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Ayuso elevará la presión para dirigir el PP de Madrid si hay un traspié el 13-F
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Guerra por el poder del PP

Ayuso elevará la presión para dirigir el PP de Madrid si hay un traspié el 13-F

El baño de masas en la campaña da argumentos a Sol para exigir que el congreso se convoque en marzo. Los barones critican el exceso de protagonismo de 'lady Ayuso'

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/Raúl Sanchidrián)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/Raúl Sanchidrián)
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El vuelo que contra el pronóstico de Génova ha cogido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la campaña de Castilla y León ha vuelto a colocar el foco en el debate público sobre el liderazgo del presidente del PP, Pablo Casado. En el partido no hay fisuras sobre la candidatura para las generales de 2023. Tiene todo el apoyo de los barones, con los que mantiene una comunicación fluida, aunque sí hay discrepancias con la estrategia diseñada por el secretario general, Teodoro García Egea. Algunos lamentan que “nos hemos saltado una generación”, en alusión a miembros del equipo de Mariano Rajoy que no han sido aprovechados por la actual dirección nacional. Es aquí donde le ponen los peros una vez más al número dos. Vuelve el runrún de la inexperiencia y la falta de “saber dónde queremos estar”. Más allá de este recurrente debate siempre que no se cumplen las expectativas, lo único que se va a mover tras el 13-F si Alfonso Fernández Mañueco queda muy lejos de la mayoría absoluta son los sables desde la Puerta del Sol. El bloque de Ayuso está a la espera de hacer un control de daños con Génova.

La horquilla de escaños en la que se mueva Mañueco determinará la posición de fuerza que tenga la baronesa para presionar con la convocatoria del congreso del PP en Madrid en marzo. Si como en estos momentos marcan las encuestas logran 36 representantes y Vox irrumpe con 12, reivindicarán el tirón de Ayuso frente a la marca. El baño de masas en ciudades como Burgos o Valladolid, así como el hecho de haber doblado sus intervenciones en la campaña, ha dado alas al discurso de que el votante popular es 'ayusista'. En el equipo del jefe de gabinete de la presidenta, Miguel Ángel Rodríguez, se sentirán legitimados por los datos para volver a la guerra que se frenó por la disolución de las Cortes de Castilla y León.

La batalla ha estado hibernada, pero los argumentos de unos y otros están intactos. Ayuso sigue defendiendo su legitimidad para presidir el PP regional y que el cónclave donde espera ser elegida por aclamación se celebre cuanto antes. Su planteamiento es hacer su propia lista, al margen de Génova, y negociar con los alcaldes para incluir diferentes sensibilidades. En este punto se enmarca el papel del primer edil de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, con el que la presidenta regional quiere “colaborar” y ofrecerle incluir nombres en su proyecto. La relación entre ambos es buena y desde la Puerta del Sol se intentará evitar a toda costa un enfrentamiento entre el ya conocido como tique electoral. Desde el entorno de Ayuso se defiende que no se la puede tratar como un producto de 'marketing': “Ella trae los votos, pero otros reparten los sueldos y el poder”. El plan es tomar el control del PP de Madrid para “que el partido y el Gobierno trabajen juntos”, aunque reconocen que fue a partir del 4 de mayo cuando la lideresa empezó a interesarse por lo orgánico. En aquellas fechas ya se lo trasladó a Casado y recibió un “ahora no toca” por respuesta.

Si nada cambia, Ayuso volverá a escuchar lo mismo cuando pasada la noche electoral vuelva a plantear “qué hay de lo mío”. En la séptima planta de Génova no tienen prisa para convocar los congresos y más si finalmente el presidente andaluz, Juanma Moreno, adelanta las elecciones. Insisten en mantener el calendario, lo que podría llevar el cónclave madrileño hasta junio y mantener el partido abierto en canal durante meses. Ayuso y Casado no han vuelto a tratar el tema y tampoco ha habido más acercamiento que una llamada para felicitarse la Navidad. Los plazos están en manos de García Egea, con el que sigue sin haber trato pese a las últimas fotografías en las que se ha intentado escenificar un acercamiento. En privado, sigue habiendo reproches mutuos. La presidenta de la Comunidad de Madrid no perdona que el secretario general intente hacer con ella lo que hizo con la exportavoz en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo, a la que colocó en el grupo de 'desleales a Casado' por no compartir las formas de García Egea.

Foto: Mañueco, Ayuso y García Egea. (EFE/Chema Moya)

Los territorios contemplan con nerviosismo el pulso. Los barones reconocen los méritos de 'lady Ayuso' e incluso algunos abogan por acelerar el congreso de Madrid para cerrar una herida que lleva desangrando meses en las encuestas al PP, pero no gusta que la madrileña busque siempre el protagonismo. La mayoría de los presidentes consultados coinciden en dejar que “Ayuso coja todo el poder y, si se quema, será cosa suya”. También hay cuórum en que posicionar a Vox como socio preferente durante su discurso para arropar a Mañueco fue “una provocación innecesaria”. Los pactos con el partido de Santiago Abascal están aún por digerir y lo último que se quiere es que sean el centro de la campaña. A partir del 14-F se hablará con los posibles socios si Mañueco tiene mayoría para revalidar su presidencia en Castilla y León. La máxima sigue siendo la misma que cuando se convocaron los comicios: gobernar en solitario.

El vuelo que contra el pronóstico de Génova ha cogido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la campaña de Castilla y León ha vuelto a colocar el foco en el debate público sobre el liderazgo del presidente del PP, Pablo Casado. En el partido no hay fisuras sobre la candidatura para las generales de 2023. Tiene todo el apoyo de los barones, con los que mantiene una comunicación fluida, aunque sí hay discrepancias con la estrategia diseñada por el secretario general, Teodoro García Egea. Algunos lamentan que “nos hemos saltado una generación”, en alusión a miembros del equipo de Mariano Rajoy que no han sido aprovechados por la actual dirección nacional. Es aquí donde le ponen los peros una vez más al número dos. Vuelve el runrún de la inexperiencia y la falta de “saber dónde queremos estar”. Más allá de este recurrente debate siempre que no se cumplen las expectativas, lo único que se va a mover tras el 13-F si Alfonso Fernández Mañueco queda muy lejos de la mayoría absoluta son los sables desde la Puerta del Sol. El bloque de Ayuso está a la espera de hacer un control de daños con Génova.

Juanma Moreno Mariano Rajoy Partido Popular (PP)
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