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Núñez Feijóo ordena al grupo parlamentario fiscalizar al Gobierno solo por la economía
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CIERRE DE FILAS

Núñez Feijóo ordena al grupo parlamentario fiscalizar al Gobierno solo por la economía

Salvo contadas excepciones, desde el aterrizaje del gallego, Génova ha orientado todos los debates parlamentarios a la escalada de los precios o las consecuencias de la guerra

Foto: El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Miguel Osés)
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Miguel Osés)

"Es la economía, estúpido". Alberto Núñez Feijóo ha hecho del mítico eslogan electoral de Bill Clinton su estrategia de oposición en España. El líder gallego atesora tan solo setenta días como jefe de la oposición, pero está convencido de que centrar el tiro casi exclusivamente en los "problemas reales" de familias y empresas es la llave para llegar a Moncloa. Ni Cataluña, ni Pegasus, ni el CGPJ, ni Marruecos desviaron la atención de la pantalla económica. Tampoco las cuestiones propiamente internas del partido, hasta el punto en que Feijóo diseñó antes una propuesta fiscal que su propio equipo. En suma, más economía y "menos debates estériles".

El presidente de los populares ha orientado a los suyos para implantar ese modelo de oposición en el Congreso de los Diputados, donde el líder nacional no cuenta aún con foco para confrontar directamente con Pedro Sánchez. Feijóo ha delegado en Cuca Gamarra la responsabilidad de utilizar la agenda económica —salvo contadas excepciones— como ariete contra Pedro Sánchez, pero también contra Santiago Abascal, habida cuenta de que la principal baza del PP contra Vox pasa por reivindicar su inexperiencia en la gestión. Sin ir más lejos, de las nueve preguntas que ha dirigido la también secretaria general de los populares al presidente del Gobierno desde la salida de Pablo Casado el pasado 23 de febrero, solo dos no han estado orientadas a la inflación, a la escalada de los precios o al estancamiento de las perspectivas económicas.

Foto: Alberto Núñez Feijóo y Carlos Iturgaiz. (EFE/Miguel Toña)

Quitar foco a la economía en los debates parlamentarios solo ha sucedido cuando otros asuntos de actualidad han copado la agenda política nacional. En particular, Gamarra no hizo referencia directa a cuestiones que afectan al bolsillo de los ciudadanos en plena ebullición del escándalo Pegasus, en las sesiones del pasado 11 y 18 de mayo. Para entonces, el Gobierno ya había intentado tapar las polémicas escuchas al independentismo con el software israelí anunciando que el teléfono de Sánchez y de otros ministros también habían sido infectados, pero el malestar llegó a su cota máxima en la oposición cuando el jefe del Ejecutivo se cobró la cabeza de la directora del CNI, Paz Esteban, como vía para apaciguar la crisis con sus socios habituales. "No hay mayor concesión a los independentistas que entregar la gobernabilidad del país a quienes se conoce que son una amenaza para el orden constitucional", elevó la portavoz popular.

El máximo exponente de la hoja de ruta decretada por Génova pudo verse esta misma semana en la Cámara Baja, especialmente complicada para un Pedro Sánchez arrinconado por su giro unilateral con Rabat que, más tarde, provocó los problemas con Argelia. La diputada riojana volvió a mezclar su oposición a la "errática" política exterior de Sánchez con cuestiones de índole económica, insistiendo al Gobierno en la idea de sentarse a negociar el plan fiscal de Feijóo, un texto que los populares se abren a "modular" con tal de atraer a Moncloa hacia un acuerdo "para los ciudadanos". "Les va la vida en aprobar leyes —ideológicas, eso sí— cuando lo que realmente necesitan los españoles son soluciones frente a la inflación, frente al fracaso escolar o frente a la okupación, pero no toman decisiones", reiteró Gamarra.

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso (EFE/Emilio Naranjo)

Los diputados populares no ocultan que el grupo ha cambiado de estrategia respecto a los discursos más histriónicos de Pablo Casado, obcecado en tratar de dar la batalla a Sánchez en todos los temas, y no solo en el económico. Bajo la batuta de Jaime de Olano, el diputado al que Feijóo ha encomendado la coordinación económica en el Congreso, en las filas del PP ha calado el mensaje de que, en las próximas elecciones, los ciudadanos van a votar con el bolsillo y es a esa cuestión a la que han de dirigir toda su atención.

