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Barones del PSOE apoyan la oferta de Feijóo de respetar la lista más votada
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Cordón sanitario a los extremos

Barones del PSOE apoyan la oferta de Feijóo de respetar la lista más votada

Juan Espadas se plantea dar su apoyo a Moreno si gana. García-Page también lo bendice, pero el PSOE asume que "Sánchez no lo apoyará porque no equiparará a Podemos con Vox"

Foto: El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. (EFE/Jesús Monroy)
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. (EFE/Jesús Monroy)
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El debate sobre un acuerdo PP-PSOE para que gobierne la lista más votada se instaló ayer en las filas socialistas. La oferta la explicitó el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una entrevista con El Confidencial y cayó como un jarro de agua fría en el argumentario que la Moncloa había diseñado ante el Gobierno de coalición con Vox que los populares han rubricado en Castilla y León el pasado lunes. “Si le preocupa Vox al PSOE, mi oferta para que gobierne el más votado sigue vigente”, así lanzaba el guante el gallego con la intención de dejar en evidencia la contradicción del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Los ministros que tenían agenda ayer salieron al paso con evasivas. La titular de Economía, Nadia Calviño, se aferraba a que el presidente Alfonso Fernández Mañueco había despachado en 10 minutos al socialista Luis Tudanca en la ronda de negociaciones para formar Gobierno tras el 13-F. No elevó ni un ápice el debate pese a que, entre los barones socialistas, según han confirmado a este medio, hay quienes bendicen dejar gobernar al partido más votado.

El primero en dar un paso al frente y en público ha sido el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y lo hacía a través de su portavoz, quien en rueda de prensa mostraba la disposición de los socialistas a alcanzar un acuerdo en la comunidad con el PP. Más allá del cálculo político para noquear al adversario, dado que las encuestas dan ganador e incluso por mayoría absoluta a García-Page en la próxima cita electoral, el barón castellano-manchego es un convencido de la necesidad de devolver España a la “centralidad”. Así lo explican desde su equipo, donde apuestan por el diálogo entre los dos grandes partidos en cuestiones de Estado, pero siempre desde planteamientos “serios” y no “oportunistas”, matizan. El PSOE de Castilla-La Mancha nunca ha escondido su incomodidad por las alianzas de Sánchez con los independentistas catalanes y Bildu.

Foto: Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Cabalar)

Su análisis es que perjudica al proyecto socialdemócrata que representa históricamente el PSOE y que los penaliza entre los votantes de centro. Page tampoco ha sabido digerir a Podemos, con el que le tocó cogobernar en una tortuosa coalición con la que sumó para sacar de la Junta a Dolores de Cospedal en 2017. Además, la relación con el nuevo líder del PP es buena. Llevan muchos años ambos en política autonómica y han compartido cuitas más allá de las siglas. El discurso de Page se puede extrapolar a baronías como la aragonesa o la extremeña, con Javier Lambán o el propio Guillermo Fernández Vara, que siempre han apostado por un discurso de mayorías.

La primera cita en las urnas serán las elecciones andaluzas y aquí se tendrá que aterrizar el debate más allá de los reproches mutuos. Si los sondeos se cumplen, el PP de Juanma Moreno será el partido con más respaldo entre los andaluces, pero sin mayoría absoluta. Los populares necesitarán que el PSOE o Vox les den sus votos para una investidura. ¿Estará dispuesto Sánchez a favorecer un Gobierno de Moreno en uno de sus históricos bastiones? La respuesta es que el candidato socialista, Juan Espadas, sí lo contempla. Así lo reconoció en una entrevista en el 'Diario de Sevilla', preguntado por su posición el día después de la noche electoral si el PP gana, pero necesita a Vox para gobernar.

El candidato socialista en Andalucía abre la puerta a facilitar que Moreno gobierne si gana

Moncloa ha hecho de Vox su principal arma electoral. Las elecciones en Francia y el cordón sanitario en el país vecino a la ultraderecha de Marine Le Pen han sido la coartada perfecta para agitar el miedo a una pinza PP-Vox e intentar neutralizar el alza de Feijóo, que ya reconoce incluso el CIS de Tezanos, que le sitúa entre los líderes mejor valorados junto a la vicepresidenta Yolanda Díaz. Entre los socialistas, hay preocupación y reconocen que la jugada del gallego instando a que gobierne el más votado ha sido un “buen órdago”. Pese a que son muchos los socialistas que en privado apuestan por explorar la vía de los pactos de gobernabilidad con el PP, hay unanimidad en que no se llegará a este tipo de acuerdos. “Sánchez jamás meterá en el mismo saco a Vox que a Podemos”, señalan fuentes socialistas, que también puntualizan que el “turnismo” entre PP y PSOE supondría dejar también fuera a proyectos como el que prepara Yolanda Díaz. En caso de que Sánchez se abriese a negociar, siempre lo haría desde el planteamiento de un cordón sanitario solo para Vox. Esto a Feijóo no le sirve.

placeholder Sánchez aprieta las manos a Yolanda Díaz en presencia de Calviño.
Sánchez aprieta las manos a Yolanda Díaz en presencia de Calviño.

En el bando del PP ahora se escucha al líder con especial atención. Nadie va a ir a la contra ante el planteamiento de gobierno de los más votados, pero son muchos los candidatos a alcaldes que de cara a las autonómicas de 2023 ya están sumando sus ediles y los de Vox para arrebatar ayuntamientos al PSOE o mantener sus gobiernos. Las coaliciones con los de Santiago Abascal se han naturalizado entre el electorado del PP y entre sus cuadros, que son mucho menos duros que la dirección nacional con la formación de ultraderecha. El cálculo de quedarse sin la oportunidad de gobernar es precisamente el que justifica que hoy el presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, no acogiese con entusiasmo el favorecer que García-Page repita como presidente si él suma con Vox: “Una vez que se produzcan las elecciones, respetaremos la democracia y buscaremos la estabilidad en un proyecto de mayorías”. No es el único.

La tranquilidad de los detractores tanto dentro del PSOE como del PP pasa por que ven imposible un entendimiento “sincero” entre Sánchez y Feijóo. Otra derivada es cómo se formularía este acuerdo. El sistema de nuestro país es representativo y no presidencialista, donde manda la lista más votada. Elegimos representantes, no presidente. En esta reflexión se escudan los que abogan por que gobierne el que más apoyos de las cámaras concite. Hay países en los que el partido más votado tiene una prima de escaños que le permite gobernar. Fórmulas hay muchas, voluntad poca.

El debate sobre un acuerdo PP-PSOE para que gobierne la lista más votada se instaló ayer en las filas socialistas. La oferta la explicitó el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una entrevista con El Confidencial y cayó como un jarro de agua fría en el argumentario que la Moncloa había diseñado ante el Gobierno de coalición con Vox que los populares han rubricado en Castilla y León el pasado lunes. “Si le preocupa Vox al PSOE, mi oferta para que gobierne el más votado sigue vigente”, así lanzaba el guante el gallego con la intención de dejar en evidencia la contradicción del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Los ministros que tenían agenda ayer salieron al paso con evasivas. La titular de Economía, Nadia Calviño, se aferraba a que el presidente Alfonso Fernández Mañueco había despachado en 10 minutos al socialista Luis Tudanca en la ronda de negociaciones para formar Gobierno tras el 13-F. No elevó ni un ápice el debate pese a que, entre los barones socialistas, según han confirmado a este medio, hay quienes bendicen dejar gobernar al partido más votado.

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