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"Para proteger a mujeres y homosexuales hay que controlar la inmigración musulmana"
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ENTREVISTA A SANTIAGO ABASCAL

"Para proteger a mujeres y homosexuales hay que controlar la inmigración musulmana"

Desvela que sí existen contactos con Feijóo y avisa al PP de que el camino son los gobiernos de coalición. Considera que tanto Vox y como Le Pen hablan de lo que le preocupa a la gente

Foto: Entrevista a Santiago Abascal. (Sergio Beleña)
Entrevista a Santiago Abascal. (Sergio Beleña)
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La sede de Vox es un búnker, pero no en lenguaje metafórico. Es una nave de hormigón sin luz natural donde, al entrar, el neón verde se apodera de la retina. Todo está perfectamente cuidado. Hay tarjetas con la imagen del líder, cámaras del partido que grabarán el encuentro, luces... Abascal llega sonriendo. En las distancias cortas su trato es amable y educado. Se muestra distendido y en los últimos años se ha hecho más político. Entra a todos los temas, aunque ya de antemano avisa que habrá cosas que no entenderé. Se refiere a la postura de su partido sobre la violencia de género. Tiene razón, me voy sin entenderlo. El discurso no ha cambiado en los últimos años, las formas sí. Ahora hay un perfil más institucional. Las encuestas les permiten soñar con llegar a Moncloa. Los datos son tozudos. En tres años, han pasado de poco más del uno por ciento en intención de voto, al 30. Hoy mira a Le Pen en Francia. Señala mucho las diferencias, pero sí ve la conexión entre los partidos de la convención de Madrid: hablan de lo que los ciudadanos quieren escuchar. Vox ha venido para quedarse, al menos por ahora, y no volverá a regalar gobiernos al PP.

PREGUNTA. Usted ha planteado al PP repetir en otros territorios el pacto de Castilla y León, pero el señor Feijóo asegura que prefiere que gobierne la lista más votada.

RESPUESTA. En realidad, no hemos hecho una oferta formal. Nosotros tenemos una alternativa a la izquierda socialista entregada a comunistas, separatistas y terroristas, y creemos que la única suma posible en estos momentos es la suma que pueden proporcionar Vox y el PP. En Castilla y León hemos actuado en consecuencia, pero yo también soy partidario, como el señor Feijóo, de que gobierne la lista más votada y de que la lista más votada sea Vox. Lo que ocurre es que, probablemente, los ciudadanos van a votar un mapa político fragmentado que nos va a obligar al pacto y al entendimiento, como ha ocurrido en Castilla y León, y en ese sentido nosotros creemos que es muy importante el ensayo de Gobierno de coalición entre el PP y Vox, porque ha generado una gran esperanza e ilusión en muchos españoles que están deseando una alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez y que no la veían hasta hace poco. Por lo tanto, yo creo que tenemos una gigantesca responsabilidad para cuidar ese Gobierno y para que todo salga bien y no se frustre porque va a tener muchos enemigos. Es un Gobierno que está siendo demonizado de inicio y que tiene enemigos claramente de la izquierda y el separatismo. Y probablemente también entre algunas personas del PP, que yo creo que por suerte son minoritarias.

P. Para eso hay que entenderse y hablar con el PP, y Feijóo aseguró que no habían hablado cuando fue elegido presidente.

R. Yo quiero ser muy discreto en relación con mis contactos con el señor Feijóo. Existen esos contactos, ahora bien, su contenido yo no voy a revelarlo. Por otro lado, me parecen absolutamente naturales entre dos personas que somos adversarios políticos, representamos a partidos con grandes diferencias y también con alguna coincidencia, pero, sobre todo, con una responsabilidad, que es la de echar a Pedro Sánchez. Quizás el señor Feijóo tiene una tendencia mayor a llegar a un acuerdo con el PSOE y nosotros pensamos que al PSOE hay que mandarlo a la oposición y que ha de ser castigado severamente. El PP es el que tendrá que decidir cuál es el camino que toma. Vox lo tiene muy claro. Por otro lado, la cordialidad es lo mínimo exigible y que tengamos un contacto el señor Feijóo y yo me parece absolutamente natural. Lo anormal era lo que pasaba hasta ahora, que no había ningún contacto con el anterior líder del PP.

P. El discurso de Pablo Casado en la moción de censura marcó un antes y un después entre ustedes. Eran amigos y pasaron a no hablarse.

R. Sí, fue un antes y un después. No porque pasásemos de ser amigos a enemigos, pero pasamos a no tener ningún contacto y fue una decisión unilateral del PP, porque nosotros hemos estado siempre en la misma posición. Solo podemos sumar con ellos, aunque nuestra voluntad es tener una mayoría suficiente para poder gobernar en solitario.

