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Nuevas Generaciones: el gran bastión de Carromero se tambalea
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FIN DE LA 'ERA CASADO'

Nuevas Generaciones: el gran bastión de Carromero se tambalea

La incertidumbre se apodera de la organización juvenil del PP, con una líder cuestionada y con el temor a que la nueva dirección de Feijóo inicie una purga interna

Foto: El excoordinador de la Alcaldía en Madrid, Ángel Carromero. (EFE/JuanJo)
El excoordinador de la Alcaldía en Madrid, Ángel Carromero. (EFE/JuanJo)
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La dimisión de Ángel Carromero ha acabado con una forma de proceder en Nuevas Generaciones. La organización juvenil de los populares se enfrenta ahora a un periodo convulso, con su jefe oficioso caído y ante el temor real de que la nueva dirección nacional inicie una purga. También en la Comunidad de Madrid, donde el colaborador de José Luis Martínez-Almeida maniobraba en la sombra pese a no tener ya ningún cargo orgánico. La mala relación de la presidenta, Ana Isabel Pérez Baos, e Isabel Díaz Ayuso prevé un choque de trenes tan pronto como la dirigente madrileña se haga con los mandos del PP de Madrid.

La situación interna es complicada en la organización a nivel general. Todos, de un modo u otro, temen que la caída de Pablo Casado tenga consecuencias. Los lazos con Carromero eran más que evidentes y a eso se suma la cercanía de Bea Fanjul con el todavía presidente popular. Razones de peso para pensar que se avecinan curvas, además de la lógica reestructuración que la nueva dirección nacional quiera imponer. Fanjul, no obstante, fue elegida como líder de la cantera popular hace menos de un año y tendría todavía otros dos años más avalados por los afiliados. "No debería ser así, Nuevas Generaciones es una cosa y el partido, otra. ¿Qué va a ser si no? Una gestora a dedo? No, de verdad", apunta un cargo juvenil, inquieto por lo que pueda ocurrir.

Foto: El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, abandona el hemiciclo. (EFE/Chema Moya)

El ruido de sables ya se percibe internamente. Al tiempo que el equipo de Casado se desmoronaba, con el grupo parlamentario también en su contra, un comunicado crítico con Fanjul comenzó a circular por redes sociales. Exigían su dimisión y criticaban la mala imagen que daba a la organización desde su llegada al poder, como el mitin en las elecciones del 4-M, donde la presidenta y diputada por Vizcaya tuvo una intervención muy polémica, con una intervención excesivamente desinhibida. "No me mates, Carromero", dijo al entonces secretario general de la Alcaldía de Madrid condenado por homicidio imprudente en Cuba en 2012.

El escrito, no obstante, es anónimo y nadie dentro de la organización ha dado un paso para pedir públicamente la dimisión de Bea Fanjul. Las diferentes fuentes consultadas por este diario coinciden en que se trata de "algo minoritario", aunque sospechan que es una corriente que surge en Madrid, previsiblemente cercana al entorno de Isabel Díaz Ayuso. Aseguran que dentro de Nuevas Generaciones son muchos los cargos que han comenzado a moverse para "encontrar su lugar" cuando se consolide la nueva dirección del PP de la mano de Alberto Núñez Feijóo.

"En aguas revueltas, ganancia de pescadores", ironiza una fuente del PP con una dilatada experiencia en organizaciones juveniles que, aunque asegura que por el momento no hay visos de rebelión interna, "la incertidumbre es total" por el cambio de lealtades. "No son críticos, son oportunistas porque aprovechan el momento para aumentar la debilidad", señalan. La actual presidenta de Nuevas Generaciones, Bea Fanjul, permanece tranquila. Al menos de momento. Rechaza toda posibilidad de rebelión interna y atribuye los rumores a la "situación complicada que hemos vivido todos los afiliados" por la ingente crisis en el seno del Partido Popular.

Nuevas Generaciones en Madrid celebró su último congreso en 2013. "Parece la tuna, hay cargos camino de los 40 años"

Y ese futuro incierto es extensible a Madrid. La organización de Nuevas Generaciones lleva cerca de seis años en una situación anómala. El último congreso se celebró en 2013, con la victoria de Pérez Baos (ahora edil en Las Rozas), y desde entonces no se ha convocado uno nuevo. Aunque los estatutos señalan que los cónclaves del partido se convocarán cada tres años, en este caso se han instalado en una excepcionalidad crónica. "Viven en la ilegalidad y no han hecho nada para remediarlo. Es lo que han querido", apunta otra fuente cercana a la organización.

Desde la dirección actual sostienen que no se ha renovado el organigrama por la inestabilidad que ha rodeado al partido desde entonces. Las dimisiones de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes o la moción de censura contra Mariano Rajoy son algunas de las circunstancias que internamente se aducen para justificar esta situación. "No se iban a preocupar en poner orden en los niños con la que estaba cayendo", señala un presidente de sede de Nuevas en la Comunidad de Madrid.

