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La fría felicitación de Mohamed VI a Felipe VI con motivo de su cumpleaños
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No menciona las relaciones entre estados

La fría felicitación de Mohamed VI a Felipe VI con motivo de su cumpleaños

Por primera vez, el rey de Marruecos envía al monarca español un telegrama en el que no habla de “buena vecindad” entre los dos países ni de su deseo de ahondar la cooperación

Foto: El rey de España, Felipe VI. (Reuters/Ricardo Arduengo)
El rey de España, Felipe VI. (Reuters/Ricardo Arduengo)
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El cálido mensaje no es lo que aparenta. Mohamed VI de Marruecos felicitó el domingo al rey Felipe por su 54 cumpleaños mediante un mensaje en el que les desea “salud, felicidad y larga vida” a él y “al conjunto de los miembros de la familia real española así como un mayor progreso y prosperidad al pueblo español”. Sus amables palabras no se completaron, como en años anteriores, con una mención a las “relaciones distinguidas que unen a ambos países y que se fundamentan en la buena vecindad, una cooperación fructífera y una solidaridad activa”. La omisión de esa buena vecindad es la constatación de que la crisis diplomática desencadena por Marruecos con España hace más de 13 meses continúa.

El telegrama enviado el domingo es la primera manifestación de Mohamed VI desde que dos semanas antes, el 17 de enero, Felipe VI se pronunciase por primera vez sobre la relación entre España y Marruecos en un discurso dirigido al cuerpo diplomático. En él apostó por que ambos países empezaran a “caminar juntos” para “materializar” así la nueva relación bilateral que debía surgir tras la crisis. El presidente Pedro Sánchez, que había probablemente desde Moncloa inspirado la alocución del monarca español, se apresuró en recalcar que compartía sus palabras.

Foto: Felipe VI y la reina Letizia, durante la recepción real al cuerpo diplomático acreditado en España con Sánchez y Albares. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

La omisión de Mohamed VI, que no menciona las relaciones entre los dos Estados, no sorprende. En las dos semanas posteriores al discurso conciliador de Felipe VI en el Palacio de Oriente de Madrid, tres personalidades marroquíes de primera fila ya se encargaron de rechazar esa mano tendida por el jefe de Estado español.

El primero fue, el 20 de enero, el primer ministro, Aziz Akhnouch. “Las relaciones del Reino con otros países se fundamentan en la lealtad y la ambición”, afirmó en una entrevista en televisión. “Cuando la lealtad existe entre Marruecos y otro país, tendremos una gran ambición para desarrollar en el futuro proyectos con porvenir”, añadió. Eso será así “con aquellos que comprenden la cuestión del Sáhara marroquí y que la respaldan”, prosiguió Akhnnouch, quien acabó poniendo a Alemania de ejemplo. Este país aceptó en navidades reconocer que la oferta marroquí de autonomía para el Sáhara era una “buena base” para encontrar una solución al conflicto.

Foto: Reunión del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, con el Secretario de Estado Antony Blinken. (Reuters/Nicholas Kamm)

Al día siguiente, Mustafa Baitas, portavoz del Gobierno marroquí, se expresó en los mismos términos. “España ha expresado su ambición” con Marruecos, “pero para que se concrete necesitamos una postura clara”, recalcó refiriéndose al Sáhara Occidental. Por último, Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, declaró el 28 de enero ante la comisión parlamentaria que sigue la política exterior: “Marruecos siempre ha sido partidario de las relaciones de buena vecindad, pero en el mundo de hoy en día ya no cree en la vecindad; quiere socios que inspiren confianza y esa es la política adoptada por el rey Mohamed VI”. Aludía al discurso que pronunció el soberano alauí el 6 de noviembre, en el que dejó claro que aquellos que aspiran a mantener buenas relaciones con Marruecos deben, previamente, apoyarlo en el Sáhara.

Después de todas estas declaraciones, quedó claro que el haber movido, por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez, la ficha de Felipe VI para allanar el camino de la reconciliación con Marruecos había sido un gesto inútil, como lo fueron todas las declaraciones conciliadoras de varios ministros y del propio presidente del Gobierno a lo largo del otoño y a principios del invierno.

Foto: El rey de España, Felipe VI, y el rey de Marruecos, Mohamed VI.

España ha reconocido en varias ocasiones, la última en 2015, los esfuerzos de Marruecos en pro de la paz en el Sáhara, pero hasta ahora se resiste a dar un espaldarazo a la propuesta de Rabat de otorgar una autonomía limitada a esa antigua colonia española sin que se celebre un referéndum de autodeterminación en el que los saharauis puedan votar por la independencia.

Prueba de que la crisis bilateral persiste es que Marruecos reabrirá el 7 de febrero sus aeropuertos al tráfico aéreo internacional —los cerró a finales de noviembre para frenar la propagación de omicrón— pero sus puertos seguirán cerrados para los ferris con pasajeros desde España. La medida perjudica, por supuesto, a la actividad de los puertos de Andalucía, pero sus principales víctimas son los inmigrantes marroquíes en España y Portugal, que no pueden regresar en barco, con sus coches embarcados, a su país.

Foto: Zoco de Marrakech. (EFE/ María Traspaderne)

Las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, cerradas hace ya 22 meses por motivos sanitarios, seguirán clausuradas. Durante meses, fueron las autoridades marroquíes las que se empeñaron en prolongar el cerrojazo, pero ahora son las españolas. El Gobierno no tiene aún claro cómo se deberá llevar a cabo la reapertura. Desea evitar a toda costa que el caos impere de nuevo en los pasos fronterizos del Tarajal (Ceuta) y Beni Enzar (Melilla), como ha sucedido desde hace años.

A su paso por Ceuta, el 27 de enero, el ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, confirmó que el Gobierno estaba elaborando un plan estratégico para las dos ciudades autónomas cuya prioridad es garantizar “la seguridad”. El aluvión migratorio que cayó sobre Ceuta el 17 y 18 de mayo pasados ha incitado al Ejecutivo a poner a punto ese plan, que estará listo en junio. El acceso al enclave se debe hacer en condiciones de "seguridad y fluidez", afirmó el ministro ante la prensa local.

El cálido mensaje no es lo que aparenta. Mohamed VI de Marruecos felicitó el domingo al rey Felipe por su 54 cumpleaños mediante un mensaje en el que les desea “salud, felicidad y larga vida” a él y “al conjunto de los miembros de la familia real española así como un mayor progreso y prosperidad al pueblo español”. Sus amables palabras no se completaron, como en años anteriores, con una mención a las “relaciones distinguidas que unen a ambos países y que se fundamentan en la buena vecindad, una cooperación fructífera y una solidaridad activa”. La omisión de esa buena vecindad es la constatación de que la crisis diplomática desencadena por Marruecos con España hace más de 13 meses continúa.

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