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¿Quién no tiene un hijo secreto? Cómo sobrevivir al pinchazo de tu teléfono
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¿Quién no tiene un hijo secreto? Cómo sobrevivir al pinchazo de tu teléfono

Existe una realidad que está saliendo a la luz y es la del imparable crecimiento de la España de las grabaciones clandestinas. Están a la orden del día en todo el territorio nacional

Foto: Foto: EFE/Emilio Naranjo.
Foto: EFE/Emilio Naranjo.

1) España: si no te han espiado, no eres nadie. Si no han publicado tus audios de WhatsApp en un periódico, eres un mindundi, un paria social, un desecho humano.

2) Hay indicios de que Marruecos intervino los teléfonos de Pedro Sánchez y varios de sus ministros con Pegasus; la acusación (por demostrar) es grave, pero Marruecos podría alegar que husmear en la vida de los otros es deporte nacional en España. ¡Marruecos solo quiere integrarse en nuestras costumbres como países hermanos que somos!

3) Gracias a una grabación sabemos que Florentino Pérez pensaba que Casillas estaba cegato cuando era el portero del Real Madrid. Siguiendo la lógica de Florentino, Casillas ganó un Mundial y dos Eurocopas pese a estar ciego. Estamos (sin duda) ante la mayor proeza deportiva de todos los tiempos. Solo Iker Casillas y Luke Skywalker son capaces de frenar un disparo con los ojos vendados. Maestros Jedi de los reflejos y la intuición.

4) Grabar a Florentino en secreto fue un navajazo, vale, pero el poderío costumbrista de sus pinchazos es histórico. Florentino era antes un sobrio burócrata; pero ahora sabemos que, cuando nadie mira, es Jesús Gil en un mal día. Es el mayor volantazo en la percepción de un personaje público desde que el prestigioso galeno Hannibal Lecter pidió hígado con habas para llevar en una mercería.

5) No falla: cada vez que el medio a) publica un pinchazo, el medio b) le critica por falta de ética; pero el medio c) acabará publicando otros pinchazos, y el medio d) se lo afeará. Los periodistas somos así, y los políticos, también: defienden o atacan los pinchazos según les salpiquen. Por los siglos de los siglos. Amén. 'The game'.

Foto: Florentino Pérez y Raúl celebran el triunfo en la final de la UEFA Youth League. (EFE)

6) Con las películas setenteras conspiratorias aprendimos que pinchar un teléfono era un gran follón: había que despistar a su dueño con unas lunis y movilizar a 20 agentes del FBI disfrazados de pizzeros. Pero ahora las cosas han cambiado. Ahora un señor asilvestrado con una grabadora (Villarejo) puede chantajear a todo un país y tomar el pelo al IBEX con tarifas disparatadas por sus servicios. La tecnología nos hará libres y ponte otro chupito, Paco, que me tienes sediento.

7) La vigilancia se ha desmadrado en la era de internet. EL ALGORITMO sabe si eres fan de primera hora de Chanel o un mero advenedizo, y también sabe que en los últimos tres días has entrado siete veces en una web de peleas de perros… sin ser tú nada de eso. La privacidad empieza a ser una reliquia del siglo XX a la altura del compresor, fumar en público y los vídeos Betamax.

8) El presidente del Valencia dice (en un audio filtrado estos días) que el dueño del club "está senil". En efecto, suena fuerte, pero piense en las barbaridades que habrá dicho usted sobre su jefe en su grupo de WhatsApp METER FUEGO A LA OFICINA, y lo de "senil" le parecerá poca cosa...

9) Espiar es malo; espiar a un independentista catalán, ya tal.

10) ¿Ha purgado el Gobierno a la jefa del CNI por seguir las órdenes del Gobierno? Moraleja: alguien tiene que hacer el trabajo sucio en esta ciudad y pagar los platos rotos. Moraleja 2: si tiene usted aprecio por su trabajo, no haga siempre caso a sus jefes. Moraleja 3: si el Estado profundo es 'profundo', ¿cómo es el Estado normal? ¿Estrecho?

La España de los pinchazos es un monstruo fuera de control. Temo bajar al bar y que mi camarero de confianza me extorsione

11) Emilio Alonso Manglano, jefe de los espías durante el felipismo, puso a cargo de las escuchas del CESID al coronel Perote. Algo pasa con las personas a las que les encargan las escuchas del Estado: por lo que sea, acaban todas grabando a todo Dios, del presidente del Gobierno al último mono con pinta de sospechoso. Cuando fue purgado en una lucha interna de poder, Perote se llevó a casa los archivos de las grabaciones ilegales del espionaje español, lo que habla regular del sistema de vigilancia del CESID. Pinchazo filtrado (imaginario) entre el segurata del CESID y Perote el día del despido:

—Pss pss, Perote, ¿qué lleva en esa caja?
—Una caja de puros, un CD de Julio Iglesias y una paletilla de jamón.
—Ya... ¿Y esa cinta que pone 'Encuentro íntimo entre Bárbara Rey y el rey'?
—¿Esto? Esto no es nada, hombre.
—Ah, vale, pues hasta luego entonces, puede salir.