Foto: Ángel Carromero, en una imagen de archivo. (EFE/Diego García)

En el entorno de Pérez Baos aseguran que la dirigente "no tiene un pie fuera, sino tres", y ha solicitado en reiteradas ocasiones al PP de Madrid de Pío García Escudero la celebración del cónclave. Sea como fuere, la realidad es que en otras comunidades, aún con otros problemas en el PP, sí se celebraron periódicamente.

Las voces más críticas apuntan a una intencionalidad clara para dilatar el proceso. Detrás de esa demora estarían Carromero y Pérez Baos, pero también la actual secretaria general del PP de Madrid, Ana Camins, que dirige la gestora del órgano del PP madrileño. "Lo han hecho para seguir en el poder y frenar cualquier cambio. Esto parece la tuna, gente camino de los 40 con chavales de 18 años", indica un cargo electo popular que en su juventud estuvo muy implicado en Nuevas Generaciones.

El universo Carromero

Aunque el liderazgo de Nuevas Generaciones de Madrid lo ocupa Pérez Baos desde 2013, Carromero movía los hilos en la sombra como número dos. Desde la secretaría general hacía y deshacía a su antojo en las sedes municipales, con purgas, ceses y nombramientos 'a dedo' de conocidos y allegados. Cuando dejó el cargo oficialmente, su figura seguía estando muy presente. "Sí, era el amo", señalan fuentes próximas a la organización. Todos los movimientos recibían el aval de la presidenta, mientras los críticos denunciaban cómo colocaba a los suyos en puestos de dirección del partido.

Un comunicado anónimo exigió esta semana la dimisión de Fanjul, aunque internamente aseguran que es una corriente "minoritaria"

Ángel Carromero nunca ha tenido un puesto en la primera línea política, pero su influencia le permitía tener presencia en la órbita de poder del partido, primero con Esperanza Aguirre y después con Pablo Casado, su amigo. Siempre protegido. El polémico asesor, por ejemplo, pilotaba la elección de compromisarios procedentes de Nuevas Generaciones en los distintos congresos nacionales o regionales y maniobraba internamente para intentar que su caballo fuese siempre el ganador.

El madrileño se convirtió en una figura clave del 'universo' popular, pero, con el tiempo, todos a los que ayudó terminaron renegando de él. Primero lo hizo la propia Aguirre. La expresidenta lo señaló como uno de los 'fontaneros' que, a nivel interno, estaba frenando la carrera de Isabel Díaz Ayuso en su aspiración por presidir el PP de Madrid. Él era uno de los "chiquilicuatres" de Génova al servicio de Teodoro García Egea.

Foto: Ángel Carromero y Pablo Casado. (EFE/Mariscal)

Más tarde, fue José Luis Martínez-Almeida quien le dio la espalda. En 2019, Carromero fue nombrado coordinador general de la Alcaldía en el Ayuntamiento de Madrid, es decir, la mano derecha del regidor en el consistorio. El nombre del asesor estaba en el centro de la trama de espionaje destapada por El Confidencial contra Díaz Ayuso. Fue uno de los hombres de Génova que contactó con detectives para buscar información comprometedora que pudiese derribar políticamente a la dirigente. La operación fue negada por todos. Por Casado, por Egea, por Almeida. También por él mismo. Pero cuando todo se vino abajo, la dirección le dejó caer.

Primero renunció a su responsabilidad en el Ayuntamiento de Madrid, pero terminó presentando su baja del PP poco después, acaso para burlar la comisión de investigación que se desarrollará en Cibeles y que apunta a buena parte de cargos populares. Fue el primero en dimitir, el chivo expiatorio en el inicio del escándalo, pero no el último. Arrinconado por las presiones internas, finalmente Teodoro García Egea hizo lo propio el pasado martes. Y el siguiente será el propio Pablo Casado. Las organizaciones territoriales que diseñó durante años resisten, pero por poco tiempo. Todas están a la espera de la mano ejecutora del barón gallego.

La dimisión de Ángel Carromero ha acabado con una forma de proceder en Nuevas Generaciones. La organización juvenil de los populares se enfrenta ahora a un periodo convulso, con su jefe oficioso caído y ante el temor real de que la nueva dirección nacional inicie una purga. También en la Comunidad de Madrid, donde el colaborador de José Luis Martínez-Almeida maniobraba en la sombra pese a no tener ya ningún cargo orgánico. La mala relación de la presidenta, Ana Isabel Pérez Baos, e Isabel Díaz Ayuso prevé un choque de trenes tan pronto como la dirigente madrileña se haga con los mandos del PP de Madrid.

Partido Popular (PP) Pablo Casado
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