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Feijóo da el salto a Madrid con red de seguridad: sin rival y desde la Xunta
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NO ACLARA SU SUCESIÓN EN GALICIA

Feijóo da el salto a Madrid con red de seguridad: sin rival y desde la Xunta

El presidente seguirá al frente del Gobierno gallego al menos hasta el congreso de abril, al que se presentará sin rivales de peso y con el respaldo unánime de todo el PP

Foto: El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en Santiago. (EFE/Lavandeira)
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en Santiago. (EFE/Lavandeira)

El PP ha pasado de la guerra total a una transición "ordenada" en cuestión de días. Al atardecer y ante el Multiusos Fontes do Sar de Santiago a reventar, Alberto Núñez Feijóo oficializó un secreto a voces. Esta vez sí, dará el paso a Madrid ante la "situación límite que vive España", pero también el PP. Sus allegados lo daban por sentado desde hacía días. El gallego nunca había abandonado sus aspiraciones estatales, pero la experiencia de 2018, cuando rechazó el bastón de mando tras el abandono de Mariano Rajoy, llamaba a la prudencia. El escenario es muy distinto al de entonces. Feijóo salta ahora a Génova con paracaídas y red de seguridad, con la aplastante unanimidad de los poderes territoriales, sin listas alternativas y sin resistencia interna. Tiene alfombra roja.

El dirigente cuenta con la indiscutible ventaja de haber conseguido atraer a la práctica totalidad del partido tras su liderazgo. No hay fisuras, al menos aparentes, en que es el único candidato capaz de reconstruir un PP roto por una guerra fratricida sin precedentes. Pero fue el propio Feijóo quien llenó de algodones el suelo ante un posible desembarco en Madrid. Antes de verbalizar sus intenciones, ató en corto el respaldo de los barones, que tendrán un papel protagonista en la nueva etapa del partido. Primero lo hizo con Andalucía y Castilla y León. Más tarde, zanjó los rumores sobre una eventual candidatura nacional de Isabel Díaz Ayuso, que dio un paso al lado y se posicionó también detrás del gallego. Y después buscó la rendición de Pablo Casado. Lo consiguió la noche del 23-F, pero en privado. En la reunión clave de Génova, los 17 barones autonómicos pidieron a Feijóo que se presentase. Él, sin embargo, esperó. A la red que tejía bajo sus pies aún le quedaban un par de remates.

"No han sido pocas las personas que me han pedido estos días que forme parte de la solución", admitía Feijóo ante los suyos. Pero como él mismo reconoció, esperó a tener todo atado para que su descenso a Madrid sea cómodo, sin sorpresas de última hora. Del gallego se dice que es un hombre estrictamente escrupuloso con los tiempos y los procedimientos, y no iba a ser menos en la decisión más importante de su carrera política. El martes, Casado pronunció alto y claro que contaría con su "lealtad". No plantearía resistencia pese a la "injusticia" de su derrocamiento. Con la bendición del presidente saliente, el miércoles reunió a los suyos para despedirse. "Es aquí, en Santiago, donde confluyen todos los caminos y donde debemos decidir si empezamos uno nuevo", lanzaba. Los cánticos de "¡presidente, presidente!" hicieron prescindible la votación, y el mandatario gallego confirmó su candidatura con declaración de intenciones incluida: "Yo no vengo a insultar a Pedro Sánchez. Yo vengo a ganar a Pedro Sánchez". El auditorio, en pie.

Sucesión incierta en Galicia

El PP de Galicia se llena de incógnitas a la misma velocidad que el PP nacional despeja las suyas. Alberto Núñez Feijóo inició este miércoles su proyecto como sucesor de Pablo Casado sin la más mínima mención a los efectos que su marcha provocará en su territorio, donde la formación política que lidera solo ha conocido dos presidentes en 32 años. Únicamente se permitió una coletilla final, cuando, ya como cierre de su intervención ante la junta directiva, afirmó que desde ese momento se ponía a preparar el Consello de la Xunta de este jueves. O lo que es lo mismo, que de momento sigue al frente del Gobierno gallego.

