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Políticos, empresarios y agricultores saludan el primer Gobierno PP-Vox
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Soria ¡Ya! y UPL no acudieron

Políticos, empresarios y agricultores saludan el primer Gobierno PP-Vox

Las Cortes de Castilla y León se llenaron en la toma de posesión de Mañueco. Acudieron 250 personas, entre ellas, representantes de todas las instituciones. Feijóo evitó retratarse con Santiago Abascal y se quedó en Génova

Foto: Alfonso Fernández Mañueco (c), Cuca Gamarra (3i), Isabel Díaz Ayuso (2d), Mariano Rajoy (i) y Pilar Alegría. (EFE)
Alfonso Fernández Mañueco (c), Cuca Gamarra (3i), Isabel Díaz Ayuso (2d), Mariano Rajoy (i) y Pilar Alegría. (EFE)
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El nacimiento del primer acuerdo de gobierno entre PP y Vox ha estado rodeado de una intensa expectación mediática. La inédita alianza culminó este martes con una multitudinaria toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco, en la que se miró con lupa a los presentes, pero mucho más a los ausentes. Un termómetro con el que, en parte, se midió la aceptación de la clase política, económica y social a la entrada oficial de Vox a las instituciones. El PP no se quedó precisamente solo en la inauguración de su nueva etapa con Santiago Abascal. El Parlamento autonómico registró un lleno como pocos recuerdan para una toma de posesión: más de 250 invitados, con una amplia representación política y social de Castilla y León. El plantel lo completaban más de un centenar de periodistas. Pero no hubo lugar para la foto más buscada de la jornada.

El gran ausente fue el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien llenó la agenda de encuentros con los representantes de las principales organizaciones empresariales y sindicales en Génova. La negativa de Feijóo a retratarse con Abascal —que en el PP excusaron con la necesidad de "priorizar" la recuperación económica— cayó con cierto malestar en las filas de Vox. "No había un sitio más importante para nosotros en el que estar que Castilla y León", apostilló Santiago Abascal, que llegó por sorpresa a las Cortes regionales para respaldar a Alfonso Fernández Mañueco, quien les ha permitido acceder a su primera cuota de poder autonómico.

Mañueco agradece su apoyo a Feijóo, aunque no ha estado presente en Valladolid

Pese al vacío de Feijóo, que prefiere aplazar ese apretón de manos, su homólogo de Vox mantuvo la oferta de pactos al nuevo jefe de la oposición para expandir el acuerdo alcanzado en Castilla y León al resto de España. Aunque no cierran la puerta a firmar nuevos acuerdos con el partido situado a su derecha, diferentes voces del PP que sí estuvieron presentes en la toma de posesión de Mañueco celebran en privado el desplante de Feijóo a Abascal. "Hace bien en no dejarse presionar", comenta un diputado nacional. "Hay que marcar distancias", coincide otra voz popular, con peso en la dirección de Mariano Rajoy, que subraya que el respaldo al presidente de Castilla y León y al pacto con Vox no está reñido con la estrategia de frenar el acercamiento a los de Abascal. "Mañueco lo entiende perfectamente", coincide otro cargo popular, que añade que una foto Feijóo-Abascal hubiese robado, además, todo el protagonismo en el día grande al barón del PP. "No se hablaría de otra cosa", zanja.

La ausencia del máximo mandatario del PP estuvo compensada por la presencia de una amplia delegación popular, encabezada por la secretaria general, Cuca Gamarra; su portavoz en el Senado y senador por Castilla y León, Javier Maroto; el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y diferentes presidentes regionales del PP, como Alejandro Fernández, Paco Núñez o Jorge Azcón. Pero, sin duda, todos los focos se los ha llevado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, la única dirigente que defiende abiertamente huir de los pactos con el PSOE y convertir a Vox en un socio prioritario en caso de no alcanzar mayorías suficientes. "Me congratula saber que durante los próximos cuatro años, Castilla y León será una comunidad 'socialismo free", celebró la madrileña.

Ayuso fue la única presidenta autonómica del PP en amadrinar el primer acuerdo de gobierno con Vox. No asistió el presidente de Andalucía, Juanma Moreno, que sí acudió a la toma de posesión de su compañero de filas hace tres años. Con las elecciones andaluzas en el horizonte, la ausencia del barón andaluz tiene doble lectura por las reticencias del dirigente a llegar a un entendimiento con Vox en su región, como el que ha alcanzado Mañueco en Castilla y León. El objetivo, tal y como publicó El Confidencial, pasa por no repetir más coaliciones con los de Abascal, por lo que resulta primordial enfriar cualquier acercamiento a Vox que, además, movilice al electorado de izquierdas en Andalucía.

