francoalemán ha sido fundamental en la UE. Alemania tenía una perspectiva más económica, que ahora entra en una situación difícil, y Francia una visión más geopolítica. ¿Habrá una nueva relación entre los dos países tras la guerra de Ucrania, ahora que la geopolítica se ha manifestado con toda su fuerza?

R. Hace usted una pequeña simplificación, porque llevamos muchos años ya con una Europa que tiene muchos más países y muchos más polos que juegan un papel significativo en la toma de decisiones: Europa no se puede definir ya como Alemania y Francia, hay muchos más países, como España, Italia o Polonia. Hay países que tienen visiones convergentes en lo que es la Unión Europea, y divergentes en la acción puntual. Creo que la UE va a seguir en la misma dirección que ha tomado. Le puedo decir que estuve en Alemania la semana anterior a la guerra, y que vi ya que todos sus líderes tenían un sentimiento determinante y determinado de actuar duramente si había una reacción por parte de Putin. He vuelto el fin de semana pasado a Alemania, y me he visto con germanos, con franceses, con polacos, y percibo una sensación, o más allá de eso, un sentimiento, de que vamos por el buen camino para luchar contra lo que nos está pasando, que no es otra cosa que la agresión de un país tercero, Rusia, contra la Unión Europea.

"La UE no quiere ir a ninguna guerra, el origen de la UE es la paz, por eso seremos muy cuidadosos en cómo gestionar la palabra guerra"

P. En la esfera de seguridad y defensa sí veremos cambios en la UE.

R. Están pasando cosas muy importantes en este momento. Y muy seguramente después de esta cumbre se dará la posibilidad, una vez que Finlandia y Suecia entren en la OTAN, países que son ya miembros de la Unión Europea, de que haya una masa crítica para empezar a tratar seriamente con EEUU en tanto UE, siempre dentro de la OTAN. Eso nos puede simplificar mucho más las cosas, porque nos puede facilitar la relación y puede facilitar el avance de la UE en temas de seguridad y de defensa. Eso es una buena noticia, y si lo hacemos bien será algo muy positivo que saldrá de esta crisis, de la que por el momento casi todo es negativo.

P. Para la UE, además de Ucrania, es importante el flanco sur, dadas las tensiones que se están viviendo en el norte de África y en el Sahel, la cuestión de la inmigración y la energía que proviene de esos países. ¿La OTAN jugará algún papel en ese terreno?

R El flanco sur es para la OTAN algo poco más distante, pero sí es cada vez más importante para Europa y para EEUU, con todo lo que está pasando en el Magreb. En el Magreb está jugando Rusia, y quiere empezar a hacerlo de una manera más importante, ya ha entrado en algunos países. Con Argelia tiene una relación especial, y más allá de Argelia, más al sur, está entrando también de una manera que no nos gusta.

P. Rusia quiere ser un actor importante en el Sahel y en África.

R. Por eso es importante que tengamos esas capacidades militares. La UE no quiere ir a ninguna guerra, el origen de la UE es la paz, por eso seremos muy cuidadosos en cómo gestionar la palabra guerra. Vamos a ser capaces de hacer operaciones militares como Unión Europea. Hemos hecho ya muchas, en mi época hicimos 18, creo, de mantenimiento de la paz en África y en varios países del mundo. Lo que sí es verdad es que Europa nunca va a tener un ejército que desfile detrás de la bandera, pero sí tendrá las capacidades militares para actuar conjuntamente de una manera eficaz. Eso es lo importante.

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Foto: O.C.

P. La UE ha tenido una relación comercial intensa con China. ¿Cuáles serán los vínculos a partir de ahora?

R. La UE tiene una relación con China en cierta manera diferente de la que tiene EEUU. Para EEUU es el adversario principal. El miedo a que China pueda sobrepasar económicamente a EEUU en su producto interior bruto, cosa que no va a pasar mañana, es una sensación que los estadounidenses tienen. China produce ocho veces más matemáticos, físicos, químicos e ingenieros todos los años. Es un país que ha dejado la pobreza agrícola, y ahora es tecnológicamente muy importante. Hace pocos días ha puesto en el mar su tercer portaviones, de una modernidad extraordinaria, lo cual es un acontecimiento importante. No es un país cuya tecnología esté por detrás de muchos, sino está por delante de muchos y casi, casi, emparentada con la de EEUU. Por lo tanto, el conflicto es muy complicado. Eso es lo que le distingue de Rusia, que tecnológicamente no es un país de primera división. La Unión Europea sí lo es en términos tecnológicos y debe serlo más todavía. Creo que de esta situación saldremos con unos planes y unos compromisos de acción mucho más importantes en temas de tecnología; en temas que nos den un poco de lo que se ha dado en llamar autonomía estratégica. Vamos a seguir siendo parte leal de la OTAN, y cada vez más, pero tendremos una capacidad de integración mucho mayor en todos los temas, y no sólo con los tienen que ver con agricultura y comercio, sino que tendrán mucho que ver con tecnología, seguridad y defensa.

"Las prioridades de la política española tienen que ser europeas"

P. En este momento económico difícil, la UE debe hacer algo especial, y algo ha apuntado ya el BCE. ¿Qué respuesta espera de la UE en ese sentido? ¿Se irá también hacia una mayor integración?

R. Las respuestas van a seguir siendo respuestas que en algún caso tendrán algún elemento de dureza, porque la situación actual con la inflación y los tipos de interés han cambiado respecto de lo que pasaba hace unos meses. Habrá que responder a eso, pero se responderá desde una perspectiva mucho más integrada que en 2008. La solución de la crisis de 2008 y la de la actual, desde la perspectiva europea, es completamente distinta.

P. En cuanto a España, ¿hay algún aspecto en el que podamos salir mejorados de esta situación geopolítica convulsa? ¿Hay algo en lo que podamos salir beneficiados de esta cumbre?

R. Honestamente, plantear qué puede sacar España de esta cumbre es una pregunta equivocada. Tenemos que pensar qué puede sacar Europa, y dentro de Europa, España. España no puede sacar nada a expensas de Europa. Lo tiene que sacar con Europa y con la OTAN. Todas las demás perspectivas suponen mirar hacia atrás y no hacia delante. España tiene que ser un país en el que su política sea europea y sus prioridades también, porque es la mejor manera de que España avance más.

La cumbre de la OTAN, que se celebrará en Madrid los días 29 y 30 de junio, marcará un camino claro y definido respecto de cómo afrontar los desafíos de una época muy compleja, con intereses diversos y cruzados, con la guerra de Ucrania como asunto urgente y la pujanza china como elemento importante. Francisco Javier Solana de Madariaga (Madrid, 14 de julio de 1942) es uno de los españoles que mejor puede analizar el momento internacional y el papel de la Alianza en él, dada su trayectoria profesional. Fue ministro en todos los gabinetes de Felipe González, secretario general de la OTAN (1995-1999), y alto representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea (1999-2009). Actualmente ejerce como presidente del Real Patronato del Museo del Prado y presidente de ESADEgeo.

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