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Un joven delató a la célula de Badalona que mandó a morir a Siria a su amigo de la infancia
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Terrorismo yihadista

Un joven delató a la célula de Badalona que mandó a morir a Siria a su amigo de la infancia

La Audiencia Nacional condena a tres miembros del Partido de Liberación Islámica gracias a las confesiones de un testigo protegido que entregó a la Policía la agenda personal de un fallecido y declaró contra sus captadores

Foto: Operación antiyihadista de la Policía Nacional. (EFE)
Operación antiyihadista de la Policía Nacional. (EFE)
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La Audiencia Nacional ha condenado a ocho años de cárcel a tres hermanos que integraban una célula yihadista en Badalona. Eran miembros del Partido de Liberación Islámica (Hizb ut Tahrir), un movimiento internacional muy arraigado en Cataluña que defiende la vuelta del califato con un discurso de violencia y odio contra Occidente. La operación policial contra estos tres hermanos y la posterior sentencia no habrían sido posibles sin la colaboración de un vecino de la localidad que delató a los condenados. Es un joven que vio cómo captaron y adoctrinaron a su amigo de la infancia, Mohamed Kaouch, quien acabó muerto en un bombardeo en Siria. Él, en cambio, terminó como testigo protegido y con miedo, pero vivo.

Los dos protagonistas de esta historia representan dos caras opuestas de la realidad que desde hace años viven muchos jóvenes en algunos barrios de Badalona y Santa Coloma de Gramanet. Varias de sus calles han sido escenario de detenciones policiales y vigilancias de las fuerzas de seguridad. Algunas zonas son un foco de radicalismo islamista, según advierten los expertos en la lucha antiterrorista. La sentencia de la Audiencia Nacional, que ha condenado ahora a los tres hermanos Hicham, Khalid y Ben Gacem Lamghari, acredita labores de captación del Partido de Liberación Islámica en España desde hace casi dos décadas. La documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial arroja más de una veintena de miembros de Hizb ut Tahrir (HuT) investigados o detenidos solo desde 2016 hasta hoy.

Foto: Acto de la organización islámica Hizb ut Tharir en Copenhague, Dinamarca, en 2019. (Getty/Ole Jensen)

La Comisaría General de Información de la Policía Nacional arrestó a los hermanos Lamghari en 2020. Dos años antes, el testigo protegido acudió a la comisaría a contar la intrahistoria de la muerte de su amigo Mohamed. Acompañó su relato con la entrega de una agenda personal del fallecido, cuyas anotaciones sirvieron para apuntalar la investigación contra los miembros del HuT. A los agentes les dijo que conocía a Mohamed Kaouch desde que eran pequeños, que se veían a menudo y que comenzó a reunirse con los hermanos en sus domicilios y en las mezquitas desde el año 2004.

Uno siguió con su vida y el otro continuó frecuentando las malas compañías, pero Mohamed le contó cuándo ingresó en el partido, le reveló los lugares en los que se juntaban, le hablaba de los libros que le daban para leer. El testigo recordó el día en que su amigo le mostró un vídeo de “un buen musulmán” que mataba a ciudadanos americanos. El punto de no retorno para Mohamed Kaouch se aceleró en 2008, cuando ingresó en prisión. Allí conoció a un individuo al que llaman Mohamed Riffi que no ha podido ser identificado. El centro penitenciario fue el escenario propicio para avanzar en su radicalización, según consta en la sentencia.

Foto: La calle Calderón de la Barca de Badalona, donde residían varios detenidos vinculados al Partido de Liberación Islámica. (El Confidencial/A. R.)

El ambiente de algunas cárceles en España lleva años siendo uno de los principales retos de las fuerzas antiterroristas. Cuando el joven de Badalona salió en tercer grado, ya estaba maduro para los miembros del partido. Volvió a frecuentar a los Lamghari y se reunía con ellos incluso en espacios abiertos como el Parque del Gran Sol o el pasaje Peius Gener de Badalona. A esas reuniones asistían otros jóvenes que también eran aleccionados con mensajes sobre la instauración del califato islámico y sobre la necesidad de enviar combatientes a zonas de conflicto.

El testigo describió el cambio radical que experimentó su amigo después de estar en prisión. Varió de estilo de vestir, se dejaba barba, no utilizaba perfumes, no bebía alcohol y tenía que leer muy rápido los libros que le daba el partido. Mohamed le relataba el contenido de las reuniones y le transmitía su simpatía por los ciudadanos de Siria y justificaba la violencia. Estuvo un año preparándose para partir hasta que una vez cumplidos los 30 partió hasta Siria para unirse a la yihad. En ese momento, la revuelta contra el presidente Basar Al Asad ya era un hervidero de facciones y grupos rebeldes y yihadistas. El Partido de Liberación Islámica contaba con su propia brigada armada sobre el terreno.