Foto: El reelegido presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. (EFE/Nacho Gallego)

La ministra de Educación, Pilar Alegría, representó al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Una escueta delegación que la Moncloa justificaba por el Consejo de Ministros y que impedía desplazarse a la portavoz y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez. En 2019, la Administración central también envió únicamente a una ministra, que entonces fue la titular de Industria, Reyes Maroto. Alegría ha advertido de que estarán "vigilantes" con la coalición de PP y Vox en materia de derechos y libertades de las mujeres. Arropada por la delegada del Gobierno en esta comunidad, Virginia Barcones, y por el secretario general del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, pocos más han sido los cargos políticos o institucionales socialistas que han estado presentes en las Cortes. Ni siquiera los alcaldes de capitales de provincia de esta comunidad, como el de Valladolid, Óscar Puente, o el de Burgos, Daniel de la Rosa.

Respaldo institucional

Mañueco recibió un respaldo institucional mayoritario. Los expresidentes populares de la Junta Jesús Posada, Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera dieron su apoyo al presidente “avalando” un pacto para “un Gobierno fuerte”. Fueron acompañados por los máximos representantes de las instituciones propias de la comunidad, como el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, José Luis Concepción; el presidente del Consejo Consultivo, Mario Amilivia; el presidente del Consejo Económico y Social, Enrique Cabero, y el procurador del Común, Tomás Quintana. También por expresidentes de las Cortes como Luis Fuentes (Ciudadanos) y José Manuel Fernández Santiago (PP). Además, los máximos representantes de todas las diputaciones provinciales y alcaldes de distintos municipios, entre ellos el regidor de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, del partido provincialista Por Ávila.

Patronal y sindicatos también acudieron en bloque. Ocuparon asiento en la tribuna de invitados el presidente de CEOE Castilla y León, Santiago Aparicio; el presidente del Consejo de Cámaras de la región, José Miguel Méndez Pozo; los secretarios autonómicos de UGT y CCOO, Faustino Temprano y Vicente Andrés; el presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, y el coordinador regional de Unión de Campesinos de Castilla y León, Jesús Manuel González Palacín.

La larga lista de asistentes se completa con multitud de representantes de instituciones culturales, colectivos, empresarios, autoridades militares y directivos de medios de comunicación. Entre ellos, el rector de la Universidad de Valladolid, Antonio Largo, o el presidente y fundador de Mensajeros de la Paz, el padre Ángel. Además de un nutrido grupo de invitados salmantinos, tierra de Mañueco, compuesto por familiares y amigos del presidente de la Junta, encabezado por su mujer y dos hijas. Mañueco se emocionó al citarlas en su discurso y mostró "un ángel de la guarda" que asegura le han regalado para poder afrontar esta nueva etapa.

Los procuradores de PP y Vox y las tribunas de autoridades e invitados se pusieron en pie para dedicarle una larga ovación. Solo los procuradores de la oposición se mantuvieron sentados y en silencio.

Soria ¡Ya! no fue invitado

La polémica de la jornada la protagonizó el partido Soria ¡Ya!, que consiguió grupo parlamentario propio con tres procuradores en las elecciones del 13 de febrero. Sus representantes no acudieron a la toma de posesión porque dicen que la presidencia de las Cortes “se olvidó de ellos” y no les invitó al acto. Su portavoz, Ángel Ceña, denunció este lunes la situación al ver, a 24 horas para el acto, que no habían recibido comunicación oficial. Al hacérselo saber al gabinete de la Presidencia de las Cortes, cursaron la invitación a las 14:30, por lo que los procuradores del partido soriano decidieron no asistir para no tener que cancelar su agenda de reuniones prevista para este martes en Soria. Precisan que su ausencia no debe ser tomada como un desaire al Gobierno de Mañueco, al que ofrecen colaboración.

Fuentes de la Presidencia de las Cortes explicaron a El Confidencial que lo sucedido corresponde a un mero fallo burocrático en los correos que tenían de los procuradores de Soria ¡Ya! No eran las direcciones correctas, por lo que la invitación no les llegó al tiempo que al resto, error que corrigieron al mediodía del lunes cuando fueron informados del problema. En todo caso, aseguran que los procuradores de Soria ¡Ya!, al ser diputados autonómicos, no necesitan recibir ninguna invitación específica para poder asistir a cualquiera de los actos que se programen en el Parlamento autonómico.

A la ausencia de Soria ¡Ya! hay que añadir la de los tres representantes de la Unión del Pueblo Leonés (UPL). Una ausencia que es un clásico de la formación leonesista, que nunca ha acudido a la toma de posesión de los presidentes de la Junta para mostrar su disconformidad con la actual configuración autonómica.

El nacimiento del primer acuerdo de gobierno entre PP y Vox ha estado rodeado de una intensa expectación mediática. La inédita alianza culminó este martes con una multitudinaria toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco, en la que se miró con lupa a los presentes, pero mucho más a los ausentes. Un termómetro con el que, en parte, se midió la aceptación de la clase política, económica y social a la entrada oficial de Vox a las instituciones. El PP no se quedó precisamente solo en la inauguración de su nueva etapa con Santiago Abascal. El Parlamento autonómico registró un lleno como pocos recuerdan para una toma de posesión: más de 250 invitados, con una amplia representación política y social de Castilla y León. El plantel lo completaban más de un centenar de periodistas. Pero no hubo lugar para la foto más buscada de la jornada.

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