"Hubo muchas personas que deseaban un entendimiento entre PP y Vox. No solo de Vox, sino también del PP"

P. Se sintió muy dolido en aquel momento. Ahora mire cómo ha terminado Casado.

R. No quiero hurgar en esa herida, porque creo que ya no tiene mucha importancia al margen de la parte personal. Lo que más me dolió fue la frase sobre que chapoteaba en la sangre de las víctimas, cuando, un mes después, la tienda de mi madre fue atacada de nuevo. Amaneció apedreada con los cristales rotos, pero yo no soy rencoroso. No le doy mucha importancia a ese tipo de equivocaciones. Creo que lo ha pagado. Hubo muchas personas que deseaban un entendimiento entre PP y Vox, a pesar de nuestras diferencias, que no entendieron ese discurso. Muchas personas y no solo de Vox, también del PP, donde el sentimiento de rechazo fue mayoritario a pesar de que esa intervención fue aplaudida como la gran intervención de la democracia española por la inmensa mayoría de los medios de comunicación. Aplaudieron realmente el suicidio político del líder del PP.

P. Insisto en que el nuevo líder del PP busca acuerdos de Estado con Sánchez y marca distancias con ustedes en público. No acudió a la toma de posesión del presidente Alfonso Fernández Mañueco.

R. No voy a juzgar la agenda del señor Feijóo y respeto que decida dónde tiene que estar cada día. No dudo del apoyo del señor Feijóo y de su partido al Gobierno de coalición. Creo que se equivocaría apostando por la gran coalición con un partido frentista como el PSOE, con un partido que, insisto, ha pactado con todos los enemigos del orden constitucional y de la unidad nacional, que ha incorporado al comunismo, al terrorismo y al separatismo golpista a la dirección del Estado. Plantear ese acuerdo con el PSOE en estos momentos es onírico. Ese acuerdo tuvo sentido hace unas décadas, probablemente, y era una obligación moral que tenían ambos partidos, pero que nunca asumieron para evitar el chantaje permanente de los partidos separatistas vascos y catalanes. En estos momentos, no tiene sentido. El socialismo está echado al monte, por lo cual, yo creo que el señor Feijóo se equivoca, pero yo no descarto que rectifique en esa posición. Nosotros vamos a seguir con la mano tendida y he de decir que, en todo caso, agradezco el tono y la cordialidad del señor Feijóo. Más allá de manifestar su preferencia por ese pacto, no se ha sumado a la demonización de Vox por ahora. Y eso es algo que yo agradezco.

P. En Castilla y León, ¿han conseguido el programa y las consejerías que querían?

R. A nosotros nos hubiera gustado más, pero los resultados son los que son. Obtuvimos un 17% del voto y el PP, un 31%. Había quien decía que Vox tiene la sartén por el mango, pero nosotros no estamos en la política para el chantaje y para aplicar todo nuestro programa, cuando claramente hemos sido votados menos que el PP en Castilla y León. No tengo dudas de que en el futuro nos votarán más, pero, por ahora, nos han votado menos. En consecuencia, nosotros no podemos pretender aplicar todo nuestro programa, que es lo que nos gustaría, y actuamos en política de una manera pragmática y razonable. No queremos plantear un trágala, un chantaje a quien ha de ser nuestro socio en un Gobierno de coalición. Hemos actuado con prudencia, aunque el PP, lógicamente, quería darnos menos y finalmente no ha tenido más remedio que tratarnos de la misma manera que se trata a cualquier socio de coalición.

placeholder Foto: S. B.
Foto: S. B.

P. El baremo que han marcado es entrar en los gobiernos si tienen la misma proporcionalidad que en su día tuvo Ciudadanos. ¿En Andalucía será también así?

R. A lo que aspiramos en Andalucía es a ganar las elecciones y, cuando se convoquen las generales en España, aspiramos a ser la primera fuerza política. Aunque a muchos les sorprenda, esta afirmación no es una locura. No estamos tan lejos de que eso sea posible. De hecho, hace solo tres años, Vox estaba en una intención de voto del 1% en las encuestas y en estos momentos está en torno al 20%. Estamos mucho más cerca de alcanzar el 30% de intención de voto en España que lo que estábamos hace tres años de llegar a donde hemos llegado. Es decir, nosotros lo que queremos es ganar y gobernar en solitario. Si no es posible, estamos dispuestos a buscar acuerdos con otras fuerzas políticas para que nos apoyen. Si los ciudadanos no nos votan, no nos ponen en esa primera posición, veremos qué es lo que en ese momento exigimos. Hasta ahora, las fórmulas de acuerdos de investidura con el PP sin entrar en el Gobierno no han sido satisfactorias, porque no nos ha tratado bien, no nos ha tenido en cuenta. No ha cumplido los pactos tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en Murcia, donde han incorporado a tránsfugas de Vox. En Andalucía, las medidas más importantes para nosotros han sido ahogadas por la acción de gobierno del PP y por eso hemos pasado a una acción de oposición. Hemos entendido que es mucho mejor formar parte del Gobierno, porque creo que facilita el diálogo y la lealtad mutua.

