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Qué hace Abascal en Almería: la diferencia de Vox con el resto de partidos
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EL IMPULSO DESGLOBALIZADOR

Qué hace Abascal en Almería: la diferencia de Vox con el resto de partidos

El partido de Macarena Olona pondrá las bases de la campaña en un acto con numerosos invitados en el que sitúan el foco en la inmigración. Pero su estrategia va más allá de una temática concreta

Foto: Macarena Olona y Santiago Abascal, en Cádiz, el día del trabajo.
Macarena Olona y Santiago Abascal, en Cádiz, el día del trabajo.
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Vox empieza mañana en Almería su campaña andaluza real. Han programado un acto al que, además de la candidata, concurrirán el líder del partido, varios diputados nacionales e invitados extranjeros. El motivo es la presentación de un informe sobre la inmigración en España. Y ese mismo hecho subraya las diferencias entre las campañas electorales de Vox y las del resto de partidos.

Como punto de partida, la convocatoria de mañana pretende, mucho más que difundir una candidatura, señalar un problema. Y eso les separa tácticamente del resto de partidos. Usualmente, durante la campaña, y más en su arranque, los partidos suelen señalar a sus rivales como ineficientes, arriesgados, incapaces o cualquier otro déficit que piensen que vaya a minarlos, y después se ofrecen como una solución sensata y razonable. Un par de ejemplos discursivos: el PSOE es un partido que perjudica a las instituciones y a la economía, y solo el PP de Moreno puede aportar estabilidad y crecimiento; hay que parar a la ultraderecha de Vox, y solo Por Andalucía puede hacerlo. Ese es el discurrir electoral frecuente en las últimas épocas.

Foto: Macarena Olona (Vox) y Juanma Moreno (PP). (EC Diseño)

Vox no suele actuar así: en primer lugar, no pone el énfasis en los enemigos, sino en el problema. La inmigración es uno de sus asuntos recurrentes, ya que le otorgan una dimensión existencial para Europa y su cultura, porque les sirve para señalar las perturbaciones en la convivencia cotidiana y para explicar la falta de trabajo. El informe se presenta en la costa andaluza, en la frontera sur europea, y lo hace en una de las provincias en las que las encuestas le otorgan un porcentaje de voto elevado y en la que ese discurso está más implantado.

Al actuar de esa manera, persigue dos líneas de acción. Por una parte, fija un asunto en la agenda pública al que el resto de los partidos no entrará o se posicionará en contra de Vox. Y, en segundo lugar, una vez que el tema está sobre la mesa, señala a los verdaderos responsables de los males que nos aquejan. En su versión, la inmigración ilegal se produce a causa de una ideología, la de izquierdas, que por su buenismo o por su afán globalista, insiste en abrir las puertas a un tipo de inmigración que nos perjudica.

La reacción progresista: un refuerzo

Una vez que la tesis se ha enunciado, llega la reacción hostil: a menudo Vox se alimenta del rechazo ajeno, y más aún del que le profesan las fuerzas progresistas. Hasta la fecha, sus posiciones contra la inmigración ilegal o los menas han generado reacciones en defensa de estos colectivos por parte de la izquierda, que han servido para señalar insistentemente a Vox como ultraderecha, y que terminan por generar más ventajas que inconvenientes a los de Abascal.

Es difícil saber quién gana con estos discursos, pero si reparamos en las encuestas, Vox está en fase ascendente y Podemos en la descendente

Esa lucha cultural es un resorte político frecuente, y Vox insiste en él porque esta clase de debates les suelen resultar provechosos. El pasado miércoles, Olona intervino en el Congreso y se dirigió a las mujeres españolas afirmando que "el cambio empezará en Andalucía y, os lo digo en presencia de la ministra de Igualdad, quiero daros la libertad que yo no tuve". Olona señaló que su intención era ofrecer a las mujeres libertad de elección, que había quienes no deseaban tener hijos o no podían, y no por eso eran menos mujeres, pero para que se pudiera elegir, la familia debía ser el centro de las políticas públicas. "Hay muchas mujeres que no pueden permitirse formar una familia hasta que el reloj biológico hace de esa elección algo casi imposible". Las circunstancias laborales suelen suponer una dificultad grande para la maternidad, y de ahí el apoyo público necesario, según Olona. Es conocida la vinculación de Vox con las creencias religiosas, pero apenas hubo mención a ellas.

