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Rivales en el estadio, aliados contra Rusia: los ultras del Dinamo y el Shakhtar cogen el fusil
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Guerra en Ucrania

Rivales en el estadio, aliados contra Rusia: los ultras del Dinamo y el Shakhtar cogen el fusil

Los grupos de seguidores radicales de Kiev y la provincia independizada de Donetsk se suman a la resistencia ucraniana: "¡Solo unidos venceremos a la basura rusa!"

Foto: Ultras del Dinamo de Kiev, durante un partido contra el FC Shakhtar en Donetsk, en septiembre de 2011. (Getty/EuroFootball/Genya Savilov)
Ultras del Dinamo de Kiev, durante un partido contra el FC Shakhtar en Donetsk, en septiembre de 2011. (Getty/EuroFootball/Genya Savilov)
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"Nosotros, los representantes de los movimientos de aficionados de Ucrania, ya hemos ocupado nuestros lugares en las filas de los defensores de Ucrania". Así anuncian, junto a fotos que lo atestiguan, la adhesión a la resistencia de su país los seguidores radicales del Dinamo de Kiev, el equipo más laureado de la extinta Unión Soviética. Mensajes similares difunden en las redes sociales los hinchas del Shakhtar Donetsk, procedentes de la región prorrusa del Donbás que se declaró independiente en 2014. Son los dos principales equipos de la liga nacional y sus hinchas eran enemigos acérrimos en las gradas. Vladímir Putin los ha convertido en aliados. “Venceremos a la basura rusa”, dicen.

Los ultras de la capital son los White Boys Club (WBC). La traducción literal es el club de los chicos blancos. La equipación del equipo que llegó a ser temido en Europa en la década de los ochenta es blanca, pero a estos seguidores radicales se les ubica en el espectro de la extrema derecha y se les atribuye una conducta racista. Sus objetos de animación, como bufandas o banderas, incluyen a menudo simbología habitual de esa ideología, como la cruz celta o la calavera Totenkopf, la insignia de la unidad de combate de las SS nazis.

Los ultras del Dinamo de Kiev, durante un partido. Su pancarta recoge un verso del himno nacional:

Choca esta filiación con una leyenda atribuida a jugadores del Dinamo de Kiev durante la ocupación nazi. Se la conoce como 'el partido de la muerte'. Exjugadores de este equipo se enfrentaron en 1942 a una selección de oficiales alemanes bajo la presunta amenaza de ser asesinados si ganaban. Pese al aviso, los ucranianos golearon a los invasores y varios de ellos tuvieron como castigo el traslado a campos de concentración. Esta historia inspiró la película ‘Evasión o victoria’, protagonizada por Pelé, Sylvester Stallone y Michael Caine.

Poco antes de que en 2020 la pandemia de covid-19 restringiese el acceso a los estadios y los desplazamientos internacionales, protagonizaron una batalla campal contra sus homólogos del Eintracht Fráncfort en las calles de Kiev. Los ultras alemanes son los que esta semana han protagonizado un incidente similar en Sevilla. Ahora esas calles son escenario de otra batalla. No se lucha por demostrar quién manda en el movimiento de las gradas, sino contra la invasión rusa. Las peleas ya no son precisamente a puñetazos.

El escudo de los WBC incluye el dibujo de un guerrero que evoca al príncipe Sviatoslav I de Kiev. Es un señor de la guerra feudal que representa la era de las tribus eslavas que dieron lugar al nacimiento de la Rus de Kiev allá por el siglo IX. Ese periodo histórico es al que apela también el nacionalismo ruso para defender una historia común e indivisible entre Ucrania y Rusia. Al príncipe al que rinden tributo los ultras del Dinamo se le atribuye la victoria y expulsión de los jázaros, un pueblo de religión judía que llevaba asentado siglos en un territorio que llegó a abarcar el este de Ucrania y la península de Crimea, precisamente dos regiones que actualmente controlan el Kremlin o milicias prorrusas.

placeholder Ultras del Dinamo de Kiev posan con colaboradores llegados de la región de los Cárpatos.
Ultras del Dinamo de Kiev posan con colaboradores llegados de la región de los Cárpatos.

Los White Boys Club han lanzado una campaña en redes sociales en que animan a acudir a su país a luchar contra las tropas de Vladímir Putin. En sus mensajes se dirigen a otros grupos ultras del mundo. “A la atención de los grupos de aficionados europeos que quieren apoyar a Ucrania”, arranca uno de sus mensajes recientes. Piden que les manden “cualquier equipo de defensa militar”, como chalecos antibalas, cascos o guantes tácticos. Dicen contar con “un sistema logístico de transporte bien organizado” para que les hagan llegar el material desde Polonia, Eslovaquia, Hungría o Rumanía.

Para cualquier comunicación, ponen a disposición sus direcciones en Instagram o Facebook. También cuentan con una página web, pero ha sido 'hackeada' y alguien ha colocado fotos de ucranianos con simbología nazi. Los ultras del equipo que alineó en sus filas a figuras mundiales como Blokhin o Shevchenko también tratan de recaudar fondos a través de dos cuentas bancarias para hacer transferencias y otra de PayPal.

Un ultra del Shakhtar posa ante un muñeco en el que han escrito

A raíz de la invasión rusa, los miembros de WBC difundieron el 1 de marzo un vídeo en el que se ve a una veintena de personas junto a un mensaje donde se indica que Ucrania “vive actualmente uno de los momentos más difíciles de su historia”. "Nuestro país se ha enfrentado cara a cara con un enemigo eterno que ha estado usurpando nuestra libertad e independencia durante siglos", añaden.