P. ¿Va a ser Macarena Olona la candidata en Andalucía?

R. Vox no ha decidido todavía quién va a ser su candidato. Tenemos la costumbre de esperar a que se convoquen las elecciones para anunciarlo. No nos preocupa quién nos represente en Andalucía. Macarena Olona sería una opción excepcional, pero también es una opción excepcional para seguir ayudando en el Congreso de los Diputados como lo está haciendo. Son también una gran opción Gavira, nuestro portavoz, o el presidente provincial de Vox en Sevilla, Javier Cortés, o cualquier otro presidente provincial en Andalucía. Realmente, nosotros no estamos preocupados por el nombre, porque creo que, en estos momentos, Vox es un partido identificado por sus ideas, por sus planteamientos, y eso es lo que van a votar los andaluces.

Foto: La diputada de Vox, Macarena Olona. (EFE/Mariscal)

P. Gobernar desgasta y en las coaliciones siempre pierde el más pequeño. ¿Le preocupa acabar como Podemos o Ciudadanos?

R. Usted se desgasta escribiendo pero estudió una carrera para eso. Nosotros hemos formado una alternativa política para gobernar. Nos gustaría gobernar en solitario, ganar; pero, si esto no es posible, aceptamos como mal menor formar parte de un Gobierno de coalición con otro socio mayor.

P. ¿Por qué violencia intrafamiliar y no violencia de género? ¿Es lo mismo para usted que un hombre mate a su mujer por celos o mate al hijo de ambos para castigarla y que un hijo mate a sus padres por dejarle sin móvil?

R. Creemos que la violencia intrafamiliar es suficiente para castigar ese tipo de delitos. Una ley que garantiza la persecución de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, bien sea la que se produce de manera mayoritaria, que es del hombre frente a la mujer, o la que se produce de manera minoritaria, que es de la mujer frente al hombre. Lo que nosotros creemos es que la ley de violencia de género es una ley ideológica de la izquierda que busca la confrontación de sexos y no queremos contribuir a eso. El PP entiende que es compatible en Castilla y León mantener una ley de violencia de género y una ley de violencia intrafamiliar. Nosotros habríamos preferido la derogación de la de violencia de género, pero no hemos tenido los apoyos suficientes. Lo que no es aceptable es que haya tribunales especiales para hombres en España.

P. Cuando la cifra es de más de 1.000 mujeres asesinadas, ¿no ve sobradamente justificada una ley específica?

R. No hace falta una ley especial, no hacen falta tribunales especiales. Y, sobre todo, esa ley ¿ha logrado de verdad reducir los asesinatos de mujeres?

P. No entiendo el problema en reconocer que hay violencia machista.

R. Para nosotros, la criminalización del hombre o la criminalización de la mujer, la criminalización de los jóvenes en el ámbito familiar serían negativas. No podemos compartirlo. Por lo tanto, no queremos una ley especial. Queremos una ley que persiga cualquier tipo de violencia en el ámbito intrafamiliar. Lo tenemos muy claro y, además, creemos que las mujeres tienen otro tipo de problemas ante los que, curiosamente, los que más dicen defenderla miran para otro lado. Nos referimos a las agresiones sexuales, a las violaciones múltiples que están ocurriendo. También ocurre con los que dicen defender a los homosexuales. Estamos importando una inmigración, sobre todo del norte de África, que no respeta a la mujer, que no respeta a los homosexuales y parece que eso no importa a los partidos. Las leyes ideológicas son negativas, las leyes tienen que estar asentadas en el sentido común. En general, pienso que la ideología es negativa. La ideología es mala porque pretende, con un recetario, resolver cualquier problema. Lo que está asentado en el sentido común es siempre mucho mejor y una ley de violencia intrafamiliar es mucho mejor para perseguir ese tipo de delito.

P. Pero supondría una menor protección para la mujer.

R. No creo que sea una protección para la mujer que haya una ley específica. Además, es una desprotección para el hombre en la medida en que existen tribunales especiales para ellos. En una pelea entre un hombre y una mujer, él va a un tipo de tribunal y ella a otro. El hombre va a un tribunal especial, aunque la mujer mida dos metros y el hombre metro cincuenta. Esa ley no nos gusta. No es razonable y está enfrentada al sentido común.

