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Los pueblos de CyL gobernados PP y Vox: "Mandan los programas, el resto es humo"
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Negociación en Castilla y León

Los pueblos de CyL gobernados PP y Vox: "Mandan los programas, el resto es humo"

Tordesillas, El Espinar y Navalmoral de la Sierra mantienen acuerdos de gobierno entre ambas formaciones políticas, ya en negociaciones para armar un Ejecutivo de coalición en la región. Rompieron en Palencia y Aranda de Duero

Foto: Foto: J. F.
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"En un pueblo las cosas son diferentes", dice Inmaculada, que toma un café con Carmen en la plaza Mayor de Tordesillas. Ambas son vecinas de este municipio de Valladolid de poco menos de 9.000 habitantes donde ya gobiernan PP y Vox, ahora en negociaciones para la presidencia de las Cortes de Castilla y León. "No soporto a Vox, pero aquí no se ha notado nada en temas de mujeres". Responde así a nuestra pregunta de si el acuerdo de gobierno ha supuesto un retroceso en la lucha contra la violencia de género. De hecho, en el reparto de competencias, los de Santiago Abascal se quedaron con la Concejalía de Igualdad. Como en El Espinar o Navalmoral de la Sierra, donde ambas formaciones también comparten gestión, todos se ciñen al día a día. A la ciudad. "Mandan los programas y el resto es humo", dice un alcalde.

El tema surge tras los resultados del 13-F, donde PP y Vox, con 31 y 13 procuradores, respectivamente, tienen en su mano configurar un Ejecutivo de coalición. Alfonso Fernández Mañueco y Juan García-Gallardo ya se han sentado a hablar. Aunque las posiciones siguen alejadas, son conscientes de que la derecha no tiene otra alternativa. La repetición electoral no es una opción y los populares lo saben. Especialmente ellos, hasta el punto de que internamente ya hablan del posible pacto. La experiencia de estos pequeños municipios es la prueba de que, a pesar de las diferencias, están condenados a entenderse.

"Deberíamos temer más a los pactos que está llevando a cabo el PSOE con partidos independentistas y herederos de ETA"

En uno de los bares cercanos a las históricas Casas del Tratado, en Tordesillas, la opinión de la dueña del negocio es la misma. "Aquí se está a otras cosas. No, no ha habido un cambio en temas de violencia de género". Y esa sensación de la calle la confirma el regidor del PP, Miguel Ángel Oliveira, a El Confidencial. "Nunca he recibido por parte de mis compañeros de Vox ninguna propuesta que suponga un paso atrás en igualdad, diversidad o violencia de género. Todo lo contrario. Hemos avanzado indudablemente en la mejora de los servicios sociales y en políticas de igualdad entre hombres y mujeres. En cuanto a las cesiones, no ha habido nunca ninguna petición de cesión, las negociaciones de acuerdo siempre fueron en positivo".

La concejala de Igualdad de Vox es Zulema San José y esa cartera es la única que gestiona su partido en el consistorio tordesillano. Aquí se han mantenido los actos y campañas del 25 de noviembre y han protagonizado iniciativas como la instalación de "Corazones solidarios" para recoger tapones y recaudar dinero para las mujeres víctimas de violencia de género.

Oliveira muestra su rechazo a la propuesta del PSOE que implicaba romper todos los pactos municipales de PP y Vox. "Lo recibí con indignación, el PSOE no es quién para exigir nada políticamente a nadie y menos que se rompa el pacto municipal en Tordesillas. Lo que deberían hacer es exigir más compromiso y trabajo a los concejales del Grupo Municipal Socialista en nuestro municipio, que llevan toda la legislatura desaparecidos". Y ante un escenario similar a nivel autonómico asegura que no es comparable con uno municipal, pero sentencia que "no hay nada que temer ante un acuerdo de dos fuerzas políticas democráticas. Deberíamos temer más a los pactos que está llevando a cabo el PSOE con partidos independentistas y herederos de ETA".

Otro de los municipios donde PP y Vox mantienen un pacto de gobierno es El Espinar, en Segovia. Su alcalde popular, Javier Figueredo, también rechaza que se les ejemplifique como lugares con un pacto peligroso que hay que evitar repetir y exige al PSOE que "deje de poner El Espinar como ejemplo para desprestigiar al municipio". Esta localidad tiene unos 9.500 habitantes y está gobernada por un acuerdo entre PP, Vox y Ciudadanos. "Aquí ha habido un acuerdo de unidad y programa para mejorar el municipio", insiste Figueredo a El Confidencial.

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Foto: J. F.

Sin embargo, aquí el pacto sí que ha dividido a los vecinos. El edil popular reconoce que este pacto ha obligado a sacar del debate municipal los temas más sensibles y que crean discrepancia entre los socios. "Decidimos no sacar adelante mociones que no tengan que ver con la política municipal. En violencia de género también tomamos la decisión de no discutir sobre este asunto. No vamos a dar ni un paso atrás en derechos, libertades y en igualdad". Un equilibrio complicado teniendo en cuenta que una de las dos concejales de Vox en el equipo de gobierno, Montserrat Sanz, es la encargada del Área de Asuntos Sociales e Igualdad. Las palabras del alcalde podrían ser la reacción a la multitud de críticas recibidas durante toda la legislatura. Cuando llevaban solo unos meses en el poder PP, Vox y Ciudadanos presentaron una moción para exigir la derogación de la normativa sobre violencia de género, una de las peticiones que también ha puesto Vox en la negociación para la Junta de Castilla y León.