Otra parte de su discurso se dirigió a atacar a "ese feminismo que quiere que se odie a los hombres", y a señalar a la izquierda: mencionó expresamente a Irene Montero como parte de la élite. Ella podía tener hijos porque tenía dinero, no como muchas españolas. Montero respondió en su intervención con un poema de Cristina Peri Rossi, premio Cervantes, cuyo final es: "No quiero que un fascista de mierda le pegue un tiro a mi hijo". Es un buen ejemplo del juego y contrajuego. Es difícil saber quién sale ganando con este tipo de discursos, pero si reparamos en las encuestas, Vox está en fase ascendente y Podemos en la descendente.

Ampliar el electorado

Sin embargo, hay algo más que todo esto, porque no se trata únicamente de una estrategia de confrontación. Es, ante todo, un método de ampliación de sus márgenes electorales. Vox está fuerte en determinados ámbitos, como entre los varones de treinta y cuarenta años, pero el voto femenino se le resiste. Arrancar la campaña con este tipo de propuestas supone poner el foco en un sector que necesitan sumar para seguir creciendo. Y esa es también la clave del factor que introduce la inmigración: necesitan añadir partes del voto de las clases desfavorecidas y de las medias en declive.

Señalan los daños que la globalización ha causado a España: ofrecen un diagnóstico y unas soluciones en las que el resto no entran

Es el elemento discursivo con el que tratan de vincularse con sectores con menos recursos, o con los que se perciben en descenso social. Por una parte, al unir las perturbaciones en la convivencia y los actos delictivos con la inmigración ilegal, pueden atraer a ciertos votantes de barrios con menos recursos. Por otro lado, les permite señalar a la mano de obra extranjera, que se importa para ocupar puestos de trabajo y abaratar los salarios, como responsable del deterioro económico de esas capas sociales.

El discurso diferencial

Sin embargo, lo más importante de la inmigración es que sirve a Vox para introducir de forma decidida el discurso del freno a la globalización. Los productos que se traen de fuera y que compiten deslealmente con los nuestros, la deslocalización, la ausencia de industria, la ausencia de una defensa decidida de los productos españoles y el mal tratamiento fiscal a las pymes son una base importante de su oferta. Señalan los daños que la globalización ha causado a España, con lo que ofrecen otro diagnóstico y, por tanto, unas soluciones en las que el resto de partidos no entran. Se desvían hacia un enfoque diferente que puede ser bien valorado por sectores de la población, y por partes del territorio, que perciben un cambio a peor. Esa ha sido la esencia del crecimiento de las nuevas derechas europeas.

Lo que vemos, finalmente, es una división entre una izquierda que propone como paliativos para los malos momentos de las clases medias y de las trabajadoras el refuerzo de la sanidad y educación públicas, más ayudas sociales y el aumento del salario mínimo, y una derecha que entra de lleno en un marco desglobalizador que puede calar entre poblaciones de autónomos, pequeños empresarios y personas vinculadas con el sector servicios. Territorios como Almería, al igual que casi toda la costa andaluza, son espacios favorables a esas ideas y a esos discursos.

Vox empieza mañana en Almería su campaña andaluza real. Han programado un acto al que, además de la candidata, concurrirán el líder del partido, varios diputados nacionales e invitados extranjeros. El motivo es la presentación de un informe sobre la inmigración en España. Y ese mismo hecho subraya las diferencias entre las campañas electorales de Vox y las del resto de partidos.

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