En otros mensajes, reivindican haber luchado ya en las protestas europeístas del Euromaidán iniciadas a finales de 2013, que provocaron la salida del país del presidente prorruso Viktor Yanukóvich: “Nosotros, los fanáticos del Dinamo de Kiev, no nos quedaremos al margen: al igual que hace ocho años en Maidán, al comienzo de la guerra ruso-ucraniana, defenderemos nuestro Estado”.

Ese movimiento tuvo su epicentro en la plaza de la Independencia de Kiev y en él se mezclaron una amalgama de grupos y colectivos, incluidos de extrema derecha o filonazis. Hubo fuertes disturbios contra las fuerzas de seguridad en los que se registraron muertos y decenas de heridos. “Esta no es la primera vez que los ultras domésticos pueden jugar un papel decisivo en el destino de nuestro Estado”, defienden ahora en sus mensajes casi una década después.

placeholder Un arma con una pegatina de los seguidores radicales del Shakhtar.
Un arma con una pegatina de los seguidores radicales del Shakhtar.

Durante los tiempos en que estuvo vigente la Unión Soviética, el derbi en el mundo ruso lo protagonizaban el Dinamo de Kiev y el Spartak de Moscú. Tras el colapso del bloque comunista, se creó la Liga ucraniana y los WBC señalan en rojo sobre el calendario la fecha en que se enfrentan al Shakhtar Donetsk. Es el equipo de una de las dos provincias de mayoría rusófona del país que se declararon independientes en 2014 en reacción al movimiento europeísta del Euromaidán. La invasión rusa sobre Ucrania se inició bajo el pretexto de proteger a la población de Donetsk y Lugansk, ubicadas ambas en la región oriental del Donbás.

Sin embargo, este enfrentamiento en el estadio no se extiende al conflicto con Rusia. Los llamados Ultras Shakhtar se declaran ucranianos y en sus mensajes reivindican que “¡Donbás es Ucrania!”. En sus publicaciones en redes sociales, emiten mensajes de apoyo al Ejército de Kiev y también facilitan números de cuentas para recaudar fondos para la causa. Claman venganza por militares a los que rinden homenaje y consideran “héroes” por morir luchando “por cada metro de tierra ucraniana”.

En las gradas donde van los ultras del Shakhtar siempre se ven la bandera amarilla y azul de Ucrania y el escudo del país, que procede de la dinastía gobernante en el siglo X. Dentro de los Ultras Shakhtar hay una facción especialmente radical que se llama The Club. Hace algunos años, fueron entrevistados por una revista italiana. Entre otras cuestiones, les preguntaron acerca de la decisión de la UEFA de hacerles jugar en Kiev los partidos lejos de su estadio debido a la situación bélica del Donbás. También acerca de si ellos habían empuñado las armas en el conflicto. Los ultras se enfadaron porque la publicación no reflejó como ellos consideraban adecuado sus respuestas, así que las reprodujeron íntegras en sus foros.

placeholder Los ultras del Shaktar, durante un partido, mostrando banderas de Ucrania.
Los ultras del Shaktar, durante un partido, mostrando banderas de Ucrania.

“Muchos de los muchachos de The Club tomaron las armas y como muchos otros representantes de los ultras del Shakhtar de otros equipos fueron a la guerra contra Rusia en la composición de una variedad de unidades militares. Muchos siguen siendo militares, obligados a convertirse en soldados profesionales y encontrar un nuevo sentido a la vida: regresar a su hogar en Donetsk e izar la bandera amarilla y azul sobre la ciudad”, dicen estos ultras. Admiten que desde inicios de este siglo se han granjeado una gran enemistad en otras regiones del país gracias a una época victoriosa que les llevó a ganar la Europa League y ocho ligas de la mano del rumano Mircea Lucescu. Este entrenador fichó en 2020 por el eterno rival.

placeholder Un arma, simbología de los ultras del Shakhtar y la frase ''Ucrania en el corazón''.
Un arma, simbología de los ultras del Shakhtar y la frase ''Ucrania en el corazón''.

Ya en marzo de 2014, en pleno auge del conflicto interno, los ultras de ambos equipos celebraron un 'partido de unidad'. "Tenga en cuenta que este partido es una iniciativa pública conjunta de los ultras de Kiev y Donetsk", aclararon a quienes quisieran asistir. De aquellas fechas son otras fotos en las que se ve a los seguidores radicales del equipo naranja “en defensa del Donetsk Euromaidán. Gloria a Ucrania”. Ahora, tras la invasión rusa, el símbolo de los dos martillos cruzados que sirve de escudo a los ultras de Donetsk ha vuelto a decorar fusiles y uniformes militares, como muestran otras fotos que los seguidores radicales del club suben a sus redes sociales.

"Nosotros, los representantes de los movimientos de aficionados de Ucrania, ya hemos ocupado nuestros lugares en las filas de los defensores de Ucrania". Así anuncian, junto a fotos que lo atestiguan, la adhesión a la resistencia de su país los seguidores radicales del Dinamo de Kiev, el equipo más laureado de la extinta Unión Soviética. Mensajes similares difunden en las redes sociales los hinchas del Shakhtar Donetsk, procedentes de la región prorrusa del Donbás que se declaró independiente en 2014. Son los dos principales equipos de la liga nacional y sus hinchas eran enemigos acérrimos en las gradas. Vladímir Putin los ha convertido en aliados. “Venceremos a la basura rusa”, dicen.

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