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Feijóo empodera a los andaluces y levanta las primeras suspicacias en el partido
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Feijóo empodera a los andaluces y levanta las primeras suspicacias en el partido

Las alarmas saltaron cuando se anunció el nombramiento de Elías Bendodo como coordinador general. Gamarra trasladó su sorpresa a varios compañeros: "Está todo por acordar". El PP espera que el domingo se equilibre el poder territorial

Foto: El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, durante el XX Congreso Nacional del PP. (EFE/Julio Muñoz)
El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, durante el XX Congreso Nacional del PP. (EFE/Julio Muñoz)
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En la cafetería del Ave Madrid-Sevilla, ayer, se escuchaba la musicalidad del acento gallego. Eso presagiaba lo que será el nuevo PP, una reedición del poder galaico conquistado en Andalucía. "A Andalucía venimos los populares siempre para los grandes momentos, pero siempre los pilota un gallego". Estas palabras del presidente Alberto Núñez Feijóo portaban un mensaje interno. Los pasillos del Auditorio eran un hervidero de suspicacias sobre el reparto territorial del poder en el PP. Las alarmas saltaron cuando se supo que el andaluz Elías Bendodo, mano derecha de Juanma Moreno, sería número tres del partido. La impresión general es que Feijóo ha buscado un contrapeso en el aparato para Cuca Gamarra.

El gallego ha recuperado la figura del coordinador general, que tradicionalmente se ha empleado cuando el partido se encontraba en el gobierno. El nombre de Bendodo estuvo sobre la mesa desde el principio para sustituir a Teodoro García Egea, que ayer se ausentó del Congreso, pero las inminentes elecciones en Andalucía dificultaron su traslado a Madrid. Feijóo y Juanma Moreno acordaron una vía intermedia dado que el hito prioritario e inmediato en la agenda del PP son las elecciones andaluzas. En cuanto los andaluces pasen por las urnas, Bendodo estará liberado para volcarse en el partido nacional de cara a las futuras municipales y autonómicas, donde Cuca Gamarra es la candidata favorita para recuperar La Rioja.

Lo que ahora está por ver es si también habrá una bicefalia en el grupo parlamentario. La recién nombrada secretaria general reconocía cierta sorpresa y admitió a algunos de sus compañeros: "Vamos a ver cómo queda esto, está aún sin acordar". En la delegación andaluza crecía la ansiedad según pasaban los minutos sin que se conociera el nuevo portavoz. Llevan días presionando para que Carlos Rojas fuera anunciado en la cita sevillana. Feijóo ha decidido aplazar la decisión, molesto por las filtraciones de algunos de los nombres de la nueva dirección.

Foto: El próximo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (EFE)

El nuevo presidente popular ha dejado para mañana el anuncio de los nombres que ocuparán las vicesecretarías, donde también se medirá el poder territorial de cada barón. Aunque se ha demostrado que Feijóo es un aniquilador de pronósticos, el domingo será el día grande de González Pons y se da por hecho que entrarán hombres de su confianza, como el secretario general del PP en Galicia, Miguel Tellado.

Para cubrir la cuota castellanoleonesa, Feijóo ha pedido referencias femeninas. En la nueva dirección deberá medir muy bien el equilibrio territorial. En el partido han surgido las primeras suspicacias sobre la preponderancia de los andaluces. Hay quienes desaconsejan que se nombre a Carlos Rojas en la dirección del grupo parlamentario porque "ya sería darles demasiado poder".

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que ha logrado colocar en la cúpula a su hombre fuerte, Alfonso Serrano, también tendrá sillones asignados entre los que manejan desde Génova el día a día del partido. Ayer volvió a acaparar el protagonismo, no solo por el furor que despertó entre la militancia presente, sino por el morbo de su encuentro con Pablo Casado. Hubo saludo, pero, según relatan los presentes, Ayuso quiso demorar el encuentro y se fue al final de la fila, para estupor de los presentes. El encuentro se ventiló con un frío rozamiento en el brazo.

Foto: El próximo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo; y la futura secretaria general, Cuca Gamarra (EFE/Julio Muñoz)

Este no fue el momento más duro para el presidente saliente del PP. En su equipo no daban crédito cuando vieron que ninguno de sus otrora fieles le mostraban agradecimiento alguno desde la tribuna. Sí lo hicieron los expresidentes, Mariano Rajoy y José María Aznar, y especialmente, de forma efusiva, su compañera de Nuevas Generaciones, Beatriz Fanjul.

Fue una jornada amarga para Pablo Casado. Su entrada en el Palacio de Congresos no tuvo una acogida con demasiado fervor militante. Él fue creciéndose emocionalmente, pese a que un error de Teófila Martínez le tuvo esperando fuera del auditorio durante todo el discurso de Aznar. El presidente saliente ha mantenido un contacto constante con su sucesor, le ha hecho partícipe de todos los detalles de su discurso y anunció desde la tribuna que cesa de todas sus responsabilidades en el partido y que entrega el acta de diputado. En un primer momento, Casado se planteó mantener el escaño, pero en su renuncia ha pesado la opinión de su familia. Los suyos le han trasladado que acudir periódicamente sería una prolongación de su agonía.

Ahora queda por despejar qué hará su número dos, García Egea, que por el momento acude con normalidad a las sesiones parlamentarias. Casado pasará página de su efímera vida como presidente del PP y encamina su futuro hacia la empresa privada. Ayer recibió algunos abrazos, pero él reconoce que pocos fueron sinceros.

placeholder Una de las últimas comidas de Sáenz de Santamaría con su equipo en Génova. (Twitter)
Una de las últimas comidas de Sáenz de Santamaría con su equipo en Génova. (Twitter)

El PP ha retrocedido a 2018, con un equipo lleno de 'marianistas', sin rastro de la batalla cultural, y con un Rajoy triunfante que al fin pudo pronunciar el discurso para un sucesor deseado. Es como si las primarias que acabaron con el 'sorayismo' nunca se hubieran producido. El 'marianismo' ha vuelto y la mejor prueba es la preeminencia de 'sorayistas'. Hay una foto muy célebre del equipo que de la candidatura de la todopoderosa vicepresidenta al Congreso de sucesión de Rajoy. Allí aparece comiendo unas pizzas en un receso con algunos nombres que hoy han recobrado una enorme relevancia: Elías Bendodo aparece al lado de Javier Arenas, colaborador necesario de este Congreso, y enfrente se encuentra repartiendo pedazos de pizza Cuca Gamarra, que tiene muy cerca a Fátima Báñez, Alfonso Alonso e Iñaki Oyarzabal. Todos han resurgido del nuevo liderazgo gallego con un deje andaluz. Juanma Moreno será el barón fuerte de Feijóo. Con todas las consecuencias.

En la cafetería del Ave Madrid-Sevilla, ayer, se escuchaba la musicalidad del acento gallego. Eso presagiaba lo que será el nuevo PP, una reedición del poder galaico conquistado en Andalucía. "A Andalucía venimos los populares siempre para los grandes momentos, pero siempre los pilota un gallego". Estas palabras del presidente Alberto Núñez Feijóo portaban un mensaje interno. Los pasillos del Auditorio eran un hervidero de suspicacias sobre el reparto territorial del poder en el PP. Las alarmas saltaron cuando se supo que el andaluz Elías Bendodo, mano derecha de Juanma Moreno, sería número tres del partido. La impresión general es que Feijóo ha buscado un contrapeso en el aparato para Cuca Gamarra.

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