12) El material sisado por Perote, por supuesto, acabó en las manos equivocadas, en concreto, en las de Mario Conde, con poca gana de ir a la cárcel por el caso Banesto y mucha de llevarse al 'establishment' por delante en su caída en desgracia. Las grabaciones fueron utilizadas como arma de presión y chantaje, y acabaron abriendo periódicos con titulares dinamiteros. ¿Les recuerda a algo? A mí no.

"Nadie sobrevive a un destripe de su teléfono. Ni en España ni en Zamunda"

13) Lo publicó 'El Mundo' en 1995: el CESID grabó al presidente Adolfo Suárez durante una visita al CESID en 1978. ¿Acaso podían ser las cosas de otro modo? En la lechería venden leche, en la casa de los espías se espía y los payasos de la tele hacen reír. Es maravilloso cuando todo fluye en armonía.

14) Luis Rubiales, presidente del fútbol español, quiere demandar a este periódico por publicar sus conversaciones privadas. Es el mismo Luis Rubiales que grabó sus conversaciones privadas con ministros con, entre otras cosas, un bolígrafo con grabadora (BIC naranja espía fino, BIC cristal espía normal). El que esté libre de pecado que tire la primera grabadora.

15) ¿Cómo grababa Rubiales las llamadas? Cuando le llamaba un ministro, Rubiales ponía el manos libres y grababa en vídeo a su móvil desde otro móvil. Al margen de si no había otro método más sencillo, el hecho es que Rubiales almacenaba vídeos de planos fijos de su móvil hablando con políticos. Esto es cine casero 'underground'. Esto es un cineasta filipino premiado en Cannes rompiendo cabezas con un ensayo fílmico de cinco horas sobre videovigilancia... Puede que Rubiales sea de Motril, confunda lo personal con lo público y quieran meterle cocaína en el coche, pero merece que el MoMA exponga su videoinstalación sobre poder y paranoia en la era digital. No hay tantos artistas conceptuales en España tan obsesivos y metódicos como Rubiales.

16) Nadie sobrevive a un destripe de su teléfono. Ni en España ni en Zamunda. Todo son alabanzas al dalai Lama hasta que mañana se filtren sus audios a Leticia Sabater: "Eres mi cantante favorita, muevo el cucu frenéticamente con tus canciones, vente al Tíbet, lo pasaremos guay". Nadie aguanta una fiscalización exhaustiva de su teléfono. Nadie. Usted tampoco (por santo que sea).

Foto: Rubiales, que aparece reflejado en la pantalla del móvil, graba con otro terminal la conversación con Guirao. (El Confidencial)

17) La España de los pinchazos es un monstruo fuera de control. Temo bajar al bar y que mi camarero de confianza me extorsione, que tenga grabados mis desvaríos nocturnos de los últimos 20 años, y que un gran medio nacional los publique con titulares maliciosos: “Periodista cantó '¡CAMAREROOOO: UNA DE MERO!' con una corbata en la cabeza”. “Periodista hizo una conga contra la voluntad de los allí presentes”. “Periodista imitó a Chiquito de la Calzada hasta caer redondo”. ¿Quién puede con un escándalo así?

18) ¿Qué haría usted si se publicara que tiene una familia oficial y otra secreta? Dos mujeres y cinco hijos en Pitis y Hortaleza. ¿Qué haría? ¿Huir? Nunca es buena idea. ¿Negar la mayor? Complicado cuando tus hijos han salido en la tele explicando que les llamabas por el nombre equivocado. ¿Gritar indignado "quién no tiene una familia secreta, eh, quién"? No parece la mejor solución en ese contexto.

19) La potencia informativa de un buen pinchazo es explosiva. Es difícil resistirse al morbo de escuchar los trapis de los otros; igual que es difícil resistir una tormenta de revelaciones sobre tu vida tras el telón (salvo que te llames Florentino Pérez y a la gente le haga gracia tu bocachanclismo castizo). En esa tensión entre empatizar con el afectado de una filtración o ponerle a parir por mercadear con el dinero público de, por ejemplo, el fútbol español, nos movemos. Resumiendo: ser de Motril es muy bonito; convertir el fútbol español en tu cortijo (por mucho que las cosas funcionen históricamente siempre así) es muy feo.

20) Este artículo se autodestruirá dentro de cinco segundos.

1) España: si no te han espiado, no eres nadie. Si no han publicado tus audios de WhatsApp en un periódico, eres un mindundi, un paria social, un desecho humano.

Comisario Villarejo Luis Rubiales
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