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Los trabajos más increíbles de un bombero: sacar buitres de cajeros o desratizar El Pilar
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OMNIPOTENTES Y OMNIPRESENTES

Los trabajos más increíbles de un bombero: sacar buitres de cajeros o desratizar El Pilar

Más allá de apagar incendios, los cuerpos de bomberos se ven obligados a desempeñar funciones de lo más variopintas en su día a día, aunque no siempre aparezcan en televisión

Foto: Bomberos de Madrid haciendo un simulacro de incendio en el Museo Thyssen. (Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid)
Bomberos de Madrid haciendo un simulacro de incendio en el Museo Thyssen. (Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid)

En caso de emergencia y cuando nadie sabe qué hacer, ahí están los bomberos. No es necesario que haya fuego de por medio. Hace poco se encargaron de la desinfección de algunas residencias durante los peores momentos de la pandemia, también se les vio estudiar la estabilidad de un edificio que acababa de explotar en el madrileño barrio de Salamanca y ellos son los que te rescatarán si, debido a unas lluvias torrenciales, tienen que entrar en barca dentro un túnel para rescatarte.

Estas son algunas de las cosas más inauditas que tres veteranos bomberos recuerdan haber hecho.

Ricardo Jiménez es oficial de Bomberos en el Ayuntamiento de Madrid. Se conoce bien cómo actuar en caso de incendio, una de sus labores más reconocidas. ¿Pero cómo actuar si el edificio que arde es el Museo del Reina Sofía, el de El Prado o el Museo Thyssen? "En esos lugares hay obras de arte con un valor incalculable, así que poseemos documentación gráfica de los accesos exteriores y distribución interior con la ubicación de las obras en función de su relevancia y su capacidad de movilidad", afirma el profesional. Al fin y al cabo, ellos son los encargados de la salvaguarda del tesoro que en estas pinacotecas se conserva para deleite de los miles de personas que cada mes pasean por sus salas.

placeholder Un clásico de bomberos es cortar un anillo atorado con una mini radial. (G. M.)
Un clásico de bomberos es cortar un anillo atorado con una mini radial. (G. M.)

El hecho de que se incendie un museo de estas características conlleva un drama que debe ser asumido también por los propios bomberos. Según Jiménez, "si sacas una pieza tienes que tener montado un sistema de custodia, además de perder personal de cara a extinguir el fuego". Al fin y al cabo, cuando cualquiera de estos profesionales entra a una guardia, no sabe si tendrá que atender una fuga de gas, un atentado o rescatar un panal gigante de abejas. Tener ideas de bombero, lejos de ser una crítica, a ellos les resulta un halago.

"El otro día volteamos un camión que se había quedado atravesado en una carretera, y a veces tenemos que limpiar los garajes cuando se inundan de aguas residuales si se desborda la red de alcantarillado de la ciudad", agrega el oficial. También, durante Filomena, tuvieron que poner en marcha su retropala para asegurar las entradas a lugares críticos, como hospitales. En cambio, en otras ocasiones se valen más del ingenio que de la fuerza: “Muchas veces tenemos avisos de animales no domésticos como perros o gatos asilvestrados que se han caído a una alcantarilla con sus cachorros, y tenemos que estrujarnos el cerebro para ver cómo sacamos a la camada por una tubería de 50 centímetros de diámetro a siete metros de profundidad”, ilustra Jiménez.

Los bomberos entran al quirófano

La maña también está cuando se queda encajado un anillo en el dedo. Antes de utilizar una cizalla o una mini radial que tienen preparada para romperlo, los bomberos intentan meter un hilo para poco a poco ir tirando de él. En otro momento, incluso tuvieron que entrar en quirófano. Un chaval se había quedado con el brazo encajado en el sumidero de una piscina. Consiguieron sacarlo, pero aún tenía un trozo de la tubería enganchado. "Aquello se empezó a hinchar que no había manera de sacarlo, así que desde el hospital nos llamaron para intervenir", concretiza este bombero madrileño.

