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Vox exige derogar las leyes de violencia de género y memoria histórica en Castilla y León
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no quiere que el pp gobierne en solitario

Vox exige derogar las leyes de violencia de género y memoria histórica en Castilla y León

García-Gallardo insiste en que no regalará sus votos al PP y asegura que Fernández Mañueco no se ha puesto en contacto con él. Con 13 procuradores, exige al menos el mismo papel que tuvo Ciudadanos en la pasada legislatura

Foto: El candidato de Vox a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo (i), acompañado por el presidente del partido, Santiago Abascal. (EFE/Pablo Requejo)
El candidato de Vox a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo (i), acompañado por el presidente del partido, Santiago Abascal. (EFE/Pablo Requejo)

El día después del 13-F, Vox se reafirma en sus exigencias para negociar un Gobierno con el Partido Popular de Alfonso Fernández Mañueco. Su candidato, Juan García-Gallardo, ha repetido ante los medios de comunicación que “el PP debe perder toda esperanza de que Vox vaya a regalar sus votos”. Los de Santiago Abascal exigen la derogación de la que consideran “legislación de izquierdas” de la comunidad autónoma y que ejemplifican en la ley de violencia de género o en el decreto de memoria histórica. Este lunes no ponen sobre la mesa la vicepresidencia, pero García-Gallardo sí avanza que no serán “ni más ni menos que ningún otro partido” y que pedirán el mismo peso o más que tuvo Ciudadanos la pasada legislatura con menos porcentaje de voto.

Juan García-Gallardo ha asegurado que aún no ha recibido ninguna llamada de Mañueco y ha criticado que el líder popular “prefiere llamar antes al PSOE”. Dice que espera ese contacto para empezar una negociación que afrontarán con “responsabilidad, firmeza y flexibilidad” y en la que no renunciarán a lo que consideran que les corresponde tras el mandato de las urnas. Subraya que están abiertos a hablar, pero con las líneas rojas muy claras: “Si no se conforma un Gobierno para cambiar el rumbo de Castilla y León, que no cuenten con Vox”. Y también es rotundo en la posibilidad de acordar una abstención para que gobernara el PP en minoría y en solitario: “No vamos a abstenernos”.

Foto: Abascal, García-Gallardo y Ortega Smith, en un acto en Valladolid. (EFE/Nacho Gallego)

Gallardo encabezará el equipo negociador de Vox porque “en Castilla y León tenemos que entendernos los castellanos y leoneses”. “Yo solo tengo que hablar con Mañueco”, ha declarado, al tiempo que pide al PP que no sea Génova quien pilote la política de pactos. Y, ante el escenario de un pacto entre PP y PSOE en el que los socialistas se abstengan para que gobiernen los populares, sentencia que “la base social del PP no quiere un acuerdo con el PSOE”.

Vox sabe de su fuerza, es decisivo e imprescindible para que haya Gobierno en Castilla y León. La sensación de éxito y poder era palpable en esta primera comparecencia tras la noche electoral. La formación de Santiago Abascal pasa de uno a 13 procuradores, es tercera fuerza política y ha logrado el 17,6% de los votos. Si anoche, tras conocer el escrutinio, la principal demanda era la vicepresidencia de la Junta y entrar a formar parte del Gobierno autonómico, hoy la lista de exigencias aumenta.

García-Gallardo considera imprescindible que se derogue las que consideran “legislación de izquierdas”. Aseguran irrenunciable derogar la ley regional contra la violencia de género y la normativa sobre memoria histórica vigente en la comunidad. Subraya Gallardo que son decisiones que se podrían tomar “el primer día”. También estará en la negociación una bajada general de impuestos y algunas de las reivindicaciones que llevaban en su programa las candidaturas provinciales y de la España Vaciada porque las consideran “legítimas”. Entre ellas ha citado los centros de Atención Primaria en todos los municipios, la Unidad de Radioterapia de Soria o el tren directo Madrid-Aranda de Duero-Burgos. Vox ha anunciado, además, que propondrá reuniones con todas estas plataformas de provincias, hayan obtenido o no representación, para hacer realidad sus reivindicaciones más relevantes.

Reparto de cargos

Juan García-Gallardo dice que todavía no es el momento de hablar de reparto de cargos, que antes hay que negociar las políticas, pero ha puesto de forma contundente sobre el tablero de juego lo que consideran que Vox “tiene el derecho y el deber” tras el resultado electoral. “Queremos tener el peso que nos han otorgado los ciudadanos”, ha insistido en varias ocasiones. Y ese peso lo miden con el precedente del acuerdo de Gobierno entre PP y Ciudadanos de la pasada legislatura.

Foto: García-Gallardo y Abascal, tras los resultados del 13-F. (EFE/Pablo Requejo)

Entonces, el partido de Inés Arrimadas consiguió la presidencia de las Cortes de Castilla y León, la vicepresidenta de la Junta y cuatro consejerías (Transparencia, Sanidad, Empleo y Cultura). En ese espejo se están mirando los de Abascal. “Si a Ciudadanos le votó hace dos años y medio el 14% y a nosotros nos ha votado el 17,6%, tendremos que obtener lo mismo o más”, explica Gallardo. Aun así, se ha negado a poner nombre a las consejerías o cargos que solicitarán a Mañueco, aunque todavía resonaba en este hotel vallisoletano la frase de Santiago Abascal de anoche: “¡Qué cara de vicepresidente se le está poniendo a Juan García-Gallardo!”.

El candidato de Vox ha protagonizado en solitario una rueda de prensa en el mismo hotel de Valladolid donde anoche celebraron la noche electoral. Vestido ya de “vicepresidente”, con traje y corbata verde, y ante decenas de periodistas, el joven candidato ha resaltado la importancia de representar una nueva generación de líderes que empieza a llegar a la política. García-Gallardo ha asegurado que han vencido a las encuestas interesadas y a la demonización de su formación, y explica que es el momento de demostrar “que no somos gente peligrosa ni de extrema derecha": "Somos un partido de sentido común y de extrema necesidad”.

El día después del 13-F, Vox se reafirma en sus exigencias para negociar un Gobierno con el Partido Popular de Alfonso Fernández Mañueco. Su candidato, Juan García-Gallardo, ha repetido ante los medios de comunicación que “el PP debe perder toda esperanza de que Vox vaya a regalar sus votos”. Los de Santiago Abascal exigen la derogación de la que consideran “legislación de izquierdas” de la comunidad autónoma y que ejemplifican en la ley de violencia de género o en el decreto de memoria histórica. Este lunes no ponen sobre la mesa la vicepresidencia, pero García-Gallardo sí avanza que no serán “ni más ni menos que ningún otro partido” y que pedirán el mismo peso o más que tuvo Ciudadanos la pasada legislatura con menos porcentaje de voto.

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