"La ley de violencia de género es una desprotección para el hombre y no es razonable"

P. Ha dicho que la ideología es mala. ¿Vox no tiene ideología?

R. Vox tiene propuestas para España porque es un partido patriota, porque es un partido que cree en la unidad nacional, porque es un partido que cree en las libertades, que cree en el orden constitucional, que cree en la democracia, que cree en la separación de poderes. ¿Eso es socialista, es conservador, es liberal? Puede ser muchas cosas. A nosotros lo que nos preocupa es que los españoles entiendan nuestro programa. No queremos ir con una etiqueta, lógicamente, ni la que nos ponen los medios de comunicación que permanentemente nos demonizan. Nosotros no tenemos una obsesión en decir somos de derechas, somos de centroderecha, somos de centro, somos liberales, somos conservadores.

P. ¿Ultraderecha?

R. No, tampoco, lógicamente, pero esa es la etiqueta que nos ponen. Pero es que nosotros tampoco vamos a ponernos otras, porque los españoles no van por la calle pensando en esas cosas que están en la mente de muy poca gente. En eso pensamos los que estamos en la política y los que están en el pensamiento académico filosófico. La gente tiene problemas concretos y nosotros aspiramos a resolver esos problemas, hacer propuestas concretas que valen para mucha gente, que valen para muchos españoles, que aspiramos a que valgan para todos los españoles.

P. El discurso en inmigración es el de la ultraderecha en Europa. Su reflexión es que los inmigrantes musulmanes son un peligro para las mujeres y los homosexuales y hay que echarlos.

R. Si vienen ilegalmente a España, sí.

P. Muchos vienen huyendo de la miseria, de las guerras. Son menores de edad que solo pueden llegar de forma irregular.

R. Polonia ha dado un ejemplo, precisamente, de lo que es una política de inmigración y de acogida adecuada. Cuando hace unos meses recibió oleadas de inmigrantes lanzados desde Bielorrusia, uno de los satélites de Rusia, que estaba presionando, lanzando inmigrantes, por cierto, mayoritariamente musulmanes, Polonia construye un muro. Cerró la frontera, protegió a su país y fue atacada durísimamente por la Unión Europea y por el eurodiputado del PP Esteban González Pons. Se ha intentado perseguir a Polonia precisamente por defender la frontera y proteger la seguridad de los suyos. Ahora, Polonia lo que ha hecho es aparentemente lo contrario. Pero no es contradictorio, es precisamente lo razonable. Hay una guerra. Es el país que ha dado un ejemplo del acogimiento de ucranianos y nosotros estamos a favor de la acogida de ese tipo de refugiados. No estamos a favor de que las fronteras sean porosas y que a España pueda venir cualquiera. Yo creo que es una posición razonable, que es una posición mayoritaria, que es una posición necesaria y estoy convencido de que van a rectificar en materia de fronteras el PP, el PSOE, la Comisión Europea y hasta los medios de comunicación. Y que lo que se lleva diciendo desde Vox hace varios años va a ser lo que diga la mayor parte de la gente y de los medios y de los partidos en toda Europa, más pronto que tarde. De hecho, está pasando en estos momentos. Polonia ha pasado de ser odiada a ser aplaudida, aunque tardará poco en volver a ser perseguida.

P. ¿Relaciona inmigración y delincuencia?

R. No necesariamente. Pero quien entra ilegalmente en un país ya entra delinquiendo. Entra violando nuestras normas de inmigración, entra en muchas ocasiones ejerciendo la violencia contra la Policía o contra la Guardia Civil. Huirá de la desesperación o no, simplemente querrá una vida mejor, o habrá sido confundido por aquellos que les llaman permanentemente para que vengan porque hay un "efecto llamada". Y a veces está relacionado con la delincuencia y a veces no. Pero hay una tendencia mayor a que quien entra ilegalmente acabe cometiendo delitos.

"Hay una tendencia mayor a cometer delitos de quienes entran ilegalmente a España"

P. No teme que este discurso criminalice a los inmigrantes. Por ejemplo, como ha ocurrido con los centros de menores.

R. Se criminaliza quien comete crímenes y nosotros haríamos un flaco favor si no lo denunciamos, porque seríamos cómplices del crimen, como lo han sido en muchas ciudades de Europa, donde durante mucho tiempo se ocultaron las violaciones sistemáticas y la prostitución de menores a manos de inmigrantes musulmanes, porque era mejor no decirlo y eso supuso que aquello se siguiera cometiendo. Yo creo que es mejor denunciar un crimen que convertirse en cómplice.

P. En la cumbre que celebró en Madrid junto a líderes como Orbán o Le Pen hablaron de una Europa como un "megaestado ideologizado". ¿Qué debe ser para usted Europa y qué papel tiene España en su proyecto?

