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El futuro del Partido Popular: gestora y congreso para aupar como líder a Feijóo
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El futuro del Partido Popular: gestora y congreso para aupar como líder a Feijóo

El líder popular ha acudido al hemiciclo y ha usado su pregunta como un adiós. Los líderes territoriales pedirán que se marche y que se celebre un cónclave del 1 al 3 de abril en Andalucía o en Madrid

Foto: El líder del PP, Pablo Casado. (EFE/Javier Lizón)
El líder del PP, Pablo Casado. (EFE/Javier Lizón)
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El presidente del PP, Pablo Casado, vivió ayer las peores horas desde que llegó a la presidencia del partido. Este miércoles por la mañana ha acudido a la sesión de control en el Congreso de los Diputados, donde tenía preparada una pregunta, que no era tal, en tono de despedida. Tras la réplica del presidente del Gobierno a su intervención, Casado no ha tomado más la palabra, se ha levantado y ha salido del Congreso junto a sus vicesecretarios, sus últimos leales, Pablo Montesinos, Antonio González Terol y Ana Beltrán.

Hace una semana había registrado su interpelación a Pedro Sánchez sin sospechar lo que le tocaría vivir. El ambiente en la bancada popular ha sido el mismo que el vivido cuando la moción de censura contra Mariano Rajoy, aunque Casado si se presentó ante el Pleno. La pesadumbre ha invadido al grupo. Había coincidencia mayoritaria en que el presidente del PP debió dejar caer antes a su secretario general, Teodoro García Egea, que finalmente dejó ayer el cargo.

Los diputados cerraron filas con Casado porque hay una coincidencia en que “Pablo es buena persona” y consideran que merece una salida "honrosa", pese a los errores de los últimos días. Hay mucha decepción entre unos y otros, y ayer hasta última hora hubo bronca con la dirección del Congreso porque insistían en que se anunciase la convocatoria de un congreso extraordinario como se había pactado en el convulso comité de dirección del lunes, en el que el ya ex secretario general llegó a encerrarse con la portavoz del Congreso, Cuca García Gamarra, en un despacho del que salían gritos de "traidora".

Día de vértigo para Pablo Casado.

Los tiempos del futuro PP se marcarán en la reunión que tendrá esta tarde en Génova el todavía líder del partido. Están convocados todos los líderes regionales excepto Isabel Díaz Ayuso. En las baronías no ha gustado que se excluya a la madrileña, dado que lo normal es que, en los casos en los que el presidente de la comunidad no regenta también el partido, se suele convocar a los dos, apuntan fuentes de la organización.

“Pablo va a escuchar a los barones”, manifiestan desde su equipo, donde avanzan que el presidente propondrá una solución de unidad. Casado no quiere más guerras y, si hay consenso en que la mejor solución para el PP es que él se vaya, lo hará. Los barones también llegan con los ánimos más templados: García Egea, su bestia negra, ya ha caído, y con Casado no van a "hacer sangre".

La mayoría le conoce desde hace muchos años. Hay cuórum en que, si hace unos días se hubiera entregado la cabeza del número dos del PP, el escenario sería distinto. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha estado en contacto permanente con Casado, y la primera opción al estallar la crisis era mantenerle en el cargo si dejaba caer a García Egea. Casado no barajó esta opción hasta ayer, pero ya era tarde. Los barones explicarán al líder del PP que no se trata de “un golpe” desde las alturas, sino que la revolución es "de abajo arriba". Le pedirán que dé un paso atrás y se nombre una gestora en la junta directiva nacional del martes, donde también se darán las fechas para el cónclave. En este momento, la fecha que se maneja es del 1 al 3 de abril y el lugar podría ser Andalucía, como un gesto ante la próxima cita con las urnas. "Voy a decir a Pablo que haga la prueba de salir a la calle y, si recorre cinco metros sin que le pidan tres veces que dimita, puede seguir siendo el presidente del PP", avanza un presidente autonómico que lamenta este final.

Foto: El secretario general del PP, Teodoro García Egea. (EFE/Lizón)

Feijóo llega hoy a Génova con la intención de pactar la salida con Casado. El barón gallego está molesto porque desde su entorno aseguran que se siente “engañado” por el líder del PP y eso le habría llevado a dar el paso de moverse para provocar la caída de la actual cúpula. El domingo, Casado le llamó para convocarle a una comida este martes. Quería comer en Madrid con él, con Alfonso Fernández Mañueco y con Juanma Moreno, pero, según relata uno de los convocados al almuerzo, nunca más contactó con ellos. Feijóo se sintió agraviado y trasladó a sus compañeros que “yo tardo en darme cuenta de que me engañan”. Desde entonces, no pasaría una más y lo previsible es que hoy tampoco.

La era Casado ha terminado y él empezó a asimilarlo en la mañana de ayer. Cuando entró en la sede de Génova nada tenía que ver con el Casado que se había ido la noche anterior. El lunes estaba con la euforia de dar la batalla. Pese a las amenazas de dimisiones de gente tan cercana a él, como el portavoz en el Senado, Javier Maroto, se fue a casa pensando que podía torcer el brazo a los barones. García Egea le había convencido de que se impondrían en la junta directiva nacional, que ellos marcarían los tiempos del congreso y que él podría volver a presentarse como el candidato que había puesto pie en pared ante la corrupción.

Teodoro García Egea presenta su dimisión como secretario general del PP.

Pero, tras estar con su familia, Casado ya no quería pelear más. Estaba cansado y el cúmulo de deserciones a lo largo de la mañana pasaban factura. Tras el movimiento del PP de Galicia, todas las baronías se sumaron en cascada a la petición de un congreso extraordinario. La 'vía Feijóo' se imponía y el goteo de dimisiones se le hizo insoportable. Empezó a preparar la salida y pidió a García Egea que dimitiese. Se fue a comer con María Pelayo, responsable de Comunicación y persona de su máxima confianza, y con Pablo Montesinos, Ana Beltrán y otras personas de su gabinete para preparar el epílogo.

El presidente del PP, Pablo Casado, vivió ayer las peores horas desde que llegó a la presidencia del partido. Este miércoles por la mañana ha acudido a la sesión de control en el Congreso de los Diputados, donde tenía preparada una pregunta, que no era tal, en tono de despedida. Tras la réplica del presidente del Gobierno a su intervención, Casado no ha tomado más la palabra, se ha levantado y ha salido del Congreso junto a sus vicesecretarios, sus últimos leales, Pablo Montesinos, Antonio González Terol y Ana Beltrán.

Pablo Casado Partido Popular (PP)
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