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¿Por qué Castilla y León tiene la mejor educación de España?
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¿Por qué Castilla y León tiene la mejor educación de España?

La fórmula de la región, con los mejores números en el 'ranking' de la OCDE en España, combina factores como el gasto, el tamaño de los pueblos o las características socioeconómicas de la población

Foto: Un aula vacía en Burgos. (EFE/Paco Santamaría)
Un aula vacía en Burgos. (EFE/Paco Santamaría)

Fue una sonada metedura de pata. No sentó bien en aquella campaña que la exministra de Agricultura, la vallisoletana Isabel García Tejerina, dijera que "lo que sabe un niño de 10 años en Andalucía es lo que sabe un niño de ocho en Castilla y León". Tejerina quería sacar pecho de los buenos resultados que saca Castilla y León en el informe PISA, pero no fue buena idea presumir de ello en la última cita con las urnas en Andalucía. En la campaña del 13-F viene más a cuento. Castilla y León no solo es la que mejor puntúa en el 'ranking' de la OCDE en España, sino que es una de las mejores del mundo y sus resultados se codean con Finlandia. ¿Por qué la educación en Castilla y León funciona mejor? ¿Cuánto se explica por los factores sociales y cuánto tiene de mérito político?

Castilla y León es la única región española que siempre sale en cabeza del 'ranking' de PISA en todas las competencias evaluadas entre alumnos de 15 años, que miden tanto comprensión lectora como matemáticas y capacidad global. También es la autonomía con alto grado de equidad e integración social, es decir, menos diferencias entre los que mejores y peores puntuaciones sacan y sin que sean significativas las diferencias entre centros públicos y concertados. Otro de los éxitos de los que pueden presumir castellanos y leoneses es tener, junto con los extremeños, el índice más bajo de acoso escolar, según el estudio de la OCDE.

No solo es la que mejor puntúa en el 'ranking' de la OCDE, sino que es una de las mejores del mundo y sus resultados se codean con Finlandia

"Tiene muchas señales que reflejan la excelencia del sistema", afirma Xavier Prats-Monné, ex director general de Educación de la Comisión Europea y asesor de la UOC. "Los alumnos muestran gran sentido crítico en las pruebas, lo que demuestra que tienen un nivel educativo sofisticado que, además, es inclusivo. Castilla y León tiene muy pocos estudiantes entre los peores y muchos entre los mejores. Hay muy pocos rezagados. Apenas hay distinciones entre género ni escuelas del tipo rural y urbano. Se nota que se hace un esfuerzo importante en mantener un sistema educativo sólido en poblaciones pequeñas", detalla.

Entre las hipótesis que manejan los expertos de por qué Castilla y León prepara mejor a sus alumnos, que están por encima de la media española y también de la OCDE, todos coinciden en que no hay un único factor. "Es como en un cóctel. Es fácil decir los ingredientes, pero la clave es cómo combinarlos", apunta Prats. "Sin duda, influye el gasto. Castilla y León gasta más per cápita que la media española y esto refleja la prioridad que le da el sistema político a la educación", añade. Sin embargo, otras comunidades gastan más o parecido, como Extremadura, y no tienen iguales resultados.

No es un factor único, pero uno de los rasgos realmente diferenciadores es social. “En Castilla y León, las familias le dan mucha importancia a la educación y hay una presión social por el estudio que se traslada también al funcionamiento de la escuela y respeto al profesorado”, explica Lucas Gortázar, director de Educación en ESADE EcPol. “Si miramos las tasas de alfabetización hace 100 años en Castilla y León siempre ha sido alta respecto al resto de España. La educación y el estudio se ha valorado desde hace generaciones y eso todavía influye”, considera Gortázar.

placeholder Un colegio en Valladolid. (EFE/Nacho Gallego)
Un colegio en Valladolid. (EFE/Nacho Gallego)

"Aquí se le da mucha importancia a la educación en las familias y se nota en la implicación", destaca María Revilla, profesora de Lengua Castellana y jefa de estudios durante 13 años del Colegio de los Escolapios de Soria, un centro cuyos resultados en el 'ranking' PISA for Schools supera en promedio la media de países como Finlandia y Singapur. "El castellano está acostumbrado a las dificultades y hay mucho valor en la educación. Culturalmente, se ha dado mucha importancia a la educación porque era lo único que garantizaba opciones de futuro. Hay mucha población rural que ha invertido todo en la educación de sus hijos", subraya Revilla.