R. El papel de España debe ser más importante. España llegó a tener con el presidente Aznar un papel mucho más relevante en Europa de lo que lo hemos tenido después. Y planteamos una Unión Europea (UE) más cercana al Tratado de Niza que a esa UE que ha evolucionado hacia un federalismo que cada vez lamina más la soberanía de las naciones. Nosotros nunca hemos planteado la salida de la UE. Da igual que yo lo diga en esta entrevista, porque van a seguir diciendo muchos medios de comunicación y los partidos políticos que Vox plantea salir de la UE. No lo hemos dicho nunca. No hay una sola declaración, no hay un solo documento. Lo que queremos es una Europa construida de una manera diferente, asentada en las raíces cristianas, en el respeto a la soberanía de los estados y en la que no haya una burocracia en Bruselas que pretende imponer una ideología a todas las naciones. Lo que queremos los europeos es vivir mejor, tener mejor poder adquisitivo, pagar la energía más barata. No queremos que los políticos nos impongan su ideología y es lo único que están haciendo. Mientras se pierde poder adquisitivo, mientras la gente no puede encender la calefacción o no puede llegar a final de mes, están preocupados en lo que Gabriel Rufián llamó "las cuestiones morales". Se han olvidado de las cosas del comer. Una parte de la izquierda ya se ha dado cuenta de que la gente está harta, tiene problemas muy serios para que le pinten el paso de cebra de colorines, como si eso fuera lo más importante. Es mucho más importante que un homosexual pueda caminar por la calle tranquilo y que no haya barrios donde haya gente que no los respeta a que se pinte un paso de cebra de colorines.

P. ¿Qué propone para garantizar que se respeten los derechos y las libertades de los homosexuales?

R. Se han hecho muchas cosas, pero, en estos momentos, la principal desde nuestro punto de vista es acabar con ese tipo de inmigración que es un motivo de inseguridad para los homosexuales.

P. Hoy hay elecciones en Francia. Ya felicitó a Marie Le Pen por pasar a la segunda vuelta. ¿Se identifica con ella y con su proyecto?

R. Hay una coincidencia muy importante y es el respeto a las diferencias. La señora Le Pen va a defender los intereses de Francia y yo voy a defender los intereses de España y probablemente sean contradictorios, pero la señora Le Pen no va a decirme a mí con quién tengo que pactar en España y yo no voy a decirle a ella a quién tiene que incorporar al Gobierno en Francia. En cambio, el señor Donald Tusk, del PP europeo, le dice al PP con quién puede pactar y con quién no. Nosotros tenemos socios, aliados, con los que coincidimos más o menos, pero no tenemos dueños ni amos.

Foto: Marine Le Pen y Vladímir Putin, en Moscú en una imagen de archivo. (EFE/Michael Klimentyev)

P. Uno de esos socios, Viktor Orbán, está siendo equidistante a la hora de castigar a Putin por la invasión de Ucrania.

R. Yo diría que no. Viktor Orbán firmó con nosotros un documento de condena de la agresión rusa antes del inicio. Un texto, además, muy contundente, firmado por todos nuestros socios, que creo que fue un gran triunfo de la cumbre de Madrid. Y, después, la política que ha desarrollado no es muy diferente de la política alemana.

P. Se ha opuesto a muchas de las sanciones.

R. También Macron, que ha defendido a Putin frente a Biden cuando le ha llamado carnicero. La política internacional es muy compleja. La prueba es que los grandes responsables de la guerra de Putin son los que colocaron a Europa en una situación de debilidad. Trump lo denunció. Los políticos alemanes contratados en empresas rusas son un verdadero escándalo, un insulto. Es precisamente Rusia quien ha financiado los 'lobbies' ecologistas alemanes contra la energía nuclear. La posición de Macron y Alemania no ha sido clara.

P. ¿Y la suya?

R. Nuestra posición ha sido contundente y clara de apoyo a las sanciones, de condena de la agresión de Putin. La del Gobierno, no. El señor Sánchez va a un viaje, propagandístico como todo lo que hace, cuando ya no hay el riesgo que había y desvela información reservada por motivos exclusivamente propagandísticos. Nos parece un error brutal. Lo que tiene que hacer el señor Sánchez es explicar por qué en su Gobierno están precisamente los pro-Putin, por qué en su Gobierno están aquellos que forman parte del Grupo de Puebla, que son los que se han opuesto a las sanciones contra Putin.

P. ¿Putin tendría que ser juzgado por crímenes de guerra?

R. Entiendo que sí. Lo que estamos viendo implica que debe ser juzgado por crímenes de guerra, pero no me corresponde a mí juzgarlo con la información que tengo en este momento, que es la que me llega a través de los medios. Lo que vamos conociendo es atroz, sobrecogedor, y cualquier persona instintivamente piensa que debería responder por sus actos.

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Foto: S. B.