Habían localizado un nido de avispas con forma de bola que al final era un balón despeluchado

Javier Fernández es el jefe de la Unidad de Rescate Animal de los Bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza. A sus 44 años, lleva 20 prestando servicio en el cuerpo. Esta es curiosa: "Hace un par de años nos llamaron porque habían localizado un nido de avispas muy común en la zona que se caracterizan por tener una forma de bola muy grande, así que activamos todo el protocolo. Hablamos con expertos antes de ir a retirarlo, preparados con los trajes y todas las medidas de seguridad, y cuando llegamos resulta que era un balón despeluchado que a saber el tiempo que llevaba ahí", recuerda con cierta gracia. Diferente fue cuando el mismo Fernández tuvo que intervenir en una vía de escalada para quitar, esta vez sí, un nido de avispas: "Fui con un traje más gordo que los de apicultor, el arnés, los pies de gato… y me puse a escalar. Aquello fue increíble".

Las sorpresas tras la puerta

Una de sus funciones más habituales es la apertura de puertas, lo que les ha granjeado algunas historias llamativas. "Ahí vivía una señora mayor que nos decían que no contestaba, así que entramos en la casa. De repente, empezamos a escuchar música, pero muy alta, y resulta que se había quedado dormida con los cascos puestos a un volumen brutal. La despertamos e intentamos tranquilizarla", rememora Fernández.

Algo parecido sucedió en otra ocasión, aunque con un trasfondo no tan divertido. Según relata este jefe de Unidad, un requirente les llamó muy asustado porque se encontró con una mujer dormida en su cama, y no sabía qué hacer. Él tampoco les abría la puerta, así que tuvieron que entrar por la ventana. "Vimos a la mujer allí, tan tranquila, y la despertamos. Al final, el señor era su marido y sufría un trastorno mental", termina la historia este bombero.

placeholder Interior de un camión de bomberos con los asientos numerados. (G. M.)
Interior de un camión de bomberos con los asientos numerados. (G. M.)

También estuvieron en la Basílica del Pilar, pero afortunadamente solo para retirar una rata que había entrado al templo. "Siempre que nos llaman, porque esto pasa mucho, tenemos que rescatar a los animales e intentar devolverles a su hábitat natural; y si están muy heridos, hacer que su ciclo de vida se cierre lo mejor posible", refleja este bombero de Zaragoza. Lo mismo hicieron cuando se encontraron con un buitre en un cajero o en aquella ocasión que, advertidos de que había una culebra, al llegar vieron que era una pitón.

La soledad no deseada, un problema en aumento

Rafa Moledo, suboficial de Bomberos en el Ayuntamiento de Vigo, atestigua una de las principales dudas que la ciudadanía tiene hacia sus funciones: ¿las cobran? "Mucha gente que necesita abrir una puerta o rescatar a algún animal nos dice si nos tienen que pagar después, pero no, el servicio es gratuito, claro", explica. Su experiencia en el Cuerpo de Bomberos vigués le hace alertar una realidad cada vez más acuciante: "Ni te imaginas la cantidad de personas mayores que viven solas, que se caen y tardamos horas en poderles ir a ayudar hasta que alguien nos avisa porque oyen sus gritos de auxilio o no abren la puerta cuando deberían hacerlo. No nos damos cuenta de que toda esa gente está indefensa, hasta algunas veces nos los hemos encontrado ya fallecidos".

placeholder Varios bomberos del cuerpo del Ayuntamiento de Madrid. (G. M.)
Varios bomberos del cuerpo del Ayuntamiento de Madrid. (G. M.)

Las historias sobre aperturas de puertas son un no acabar. Moledo aún recuerda cuando llegaron a una vivienda, advertidos por los vecinos, en la que había un pequeño incendio. "Llegamos a un aviso y nos encontramos la casa repleta de cosas, trastos, basura. De repente, vemos al hombre en la cama, con un fuego en su propia casa. Nos llamó mucho la atención porque, además del síndrome de Diógenes, el hombre era ciego", enuncia este bombero.

En Vigo, además, deben estar preparados para hacer rescates en acantilados. Eso es lo que tuvieron que realizar con la última persona que cayó a unas rocas y no podía salir del agua. "Bajamos al acantilado y mediante cuerdas, arneses y trípodes conseguimos subir a la afectada en una camilla nido una vez que le estabilizamos la pierna que tenía herida", concluye Moledo.

En caso de emergencia y cuando nadie sabe qué hacer, ahí están los bomberos. No es necesario que haya fuego de por medio. Hace poco se encargaron de la desinfección de algunas residencias durante los peores momentos de la pandemia, también se les vio estudiar la estabilidad de un edificio que acababa de explotar en el madrileño barrio de Salamanca y ellos son los que te rescatarán si, debido a unas lluvias torrenciales, tienen que entrar en barca dentro un túnel para rescatarte.

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