Las únicas palabras sobre el panorama local no las pronunció Feijóo ante la plana mayor de los populares gallegos, sino horas antes en un acto en A Coruña. “Es perfectamente compatible presidir una comunidad y un partido”, adelantó, con lo que desapareció cualquier posibilidad de sorpresa. Y, en efecto, no la hubo. Otra cosa es qué pasará tras el congreso extraordinario que previsiblemente le investirá como presidente nacional del PP. El cargo es incompatible con el de líder territorial, por lo que deberá abandonar sus responsabilidades orgánicas en Galicia. Si cesa o no como presidente de la Xunta, está por ver.

Foto: El presidente del comité organizador del congreso del PP, Esteban González Pons. (EFE)

Entre los populares gallegos reina el desconcierto. Son mayoría los dirigentes que consideran descabellado compatibilizar la presidencia de la Xunta con la del Partido Popular después del congreso extraordinario, pero también los hay que apuestan por que se mantendrá al frente del Gobierno gallego todo el tiempo que le sea posible. Incluso no falta quien defiende la posibilidad de combinar la presidencia de la Xunta y, por lo tanto, el acta de diputado en el Parlamento gallego, con la condición de senador en representación de la comunidad autónoma, sometida al mismo régimen que el resto de miembros del Senado, y por lo tanto perfectamente compatible. Lo haría para salir de Génova y perfilarse como contrincante de Pedro Sánchez.

Lo que no podrá aplazar más allá del congreso de Sevilla es la sucesión del partido, que está llamada a ser su apuesta a largo plazo en la Xunta. Los estatutos del PP gallego establecen que el presidente del partido se convierte automáticamente en candidato. Si Feijóo quiere atar esa designación con algún militante de mayor peso político que los dos miembros de su Gobierno con acta de diputado —Alfonso Rueda y Francisco Conde, los únicos que podrían tomar el relevo cuando Feijóo dimita—, será a través del partido. Lo puede hacer en un congreso extraordinario o con la elección de un miembro de la junta directiva, designado a propuesta del comité ejecutivo. La tercera vía consistiría en dejar las labores organizativas de forma interina al secretario general, Miguel Tellado. Las elecciones en Galicia no tocan hasta 2024.

Foto: El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Brais Lorenzo)

El compás de espera tensionará en todo caso no solo al PP, donde la plana mayor del partido vive con ansiedad el periodo que se avecina en un territorio poco habituado a cambios. También en el plano político, donde la oposición ya le venía reclamando que elija entre Galicia y Madrid. La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, se lo recordaba a través de Twitter casi al mismo tiempo que Feijóo anunciaba su carrera madrileña. “Es libre para perseguir sus ambiciones políticas al elegir al PP, pero Galicia no es la sala de espera de nadie. Por honestidad, debe dimitir ya como presidente de Galicia”, escribió. El secretario general del PSOE fue en la misma línea. “Para un presidente de la Xunta, los intereses de Galicia deben estar por encima de los del PP. No se puede supeditar el futuro del país a los intereses electorales del PP”, afirmó.

En su intervención ante la plana mayor del PP gallego, Feijóo se vio en la obligación de explicar por qué en su día dijo no a la sucesión de Mariano Rajoy y ahora acepta. “En 2018 dije que fallarle a Galicia sería como fallarme a mí mismo, y hoy siento que fallarle al Partido Popular es como fallar a Galicia y al resto de España, y por eso me presento”, se justificó. "Me siento en la obligación institucional y moral de ponerme a disposición de mi partido y de mi país", zanjó. El barón gallego ya avanzó que trazará su propia hoja de ruta porque "no soy un recién llegado", y prometió que alejaría al PP de las "trincheras", del "odio" y de la oposición de brocha gorda. El relevo en Génova está oficialmente en marcha. La era Feijóo acaba de comenzar.

El PP ha pasado de la guerra total a una transición "ordenada" en cuestión de días. Al atardecer y ante el Multiusos Fontes do Sar de Santiago a reventar, Alberto Núñez Feijóo oficializó un secreto a voces. Esta vez sí, dará el paso a Madrid ante la "situación límite que vive España", pero también el PP. Sus allegados lo daban por sentado desde hacía días. El gallego nunca había abandonado sus aspiraciones estatales, pero la experiencia de 2018, cuando rechazó el bastón de mando tras el abandono de Mariano Rajoy, llamaba a la prudencia. El escenario es muy distinto al de entonces. Feijóo salta ahora a Génova con paracaídas y red de seguridad, con la aplastante unanimidad de los poderes territoriales, sin listas alternativas y sin resistencia interna. Tiene alfombra roja.

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