P. Le Pen ha recibido el apoyo de casi la mitad de los franceses y a Vox, en plena crisis del PP, las encuestas le situaron como primera fuerza del bloque ¿Son el voto indignado?

R. No puedo hacer un análisis para ambos porque somos naciones diferentes, con intereses contradictorios y problemas distintos. De hecho, no tenemos la misma posición en todos los asuntos, ni mucho menos. Pero el hecho de que Vox, en estos momentos, esté creciendo tanto, o que lo hagan partidos similares en toda Europa con sus diferencias, tiene que ver con que responden mucho más claramente a los problemas reales de los ciudadanos. En nuestro caso, porque hemos respondido con mucha mayor claridad a los problemas que están viviendo los españoles en materia de unidad nacional. Desde el año 2017, Vox estuvo a la cabeza en la denuncia ante los tribunales de los golpistas y eso fue algo premiado por los españoles. Pero también lo hemos hecho oponiéndonos al saqueo fiscal, a la pérdida de soberanía energética, denunciando las políticas climáticas que son responsables de nuestra ruina y de la carestía de los suministros de luz y de gas. Y, por cierto, lo hemos hecho también defendiendo las políticas de Defensa, protegiendo las fronteras y todo eso es lo que poco a poco van a empezar a defender hasta aquellos que se oponen a nosotros. Es decir, que nosotros no solo aspiramos a ser el primer partido de España, sino que nuestras propuestas cada vez más van a ser apoyadas por partidos diferentes a Vox. Porque no es una cuestión ideológica, obedece a la realidad, obedece al sentido común. Cuando hablas de cosas que son verdad, la gente te entiende y a nosotros es muy difícil que nos escuchen, porque nos escuchan en mitad del ruido y de la traducción errónea y mala, muchas veces, de una parte importante de los medios de comunicación. ¿Cómo es posible que desde el año 2019, con todo lo que se dice de nosotros, Vox no pare de crecer? ¿Por qué? Porque algo de verdad hay en nuestro mensaje.

P. ¿La receta para solucionar el problema energético es la vuelta a las nucleares?

R. Vox fue el único partido que se opuso a la ley climática del año 2021 en España. ¿Qué es lo que piensa Vox? Que no se puede quemar trigo cuando la gente pasa hambre. ¿Qué quiere decir eso en materia energética? Que no podemos cerrar las térmicas cuando la gente no puede calentarse. Habrá que establecer una moratoria y suspender los derechos de emisión de CO₂ que están detrás del encarecimiento de los precios de la energía. Cómo es posible que, en una situación excepcional en la que se ha suspendido derechos y libertades en España inconstitucionalmente, no se haya tomado ninguna medida, por ejemplo, para suspender durante un tiempo los derechos de emisión de CO₂, que son un coste político que está detrás de la inflación de la energía y, por lo tanto, de la ecuación de todos los productos, desde el transporte hasta los productos que llegan a las estanterías de los supermercados. ¿Cómo es posible que nadie haya hecho nada? ¿Cómo es posible que todo sea ideológico? Cómo es posible que España, en una situación de escasez, deba pedir permiso para plantar girasol o maíz. Hemos llegado a una situación que es kafkiana.

"Compramos la nuclear a los que tienen energía nuclear y compramos la energía térmica que hemos decidido no producir aquí"

P. ¿Pero qué proponen?

R. Planteamos que España explote sus recursos naturales. Que no se criminalice el 'fracking', que acabará haciéndose con las precauciones necesarias, que se mantenga la apuesta por la energía nuclear, por las renovables también, porque las renovables en España son muy importantes. Es un país que tiene sol, que tiene viento y que tiene saltos de agua, pero no podemos renunciar tampoco al carbón en estos momentos. Mientras exploramos otro tipo de fuentes de energía, esto es lo que planteamos, es que la ideología se tire a la basura y que se pongan encima de la mesa los problemas de los españoles.

P. No le veo muy preocupado por el cambio climático.

R. El clima es cambiante, lo ha sido siempre. Parece que en las últimas décadas se está produciendo un cambio de clima en una dirección determinada. Hay cierta discusión, pequeña, sobre la influencia del hombre. No voy a entrar en esas discusiones científicas, pero sí voy a entrar en la discusión política. Cómo es posible que nosotros aquí cerramos las nucleares, no hacemos 'fracking', pero compramos el gas a los que sí lo hacen, como Estados Unidos. Compramos la nuclear a los que tienen energía nuclear y compramos la energía térmica que hemos decidido no producir aquí. Es decir, se puede contaminar en otros sitios. Para esto parece que sí existen las fronteras. ¿No afecta que se contamine en China, que se contamina en India, que se contamine en Marruecos? Ellos que se fastidien. Los mismos que dicen que vengan aquí todos, que defienden la política de puertas abiertas a la inmigración, son los que dicen que se contamine allí, que se fastidien allí. Esto nos perjudica a todos. Los mares están llenos de plástico, fundamentalmente por Asia. La atmósfera no tiene puertas.