Viaje a Siria

Mohamed partió en octubre de 2012 acompañado de otro joven de Badalona. Se desplazaron en coche hasta Marruecos, su país de origen, y desde ahí viajó a Siria. Murió en agosto de 2016 fruto de un bombardeo. Los familiares de Mohamed recibieron la noticia de su muerte y le entregaron al testigo una agenda personal con anotaciones suyas que dejó en casa antes de enrolarse en la yihad. Los investigadores de la Policía hicieron un informe de las anotaciones y las cruzaron con el relato del testigo y otras evidencias del caso y comprobaron que coincidían. La sentencia aborda la cuestión de por qué el testigo tardó dos años en contar todo esto a los agentes. La respuesta que se dan los jueces es el miedo y la presión que imprimen los islamistas radicales dentro de las comunidades musulmanas. Esa es la razón por la que se le dio protección, también durante el juicio, donde corroboró sus declaraciones con una voz distorsionada.

placeholder Acto de la organización islámica Hizb ut-Tharir en Copenhague, Dinamarca, en 2019. (Getty/Ole Jensen)
Acto de la organización islámica Hizb ut-Tharir en Copenhague, Dinamarca, en 2019. (Getty/Ole Jensen)

Este periódico visitó hace unas semanas la casa familiar de los Lamghari, en el número 22 de la calle Calderón de la Barca, en Badalona. Es un edificio destartalado de tres pisos y cada hermano ocupaba uno de ellos. Actualmente, viven todavía ahí sus familiares, que esconden la condición de arrestados de sus allegados. “Están de vacaciones”, dicen. Este era uno de los puntos en que se reunían aplicando medidas de seguridad para no ser detectados. También usaban un piso en la calle Roma, de Santa Coloma de Gramanet. El Partido de Liberación Islámica se fundó en 1953 en Palestina, sus líderes son palestinos, sirios o libaneses, aunque en España la mayoría de sus miembros son marroquíes.

Las fuerzas de seguridad identifican a un palestino residente en Arabia Saudí como uno de los cabecillas de este movimiento en España. Se llama Riyad El Sayed y El Confidencial contactó con él por vía telefónica. Rechazó contestar a las preguntas formuladas al considerar que su interlocutor no tenía los suficientes conocimientos sobre el islam. Los tres hermanos Lamghari condenados tenían una cantidad ingente de documentación radical y violenta en sus domicilios cuando fueron arrestados; desde cómo hacer un gatillo para un arma de fuego o cómo fabricar pólvora a textos en que se jactaban de la infalibilidad del partido: “No han podido con él ni Hafed, ni Ben Ali, ni Gadafi, ni Sadam ni Mubarak. No es por otra cosa, sino porque está basado en el pensamiento islámico, que es el alma de su cuerpo”.

placeholder La casa de los hermanos Lamghari, en la calle Calderón de la Barca de Badalona. (El Confidencial/A. R.)
La casa de los hermanos Lamghari, en la calle Calderón de la Barca de Badalona. (El Confidencial/A. R.)

También tenían un vídeo con propaganda de elaboración propia con un mensaje radical: "España. Badalona. El Partido para la Liberación Islámica apoya al pueblo de Gaza. Matar a un estadounidense o a un europeo es un acto imperdonable, pero matar a todo un pueblo es un acto debatible. ¡Oh, musulmanes, dónde estáis! ¿Y el califato dónde está? No está. Seréis juzgados ante Allah y ante el Profeta. Somos mártires y vosotros sois cobardes. Nosotros morimos por 'No hay otro Dios, sino Alllah', mientras que vosotros morís por el pan y el agua. ¿Has actuado para unir a los musulmanes?". El material que manejaban los condenados comparaba el trato a los musulmanes en Occidente: “No difiere de lo que hicieron sus abuelos en Al Ándalus, no hace mucho. Y luego ves que los medios de comunicación se escandalizan y crean mucho ruido por la muerte de 84 franceses en Niza”.

Otro de los documentos a los que las fuerzas de seguridad otorgan relevancia son unos cuestionarios que el partido usaba para adoctrinar y captar nuevos adeptos. Eran escritos con preguntas y respuestas para convencer a quienes no quisieran unirse al partido: "Entonces, tú le dices que Allah dijo en el capítulo 3-La familia de Irmán, aleya 104: ‘Ha de haber entre vosotros una comunidad que apele al bien, ordene y promueva lo correcto, así como prohíba y trate de prevenir el mal...".

La Audiencia Nacional ha condenado a ocho años de cárcel a tres hermanos que integraban una célula yihadista en Badalona. Eran miembros del Partido de Liberación Islámica (Hizb ut Tahrir), un movimiento internacional muy arraigado en Cataluña que defiende la vuelta del califato con un discurso de violencia y odio contra Occidente. La operación policial contra estos tres hermanos y la posterior sentencia no habrían sido posibles sin la colaboración de un vecino de la localidad que delató a los condenados. Es un joven que vio cómo captaron y adoctrinaron a su amigo de la infancia, Mohamed Kaouch, quien acabó muerto en un bombardeo en Siria. Él, en cambio, terminó como testigo protegido y con miedo, pero vivo.

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