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PDeCAT y UPN avalan la reforma laboral y sellan la alternativa al bloque de investidura
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EL EJECUTIVO SUMA 176 APOYOS

PDeCAT y UPN avalan la reforma laboral y sellan la alternativa al bloque de investidura

El Ejecutivo ha garantizado la aprobación del decreto con los apoyos de Ciudadanos y el resto de formaciones minoritarias. ERC, PNV y Bildu siguen en el no

Foto: Junta de portavoces
Junta de portavoces

Los posconvergentes sumarán sus cuatro votos en el Congreso al Gobierno para convalidar la reforma laboral. Con su paso adelante, tras debatirse entre el apoyo y la abstención, el Ejecutivo ya solo dependía de los dos diputados de UPN, que finalmente han confirmado también su voto favorable. Un apoyo que habían condicionado a que no se introdujesen cambios en el decreto y, por tanto, quedasen fuera las formaciones soberanistas y el PNV. Esta fórmula garantiza al Ejecutivo 176 votos a favor. Tres más de los que actualmente se posicionan en contra.

Se trata de los 154 que suman PSOE y Unidas Podemos, junto a los de Ciudadanos (9), PDeCAT (4), Más País (2), UPN (2), Compromís, Coalición Canaria, Nueva Canarias, Teruel Existe y PRC, con un representante cada uno. La posición del PDeCAT desde un principio siempre se inclinó por apoyar el decreto, al considerar que no suponía una derogación integral de la reforma laboral de 2012 aprobada por el PP. Sin embargo, se evitó confirmar su posición final hasta celebrar este miércoles la ejecutiva del partido.

En el bloque del no a la reforma laboral se mantienen PP (89 incluyendo al diputado de Foro Asturias), Vox (52), ERC (13), PNV (6), EH Bildu (5), JxCAT (4), CUP (2), BNG (1) y el diputado de Ciudadanos que abandonó el grupo naranja para integrarse en el Mixto. Un total de 173 diputados que no serían suficientes para tumbar el decreto. Sin embargo, a lo largo de esta tarde han continuado las conversaciones con los nacionalistas vascos para intentar contar con un colchón más amplio en la aprobación de la que es el proyecto estrella en esta legislatura de Yolanda Díaz.

Fuentes del PNV, por su parte, insisten en que para moverse del no, el Gobierno debería garantizarles un compromiso para blindar la prevalencia de los convenios autonómicos. Una demanda que desde Trabajo se comprometieron a estudiar para incluir en desarrollos normativos posteriores, pero a la que se cerraron desde la parte socialista del Gobierno. El apoyo de UPN, además, que se condicionó a que no entrase en la ecuación el PNV, revela la distancia de los nacionalistas vascos.

"Esta reforma laboral no deroga íntegramente la anterior reforma laboral que fue votada por nuestro grupo", ha justificado el portavoz del PDeCAT en el Congreso, Ferran Bel, para defender su posición. Lo que demostraría que aquella reforma promovida por el gobierno de Mariano Rajoy, dijo, fue positiva "permitiendo afrontar dos crisis económicas importantes". Es por ello que ha dicho no entender la posición de rechazo de otras formaciones conservadoras, en referencia al PP, pero también a JxCat. En su propio programa electoral, los posconvergentes recogían la necesidad de actualizar la reforma laboral y hacerlo siempre con el acuerdo de los agentes sociales, como ha ocurrido.

"Si los sindicatos y las empresas son capaces de consensuar una posición, hay que tenerlo en cuenta de forma significativa", ha recalcado Bel en rueda de prensa desde el Congreso. Asimismo ha calificado el contenido del acuerdo como "positivo" por los aspectos modificados. Entre ellos, la prevalencia del convenio sectorial sobre el de empresa y la ultraactividad. Con todo, su apoyo viene principalmente por no modificar las indemnizaciones por despido ni los salarios de tramitación. "En estos momentos el mercado de trabajo no lo admitiría", ha concluido el portavoz del PDeCAT con un relato que deja en cuestión la oposición de los populares, al adoptar un argumentario de defensa de la reforma laboral de Rajoy. Aquel proyecto fue aprobado solo por PP y CIU, formación de la que es heredera el PDeCAT.

Por otro lado, el líder de los posconvergentes ha advertido que "la no aprobación de este acuerdo entre sindicatos y patronal supondría un golpe mortal al diálogo social, sin precedentes en el Estado español y el ámbito internacional", así como una "inestabilidad absoluta en el mercado laboral en un proceso de recuperación económica que avanza más lenta de lo deseable". A todo ello ha añadido que tumbar la reforma laboral supondría "paralizar la segunda entrega de fondos europeos por valor de 12.000 millones de euros", debido a que este proyecto está incluido en los hitos comprometidos con Bruselas en el plan de recuperación.

El representante de la formación catalana ha llegado a lamentar que la aprobación de la reforma laboral tenga que depender de sus cuatro diputados. En esta línea ha vuelto a afear al PP su posición para preguntarse que, "si vuelve a gobernar en algún momento, cómo va a llamar a la patronal y a los sindicatos para acordar nada".

La posición del PDeCAT podría ofrecer cobertura al PNV para moverse del no, aunque sigue insistiendo en exigir un compromiso para blindar la prevalencia de los convenios autonómicos sobre los estatales. Desde Trabajo siempre se apostó por considerar estas reivindicaciones de cara a un segundo bloque legislativo de la reforma laboral. Una posición similar a la de los sindicatos.

La patronal, en cambio, ha amenazado con descolgarse del acuerdo si se producía algún compromiso en este sentido y desde la parte socialista del Gobierno tampoco lo aceptan. Bel ha reconocido que "la realidad socioeconómica del País Vasco" podría condicionar la decisión del PNV, aunque ha reconocido que le constan que los nacionalistas vascos "también están haciendo esfuerzos" por llegar a un acuerdo.

Los posconvergentes sumarán sus cuatro votos en el Congreso al Gobierno para convalidar la reforma laboral. Con su paso adelante, tras debatirse entre el apoyo y la abstención, el Ejecutivo ya solo dependía de los dos diputados de UPN, que finalmente han confirmado también su voto favorable. Un apoyo que habían condicionado a que no se introdujesen cambios en el decreto y, por tanto, quedasen fuera las formaciones soberanistas y el PNV. Esta fórmula garantiza al Ejecutivo 176 votos a favor. Tres más de los que actualmente se posicionan en contra.

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