P. Ha hablado de Marruecos. ¿Qué opina del cambio de postura sobre el Sáhara?

R. Me parece una gigantesca irresponsabilidad que no se sabe a qué obedece. Sobre todo, lo que me llama la atención es que, a pesar de las contradicciones del Gobierno, por ejemplo, en relación con Putin, unos a favor otros en contra; en relación con el Sáhara, unos a favor y otros en contra; el Gobierno se mantiene, les da igual. En realidad, cualquier contradicción es soportable para la coalición de socialistas y comunistas con el apoyo de separatistas y terroristas. ¿Por qué? Porque están por el poder, porque han convertido el Congreso de los Diputados y el Gobierno y los gobiernos autonómicos en mercados persas. Les da igual entrar en contradicciones. Algunos no podríamos soportar determinadas contradicciones en un Gobierno. Pero ellos lo soportan todo porque no responden a los intereses de los españoles, responden a intereses de su partido y de los separatistas.

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Foto: S. B.

P. ¿Es compatible estar en el Gobierno de una comunidad autónoma y querer acabar con el Estado de las autonomías?

R. Los separatistas están contra España, contra el orden constitucional, contra la unidad, y tanto el PP como el PSOE los han incorporado a la dirección del Estado. Nosotros somos demócratas, respetamos las instituciones. Somos legalistas. Incluso de las leyes que no nos gustan, entendemos que hay que respetarlas. Hay un sistema autonómico y nosotros no vamos a privar a los votantes de Vox de votar a Vox. Qué vamos a hacer, ¿aceptar el discurso del chantaje de partidos y medios diciendo que quieren que no nos presentemos a las autonómicas porque estamos en contra del modelo? Nosotros nos vamos a presentar para representar a los votantes de Vox en los ayuntamientos, en las regiones, en la nación y en el Parlamento Europeo. Y allí vamos a tratar de manera legal, de manera democrática, a través de los mecanismos de reforma, de ir orientando esas instituciones hacia nuestras posiciones. Nos gustaría empezar a devolver competencias desde las regiones en las que gobernamos al Estado. No vamos a poder hacerlo porque el PP se niega a ello. Pero, mientras tanto, sabemos que las autonomías afectan a la vida diaria de los españoles. Nos gustaría que el Estado fuera unitario y que los españoles tuvieran los mismos derechos, las mismas oportunidades en toda la nación. Las autonomías han llevado a la desigualdad, pero, mientras ese sea el modelo, nosotros tenemos la obligación de concurrir, de gobernar y de representar a nuestros votantes. No vamos a condenarlos a que los represente el PP o el PSOE o los separatistas.

P. Ya dijo usted que hay que ilegalizar a partidos como ERC.

R. No entendemos la hipocresía de esos que creen que tienen que ser legales, pero luego espían a políticos legales. Es inaceptable. Por cierto, se quejan los mismos que han apoyado las restricciones del Gobierno en materia de libertades con la epidemia, se quejan los que han perseguido los derechos y libertades de los españoles en Cataluña y se quejan aquellos que están detrás del crimen y del asesinato de más de 1.000 españoles en el País Vasco. Esos son los que se quejan de que sus derechos en estos momentos sean vulnerados. Yo creo que tienen razón en quejarse. Es inaceptable espiar a políticos legales. Yo lo que creo es que deberían ser ilegalizados y, por lo tanto, espiados legalmente. Deberían estar fuera de la ley aquellos partidos que están cometiendo un crimen contra España intentando destruir la unidad, que es la base de la Constitución.

Foto: Pere Aragonès, en los actos de Sant Jordi en Barcelona. (EFE/Marta Pérez)

P. ¿Cómo sería su reforma de la Constitución?

R. Si tenemos un 20% de intención de voto, no parece que tengamos capacidad de reformar la Constitución, aunque nos gustaría acabar con el modelo autonómico. Si con otro socio, que no está de acuerdo, llegamos al 50% del voto, tampoco tenemos capacidad de reformar la Constitución. Si algún día los españoles nos dan un apoyo mayoritario como el que han dado a Viktor Orbán en Hungría, probablemente tengamos capacidad de impulsar reformas constitucionales en favor de la unidad nacional, en favor de la igualdad de los españoles y en favor de la libertad y la prosperidad. Eso es lo que haríamos. Hemos hablado de la independencia de poderes. Hemos hablado del modelo autonómico. Hemos hablado de nuestras reservas ante la existencia de un Tribunal Constitucional político. Son muchos los elementos de la Constitución sobre los que hemos planteado una reforma. Pero nosotros somos, insisto, legalistas. A diferencia de esos que nos acusan de inconstitucionales y pactan con los partidos enemigos de la Constitución, nosotros nunca iremos contra la Constitución al margen de las vías de reforma.