Hay otros factores socioeconómicos a tener en cuenta. En Castilla y León, no ha habido un 'boom' turístico ni inmobiliario como en otras regiones de España, por lo que el incentivo a dejar de trabajar y ganar dinero rápido sin tener estudios es menor que en otras zonas de España. Tampoco es una potencia industrial, como el norte de España, y a estas circunstancias hay que sumarle la estructura geográfica de la propia comunidad.

Castilla y León es, además, una sociedad homogénea que recibe poca inmigración, lo que simplifica la integración en el aula de niños con otras lenguas y orígenes diversos. "Una menor tasa de inmigración en las aulas favorece los resultados PISA", afirma Carmen López Esteban, directora del Máster en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato de la Universidad de Salamanca. "Por ejemplo, en el rendimiento en Matemáticas, en la media de países de la OCDE, los estudiantes inmigrantes obtienen 39 puntos menos en matemáticas que los nativos y, en España (40 puntos), esa diferencia es similar", señala. En Castilla y León, la proporción de inmigrantes no llega a uno de cada 10 estudiantes (9%), mientras que en lugares como Murcia, Navarra y Madrid están entre el 15 y el 20%. Sin embargo, otras comunidades vecinas a Castilla y León que también tienen poca inmigración, como Extremadura (3,1%) y Galicia (6,4%), no obtienen los mismos resultados en PISA.

Foto: Heller-Sahlgren ganó en 2014 el Premio Charles Douglas Home Memorial por su trabajo sobre Finlandia.

Otro factor diferenciador es el tamaño de los pueblos en Castilla y León, que son mucho más pequeños que en otras zonas rurales de España. Esa dispersión tiene problemas asociados, pero también puede ser una ventaja. "La clave de nuestras escuelas rurales es que tenemos menos niños por clase, no porque lo diga la ratio de la Consejería, sino porque en el pueblo no hay más niños", explica Gema, una profesora leonesa que lleva 14 años dando clase como interina. En estos años, ha pasado por colegios en Ponferrada, en Palencia, en Villablino y Valderas. Algunos de los pueblos a los que tenía que ir a dar clase estaban a más de hora y media de su casa. "Eso en Castilla y León es tener suerte, porque siendo interina me podía tocar en la otra punta, como Ávila o Segovia", matiza. Y añade: "La enseñanza rural es mucho más individualizada, el profesorado hace más piña y la vida del pueblo gira en torno a la escuela. Conoces a todas las familias perfectamente y, si los niños tienen un problema, lo detectas más fácilmente porque a veces tenemos cuatro o cinco por clase”. Hay ventajas, pero no todo es de color de rosa: “En los pueblos faltan especialistas y se están recortando plazas o cubriéndolas con medias jornadas”.

Revilla destaca el tamaño pequeño de las poblaciones para favorecer la educación, también en las ciudades. “En Soria, la relación con las instituciones es más sencilla que en grandes ciudades porque esto es muy pequeño y es más fácil implicar al resto de la sociedad, todo está a mano, desde para entender cómo funciona el ayuntamiento o la Agencia Tributaria a traer pastores para explicar la trashumancia como estamos haciendo ahora”, indica la docente.

Los estudiantes de Castilla y León no se limitan a obtener buenas marcas en el informe PISA. “Hemos comprobado que los universitarios castellanos y leoneses tienen mejores resultados el primer año de facultad independientemente de la carrera que estudien”, afirma Enrique Navarro Asencio, profesor de la Universidad Complutense, experto en Evaluación Educativa. En sus análisis de los factores que explican el rendimiento académico, Navarro destaca que los docentes en esta región exigen más y eso inculca más cultura del esfuerzo y tiene repercusión en las evaluaciones internacionales. Para comprobarlo, han medido, entre otras cosas, la exigencia en las pruebas de la EBAU. Las calificaciones de los estudiantes de Castilla y León en las pruebas de acceso a la universidad son similares a los del resto de España, pero sus estudios demuestran que las pruebas a las que los someten son más difíciles y exigentes en criterios como el de la ortografía que en otras partes.

¿Es exportable el modelo de Castilla y León?