En varias ocasiones, los tres grupos que gobiernan El Espinar han votado en contra de mociones presentadas por el PSOE para condenar la violencia de género o romper el consenso previo que había en declaraciones conjuntas cada 8 de marzo. De hecho, otra de las decisiones más polémicas fue el pasado marzo de 2021, cuando Vox llevó al pleno la petición de cambiar la onomástica a Día de las Víctimas por Covid. El alcalde responde que hay que trabajar en el programa. "El resto es humo", insiste.

Foto: El candidato de Vox a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo (i), acompañado por el presidente del partido, Santiago Abascal. (EFE/Pablo Requejo)

La línea roja que marcó el candidato de Vox Juan García-Gallardo para formar gobierno y que exigía derogar la Ley de Violencia de Género es especialmente dolorosa para el PP. Castilla y León aprobó en 2010 bajo la presidencia de Juan Vicente Herrera la primera ley autonómica de violencia de género de todo el país para "garantizar la seguridad y la recuperación integral de las víctimas de violencia de género". Una apuesta firme y pionera que los populares han ido potenciando, haciendo bandera de ella y que incluso en el mes de diciembre anunciaban la elaboración de una nueva norma actualizada que incorporara la violencia digital y la violencia vicaria. Tras la primera reunión entre Mañueco y García-Gallardo las pretensiones de Vox bajaron en este asunto. Ya no hablan de "derogar", sino de "tocar" y aún han ido más allá diciendo que la "violencia de género no sería un obstáculo" para formar gobierno.

El tercero de los municipios de Castilla y León donde PP y Vox gobiernan juntos es un pueblo de la provincia de Ávila, Navalmoral de la Sierra, con poco más de 300 habitantes. Allí el regidor, Desiderio Vallejo, consiguió el bastón de mando con los votos de ambos partidos y del PSOE. Una combinación solo posible en la política de pequeños municipios donde "pesan las personas y no los partidos".

La ruptura de todos estos pactos entre PP y Vox ha sido una de las condiciones que ponía el candidato socialista, Luis Tudanca, para negociar su abstención y permitir gobernar a los populares realizando un "cordón sanitario" para que los de Abascal no entraran en el Ejecutivo autonómico. "Si quieren que hablemos de cordón sanitario hablamos, pero de cordón sanitario, no de regalarles un gobierno. Que rompan sus acuerdos con Vox en Palencia, en El Espinar, en Aranda de Duero o en Murcia", decía el secretario general de los socialistas de Castilla y León dos días después de las elecciones del 13 de febrero. Una vía de acuerdo con el PSOE casi descartada tras la reunión de quince minutos del pasado del lunes que terminó en reproches mutuos.

Ruptura en Palencia y Aranda de Duero

La legislatura municipal comenzó en Castilla y León con otros dos pactos más en Palencia y en Aranda de Duero que han terminado rotos. En el caso del Ayuntamiento de Palencia, el alcalde de Ciudadanos, Mario Simón, alcanzó la alcaldía con el apoyo de su grupo, PP y Vox. Una fórmula inestable por los tres concejales que sacaron los naranjas y que finalmente saltó por los aires hace unos meses.

En noviembre de 2021 Vox sale del Ayuntamiento de Palencia porque asegura que PP y Ciudadanos han dejado de ser "socios fiables". Así lo decía Sonia Lalanda, única concejal de los de Abascal y que hasta entonces había sido responsable del Área de Desarrollo Local. Lalanda les acusaba de "incumplimiento de los acuerdos programáticos" y de "falta de ilusión". Esa salida de la corporación está haciendo temblar estos días al actual equipo de gobierno. Vox se ha negado a apoyar los presupuestos municipales, uniendo su voto en contra a los de PSOE y Ganemos, lo que terminó con la decisión de Simón de someterse a la primera moción de confianza que se presenta en la historia de la corporación. Una moción de la que ha logrado salir airoso finalmente con la abstención de los de Abascal y que mantiene al alcalde de Ciudadanos en la única capital de provincia de esta comunidad.

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Foto: J. F.

Aranda de Duero, en Burgos, pudo mantenerse con mandato popular tras las elecciones de 2019 gracias a los votos de Vox. Raquel González continúa al frente del ayuntamiento a pesar de que las elecciones las ganó el PSOE, con 7 concejales. El acuerdo entre PP (6), Ciudadanos (3) y Vox (2) les permitió ganar la investidura. En aquel pacto los populares prometieron que los de Santiago Abascal entrarían en el consistorio, pero eso no sucedió hasta mitad de mandato. En junio, la alcaldesa les ofreció en una remodelación las áreas de Personal y Medio Ambiente.

Sin embargo, la dirección nacional de Vox no aceptó esos cargos al considerarlo una "estrategia del PP para desgastar a su partido". Uno de los ediles aceptó el puesto y fue expulsado de la formación conservadora. El otro siguió la recomendación de Madrid. Aunque a final de año lo que quedaba del pacto de inicio de legislatura entre PP y el edil superviviente de Vox se rompió definitivamente considerando que los populares no estaban favoreciendo cambios y presentaban "el mismo presupuesto que el año anterior".

"En un pueblo las cosas son diferentes", dice Inmaculada, que toma un café con Carmen en la plaza Mayor de Tordesillas. Ambas son vecinas de este municipio de Valladolid de poco menos de 9.000 habitantes donde ya gobiernan PP y Vox, ahora en negociaciones para la presidencia de las Cortes de Castilla y León. "No soporto a Vox, pero aquí no se ha notado nada en temas de mujeres". Responde así a nuestra pregunta de si el acuerdo de gobierno ha supuesto un retroceso en la lucha contra la violencia de género. De hecho, en el reparto de competencias, los de Santiago Abascal se quedaron con la Concejalía de Igualdad. Como en El Espinar o Navalmoral de la Sierra, donde ambas formaciones también comparten gestión, todos se ciñen al día a día. A la ciudad. "Mandan los programas y el resto es humo", dice un alcalde.

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