P. ¿Debe regresar el Rey emérito a España?

R. Tiene que poder hacer lo que quiera. Si quiere estar en España, que esté en España.

P. ¿Su comportamiento no es reprobable, al menos desde el punto de vista ético?

R. He escuchado a Sánchez reprobar al anterior jefe del Estado. Escuchar a Sánchez, que ha pactado con golpistas, comunistas y terroristas, reprobar errores personales del Rey de España… Es algo a lo que yo no voy a contribuir. Me voy a reservar mi opinión. El legado de alguien debe juzgarse por una imagen en movimiento, no por una foto fija. La contribución del Rey a la democracia ha sido esencial en España.

"Me llamáis de extrema derecha y no voy a pedir que lo retiréis, pero nosotros también somos libres para opinar sobre los medios"

P. Y el "legado" de ETA, ¿cómo se está escribiendo?

R. Se está instalando la mentira en estos momentos. ETA no mata porque no lo necesita, porque está en el Parlamento de la nación. Con otro nombre, pero está en el Parlamento y es legal. Porque el Tribunal Constitucional, por órdenes del PSOE de Zapatero, decidió que fueran legales. Por lo tanto, yo no voy a contribuir a la mentira. ETA está en las instituciones y hay un grave riesgo de que ETA, con el auxilio del PSOE, obtenga el Gobierno Vasco.

P. Usted es vasco y le increpan cuando pasea por determinados lugares.

R. Hay una diferencia muy grande. Cuando nosotros salimos a la calle sin avisar, recibimos cariño. Cuando avisamos, siempre hay alguien, los aliados del Gobierno, en Vallecas, en Cataluña, en Burgos o en mi tierra, en el País Vasco, que están dispuestos a insultarnos, amenazarnos y lapidarnos. Ahora no se mata, pero no ha desaparecido el miedo. En la sociedad vasca todavía no hay libertad. No me importa que lo titulen así los medios de comunicación del País Vasco, porque estoy convencido de que muchos de los que nos votan, los que nos escuchan y algunos de los que no nos votan, pero lo harán, piensan exactamente lo mismo.

P. Durante toda la entrevista ha hecho referencias negativas a los medios de comunicación. ¿No cree que los periodistas tenemos derecho a informar desde la libertad?

R. Creo en la libertad de los medios y, además, creo en la libertad de todos vosotros para calificarnos como queráis. Yo no voy a hacer como Sánchez, que le llaman autócrata y pide que lo retiren del libro de sesiones. Me llamáis de extrema derecha y no voy a pedir que lo retiréis, pero nosotros también somos libres para opinar sobre los medios. Es una relación, creo, más natural la nuestra que la de otros partidos con los medios. Los medios opinan, voy a establecer un matiz, la inmensa mayoría de los medios opinan de Vox con una dureza sorprendente. Hacen editoriales apostando por un cordón sanitario y Vox responde. Yo creo que eso es lo natural. Nosotros no planteamos cerrarlos, solo reivindicamos el derecho a responder, igual que vosotros tenéis el derecho a informar y opinar. Lo que sí llevamos mal es cuando se informa de Vox negativamente. No queremos que nos aplaudan, nos conformamos con que digan lo que hemos dicho, no que nos interpreten diciendo que hemos dicho lo que no hemos dicho, que es algo que nos pasa constantemente. Me preguntabas qué nos pasa con los medios y yo me preguntó qué les pasa a los medios con Vox.

La sede de Vox es un búnker, pero no en lenguaje metafórico. Es una nave de hormigón sin luz natural donde, al entrar, el neón verde se apodera de la retina. Todo está perfectamente cuidado. Hay tarjetas con la imagen del líder, cámaras del partido que grabarán el encuentro, luces... Abascal llega sonriendo. En las distancias cortas su trato es amable y educado. Se muestra distendido y en los últimos años se ha hecho más político. Entra a todos los temas, aunque ya de antemano avisa que habrá cosas que no entenderé. Se refiere a la postura de su partido sobre la violencia de género. Tiene razón, me voy sin entenderlo. El discurso no ha cambiado en los últimos años, las formas sí. Ahora hay un perfil más institucional. Las encuestas les permiten soñar con llegar a Moncloa. Los datos son tozudos. En tres años, han pasado de poco más del uno por ciento en intención de voto, al 30. Hoy mira a Le Pen en Francia. Señala mucho las diferencias, pero sí ve la conexión entre los partidos de la convención de Madrid: hablan de lo que los ciudadanos quieren escuchar. Vox ha venido para quedarse, al menos por ahora, y no volverá a regalar gobiernos al PP.

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