“El modelo de educación rural de Castilla y León es algo a estudiar”, afirma Gortázar. “Es una Administración que se ha tomado más en serio la equidad y la igualdad que otras regiones. En Madrid, por ejemplo, no se toma tan en serio la idea de mejora de rendimiento del alumnado vulnerable e invierte menos de la media”, explica.

En España, hay otros casos de éxito, como lo bien que funciona la FP en País Vasco y Navarra. ¿Están el resto de regiones aprendiendo de lo que funciona? “No somos un país con una cultura de evaluación desarrollada”, afirma Gortázar, al que le parece una pena que tenga que ser la OCDE la que tenga que incentivar estos estudios y no sea el propio ministerio y las comunidades las que trabajan en crear un modelo de evaluación nacional para detectar las necesidades de mejora.

"Es una Administración que se ha tomado más en serio la equidad y la igualdad que otras regiones"

De Castilla y León no se puede exportar a otras zonas de España ni el tamaño de los pueblos ni las características socioeconómicas de la población. Sin embargo, según todos los expertos, el principal factor que determina el éxito de los estudiantes es tener buenos docentes. “Esa es la clave y eso sí es exportable”, afirma Navarro. “Es algo consistente en todos los 'rankings'. Los buenos docentes generan buenos resultados en los estudiantes. Los profesores tienen que estar motivados para tener la capacidad de implicar a las familias y a los alumnos. Mejorar el perfil de los docentes debería ser la prioridad de cualquier política educativa”, concluye.

Situación de los docentes

La satisfacción de los docentes también depende del prestigio social que una sociedad les otorga, pero también del nivel adquisitivo. Cobrando un mismo salario, no vive igual un maestro en Soria que en Madrid o Barcelona. “Son factores difíciles de cuantificar, pero que sumados explican lo que pasa”, explica Prats. “En mi experiencia, no hay ningún sistema educativo que funcione sin profesores motivados, bien formados y comprometidos. No es solo la retribución. Todos pueden mejorar si se da margen a los profesores para innovar y se da autonomía y recursos a los centros”. Y añade: “Castilla y León se toma con rigor los exámenes de acceso al profesorado y los centros tienen líderes interesantes que hacen cosas pedagógicamente innovadoras porque están motivados. Lógicamente, hay factores culturales, porque es una sociedad donde las familias atribuyen históricamente un valor importante a la educación y valoran el papel de los profesores, pero hay maneras de incentivar esto desde la Administración”.

Foto: Los candidatos de la España Vaciada en Castilla y León, con Tomás Guitarte. (EFE/Almudena Álvarez)

Según Prats, ayuda también que no haya conflictividad entre sindicatos y la Consejería y tengan pocos cambios en el sistema educativo. “La Formación Inicial del Profesorado en las Universidades de Castilla y León es de una calidad altísima, con resultados de satisfacción de los estudiantes muy alto”, afirma López Esteban, que coincide en destacar la continuidad en la política educativa como otra de las claves: “Uno de los factores que necesita la educación para ver resultados es tiempo”.

De la importancia de dar continuidad a los proyectos educativos sabe mucho Maria Revilla, que también ha sido coordinadora pedagógica de los Escolapios de Soria. Sin embargo, esta profesora tiene muy presente el que, a su juicio, es el gran problema: “Es muy duro ver que, al terminar sus estudios, casi todo el talento se va fuera. Hace falta inversión para que nuestros jóvenes se puedan quedar aquí si quieren, porque hoy por hoy no ven opciones. Tener una educación excelente es un orgullo, pero falta inversión para incentivar la vida empresarial que les permita desarrollar sus vocaciones”.

Fue una sonada metedura de pata. No sentó bien en aquella campaña que la exministra de Agricultura, la vallisoletana Isabel García Tejerina, dijera que "lo que sabe un niño de 10 años en Andalucía es lo que sabe un niño de ocho en Castilla y León". Tejerina quería sacar pecho de los buenos resultados que saca Castilla y León en el informe PISA, pero no fue buena idea presumir de ello en la última cita con las urnas en Andalucía. En la campaña del 13-F viene más a cuento. Castilla y León no solo es la que mejor puntúa en el 'ranking' de la OCDE en España, sino que es una de las mejores del mundo y sus resultados se codean con Finlandia. ¿Por qué la educación en Castilla y León funciona mejor? ¿Cuánto se explica por los factores sociales y cuánto tiene de mérito político?

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