Tal es la obsesión de Feijóo por edificar su mandato con base en la gestión que gestó su primer plan fiscal con sello propio en tan solo dos semanas, un documento que maduró con exministros y agentes sociales. El gallego se rodeó de una especie de 'Gobierno en la sombra' para tal función y, de la mano de Fátima Báñez, Cristóbal Montoro o los hermanos Nadal, recuperó el 'liberalismo social' para el libreto económico del PP. Más tarde, y a diferencia de la 'era Casado', Feijóo dio prioridad al equipo económico antes que al social, al jurídico o al organizativo en la nueva dirección nacional, y Juan Bravo cuenta con seis personas a su cargo, la vicesecretaría más abultada del nuevo organigrama de Génova.

Aparcar los "debates estériles"

En sus más de dos meses al frente del partido, Feijóo ha tenido tiempo para valorar otros asuntos ajenos a la vertiente económica, pero no ha dedicado tantos esfuerzos como a su hoja de ruta económica. Uno de los ejemplos más recientes se produjo a colación de la sentencia sobre el 25% del castellano en Cataluña —una cuestión que partidos como Vox y Ciudadanos han convertido en la punta de lanza de su oposición al Gobierno en las últimas semanas—. Muy sonado fue el primer viaje oficial a Cataluña de Feijóo como jefe de la oposición, en que el líder gallego abrió el debate sobre las "nacionalidades históricas" de España para volver a centrar el tiro en la vertiente económica. "Creo que Cataluña necesita hablar menos de política y más de economía; menos de desconectar y más de reconectarse al progreso que no debió abandonar nunca", aseveró.

Génova denunció también el "adoctrinamiento" de los nuevos currículos escolares, pero optó por no decretar ninguna acción conjunta entre sus barones. Solo Isabel Díaz Ayuso decidió llevar a los tribunales su nueva afrenta contra el Gobierno, una acción que la dirección del PP avaló, pero que no siguió. La presidenta madrileña es una de las pocas dirigentes populares que no ha comprado la obsesión de Génova con la gestión y, ante Feijóo, durante el congreso del partido en Madrid, instó al partido a dar "todas las batallas", también en materia ideológica.

Foto: Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso en el congreso del PP de Madrid. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

"El centroderecha no puede dejar que la izquierda colonice problemas y pasar a arreglar solo la economía", enmendó Ayuso hace unas semanas, un mensaje que tampoco desvía a la nueva dirección nacional de su hoja de ruta, al entender tanto el discurso de Feijóo como el de Ayuso son "complementarios" dentro del nuevo PP: el primero para forjar una alternativa solvente y sólida frente a Sánchez; y el segundo para frenar el auge de Vox.

De hecho, el líder popular hizo caso omiso de la mandataria madrileña en su primer cara a cara con el jefe del Ejecutivo en el Senado, donde logró encajar el mensaje económico del PP frente a las embestidas de Sánchez. La 'obsesión' de Feijóo por la economía, sin embargo, ya le ha jugado al líder gallego alguna mala pasada. Un error en su discurso deslució su duelo con el jefe del Ejecutivo, un debate al que Génova dio el rango de "calidad máxima": durante su intervención, el líder popular confundió la prima de riesgo —fijada en 124 puntos según la última actualización— y la situó en 250, confundiendo este dato con los tipos de interés. El traspié, reconocido por Génova, no moverá a Feijóo de su obstinación por la economía, al menos en esta primera fase de su mandato. "De ahí no nos moverán", aseguran en la cúpula nacional.

"Es la economía, estúpido". Alberto Núñez Feijóo ha hecho del mítico eslogan electoral de Bill Clinton su estrategia de oposición en España. El líder gallego atesora tan solo setenta días como jefe de la oposición, pero está convencido de que centrar el tiro casi exclusivamente en los "problemas reales" de familias y empresas es la llave para llegar a Moncloa. Ni Cataluña, ni Pegasus, ni el CGPJ, ni Marruecos desviaron la atención de la pantalla económica. Tampoco las cuestiones propiamente internas del partido, hasta el punto en que Feijóo diseñó antes una propuesta fiscal que su propio equipo. En suma, más economía y "menos debates estériles".

Alberto Núñez Feijóo Partido Popular (PP)
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